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miércoles, 22 de abril de 2026

El saber que va unido a la virtud

Manifestaba Sir Tomas Moro que “el saber que va unido a la virtud tiene para mi más importancia que todos los tesoros de los reyes. Y si el prestigio del saber no va acompañado de una buena conducta, ¿qué otra cosa es sino estupenda y celebre infamia?…Forma su carácter quien lo eleva hacia la virtud y los bienes verdaderos.”

Tomás Moro

Hay que evitar, dice Moro, los precipicios de la soberbia y de la ostentación, caminando por las llanas praderas de la modestia. Que no deslumbre jamás a sus hijos el fulgor del oro; que no suspiren nunca por poseer lo que admiran en el prójimo. Quiere que practiquen “la piedad hacia Dios, la caridad para con el vecino y la modestia y humildad cristiana para consigo mismo. De esta forma el Señor premiará su vida con la inocencia; y en la certidumbre de esa espera no sentirán horror de la muerte”.



domingo, 12 de octubre de 2025

Para Robespierre el ateísmo era un vicio exclusivo de señoritos ociosos y de sus filósofos falderos

Robespierre
Para Robespierre el ateísmo era un vicio exclusivo de señoritos ociosos y de sus filósofos falderos, pensadores de salón. “El ateísmo es aristocrático”, escribe en noviembre de 1793. Por el contrario, la idea de un Ser Supremo (en Robespierre siempre resuena la voz de Rousseau) que vela por la inocencia del oprimido y castiga el crimen aparentemente triunfante, es completamente popular (esto es lo que escandalizará a Marx). Sentía una gran animadversión contra los filósofos que confundían la causa religiosa con la de los déspotas y veían conspiradores contra el Estado en todo aquel que iba a misa. Son enemigos del pueblo, concluye Robespierre, quienes pretenden forzarlo a ver en la Revolución el triunfo del ateísmo, y no el de la virtud, cuando el ateísmo es un crimen político. “El ateísmo es la antítesis de la virtud, y por lo tanto es antirrepublicano”. 


lunes, 25 de noviembre de 2024

La humanidad de George Orwell, una característica que subyace en toda su obra

Era un “chico de aspecto asilvestrado”, “descalzo y vestido con harapos” que habían reclutado en la unidad de George Orwell. Un día a Orwell le robaron unos cuantos cigarros baratos y alguien denunció la falta de un poco de dinero. Informó a su oficial, que inmediatamente dio por sentado que el ladrón debía ser el joven de tez morena. El desdichado muchacho permitió que lo llevaran al puesto de guardia para registrarlo. “Lo que me impresionó más fue que apenas intentó defender su inocencia. En el fatalismo de su actitud podía verse la desesperada pobreza en que había sido criado. El oficial le ordenó que se desnudara. Él lo hizo con espantosa humildad, y registraron sus ropas. Por supuesto, ahí no estaban ni los cigarros ni el dinero; de hecho, no era él quien los había robado.” Lo que más impresionó a Orwell y lo que le resultó más doloroso fue que, una vez demostrada su inocencia, no parecía estar menos avergonzado. “Esa noche lo llevé al cine y le di coñac y chocolate. Pero eso también fue terrible; me refiero al intento de borrar un agravio con dinero. Durante un rato estuve dispuesto a creer que era un ladrón, y eso no puede borrarse”. Con qué claridad revela tan conmovedora descripción la humanidad de Orwell, una característica que subyace en toda su obra.

domingo, 8 de septiembre de 2024

Saben y a pesar de saber, no desprecian sino que aman

Padres que tienen un hijo mongoloide. Saben que su hijo no es inteligente como los otros, que no puede hacer en la escuela lo que hacen los demás. No por eso lo aman menos. Aunque para amarlo no pueden usar el patrón de los otros; de hacerlo así sentirían algo limitado, incompleto, insuficiente, algo que no tiene valor. Si lo hicieran experimentarían un amor-compasión, un colmar lo que no existe. La experiencia de ellos es diferente. Captan y dan valor a la especificidad de su perspectiva. Si se espanta, se asombra o se maravilla de lo que para un niño normal sería insignificante, entran en esa maravilla y ven en ella una perspectiva auténtica sobre el mundo. ¡Podemos maravillarnos de lo que después hemos desaprendido a mirar con ojos maravillados! Los ojos del niño son entonces los ojos de una inocencia sobre el mundo que los otros no han tenido o han perdido, y el mundo se enriquece con esa mirada. Con su amor los padres son los custodios de una perspectiva diferente (y perdida) sobre el mundo. El enamoramiento es, por eso, la apertura al ser de la perspectiva subjetiva, mientras su amor es su custodio. ¿Quiere decir que nos volvemos incapaces de juzgar? No. Los padres comprenden a su niño espantado o maravillado aunque no se espanten o maravillen. Saben y a pesar de saber, no desprecian sino que aman, escribe Francesco Alberoni.

martes, 17 de mayo de 2022

Rousseau se hizo famoso en un concurso propuesto por la Academia de Dijon


Rousseau

Rousseau se hizo famoso de la noche a la mañana con un escrito de respuesta a un concurso propuesto por la Academia de Dijon, y que fue publicado en 1750. La pregunta planteada por la Academia de Dijon rezaba: ¿En qué medida han contribuido el arte y la ciencia a la mejora de las costumbres?. Rousseau dio la sorprendente respuesta de que las artes y las ciencias no habían aportado nada a la mejora de las costumbres ni, por tanto, de la sociedad, e incluso las llegaba a calificar de signos de decadencia social. Según el ginebrino, las artes y las ciencias sólo servían para enmascarar la injusticia de la sociedad. Si el hombre fuera libre, como lo es por naturaleza, entonces todos los hombres serían iguales y nadie necesitaría las artes y las ciencias. Rousseau llegaba a la conclusión de que “la simplicidad, la inocencia y la pobreza” eran los únicos bienes “que fomentan nuestra felicidad”. Su escrito de respuesta mereció el primer premio. Los señores de la Academia de Dijon convocaron un segundo concurso; esta vez preguntaron cómo había surgido la desigualdad. ¿Tal vez ya existía en la naturaleza? Rousseau respondió con otro tratado, en el cual distinguía la desigualdad fisiconatural de la politicomoral. Mientras que la primera viene dada por la naturaleza, en factores variables como la salud, la fuerza física, la psique o la edad, la segunda es obra de los seres humanos.




domingo, 28 de julio de 2019

El camino hacia la inocencia

Bartimeo
Hermann Karl Hesse escritor, poeta, novelista y pintor alemán, naturalizado suizo, decía que el camino hacia la inocencia, hacia lo no creado, hacia Dios, no lleva hacia atrás, sino hacia adelante; no retorna al lobo o al niño, sino que penetra cada vez más en la culpa, se adentra cada vez más hondo en el proceso de llegar a ser hombre.

martes, 16 de julio de 2019

Pudor



Hay un pudor del bien y un pudor del mal, escribe el filósofo suizo Henri Frédéric Amiel. Este es el que el pecador siente ante Dios, ante la pureza y la inocencia. Aquél impide echar perlas a los cerdos. El pudor es el preservativo puesto por la naturaleza alrededor de lo que, siendo precioso, debe sin embargo perderse, pero perderse volviéndose a encontrar… en el amor. El pudor es un fénix que se consume en el amor, pero para renacer de la hoguera. El pudor es la esfinge que guarda los tesoros de (reservados a) el amor (verdadero), y sólo éste conoce las palabras mágicas que le pondrán en posesión del tesoro prohibido. Pudor del alma. Temor a profanarse y a profanar. Hacerse puro, casto, santo, para entrar en relación con lo puro y divino. Existe indignidad en el hecho de hablar de Dios sin sentir a Dios en sí mismo, en hablar de santidad, de resignación, de amor, de éxtasis, de oración, de todas las relaciones orgánicas, íntimas, misteriosamente personales del hombre con Dios, del alma con las otras almas, sin estar uno mismo en ese medio.

domingo, 12 de mayo de 2019

Es bueno y noble cuando obedece a la verdad



El escritor suizo Hermann Hesse decía que el espíritu sólo es bueno y noble cuando obedece a la verdad, en cuanto la traiciona, en cuanto deja a un lado el respeto y se hace flexible y moldeable a gusto, se convierte en lo demoníaco en potencia, es peor que la bestialidad animal e instintiva, que al fin y al cabo siempre conserva algo de la inocencia de la naturaleza.