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domingo, 31 de mayo de 2026

¿No os admira que un crucificado sea la persona más amada del mundo?

En el cuerpo humano existen enfermedades que apenas se notan y que avanzan calladamente hasta que, muchas veces, ya no tienen remedio. Algo parecido puede suceder en el alma. La tibieza es una enfermedad silenciosa y paralizante cuyo avance imparable apenas se advierte. Afecta primero al entendimiento, lo oscurece; después a la voluntad, y la vuelve floja, débil, con poca capacidad para el esfuerzo, escribe Francisco Fernández-Carvajal.
Una joven judía llamada Etty Hillesum murió en el campo de concentración de Auschwitz en septiembre de 1942. Su diario fue publicado hace no muchos años.Esta mañana, cuenta, mientras paseaba en bicicleta por el Stadionkade, he disfrutado del amplio horizonte que se descubre desde los alrededores de la ciudad, mientras respiraba el aire fresco, que todavía no nos han racionado. Por todas partes se ven carteles en los que se prohíbe a los judíos transitar por los senderos que conducen al campo. Pero, por encima de ese poquito de carretera que nos permiten recorrer, se extiende el cielo entero. No pueden nada contra nosotros; absolutamente nada. Pueden hacernos la vida muy dura, pueden despojarnos de algunos bienes materiales, pueden quitarnos la libertad exterior de movimientos…; pero es nuestra lamentable actitud psicológica la que nos despoja de nuestras mejores fuerzas, la actitud de sentirnos perseguidos, humillados, oprimidos; la de dejarnos llevar por el rencor la de envalentonarnos para ocultar nuestro miedo. Tenemos todo el derecho de estar de vez en cuando tristes y abatidos, porque nos hacen sufrir es humano y comprensible. Y, sin embargo, la auténtica expoliación nos la infligimos nosotros. La vida me parece tan hermosa… y me siento libre. Dentro de mí el cielo se despliega tan grande como el firmamento. Creo en Dios y creo en el hombre, y me atrevo a decirlo sin falsa vergüenza… Soy una mujer feliz y ¡sí!, me vuelco en alabanzas a esta vida en el año del Señor 1942… ¿qué año es de la guerra?”
San Agustín, en el siglo IV, preguntaba, ¿no os admira que un crucificado sea la persona más amada del mundo?

viernes, 17 de abril de 2026

Charlot resume en su alma lo más bello y fragante del espíritu humano

Manuel Villegas, estudioso de Charles Chaplin concibe al personaje Charlot diciendo que “Charlot resume en su alma lo más bello y fragante del espíritu humano, el ensueño, la soledad, la ingenuidad, la sencillez, la generosidad inútil, la bondad sin objeto, la libertad interior, el desprendimiento por todas las cosas, la ausencia de todo acto voluntario que decida su destino….Es el vagabundo arquetipo, en el sentido más alto y noble “metafísico” de la palabra. Vagabundaje de filósofo, de artista, de místico, de investigador, de profeta, de todos los que han descubierto el fondo perenne de la vida o de las leyes del universo…El hombre absoluto, sin tiempo, sin patria, sin raíces, sin destino, sin amigos, sin costumbres; el hombre universal y eterno, solo en el mundo, solo bajo las estrellas”. Y añade Villegas que “Chaplin es un luchador, el self-made man, el hombre salido de la nada y que llega a la riqueza y a la fama universal por su propio esfuerzo, sin ayuda de nadie”.
Candilejas, cuenta el profesor Juan Orellana, es el testamento fílmico de Chaplin, testimonio de su ocaso profesional y vital, la constancia del fracaso de su tesis voluntarista. Cualquier conquista de la voluntad acaba topándose con un muro inexpugnable, la muerte. Candilejas es un autentico ensayo sobre la muerte. Basta escuchar la famosa melodía que introduce la película, compuesta por el propio Chaplin, para intuir la melancolía trágica de la historia que se nos va a contar.

sábado, 14 de marzo de 2026

En el hombre la libertad es la facultad de la voluntad de conducirse rectamente por amor a la rectitud


La filósofa Victoria Camps cuenta que “la libertad no se define por el poder de pecar o no pecar. Su modelo es la libertad divina. En el hombre es la facultad de la voluntad de conducirse rectamente por amor a la rectitud. Esa razón de libertad define su naturaleza, que no puede perderse. Lo contrario sería una libertad sin la razón de ser libertad. El hombre libre pudo no haber pecado. Después del pecado no pierde el libre albedrío, pero es inoperante sin la gracia. La voluntad de rectitud y justicia, perdida, no se recupera a voluntad. La voluntad para la rectitud no se puede perder, es la esencia misma de la voluntad. Ningún impedimento exterior afecta a la naturaleza de la voluntad, que será siempre voluntad. Nada ni nadie, ni Dios mismo, puede hacer desaparecer el querer la verdad-rectitud-justicia, porque ello equivaldría a hacer que la voluntad no fuera voluntad. O querer Dios que la voluntad quiera otra cosa distinta de la que quiso que quisiera al hacerla voluntad (De li. arb., 8). Lo que la voluntad pierde lo hace voluntariamente, no a pesar suyo. Quien por librarse de morir miente, no miente por necesidad. El hombre torturado a la fuerza nunca podrá ser forzado a querer ser torturado.”
“La voluntad está sobre la tentación, aunque sea vencida por ésta. Cuando la voluntad quiere el pecado traiciona la rectitud, se aparta de la justicia y queda imposibilitada para recuperarla por sí misma. Así como ninguna voluntad.”

domingo, 1 de marzo de 2026

Dueño de su voluntad y esclavo de su conciencia

“En toda historia, dice Chesterton, tiene que haber tres personajes; la princesa para ser amada; el dragón para ser combatido; y el san Jorge, para amar y para combatir”…..”Los caballeros medievales gozan del honor eterno de haber introducido el respeto a las mujeres”….”La caballerosidad es la manera realista, y no romántica, de ver los sexos”…..”El único modo de obligar a un caballero es diciéndole que es libre”.
José Ignacio Munilla dirá que “el verdadero caballero es dueño de su voluntad y esclavo de su conciencia”.

martes, 9 de diciembre de 2025

La voluntad se educa ejercitándola y restringiéndola


En la obra del pedagogo Pedro de Alcántara García, que escribía hace casi un siglo, citando al filósofo Kant decía que “tan perjudicial puede ser la represión constante y exagerada, como la complacencia continua y extremosa. Kant nos ha dejado dicho a este respecto que “no debe quebrantarse la voluntad de los niños, sino dirigirla de tal modo que sepa ceder a los obstáculos naturales, los padres se equivocan ordinariamente rehusando a sus hijos todo lo que les piden. Es absurdo negarles sin razón lo que esperan de la bondad de sus padres. Mas, de otra parte, se perjudica a los niños haciendo cuanto quieren; sin duda que de este modo se impide que manifiesten su mal humor, pero también se hacen más exigentes”. La voluntad se educa, pues, ejercitándola y restringiéndola, por el ejercicio y la represión, positiva y negativamente”.
Unas pocas páginas más adelante leemos que “para contener estos impulsos y evitar la formación de semejantes hábitos, precisa oponer resistencia a los deseos de los niños, contrariar sus caprichos, no dejarles hacer todo lo que quieran ni estar con ellos tan solícitos como suelen estar muchos padres a sus menores indicaciones.”

domingo, 30 de noviembre de 2025

Los principios eternos de la religión que siempre permanecen inmutables

Robert Hugh Benson 
Para los anglicanos, cuya teología es básicamente irracional, y entre quienes la Autoridad es en la práctica inexistente, resulta normal colocar el centro de gravedad en las Emociones y “confundir ...la imaginación con el alma”. En su opinión, la razón ha de ser constantemente suprimida incluso de su esfera legítima; el centro lo ocupará principalmente la voluntad. Al poner el énfasis en la razón y la voluntad (los aspectos de la espiritualidad, en oposición a las emociones, capaces de ser aprehendidos objetivamente), Robert Hugh Benson se estaba haciendo eco de la misma cadena lógica que él mismo había seguido durante su retiro de noviembre de 1902. Fue entonces cuando contrastó la causa subjetiva de una emoción, más concretamente, la depresión, con la naturaleza objetiva de la verdad: “los principios eternos de la religión” que siempre permanecen inmutables. Un aspecto en el que coincidía plenamente con Chesterton y Belloc, quienes también hacían hincapié en la primacía de la razón cuando se trata de aprehender la verdad espiritual.
Paradójicamente, entre sus más profundos sentimientos no se incluía ninguna atracción emocional por parte de aquello hacia lo que, sin embargo, sí se veía intelectualmente arrastrado: “Comprendí perfectamente que era tan humana como divina, que dentro de sus muros se habían cometido delitos; que las formas, las costumbres y el idioma de sus ciudadanos serían distintos de los de la querida y familiar ciudad de la que yo procedía; que allí me encontraría con dificultades, con maneras poco conocidas, incluso con recelos y reproches. Pero que, a pesar de todo, era divina…”.

Referencia: Escritores conversos (Joseph Pearce)

viernes, 14 de noviembre de 2025

Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce


El cristianismo de  J. R. R. Tolkien  brilla en todas sus páginas. Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce, como sedujo a Gollum con su promesa de beatitud. Del mismo modo que, si nos abandonamos a él, corroe en última instancia nuestra libertad, voluntad e individualidad… Tolkien era un verdadero novelista cristiano y escribió un gran mito cristiano. … La fe cristiana de Tolkien dio forma a todos sus textos, y sus héroes están basados en un héroe más grande todavía. Un héroe que no era imperfecto y no se entregó al mal. Un héroe que tampoco obtuvo excelentes calificaciones, pero que es el modelo perfecto a seguir.

sábado, 18 de octubre de 2025

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo

Impera en el mundo el pensamiento de que para emanciparnos y ser verdaderos debemos sucumbir a los deseos de nuestras pasiones. No valen las normas establecidas, y la rebeldía contra lo establecido es la única garantía de libertad. Vivimos enfadados con las normas y parece que solo es libre aquel que se atreve a romperlas. “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo”, decía Goethe. Nos cuesta mucho comprender que cuanto más dependa nuestra sensación de libertad de las circunstancias externas, más evidente es que todavía no somos verdaderamente libres. Si queremos ser felices necesitaremos ordenar nuestra inteligencia y voluntad por encima de las demás pasiones y comprender las verdades establecidas en nuestro corazón. Decía el papa Juan Pablo II que “solo la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona humana consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad”. 
La libertad tiene que ver con el bien y por tanto con el compromiso con ese bien. Elegir el bien para luego permanecer en él. Y el bien tiene que ver con la realidad, con las normas de juego que tenemos en nuestro corazón o que nos han sido reveladas y que nuestra inteligencia o razón puede acoger como buenas. Lo cierto es que un mundo donde nos venden que el más libre es el que hace lo que le da la gana puede llevarnos a acabar siendo esclavos de la “gana”, que es la peor de las dictaduras. Porque cuando la “gana” manda, no se puede hacer nada más que lo que ella quiere. Si nuestras emociones, sentimientos, pasiones e instintos dominan nuestra inteligencia y voluntad, estaremos siendo esclavos de nosotros mismos. La persona que no se forma en una voluntad firme y decidida suele ser prisionera de sus deseos y antojos, escribe Carla Restoy. Como decía Chesterton en El hombre Eterno: “Las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, sólo algo vivo puede ir contracorriente”.

jueves, 18 de septiembre de 2025

El hombre al querer emanciparse de su cuerpo acaba por destruirse a si mismo

Hoy en día la unión de un hombre y una mujer resulta igual que la de dos personas del mismo sexo. De este modo se confirman tácitamente las funestas teorías que quitan toda importancia a la masculinidad y la feminidad de la persona humana, como si se tratara de un hecho puramente biológico; teorías según las cuales el hombre, es decir, su intelecto y su voluntad, decidiría autónomamente qué es o no es. En esto se produce una depreciación de la corporeidad, de la cual se sigue que el hombre, al querer emanciparse de su cuerpo, de la esfera biológica, acaba por destruirse a si mismo, manifiesta Benedicto XVI.


domingo, 31 de agosto de 2025

Dios se ha hecho en cierto modo dependiente del hombre

“Dios necesita la libertad humana, escribe Benedicto XVI. No puede redimir al hombre, creado libre, sin un “si” libre a su voluntad. Al crear la libertad, Dios se ha hecho en cierto modo dependiente del hombre. Su poder está vinculado al “si” no forzado de una persona humana. Así, Bernardo mustia como en el momento de la pregunta a María el cielo y la tierra, por decirlo así, contienen el aliento. ¿Dirá “si”? Ella vacila….¿Será su humildad tal vez un obstáculo?…..”Hágase en mi según tu palabra”. Es el momento de la obediencia libre , humilde y magnánima a la vez, en la que se toma la decisión más alta de la libertad humana.”

martes, 26 de agosto de 2025

La fidelidad en la relación entre personas es el nombre del amor

La fidelidad en la relación entre personas, en su aspecto más humanamente profundo, el amor. La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor. El amor auténtico de suyo es definitivo, es fiel, aunque por la debilidad humana pueda fallar. La fidelidad abarca todas las dimensiones de nuestra vida, pues implica a la persona en su integridad, inteligencia, voluntad, sentimientos, relaciones y memoria, escribe Fernando Ocáriz.

sábado, 21 de junio de 2025

La labor del educador es fortalecer y formar la voluntad de lograr metas buenas

La labor del educador es fortalecer y formar la voluntad de lograr metas buenas. La dirección en la que vaya orientada esa voluntad es una parte importante en la personalidad del ser humano. Esa disposición psíquica será esencial para la personalidad. El niño aprenderá a dirigir su energía hacia las metas que quiera lograr. Aprenderá también a moderar su deseo de ejercer un poder sobre otras personas y, en vez de esto, tomará en cuenta los deseos de los demás, escribe la pedagoga Inger Enkvist en su libro Repensar la educación .

lunes, 12 de mayo de 2025

No hay verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien

Libertad psicológica significa la ausencia de necesidad interna para elegir una cosa u otra; no se refiere ya a la posibilidad de hacer, sino a la de decidir autónomamente, sin estar sujeto a un determinismo interior, es decir, sin que una fuerza interna diferente de la voluntad lleve a elegir necesariamente una cosa impidiendo elegir las otras posibles alternativas. La libertad psicológica es capacidad de autodeterminación. Ciertas enfermedades mentales agudas, algunas drogas o un estado de mucha agitación (ante un incendio, por ejemplo) pueden privar total o parcialmente de la libertad psicológica. La libertad moral es la libertad de que goza la persona que no está esclavizada por las malas pasiones, por los vicios. 
La esencia de la libertad (lo que ha de darse necesariamente para que haya libertad) y su acto propio es la autónoma adhesión al bien, es decir, el amor del bien, que es el acto por excelencia de la libertad. Libertad y amor están unidos. No hay amor verdadero que no sea libre, ni verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien.

miércoles, 30 de abril de 2025

Una tendencia muy fuerte de eliminar el alma

“En los últimos años hay una tendencia muy fuerte de eliminar, sin sustitución adecuada, la palabra y el concepto de “alma”. Si la palabra “alma” desapareciera de nuestro uso vivo, se nos cerraría la comprensión de una fracción impresionante de la literatura, del pensamiento religioso, de lo que ha sido la vida real y el lenguaje humano durante “, escribe Julián Marías, filósofo y ensayista español.
“La vitalidad o “alma corporal” es aquello de donde manan todos los actos; la vitalidad, ascendente o descendente, es “contagiosa”, nutre todo el resto de nuestra persona, y como una savia animadora asciende a las cumbres de nuestro ser, manifiesta Julián Marías. Esa cumbre, el centro último y superior, lo más personal de la persona es lo que llamamos espíritu, el conjunto de actos íntimos de que nos consideramos actores y protagonistas; por ejemplo, la voluntad o los actos de pensamiento…..Entre vitalidad y espíritu se interpone la zona del alma, en la cual todo dura y se alarga en el tiempo.” 

sábado, 19 de abril de 2025

El hombre es malvado cuando, pese a tener conciencia de la ley moral se aparta de ella

Para Kant la perversa “resistencia” contra la ley moral pone de manifiesto una tendencia humana que puede ir en aumento hasta el extremo de subvertir el orden moral de las motivaciones y atenerse solo a la ley cuando resulta útil y procura placer. La condición humana es malvada porque establece el amor propio y las inclinaciones como condiciones para obedecer la ley. Según Kant, la errónea subordinación de la razón a la sensualidad, esa inversión del orden moral, significa una “perversidad del corazón humano” que con “principios que corrompen el alma, mina secretamente la intención”. “El mal auténtico consiste en que uno no quiere resistir a aquellas inclinaciones cuando le incitan a la transgresión, y esta intención es propiamente el verdadero enemigo”. El hombre es malvado cuando, pese a tener conciencia de la ley moral se aparta de ella, aunque solo sea ocasionalmente, dice el filósofo Volker Spierling. Para Spierling la mala orientación de la voluntad, el rechazo de la ley moral como disposición, es el “mal radical”, porque corrompe el fundamento de toda máxima. 

jueves, 6 de febrero de 2025

La soberbia violenta a la memoria

El mejor negocio del mundo sería comprar a los hombres por lo que realmente valen, y venderlos por lo que creen que valen. Es difícil la sinceridad, dice Josemaría Escrivá. La soberbia violenta a la memoria, añade Escrivá, la obscurece, y se encuentra una justificación para cubrir de bondad el mal cometido, que no se está dispuesto a rectificar; se acumulan argumentos, razones, que van ahogando la voz de la conciencia, cada vez más débil, más confusa.
Como la voluntad tiende al bien o al bien aparente, nunca la voluntad se movería hacia el mal, si lo que no es bueno no apareciese de algún modo como bueno.

domingo, 26 de enero de 2025

La razón aislada, lleva a la locura y la voluntad sin razón es ciega

¿Por qué resulta tan actual Chesterton? Entre otros méritos porque muchos de los pensamientos a los que él se enfrenta con tanto garbo siguen vigentes. Chesterton tenía una gracia particular para superarlos con una eficaz y simpática contundencia, combinación realmente difícil, pero oportuna también en nuestros tiempos. Desde la época en que Chesterton escribió su Ortodoxia (1908) a la nuestra, median más de cien años. Y han pasado muchas cosas. La principal en el mundo de las ideas ha sido el despliegue y colapso del marxismo en el plano geográfico y también mental, con algunos dolorosos epígonos (Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, China, Vietnam…). Pero la clase intelectual mundial ya no es marxista en su mayoría, como lo era hace cincuenta años. Por esta razón, lo que tenemos delante se parece bastante a lo que tenía Chesterton. Y por eso nos ayuda tanto leerlo, escribe Juan Luis Lorda, profesor de la Universidad de Navarra.
En la Inglaterra de Chesterton, añade Lorda, tras una oleada de librepensadores en el s. XVIII, la emancipación y distanciamiento con respecto al cristianismo había llegado a la calle. La antigua fe común y tradicional cristiana, hasta entonces base espiritual de la nación, era criticada desde distintos ángulos en el espacio público y surgían entusiastas alternativas para sustituirla.Con todas las salvedades necesarias, se puede decir que la crisis intelectual, en la calle, de la conciencia cristiana se adelantó en la Inglaterra anglicana más de medio siglo con respecto a la Europa católica.Para Chesterton era evidente el valor de la razón, pero también que el racionalismo puro, la razón aislada, lleva a la locura; porque la razón necesita el conjunto de recursos que componen el sentido común, el sentido de la proporción, la percepción de lo conveniente. Por eso decía que el loco no es el que ha perdido la razón, sino el que ha perdido todo menos la razón. Algo parecido sucede con la voluntad. El ser humano tampoco es pura voluntad o libertad, como pretendía Schopenhauer y recogió Nietzsche. La voluntad sin razón es ciega y campa en el vacío. Chesterton identifica el poder de Nietzsche. Le gusta su intrepidez y su deseo de superar la mediocridad, pero le parece flojo e incoherente en su propósito de superar la moral. Además, en el momento en que la moral queda al arbitrio del individuo desaparece cualquier estándar para juzgar que una acción es mejor que otra. Ni se puede condenar al tirano ni se puede alabar al librepensador. No es posible el progreso porque, sin estándares fijos, no hay modo de saber qué es progresar. 


lunes, 30 de septiembre de 2024

La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía

Escribe Richard Pipes en su libro Propiedad y libertad que medidas tales como salarios mínimos, control de alquileres y transporte escolar obligatorio, o bien no solucionan los problemas para los que se pusieron en vigor o bien los agravan. Pero existen indicios más preocupantes que hacen pensar que todo el despliegue de medidas sobre el bienestar social, concebidas para abolir la pobreza y la desigualdad, ha sido contraproducente. Desde que comenzó la guerra contra la pobreza en 1965, los gobiernos federales, estatales y locales han gastado más de 5,4 billones de dólares en la lucha contra la pobreza en este país. ¿Cuánto es 5,4 billones de dólares? Es un 70% más de lo que costó la Segunda Guerra Mundial. Por 5,4 billones de dólares usted podría comprar los bienes de las 500 sociedades anónimas de Fortune y todas las tierras cultivables de los Estados Unidos. Sin embargo el índice de pobreza es de hecho más alto hoy en día de lo que era en 1965. (Michael Tanner, The End of Welfare).
El gobierno trabaja de buena voluntad por su felicidad, pero decide ser el árbitro exclusivo de esa felicidad; les garantiza su seguridad, prevé y compensa sus necesidades, facilita sus placeres, gestiona sus principales preocupaciones, dirige su actividad, regula la dejación de propiedades y subdivide sus herencias. ¿Qué queda sino librarlos de todo el trabajo de pensar y de todas las dificultades de la vida? El “principio de la igualdad ha preparado a los hombres para todas estas cosas” y a menudo para que las consideren como beneficios. Después de tener a cada miembro en su puño de hierro, y moldearlo a su voluntad, el poder supremo extiende sus brazos sobre toda la comunidad. Cubre la superficie de la sociedad con una red de regulaciones pequeñas y complicadas, diminutas y uniformes, que ni las mentes más originales ni los individuos más enérgicos pueden desentrañar, para alzarse sobre los demás. La voluntad del hombre no se quiebra, sino que se reblandece, se somete y guía; apenas se obliga a los hombres a actuar por su voluntad, pero constantemente se les restringe su actuación: un poder semejante no destruye, sino que impide la existencia; no tiraniza, pero comprime, exaspera, extingue y atonta al pueblo, hasta que cada nación queda reducida a tan sólo un rebaño de tímidos e industriosos animales, cuyo pastor es el gobierno. ¿Esto es lo que queremos?, pregunta Richard Pipes.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Nadar como los salmones

Antes que de las leyes, proviene de la conciencia de los individuos. De la conciencia y de la voluntad de nadar como los salmones, contracorriente, oponiéndose a todo aquello que degrada, humilla y ofende la creación y su camino de salvación. (Querida Mathilda de Susanna Tamaro)


miércoles, 12 de junio de 2024

La persona dominada por las pasiones, por el ambiente, por los vaivenes de un humor incontrolado, es incapaz de amar

La libertad personal no es fruto de ninguna conquista humana. Es más bien un elemento esencial al ser humano. Nos la hemos encontrado en nuestra naturaleza sin haber hecho nada para ganarla. Simplemente, está ahí; forma parte de nuestro ser. Al toparnos con ella, la pregunta que podemos hacernos es: ¿para qué somos libres? Y la respuesta es: para amar, porque la única manera posible de amar es hacerlo libremente. No se puede amar por imposición. Si descubres tu verdad, que es el amor, y la vives, harás un buen uso de la libertad, escribe el profesor de derecho Javier Vidal-Quadras.
Tomás Melendo, Catedrático de Metafísica en la Universidad de Málaga, explica que “la persona que no ha hecho operativa su libertad, extendiendo el imperio de la voluntad y del entendimiento al resto de sus facultades y potencias, la persona dominada por las pasiones, por el ambiente, por los vaivenes de un humor incontrolado, esa persona, si no lucha por dominarse, es incapaz de amar. Sólo quien ejerce el señorío de su propio ser puede, en un acto soberano de libertad, entregarlo plenamente a los otros, al hombre o mujer elegidos, a quien haya hecho objeto de sus amores”.