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lunes, 12 de mayo de 2025

No hay verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien

Libertad psicológica significa la ausencia de necesidad interna para elegir una cosa u otra; no se refiere ya a la posibilidad de hacer, sino a la de decidir autónomamente, sin estar sujeto a un determinismo interior, es decir, sin que una fuerza interna diferente de la voluntad lleve a elegir necesariamente una cosa impidiendo elegir las otras posibles alternativas. La libertad psicológica es capacidad de autodeterminación. Ciertas enfermedades mentales agudas, algunas drogas o un estado de mucha agitación (ante un incendio, por ejemplo) pueden privar total o parcialmente de la libertad psicológica. La libertad moral es la libertad de que goza la persona que no está esclavizada por las malas pasiones, por los vicios. 
La esencia de la libertad (lo que ha de darse necesariamente para que haya libertad) y su acto propio es la autónoma adhesión al bien, es decir, el amor del bien, que es el acto por excelencia de la libertad. Libertad y amor están unidos. No hay amor verdadero que no sea libre, ni verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien.

sábado, 21 de octubre de 2023

El mundo está fundado en causa y efecto

James George Frazer sabía que el mundo está fundado en causa y efecto. Cuando una causa se produce es imposible en ese momento discernir las consecuencias. Esta limitación, sin embargo, no nos impide actuar conforme a premisas fundadas en el más optimista de los determinismos. Toda acción basada en conjeturas es un acto de fe.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Las circunstancias nunca determinan nuestro destino.


Dice Ortega, “el hombre no tiene naturaleza, tiene historia”, es decir, que a diferencia de los animales y de las cosas, que no pueden ser más que lo que son, nosotros tenemos la opción de construirnos constantemente, y en realidad esa tarea es la que define nuestra vocación como seres humanos. En esa tarea se va sintiendo uno cada vez más realizado y feliz. 
Determinismo.
Sartre puntualiza que “todo hombre que se inventa un determinismo es un hombre de mala fe”. Hay personas que se apuntan a un determinismo biológico cuando afirman: “Es que soy así y no puedo obrar de otra manera”. Otros se sienten determinados por el ambiente, echando las culpas de sus errores, fracasos y desgracias a la sociedad, que les ha hecho así. Por último, un tercer grupo de personas hablan de fatalismo. 

Bernabé Tierno opina que las circunstancias favorables o desfavorables sin duda condicionan, pero nunca determinan
nuestro destino. Casi todo depende de nuestra capacidad de libre decisión, de nuestro carácter y de las actitudes conscientemente positivas. La noble e irrenunciable tarea de proyectar y de construir nuestra existencia como verdaderos arquitectos de nuestro destino, sin duda, está en nuestras manos.