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viernes, 18 de septiembre de 2026

Las consecuencias de las crisis para los ricos han sido muy diferentes a lo largo de los años

Los ricos durante la Edad Media eran muy creyentes y querían preservar su alma. Por eso, nos encontramos con tantas donaciones para los pobres o para ayudar a monasterios e iglesias. Un ejemplo, el de Francesco Datini, el gran mercader del siglo XIV. Él era un huérfano que heredó durante la epidemia de la peste negra y que con ese dinero empezó a hacer negocios entre Francia e Italia. Al final, acabó convirtiéndose en uno de los superricos del momento. Bueno, pues cuando murió legó una parte pequeña a su hija ilegítima para su dote pero el resto lo dejó para construir un orfanato y una casa de pobres.A partir de finales del siglo XIV y durante el siglo XV ellos empezaron a percibir su propio rol de manera diferente y se produjo un cambio en su mentalidad…….empezaron a pensar que poseían virtud, dejaron de creer que eran pecadores. Esto ocurre porque los mercaderes se pusieron a discutir sobre las virtudes que debería tener el comerciante perfecto y el pecador se transformó en alguien virtuoso. Una idea que se hace fuerte durante la reforma protestante y con el calvinismo, donde aseguran que en la actividad económica se puede manifestar la gracia de Dios, que puede tener un sentido positivo.
A partir del fin de la Edad Media, cada vez que surge un problema se pide ayuda a los ricos del lugar por lo que su presencia se empieza a considerar como un beneficio colectivo para ayudar en momentos de crisis. Hay muchísimos casos de superricos salvando a sus ciudades de la ruina. El caso JP Morgan es muy interesante porque sugiere que hasta la primera parte del XX los superricos jugaban un rol que era muy similar al de la Edad Media. Este es el último caso de un superrico que salva a su estado de un colapso financiero y la historia está muy bien. Fue en 1907, cuando durante una crisis bancaria en EE.UU se tiene la certeza de que va a haber un pánico bancario. JP Morgan llama a un grupo de importantes financieros y les cita en su biblioteca de Nueva York. Cuando llegan, cierra la puerta con llave y les dice: "De aquí no sale nadie hasta que no encontremos una solución". Y la encuentran. Se coordinan y consiguen establecer la confianza colectiva en el sistema y la gente no corre a sacar su dinero.
Las consecuencias de las crisis para los ricos han sido muy diferentes a lo largo de los años. Si comparamos, por ejemplo, cómo afectó la crisis de 1929 a su patrimonio con cómo afectó la de 2008... Pues en la primera la cuota de riqueza se redujo considerablemente y en esta para nada. Tampoco se han visto afectados por el Covid ni las guerras.Los superricos hoy tienen una influencia sobre la política y las leyes mucho más fuerte que hace un siglo. El control sobre las democracias es ahora mucho más fuerte que en la primera parte del siglo XX y por eso es muy difícil por parte de las instituciones hacer que los más ricos contribuyan más, cuenta Guido Alfani, profesor de Historia Económica de la Universidad Bocconi de Milán. 

lunes, 2 de febrero de 2026

Destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida

Karl Polanyi
La palabra nihilismo puede tener distintos significados. En un sentido filosófico estricto denota la negación de la existencia real, el mundo se funda en el caos, el sinsentido y el vacío. En un sentido moral y político, el nihilismo se refiere a una mentalidad que no se limita a rechazar todas las normas y valores como falsos y sin fundamento, sino que pretende destruir su papel e influencia en la sociedad. En contraste con el escepticismo y el epicureísmo antiguos, que aconsejaban una aceptación serena de lo que nos rodea, el nihilismo moral y político provoca una inclinación a mostrarse airados y resueltos a aniquilar. Así, el surrealista francés de principios del siglo XX, André Breton describió su movimiento (que se hace eco del radicalismo ruso del siglo anterior) del modo siguiente: “Estábamos poseídos por una voluntad de subversión total”.
En opinión de Karl Polanyi (Viena, 25 de octubre de 1886- Pickering, 23 de abril de 1964), destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida. Su poder crítico alimentó nuestra indignación, arrastrándonos hacia el nihilismo moral y político. Nos engañamos a nosotros mismos imaginando una ciencia salvadora (el comunismo) o una misión purificadora (el nazismo y otros movimientos). La esperanza se transmutó en creencia en una necesidad redentora inmune al examen crítico, la Historia, el Pueblo, la Sangre, la Voluntad. Pero no puede haber ciencia salvadora. Ni tampoco hay misiones purificadoras. Los hombres pecadores sólo pueden ser sujetados por la disciplina moral. La sociedad sólo puede gobernarse humanamente mediante juicios morales sopesados. Al haber aniquilado el pasado, que es el manantial de la sabiduría, Occidente no sólo perdió sus defensas contra los bárbaros internos. Peor aún, generó nuevos y tremendamente destructivos bárbaros, “bohemios armados”, como los llama Polanyi. Armados de indignación moral e imbuidos de una urgencia que no tolera restricciones morales, provocaron cataclismos y desastres.

domingo, 16 de marzo de 2025

Un mundo duro con el pecador e indulgente con el pecado

Del pecado vemos sobre todo, en un primer momento, la liberación que parece prometer, emanciparse de Dios, para ser verdaderamente nosotros mismos. Pero la aparente liberación se convierte muy poco después en una carga pesada. El hombre fuerte y autónomo, que creía poder silenciar su conciencia, llega tarde o temprano a un momento en que se desarma, el alma no puede más; “no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas”, dirá Josemaría Escrivá.
La ceguera que precede y acompaña al pecado, y que crece con el pecado mismo, puede prolongarse después; nos engañamos con justificaciones, nos decimos que la cosa no tiene tanta entidad… Es una situación que también nos encontramos con frecuencia a nuestro alrededor, “en un mundo a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado”, dice el papa Francisco. Duro con el pecador, porque en su conducta se percibe claramente lo corrosivo del pecado; pero indulgente con el pecado, porque reconocerlo como tal significaría prohibirse ciertas “libertades”.

domingo, 9 de marzo de 2025

Casi todo lo que antes era vicio ha dejado ahora de serlo

Nuestra sociedad parece muy tolerante porque muchas cosas que hace cien años estaban prohibidas se consideran ahora completamente normales. Pero si nos fijamos mejor, también hay cosas que hace cien años eran normales y que ahora están prohibidas. Tan completamente prohibidas que hasta nos parece normal que sea así, tan normal como a nuestros bisabuelos les debía parecer su sistema de tabúes y prohibiciones. Muchos de los antiguos tabúes se referían al sexo; muchos de los actuales se refieren a la relación madre-hijo, para desgracia de los niños y de sus madres. Por ejemplo, la palabra “vicio” se usa ahora en una forma totalmente diferente a como la usaban nuestros abuelos. Casi todo lo que entonces era vicio ha dejado ahora de serlo. Beber, fumar o jugar son ahora enfermedades (alcoholismo, tabaquismo, ludopatía), con lo que el pecador se ha convertido en víctima inocente. La masturbación (el “vicio solitario” que tanto preocupaba a médicos y educadores) se considera normal. La homosexualidad es simplemente un estilo de vida. Hablar de vicio en cualquiera de esos casos se consideraría hoy un grave insulto. Hoy en día, sólo se llama vicio a algunas inocentes actividades de los niños pequeños: Tiene el vicio de morderse las uñas. Llora de vicio. Si lo coges en brazos, se va a enviciar. Lo que pasa es que está enviciado con el pecho, y por eso no se come la papilla.

domingo, 9 de abril de 2023

Cuando estés a punto de dudar, en el momento oportuno sentirás la certeza celestial

Søren Kierkegaard, hablando de la parábola del hijo pródigo observa que Cristo no sólo se detiene a esperar al “hijo pródigo”, como hace el padre de la parábola, sino que se pone en movimiento al modo del pastor y de la mujer en busca de la oveja y del dracma perdidos: “Él va, es más, ya fue, y fue infinitamente más lejos que la mujer y que el pastor. Siguió un camino infinitamente más largo, el que le llevó de ser Dios a hacerse hombre para ir en busca de los pecadores”.
El filósofo danés añade que “Cristo no halló nunca un techo tan mísero que no pudiese entrar en él con alegría, ni un hombre tan insignificante que no quisiera colocar su morada en su corazón. Cuando estés a punto de dudar, en el momento oportuno sentirás la certeza celestial”.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Las catedrales góticas transmiten el espíritu de los tiempos en que fueron edificadas


El historiador de arte Paul Johnson observa que las catedrales medievales de Europa son el mayor logro de la humanidad en el conjunto del teatro del arte. Especialmente asombrosas son las catedrales góticas. Estas construcciones de tamaño y amplitud monumental, poseen unos rasgos distintivos específicos, como los arbotantes, el arco apuntado y la bóveda de crucería. Sus vidrieras muestran un testimonio de fe de una civilización en lo sobrenatural. “Cuando los fieles alzaban la vista al cielo, escribe Robert Scott, estos imaginaban que la gracia de Dios, en forma de luz solar, descendía sobre ellos para bendecirlos, lo que favorecía su exaltación. Se conducía a los pecadores hasta el arrepentimiento y el esfuerzo por alcanzar la perfección mediante la visualización del mundo de perfección espiritual en el que Dios residía, un mundo insinuado por la regularidad geométrica de las catedrales”. Dice Stanley Jaki que “ mientras las lineas predominantes horizontales de los templos greco-latinos simbolizan una experiencia religiosa vinculada a la naturaleza, las agujas góticas simbolizan el ascenso vertical a una visión claramente sobrenatural”. Estas grandes construcciones transmiten el espíritu de los tiempos en que fueron concebidas y edificadas. La luz que entraba en las catedrales simbolizaba la luz del siglo XIII, un periodo caracterizado tanto por sus universidades, sus conocimientos y su erudición como por el heroísmo y el fervor religioso de San Francisco de Asís.

martes, 16 de julio de 2019

Pudor



Hay un pudor del bien y un pudor del mal, escribe el filósofo suizo Henri Frédéric Amiel. Este es el que el pecador siente ante Dios, ante la pureza y la inocencia. Aquél impide echar perlas a los cerdos. El pudor es el preservativo puesto por la naturaleza alrededor de lo que, siendo precioso, debe sin embargo perderse, pero perderse volviéndose a encontrar… en el amor. El pudor es un fénix que se consume en el amor, pero para renacer de la hoguera. El pudor es la esfinge que guarda los tesoros de (reservados a) el amor (verdadero), y sólo éste conoce las palabras mágicas que le pondrán en posesión del tesoro prohibido. Pudor del alma. Temor a profanarse y a profanar. Hacerse puro, casto, santo, para entrar en relación con lo puro y divino. Existe indignidad en el hecho de hablar de Dios sin sentir a Dios en sí mismo, en hablar de santidad, de resignación, de amor, de éxtasis, de oración, de todas las relaciones orgánicas, íntimas, misteriosamente personales del hombre con Dios, del alma con las otras almas, sin estar uno mismo en ese medio.

domingo, 28 de enero de 2018

Son más nefastos los necios que los pecadores.

Felipe II y María Tudor.
La católica María Tudor había conseguido la vuelta del reino inglés a la fe católica. Naturalmente los primeros pasos había que darlos con tiento, y uno de los temas más conflictivos era el de los bienes eclesiásticos, repartidos por Enrique VIII. Julio III había adoptado el sabio acuerdo de no urgir su devolución, pero Pablo IV entró en el tema como un elefante en una cacharrería, declaró que era urgente la devolución de los bienes so pena de condenación eterna. Mandó recolectar el dinero de san Pedro, combatió apasionadamente a Felipe II, marido de María Tudor, y despojó de su dignidad al legado cardenal Pole, a quien odiaba y a quien persiguió. Es decir, hizo todo lo que pudo para impedir la conciliación de Inglaterra con Roma. En este papa se comprobó la veracidad del juicio de que, con frecuencia, son más nefastos los necios que los pecadores.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La herencia espiritual de Lutero.

En su reunión con los luteranos alemanes en Maguncia, el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II les dijo: “Recuerdo en estos momentos la llegada de Lutero a Roma en los años 1510-1511 para visitar las tumbas de los príncipes de los apóstoles como peregrino, pero también como hombre que buscaba e inquiría. Hoy llego hasta vosotros para hallar la herencia espiritual de Lutero. Vengo como peregrino. Con este encuentro, dentro de un mundo que cambia, vengo a poner un signo de unión”.


El núcleo de la teología luterana que el futuro Reformador afirmaba con fuerza y claridad, en una carta de 1516: “Por lo tanto, mi querido hermano, aprende la lección de Cristo, y del Cristo crucificado. Aprende a cantarle y, desesperando de ti, a decirle: “Tú, Señor, eres mi justicia y yo soy tu pecado. Tú has tomado lo que es mío y me has dado lo tuyo. Tú has asumido lo que tú no eras y me has dado lo que yo no era”. Ten cuidado de no aspirar jamás a tal pureza que ya no puedas considerarte pecador, porque Cristo no vive más que entre los pecadores. Sólo en Él y en una absoluta desconfianza en ti mismo hallarás la paz”.

lunes, 10 de octubre de 2016

Temor a Dios.

Me pregunta un contertulio cristiano pero no católico, como es posible que los católicos manifiesten que es una virtud el temor a Dios, ya que Dios es la Bondad. Le tengo que decir a mi contertulio que el temor a Dios no es solo propio del catolicismo, también se manifiesta en el judaísmo.

El temor al pecado, que en los textos rabínicos suele equivaler al sentido moral, está en relación con el temor a Dios. La persona que teme el pecado lo evita, no por miedo al castigo sino, sobre todo en opinión de los cabalistas, por veneración a Dios, porque el pecado ofende Su grandeza y crea una barrera entre Dios y el pecador.
Shemá Israel
Una serie de pensadores judíos han recalcado que sin temor a Dios no puede haber verdadero amor a Dios. Amar a Dios es un mandato del Shemá: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma y ser”.

 Bahya Ibn Pacuda
Uno de los principales autores que escriben sobre el tema es Bahya Ibn Pacuda, del siglo XI, cuyo libro The Duties of the Heart culmina en el amor a Dios. Afirma que la meta última de la persona religiosa es desprenderse del amor hacia todas las cosas materiales y llenar su corazón de amor a Dios. Tiene una fe y una confianza totales en Dios y todo lo hace de acuerdo con Su voluntad. Este amor es completamente desinteresado y altruista, y llena por entero a quienes aman verdaderamente a Dios al margen de cualquier otro interés.
Una vista del catedral de San Pedro, en el Vaticano,
Para la Iglesia Católica es un hábito sobrenatural por el que el cristiano, por obra del Espíritu Santo, teme sobre todas las cosas ofender a Dios, separarse de Él, aunque sólo sea un poco, y desea someterse absolutamente a la Voluntad Divina.

La persona que teme el pecado lo evita, no por miedo al castigo sino por veneración a Dios

sin temor a Dios no puede haber verdadero amor a Dios

teme sobre todas las cosas ofender a Dios, separarse de Él