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miércoles, 11 de marzo de 2026

La ausencia de las sensaciones corporales que acompañan en el tránsito hacia la muerte deja un vacío insoportable

Comercialmente bien explotado, el miedo al dolor se transforma en un auténtico pánico que, de manera paradójica, acarrea nuevos sufrimientos. Stephen Jenkinson, uno de los especialistas mundiales en cuidados paliativos, habla de las expresiones de terror que con frecuencia contempla en los ojos de los moribundos a quienes se medica para que no sufran.
La ausencia de las sensaciones corporales que nos acompañan de forma natural en el tránsito hacia la muerte deja a los pacientes en una especie de vacío insoportable y convierte esa transición esencial de la vida en una experiencia espantosa. En la misma línea, estudios recientes han demostrado que el uso de drogas como los antidepresivos para cambiar estados psíquicos produce “embotamiento emocional” (emotional blunting), un fenómeno caracterizado por la dificultad para conectar con lo que sentimos; imposibilidad de llorar, de reaccionar frente a eventos con una fuerte carga sensible y de empatizar con otras personas. Separados drásticamente de nuestras propias emociones, somos incapaces de comprender y aceptar las de los demás, escribe la filósofa y psicóloga  Heike Freire.

lunes, 12 de mayo de 2025

No hay verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien

Libertad psicológica significa la ausencia de necesidad interna para elegir una cosa u otra; no se refiere ya a la posibilidad de hacer, sino a la de decidir autónomamente, sin estar sujeto a un determinismo interior, es decir, sin que una fuerza interna diferente de la voluntad lleve a elegir necesariamente una cosa impidiendo elegir las otras posibles alternativas. La libertad psicológica es capacidad de autodeterminación. Ciertas enfermedades mentales agudas, algunas drogas o un estado de mucha agitación (ante un incendio, por ejemplo) pueden privar total o parcialmente de la libertad psicológica. La libertad moral es la libertad de que goza la persona que no está esclavizada por las malas pasiones, por los vicios. 
La esencia de la libertad (lo que ha de darse necesariamente para que haya libertad) y su acto propio es la autónoma adhesión al bien, es decir, el amor del bien, que es el acto por excelencia de la libertad. Libertad y amor están unidos. No hay amor verdadero que no sea libre, ni verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien.

miércoles, 17 de julio de 2024

El suicidio señala la ausencia del sentido

“El mal, escribe Peñarroja, no tiene entidad propia. Es, sencillamente, el no-bien, su ausencia, del mismo modo que a la falta de luz la llamamos oscuridad. El suicidio, en cualquiera de sus formas, es malo. Es decir, señala una ausencia. La del sentido, si quieren tomar el término de Viktor Frankl. Es una derrota, se mire por donde se mire. Quienes piensan en quitarse la vida no necesitan argumentos. Los conocen. Los han analizado una y otra vez con obsesiva minuciosidad. Lo que necesitan es algo bueno y bello en su vida, un horizonte. Se puede encontrar incluso en medio del sufrimiento,a veces precisamente a través del sufrimiento”.

sábado, 17 de febrero de 2024

¿Que es la libertad para los que nacieron en la URSS y para sus hijos?

Svetlana Aleksievich cuenta, hablando sobre el homo sovieticus, que “a todas las personas con las que me he encontrado les he preguntado: ¿Qué es para ti la libertad?. Las respuestas han sido distintas, según preguntara a padres o a hijos. Quienes nacieron en la URSS y quienes lo hicieron después de su desaparición no comparten una misma experiencia. Son seres de planetas distintos. Para los padres, la libertad es la ausencia de miedo; los tres días de agosto en que conseguimos sofocar el golpe militar. Elegir entre cien marcas de salchichón en una tienda es ser más libre que estar obligado a elegir entre diez; la libertad es no haber conocido jamás las palizas, aunque no viviremos lo suficiente para ver a una generación de rusos que no las conozca, porque los rusos no comprenden la libertad, necesitan del cosaco y el látigo. Para los hijos, en cambio, la libertad es el amor, y la libertad interior es un valor absoluto. La libertad, para ellos, es no temer los propios deseos y tener mucho dinero, porque quien tiene los bolsillos llenos puede conseguir todo lo que se le antoje. La libertad, en fin, es llevar una vida en la que uno no tenga que preocuparse por la libertad. Libertad es normalidad.

lunes, 27 de marzo de 2023

Un mundo de proyectos que nacen muertos, de esperanzas frustradas

Los jóvenes se enfrentan a un futuro en el que tendrán que rellenar innumerables peticiones en busca de empleo, unas peticiones que casi nunca serán respondidas. O bien les tocará afrontar un desempleo de larga duración, o la aceptación de trabajos inestables que no sólo tienen ningún futuro, sino que además están muy por debajo de sus aspiraciones. Y estas son sus únicas alternativas…..Los recién graduados que hoy aspiran a la vida adulta se ven confrontados a unas expectativas a la baja. Expectativas que están cayendo de una forma demasiado abrupta, y por una cuesta demasiado empinada, como para dar pábulo a esperanzas de que el descenso sea suave e inofensivo…..Nada los ha preparado para los trabajos volátiles y el desempleo persistente, la transitoriedad de las perspectivas y la perdurabilidad de los fracasos. Es un nuevo mundo de proyectos que nacen muertos, de esperanzas frustradas y de oportunidades que, debido a su ausencia, se hacen aún más visibles, escribe Riccardo Mazzeo.


domingo, 24 de octubre de 2021

En ausencia de Dios reinan los fantasmas


Novalis afirmó que en ausencia de Dios reinan los fantasmas. En ninguna época de la historia humana, escribe el autor colombiano William Ospina, hubo tal vez tantos fantasmas como en esta sociedad industrial empapelada de iconos, cuyas multitudes pasan los días oyendo voces de vivos y de muertos que son en realidad surcos de acetato y bandas magnetofónicas, deseando seres vivos y muertos que son en realidad mancha de tinta incapaces de satisfacer los deseos que suscitan, viendo vivir a seres vivos y muertos que son en realidad rayos de luz. Lo peor es que cada vez nos miramos menos los unos a los otros porque esos cubos de cristal vertiginosos de imágenes son más interesantes y a la vez no exigen de nosotros más que docilidad y pasividad.


lunes, 25 de mayo de 2020

El ejército garantiza la libertad y seguridad de su pueblo



Si vis pacem, para bellum (si quieres la paz, prepárate para la guerra); palabras que vienen muy al caso escritas por Flavio Vegecio Renato, estratega militar romano y autor de De Re Militari, una obra dedicada al análisis de la disciplina militar, que entendió y abordó claramente el hecho de la ausencia de poder militar. Renato creía que si la nación propia no deseaba emplear a su ejército para defenderse, era seguro que habría otra nación más que dispuesta a hacerlo con sus propias fuerzas armadas. Dicho de otra forma, no hay una ausencia permanente de presencia militar que pueda mantenerse indefinidamente. La vigilancia constante es vital para garantizar la libertad y la seguridad sostenidas de una nación y de su pueblo.

domingo, 22 de marzo de 2020

El infierno, un lugar de gran abandono y soledad


Lo que más caracteriza al infierno es un abandono, una soledad que no se pueden imaginar. Solemos pensar, y es cierto, que en el infierno están aquellas personas que han muerto en pecado mortal, dice Leo  Trese, pero sería más exacto decir que están quienes han rechazado el amor de Dios, pues el pecado mortal es precisamente eso. Irremediablemente apartados de Dios por tal rechazo, los pecadores no podrán gozar jamás de la presencia de Dios. 


Ahora bien, apartarse de Él es también separarse de todas las almas creadas por Él, por lo que el condenado se encuentra en una vasta y vacía soledad, tan absoluta, que la soledad de algunos en la tierra es sólo un juego de palabras. Aquí, todavía podemos acompañarnos a nosotros mismos. Buena prueba de ello es que, cuando nos relacionamos mucho con otras personas, anhelamos quedarnos solos para estar tranquilos y pensar en nosotros, entre otras cosas, porque todavía nos amamos. En el infierno, sin embargo, la ausencia de amor es total; no podemos amar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Aún peor, nos odiamos, nos detestamos. Hemos rechazado a Dios y, con Él, todo cuanto existe. Tal es el supremo horror del abandono y la soledad del infierno. Por si no bastara con habernos condenado a una existencia eterna en soledad, tenemos que coexistir con nosotros mismos, odiándonos con un odio salvaje y atroz. Para un alma en el infierno, la aniquilación total sería mil veces preferible. Si pudiera, se haría pedazos. Su eterno lamento, si se pudiese oír, sería algo así: “¡Odio a Dios! ¡Detesto a todo el mundo!... Pero eso no es nada en comparación con lo que me odio a mí mismo…”. El infierno es un lugar de gran abandono y soledad.

miércoles, 26 de junio de 2019

Ausencia de la figura paterna



La ausencia de la figura paterna en la vida de los pequeños y de los jóvenes produce lagunas y heridas que pueden ser incluso muy graves, dice el Papa Francisco. Y, en efecto, añade, las desviaciones de los niños y adolescentes pueden darse, en buena parte, por esta ausencia, por la carencia de ejemplos y de guías autorizados en su vida de todos los días, por la carencia de cercanía, la carencia de amor por parte de los padres. El sentimiento de orfandad que viven hoy muchos jóvenes es más profundo de lo que pensamos. Son huérfanos en la familia, porque los padres a menudo están ausentes, incluso físicamente, de la casa, pero sobre todo porque, cuando están, no se comportan como padres, no dialogan con sus hijos, no cumplen con su tarea educativa, no dan a los hijos, con su ejemplo acompañado por las palabras, los principios, los valores, las reglas de vida que necesitan tanto como el pan. 

sábado, 1 de julio de 2017

Entre la flaqueza humana y el pecado existe una frontera parecida a la que separa la enfermedad de la muerte.



Jan Dobraczynski escribía que es fácil confundir flaqueza con pecado. Imaginamos que la virtud significa ausencia de flaqueza. Por otro lado, entre la flaqueza humana y el pecado existe una frontera parecida a la que separa la enfermedad de la muerte. No toda enfermedad termina en la muerte, no todo enfermo está condenado a morir. Hay un momento en el que sobreviene la crisis. Este momento es el más importante, dice Dobraczynski. La virtud no siempre está lejos de este punto. A veces se la encuentra al borde mismo. Precisamente allá donde más le cuesta aparecer.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Prestar atención.

Prestar atención
Prestar atención quiere decir darse cuenta de que el mundo es tridimensional y multisensorial, de que el entorno nos influye nos guste o no. Por lo tanto, lo mejor es controlar esta influencia prestando atención a todo. Puede que no captemos toda la situación y hagamos una elección que, al reflexionar más adelante, veamos que no ha sido la mejor. Pero no será por no haberlo intentado. Lo único que podemos hacer es observar al máximo nuestras capacidades y no dar nunca nada por sentado.


Cuando aplicamos todos los sentidos reconocemos que el mundo es multidimensional
El hecho de no aplicar todos los sentidos hace que no se contemple una escena en toda su plenitud. La atención no se usa adecuadamente y cae presa de influencias inconscientes. Cuando aplicamos todos los sentidos reconocemos que el mundo es multidimensional. Las cosas suceden a través de los ojos, la nariz, los oídos, la piel. Cada sentido nos dice algo. Y cuando no nos dice nada también es señal de algo, de la ausencia de algo. Algo que no tiene olor, o que no suena, o que está ausente en algún otro sentido. En otras palabras, la aplicación consciente de cada sentido permite ir más allá de esclarecer la parte presente de la escena y revelar esa otra parte que se suele pasar por alto, la parte que no está presente, la que, se mire como se mire, tendría que estar. Y esa ausencia puede ser tan importante y reveladora como la presencia, revela Maria Konnikova.

El hecho de no aplicar todos los sentidos hace que no se contemple una escena en toda su plenitud

no dar nunca nada por sentado

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Cuando hay que enterrar el pasado.

El otro día estuve cenando con un amigo del barrio. Su mujer se había ido con un compañero de trabajo; le abandonó junto a dos niñas que aun van al colegio.

Abandonado.
El hombre estaba destrozado, según contaba,en ningún momento había imaginado el desenlace de su historia matrimonial de este modo. También, nos dijo, está el trauma de las niñas. Estas se echaban la culpa de la ausencia de su madre.Las niñas dicen que su mama se ha ido porque son unas desordenadas. Siempre decía a las niñas que es imposible vivir en una casa con ese desorden.

el trauma de las niñas
La verdad es que las cosas nunca son fáciles, nunca se presentan como las habíamos imaginado.

Desayunando en el bar con  mi amigo, nos hemos encontrado con Don Juan, el parroco. La desgracia de la separación es el monotema de toda su conversación, y cuando ha visto al cura ha vuelto a contar su tristeza.


Don Juan le dice que a veces la gente nos defrauda. Sufrimos un tiempo. A lo mejor durante mucho tiempo. Y después poco a poco empezamos a perdonar.Mi amigo, mirándonos con una mirada mezclada de dureza y tristeza, dice, con voz ronca, que el no sabe perdonar.Nadie sabe, le contesta Don Juan. 
Penelope Stokes
Recuerdo un libro de Penelope Stokes y parafraseando  a la escritora le digo:  “Nadie sabe. Lo que hay que hacer es levantarse por las mañanas y poner un pie delante del otro. Dar un paso tras otro, dejar que las heridas cicatricen hasta encontrar la fuerza para enterrar el pasado”.