Mostrando entradas con la etiqueta gótica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gótica. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de diciembre de 2021

Las catedrales góticas transmiten el espíritu de los tiempos en que fueron edificadas


El historiador de arte Paul Johnson observa que las catedrales medievales de Europa son el mayor logro de la humanidad en el conjunto del teatro del arte. Especialmente asombrosas son las catedrales góticas. Estas construcciones de tamaño y amplitud monumental, poseen unos rasgos distintivos específicos, como los arbotantes, el arco apuntado y la bóveda de crucería. Sus vidrieras muestran un testimonio de fe de una civilización en lo sobrenatural. “Cuando los fieles alzaban la vista al cielo, escribe Robert Scott, estos imaginaban que la gracia de Dios, en forma de luz solar, descendía sobre ellos para bendecirlos, lo que favorecía su exaltación. Se conducía a los pecadores hasta el arrepentimiento y el esfuerzo por alcanzar la perfección mediante la visualización del mundo de perfección espiritual en el que Dios residía, un mundo insinuado por la regularidad geométrica de las catedrales”. Dice Stanley Jaki que “ mientras las lineas predominantes horizontales de los templos greco-latinos simbolizan una experiencia religiosa vinculada a la naturaleza, las agujas góticas simbolizan el ascenso vertical a una visión claramente sobrenatural”. Estas grandes construcciones transmiten el espíritu de los tiempos en que fueron concebidas y edificadas. La luz que entraba en las catedrales simbolizaba la luz del siglo XIII, un periodo caracterizado tanto por sus universidades, sus conocimientos y su erudición como por el heroísmo y el fervor religioso de San Francisco de Asís.

sábado, 22 de abril de 2017

Unus subveniet alteri tamquam fratri suo.

Mercado.
Las ciudades en la Edad Media, cuenta el profesor Henri Pirenne, crean una reglamentación tan maravillosamente adaptada a su objetivo que se la puede considerar como una obra maestra en su género. La economía urbana es digna de la arquitectura gótica, de la que es contemporánea. Creó una legislación social más completa que la de cualquier otra época de la historia incluida la nuestra. Al suprimir los intermediarios entre el comprador y el vendedor, garantizó a los burgueses el beneficio de una vida barata, persiguió incansablemente el fraude, protegió al trabajador contra la competencia y la explotación, reglamentó su trabajo y su salario, cuidó de su higiene, se ocupó de su aprendizaje, impidió el trabajo de las mujeres y de los niños, al mismo tiempo que consiguió reservar para la ciudad el monopolio de alimentar con sus productos los campos de los alrededores y encontrar en zonas alejadas, salidas para su comercio.

Unus subveniet alteri tamquam fratri suo, que uno ayude a 
Hospital.
l otro como a un hermano, reza una carta municipal flamenca del siglo XII, y estas palabras fueron verdaderamente una realidad. A partir del siglo XII, los mercaderes destinan una parte considerable de sus beneficios en provecho de sus conciudadanos, fundan hospitales y compran los telonios. El afán de lucro se alía en ellos con el patriotismo local. Cada uno está orgulloso de su ciudad y se dedica espontáneamente a trabajar por su prosperidad. Porque en realidad cada existencia particular depende estrechamente de la existencia colectiva de la asociación municipal, dice Pirenne. La comuna de la Edad Media posee efectivamente las atribuciones que el Estado ejerce en la actualidad. Garantiza a cada uno de sus miembros la seguridad de su persona y de sus bienes que, fuera de ella, se encuentran en un mundo hostil, lleno de peligros y expuesto a todo tipo de azares.Solamente en ella encuentra abrigo y, 
Ciudad medieval.
consiguientemente, siente por ella una gratitud que bordea el amor. Está dispuesto a dedicarse a su defensa al igual que siempre está preparado a ornamentarla y hacerla más bella que la de sus vecinos. Las admirables catedrales que el siglo XIII vio levantarse no serían concebibles sin el alegre entusiasmo con el que los burgueses contribuyeron a su construcción. No son solamente las casas de Dios, también glorifican la ciudad de la que constituyen el más bello adorno y a la que sus majestuosas torres anuncian desde lejos. Fueron para las ciudades medievales lo mismo que los templos para las de la Antigüedad.