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lunes, 31 de agosto de 2026

Las pasiones penden sobre un abismo psíquico

“Las pasiones penden sobre un abismo psíquico; se situarían en la indeterminada frontera entre claridad y confusión, entre lo voluntario y lo involuntario, entre lo que somos por decisión propia y el otro, el extraño, el desconocido que, como un espíritu animal, existe en nosotros. Las pasiones nos obligan a reconocer una naturaleza caída en el sentido de que todo aquello que, aun reflejándose en el alma, proviene del cuerpo, de aquella parte de nuestro ser que esclaviza a la razón en forma de estados anímicos, de humores perentorios e ineludibles. Y convierte a la misma en una máquina justificadora de tales estados y humores que fomenta el autoengaño, esa beatitud de espíritu que oculta, bajo la invocación a los principios y la virtud, el imperio del amor propio.”
“La domesticación de las pasiones a través de los intereses y los sentimientos nos permite dejar fuera de nuestro campo de visión la parte oscura de lo que somos, y trasformar lo involuntario, la emoción incontrolable y arrasadora, el apetito insaciable y desenfrenado, en principio de acción, en el motor de la conducta.”
“El capitalismo de los intereses y los sentimientos no tiene fábula que contar desde el momento en que han desterrado las pasiones al limbo, de un hombre mediocre y un sujeto empoderado cuya mediocridad y empoderamiento lo han moralizado hasta el punto de extinguir cualquier viso de inquietud por lo que es, hace, siente y padece.” 
“El turbocapitalismo vigente al día de hoy, centrado en la mercadería emocional y la astuta y rentable colonización de los sentimientos, se habría convertido en el camino más directo para realizar aquella utopía y provocar así el inesperado y fascinante efecto de un mercado romantizado o un romanticismo del consumo”, escribe Luis Gonzalo Díez en Abejas sin fábula.


viernes, 19 de junio de 2026

El amor no hace al hombre ciego

Un amor sólido y verdadero es aquel que no sólo desea la capa externa de la otra persona, sino que ama, sobre todo lo espiritual que hay en ella, su persona espiritual, eso que hay de único e irrepetible en el ser humano, lo que existe detrás de las paciencias sexuales y puramente psíquicas. Quien ama de verdad no ve solo el mero ropaje físico de la otra persona, ve al ser humano mismo, a la persona misma a quien ama, como alguien incomparable e insustituible, cuenta Viktor Frankl. Hasta el hombre más pobre y sencillo reconoce que el amor verdadero busca siempre lo que hay de único e irrepetible en la persona y en la esposa que el ama…..El amor si es verdadero, no tiene en cuenta sólo las cualidades físicas o psíquicas; no mira solo lo que el ser amado tiene, sino lo que el ser amado es, como algo único en el mundo, insustituible. En definitiva, el amor se dirige hacia la persona espiritual. Por eso el amor no hace al hombre ciego, como a veces se dice, al contrario, le abre los ojos para percibir la personalidad espiritual de quien se ama y todos sus valores. Lo que realmente ciega al hombre son las pasiones.  


Referencia: Cuando el mundo gira enamorado de Rafael de los Ríos

sábado, 30 de mayo de 2026

Querer y amar

El poder seductor de “te amo” entronca con la misma raíz de la palabra “amor”, mucho menos polisémica que “querer”. “Siento amor por ti” podemos decir; pero no “siento querer por ti”, pese a que “querer” se ha sustantivado (después de que existiese el verbo, mientras que amor y amar no guardan una sucesión cronológica): “las cosas del querer”, “querer es poder”… La profundidad del sustantivo “amor” y del verbo “amar” se nos representa, pues, mucho más vasta. Alguna relación guardará con el hecho de que la voz “amor” la pronunciaran ya los romanos, y la escribieran exactamente así, y con el mismo sentido que nosotros, y tiene, por tanto, miles de años. Su longevidad seduce, como la antigüedad de la palabra “rosa”. “Querer”, en cambio, procede en español de “quaerere” (tratar de obtener, buscar). Por supuesto, aquello que amamos intentamos obtenerlo (es decir, aquello que amamos lo queremos), pero el concepto de amor es previo al propósito de conseguirlo. En “querer” toma mayor importancia subliminal la búsqueda misma. La palabra amor se aplica a los sentimientos más sublimes: el amor a la patria, el amor a la profesión, el amor al trabajo, el amor a unos ideales, el amor a Dios (ningún cristiano reza “quiero a Dios y a la Virgen”, sino “amo a Dios y a la Virgen”; y pronuncia “mi amor hacia la Virgen”, no “mi querer hacia la Virgen”)… Todo lo cual nos convierte también, paradójicamente, en amantes de los conceptos y de los objetos más asexuados: uno puede ser amante de la historia, amante de los libros, amante de la naturaleza, amante de la música, amante del vino… Todos estos valores se hallan en el poder seductor del verbo “amar”, en el que caben todas las pasiones que ha conocido el ser humano desde que emplea esta palabra. Oír “te amo” propina un aldabonazo a quien lo escuche, bien se reciba la palabra en persona o bien como parte de un diálogo en la película que estamos presenciando.Y “te amo” supone una mayor responsabilidad en quien lo dice y en quien lo recibe. Mucho más que “te quiero”.


Referencia: La seducción de las palabras (Álex Grijelmo)

sábado, 20 de diciembre de 2025

No hay filosofía que excuse la falta de sentido común

El filósofo Jaime Balmes escribe que “cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres apellidados filósofos se obstinan a veces en este empeño; no recordando que no hay filosofía que excuse la falta de sentido común, y que mal llegará a ser sabio quien comienza por ser insensato”.
Es tan singular el hombre que “cuando su corazón necesita una doctrina, el entendimiento la inventa y se la presta; siendo raro encontrar a nadie que siga el impulso de sus pasiones sin que al mismo tiempo tenga a mano algunas razones más o menos plausibles para excusar su conducta”.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

En el siglo XVI nació en Francia la vanidad


En la Francia del siglo dieciséis, la actividad de un hombre y su mérito real solo podían demostrarse y conquistar la admiración mediante la valentía en el campo de batalla o en los duelos; y como las mujeres amaban el valor y sobre todo la audacia, se convirtieron en los jueces supremos del mérito de un hombre. Nació entonces el “espíritu de la galantería”, que propició la destrucción, una por una, de todas las pasiones e incluso del amor, en provecho de ese tirano cruel al que todos obedecemos, la vanidad. Los reyes fomentaron la vanidad, y con motivo; de ahí el poder de las condecoraciones.

Referencia: La abadesa de Castro (Stendhal)

martes, 21 de octubre de 2025

El hombre se está convirtiendo en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática

La estructura cerebral le permite al hombre algo sui generis; ponerse fines óptimos y consagrar sus pasiones al servicio de esos fines. Quien recorre ese camino aprende a resistir no sólo a las grandes tiranías, como la de Hitler, sino también a la "pequeña tiranía", a la solapada, a la burocratización y alienación que ocurre en la vida cotidiana. Hoy esta resistencia es más difícil que nunca, pues esta pequeña tiranía la produce toda la estructura social en la que el hombre se está convirtiendo cada vez más en un número, en una rueda, en una pequeña comparsa dentro de una estructura burocrática, en la que el hombre no tiene que enfrentar ninguna decisión ni asumir ninguna responsabilidad, y en general sólo hace lo que le prescribe la maquinaria burocrática, y cada vez piensa menos por sí mismo, siente menos por sí mismo, estructura menos por sí mismo. Todo lo que le preocupa surge de su egoísmo y responde a la pregunta de ¿cómo puedo progresar? ¿Cómo puedo ganar más? o ¿cómo puedo estar en mejores condiciones físicas? Pero no ¿qué es bueno para mí como hombre? ¿Qué es bueno para nosotros como polis? Esto fue por cierto entre los griegos y en la tradición clásica el objeto principal del pensamiento, del pensamiento no como instrumento de un mayor dominio de la Naturaleza, sino en primer lugar como instrumento para encontrar la respuesta a esta pregunta, ¿cuál es el mejor camino hacia la vida? ¿Quién promueve el desarrollo, el crecimiento del hombre?, escribe Erich Fromm, psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista. 

sábado, 18 de octubre de 2025

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo

Impera en el mundo el pensamiento de que para emanciparnos y ser verdaderos debemos sucumbir a los deseos de nuestras pasiones. No valen las normas establecidas, y la rebeldía contra lo establecido es la única garantía de libertad. Vivimos enfadados con las normas y parece que solo es libre aquel que se atreve a romperlas. “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo”, decía Goethe. Nos cuesta mucho comprender que cuanto más dependa nuestra sensación de libertad de las circunstancias externas, más evidente es que todavía no somos verdaderamente libres. Si queremos ser felices necesitaremos ordenar nuestra inteligencia y voluntad por encima de las demás pasiones y comprender las verdades establecidas en nuestro corazón. Decía el papa Juan Pablo II que “solo la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona humana consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad”. 
La libertad tiene que ver con el bien y por tanto con el compromiso con ese bien. Elegir el bien para luego permanecer en él. Y el bien tiene que ver con la realidad, con las normas de juego que tenemos en nuestro corazón o que nos han sido reveladas y que nuestra inteligencia o razón puede acoger como buenas. Lo cierto es que un mundo donde nos venden que el más libre es el que hace lo que le da la gana puede llevarnos a acabar siendo esclavos de la “gana”, que es la peor de las dictaduras. Porque cuando la “gana” manda, no se puede hacer nada más que lo que ella quiere. Si nuestras emociones, sentimientos, pasiones e instintos dominan nuestra inteligencia y voluntad, estaremos siendo esclavos de nosotros mismos. La persona que no se forma en una voluntad firme y decidida suele ser prisionera de sus deseos y antojos, escribe Carla Restoy. Como decía Chesterton en El hombre Eterno: “Las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente, sólo algo vivo puede ir contracorriente”.

martes, 9 de septiembre de 2025

La Revolución francesa y Revolución estadounidense

La Revolución francesa ese carácter incontenible e interminable, que la distingue de la Revolución estadounidense a tal punto que vacilamos en emplear el mismo término para designar ambos acontecimientos. Y sin embargo, ambos fueron animados por las mismas ideas y por pasiones comparables; fundan casi unidos la civilización democrática moderna. Pero uno de ellos termina con la elaboración y el voto de una Constitución que aún perdura, convertida en arca sagrada de la ciudadanía estadunidense, mientras que el otro multiplica las constituciones y los regímenes, y ofrece al mundo el primer espectáculo de un despotismo igualitario. Da existencia duradera a la idea de revolución no como el paso de un régimen a otro, o como un paréntesis entre dos momentos, sino como una cultura política inseparable de la democracia, y como ella inagotable, sin un término legal o constitucional; alimentada por la pasión de la igualdad, que por definición no tiene un umbral de satisfacción, escribe el historiador francés François 
Los estadunidenses amaron la igualdad como un bien del que siempre se ha gozado. Los franceses, en el momento en que la conquistan, temen perderla y la adoran en forma exclusiva, hasta ese grado se perfila el espectro de la aristocracia tras el espectáculo de la riqueza. Este análisis, profundo y verdadero en lo que concierne a ambos pueblos y ambas revoluciones a finales del siglo XVIII, no debe llevarnos empero a desconocer, siguiendo el ejemplo estadunidense de entonces, la profunda similitud de las pasiones de igualdad en ambos países, porque en las postrimerías de este siglo XX, la crítica de la democracia en nombre de la democracia no es menos obsesiva en los Estados Unidos que en Francia o en Europa.En los Estados Unidos, aun en nuestra época, esta pasión, madre de la democracia moderna, nunca se ha alimentado del odio al burgués, esta figura no existe, dice François Furet.

miércoles, 18 de junio de 2025

La música era utilizada para levantar pasiones y apaciguar los temores

Los nazis explotaron la riqueza musical alemana. La música era utilizada para levantar pasiones y apaciguar los temores, por lo que acompañaba todos los actos públicos importantes. Por encima de todo, la música debía hacer sentirse a los alemanes superiores e invencibles…..El régimen era partidario de la música clásica y romántica como la de Beethoven, Brahms y, por encima de todo, Wagner, cuya obsesión por la sangre germánica, el heroísmo y la leyenda había inspirado a Hitler desde sus humildes días en Viena. El festival de Wagner en Bayreuth era una fecha destacada en el calendario del Tercer Reich y sobrevivió incluso durante los años de guerra como inspiración para los soldados convalecientes.
El régimen consiguió una espectacular producción musical. Incluso durante el año 1942, en plena guerra, en Berlín se podía disfrutar de 80 óperas y numerosos ballets, y la orquesta filarmónica siguió actuando hasta 1944.
Referencia: La Alemania Nazi. 1933-1945 (Álvaro Lozano Cutanda)

lunes, 12 de mayo de 2025

No hay verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien

Libertad psicológica significa la ausencia de necesidad interna para elegir una cosa u otra; no se refiere ya a la posibilidad de hacer, sino a la de decidir autónomamente, sin estar sujeto a un determinismo interior, es decir, sin que una fuerza interna diferente de la voluntad lleve a elegir necesariamente una cosa impidiendo elegir las otras posibles alternativas. La libertad psicológica es capacidad de autodeterminación. Ciertas enfermedades mentales agudas, algunas drogas o un estado de mucha agitación (ante un incendio, por ejemplo) pueden privar total o parcialmente de la libertad psicológica. La libertad moral es la libertad de que goza la persona que no está esclavizada por las malas pasiones, por los vicios. 
La esencia de la libertad (lo que ha de darse necesariamente para que haya libertad) y su acto propio es la autónoma adhesión al bien, es decir, el amor del bien, que es el acto por excelencia de la libertad. Libertad y amor están unidos. No hay amor verdadero que no sea libre, ni verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien.

martes, 25 de marzo de 2025

La vida nos engaña con sus sombras

Al volver la vista atrás, sobre una vida que fue rica en intensidad emocional y estuvo llena de ardientes momentos de éxtasis o de dicha, todo parece un sueño y una ilusión. ¿Qué son las cosas irreales, sino las pasiones que un día nos abrasaron como el fuego? ¿Qué son las cosas increíbles, sino aquéllas en las que un día creímos a pie juntillas? ¿Qué son las cosas improbables? Las que nos hicimos a nosotros mismos. No, Ernest; la vida nos engaña con sus sombras, como un maestro titiritero. La importancia de discutirlo todo (Oscar Wilde)

domingo, 8 de diciembre de 2024

Vivimos en la hora de los feelings

Alain Finkielkraut, miembro de la Academia Francesa, escribe que “vivimos en la hora de los feelings. Ya no existe verdad ni mentira, estereotipo ni invención, belleza ni fealdad, sino una paleta infinita de placeres, diferentes e iguales. La democracia que implicaba el acceso de todos a la cultura se define ahora por el derecho de cada cual a la cultura de su elección (o a denominar cultura su pulsión del momento). “Dejad que haga conmigo lo que yo quiera”; ninguna autoridad trascendente, histórica o simplemente mayoritaria puede modificar las preferencias del sujeto posmoderno o regir sus comportamientos. Dotado de un mando a distancia así en la vida como ante su aparato de televisión, compone su programa, con la mente serena, sin dejarse ya intimidar por las jerarquías tradicionales. Libre en el sentido de Nietszche cuando dice que dejar de avergonzarse de uno mismo es la señal de la libertad realizada, puede abandonarlo todo y entregarse gozosamente a la inmediatez de sus pasiones elementales. Su selección (trátese de Rimbaud o Renaud, Lévinas o Lavilliers) es automáticamente cultural.”
“La disolución de la cultura en el todo cultural no pone fin al pensamiento ni al arte. No hay que ceder a la lamentación nostálgica sobre la edad de oro en que las obras maestras se recogían a punta de pala. Antiguo como el resentimiento, este tópico acompaña, desde sus orígenes, la vida espiritual de la humanidad. El problema con que últimamente nos hemos tropezado es diferente, y más grave; las obras existen pero, tras haberse borrado la frontera entre la cultura y la diversión, ya no hay lugar para acogerlas y para conferirles sentido. Por consiguiente, flotan absurdamente en un espacio sin coordenadas ni referencias. Cuando el odio a la cultura pasa a ser a su vez cultural, la vida guiada por el intelecto pierde toda significación.”
“Ya no existen poetas malditos. Alérgica a cualquier forma de exclusión, la concepción preponderante de la cultura valoriza tanto a Shakespeare y Musil como el par de botas sublime y el caballo de carreras genial.”

miércoles, 12 de junio de 2024

La persona dominada por las pasiones, por el ambiente, por los vaivenes de un humor incontrolado, es incapaz de amar

La libertad personal no es fruto de ninguna conquista humana. Es más bien un elemento esencial al ser humano. Nos la hemos encontrado en nuestra naturaleza sin haber hecho nada para ganarla. Simplemente, está ahí; forma parte de nuestro ser. Al toparnos con ella, la pregunta que podemos hacernos es: ¿para qué somos libres? Y la respuesta es: para amar, porque la única manera posible de amar es hacerlo libremente. No se puede amar por imposición. Si descubres tu verdad, que es el amor, y la vives, harás un buen uso de la libertad, escribe el profesor de derecho Javier Vidal-Quadras.
Tomás Melendo, Catedrático de Metafísica en la Universidad de Málaga, explica que “la persona que no ha hecho operativa su libertad, extendiendo el imperio de la voluntad y del entendimiento al resto de sus facultades y potencias, la persona dominada por las pasiones, por el ambiente, por los vaivenes de un humor incontrolado, esa persona, si no lucha por dominarse, es incapaz de amar. Sólo quien ejerce el señorío de su propio ser puede, en un acto soberano de libertad, entregarlo plenamente a los otros, al hombre o mujer elegidos, a quien haya hecho objeto de sus amores”.

martes, 23 de abril de 2024

Queda siempre en el alma una luz que no se apaga

Lo que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar nuestro entendimiento, torcer el juicio, pero no cegar del todo aquél ni destituirnos de éste. Queda siempre en el fondo del alma una luz que se amortigua, mas no se apaga; y el que brille más o menos en las ocasiones críticas depende, en buena parte, del hábito de atender a ella, reflexionar sobre nuestra situación, de saber dudar de nuestra aptitud para pensar bien en el acto, de no tomar los chispazos de nuestro corazón por luz suficiente para guiarnos y de considerar que no son propios sino para deslumbrarnos, escribe Jaime Balmes en El Criterio.


miércoles, 14 de febrero de 2024

Entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder

Si perseguir la desventaja después que ésta se ha hecho obvia resulta irracional, entonces el rechazo de la razón es la primera característica de la locura. Según los estoicos, la razón era el “fuego pensante” que dirige los asuntos del mundo, y el emperador o gobernante del Estado se consideraba como “el servidor de la razón divina, nombrado para mantener el orden en la Tierra”. Entonces como hoy la “razón divina” era abrumada, las más de las veces, por flaquezas humanas no racionales; ambición, angustia, afán de poder, deseos de encubrir errores, engaños, ilusiones, prejuicios fijos. Aunque la estructura del pensamiento humano se basa en el procedimiento lógico que lleva de la premisa a la conclusión, no está a prueba de las flaquezas y las pasiones. El pensamiento racional claramente indicaba a los troyanos que podían sospechar de un truco cuando al despertar vieron que todo el ejército griego se había desvanecido, dejando sólo un extraño monstruoso prodigio fuera de sus murallas. Un procedimiento racional habría sido, al menos, buscar enemigos ocultos dentro del Caballo, como urgentemente lo pedían Capis el Viejo, Laocoonte y Casandra. Tal opción estaba disponible, y, sin embargo, fue descartada en favor de la autodestrucción.
En las operaciones de gobierno la impotencia de la razón es grave porque afecta todo lo que toca, los ciudadanos, la sociedad, la civilización. Tal fue un problema de profunda preocupación para los griegos, fundadores del pensamiento occidental. Eurípides reconoció que no era posible explicar ya el misterio del mal moral y de la locura por simples causas externas, por la mordida de Até, como por una araña, o por otra intervención de los dioses. Hombres y mujeres habían de enfrentarse a ella como parte misma de su ser. Su Medea sabe que está dominada, ella misma, por una pasión “más fuerte que mis propósitos”. Platón, unos cincuenta años después, desesperadamente deseó que el hombre captara y nunca volviera a soltar “el sagrado cordón dorado de la razón”, pero también él tuvo que reconocer, a la postre, que sus congéneres estaban anclados en la vida de los sentimientos, movidos como títeres por los hilos de deseos y temores que les hacían danzar. Cuando el deseo no está de acuerdo con el juicio de la razón, nos dijo, hay una enfermedad del alma, “y cuando el alma se opone al conocimiento, o la opinión o la razón que son sus leyes naturales, a eso llamo locura”.
Principal entre las fuerzas que afectan la locura política es la sed de poder, llamada por Tácito “la más flagrante de todas las pasiones”. Como sólo puede quedar satisfecha mediante el poder sobre los demás, el gobierno es su campo favorito de ejercicio.

Referencia:Barbara Wertheim Tuchman, fue una historiadora, periodista y escritora estadounidense. Ganó dos veces el Premio Pulitzer.La marcha de la locura 


jueves, 4 de enero de 2024

La libertad puede vencer esa tendencia al mal

San Agustín distingue alma espiritual y cuerpo material (y mortal). El cuerpo no es, como en Platón, la cárcel del alma, pero esta ha sido afectada por una tendencia al mal a causa del pecado original. Esto significa que el cuerpo tiene más fuerza de obligar de lo que en principio debiera tener según los planes originales del Creador. No obstante, eso no significa que seamos esclavos de las pasiones y deseos del cuerpo. Para san Agustín la libertad puede vencer esa tendencia al mal que se deriva de esa extraordinaria tiranía del cuerpo (o esa debilidad del alma, como se quiera ver). Pero esa libertad subjetiva de cada cual (el libre albedrío) necesita de una ayuda, de una fuerza suplementaria que actúe en sentido contrario de esa fuerza de obligar del cuerpo, la gracia. Pero no se puede estar en gracia de Dios si desde el fondo último de la libertad de cada cual no proviene una intención clara, inequívoca y auténticamente esforzada por hacer lo correcto, por no dejarse vencer por las tentaciones. Lo bueno y lo malo son asuntos de la voluntad y no del conocimiento/ignorancia (frente al intelectualismo moral de Sócrates, Agustín considera que se puede hacer el mal completa y perfectamente a sabiendas). A diferencia de lo que pensaban los maniqueos, no existe un principio tiránico del mal. El mal es una privación, una ausencia, un defecto, un no-ser. Pero un no-ser del que se puede tener perfecta conciencia de su maldad. 

domingo, 14 de agosto de 2022

Debemos poner empeño en encontrar la verdad



¿Qué es la verdad? Cristo y Pilato – Nikolai Ge

Hemos de ser ejemplares, estando dispuestos a construir nuestra vida, nuestra hacienda, nuestra profesión, sobre un gran amor a la verdad. No nos sentimos tranquilos cuando hay por medio una mentira. Debemos amar la verdad y poner empeño en encontrarla, pues en ocasiones está tan oscurecida por el pecado, las pasiones, la soberbia, el materialismo, que de no amarla no sería posible reconocerla.

viernes, 29 de octubre de 2021

Acciones que deslumbran


Esas impactantes y brillantes acciones que deslumbran los ojos y que son presentadas por los políticos como resultado de grandes proyectos, por lo general sólo son resultado de estados de ánimo y de las pasiones. Así, la guerra entre Augusto y Antonio, que se atribuye a la ambición que tenían ambos por ser dueños del mundo, quizá sólo fue causada por los celos, escribe el filósofo François de La Rochefoucauld.

miércoles, 2 de junio de 2021

¿Cuántas pasiones no se han arruinado en una gélida habitación de hotel?


“Lo que se espera con más ansiedad es la música de lo familiar; el amor teme el aislamiento, el verse obligado a hablar en el vacío. Al principio, incluso prefiere oír a hablar. Hasta los amantes lo saben. ¿Cuántas pasiones no se han arruinado en una gélida habitación de hotel?”, escribe Elizabeth Bowen en su libro El fragor del día. 

sábado, 30 de mayo de 2020

El alma turbada se pierde en sí misma si no se le brinda un asidero



Parece, escribe el humanista y filósofo Michel de Montaigne, que el alma turbada y conmovida se pierde en sí misma si no se le brinda un asidero, y hay que proporcionarle siempre algún objeto al que atenerse y sobre el cual actuar. Dice Plutarco, a propósito de quienes se encariñan con monitos y perrillos, que de este modo la parte amorosa que hay en nosotros, a falta de asidero legítimo, se forja uno falso y frívolo antes que permanecer inútil. Y vemos que el alma, en sus pasiones, prefiere engañarse a sí misma, manifiesta Montaigne, formándose un objeto falso y fantástico, incluso en contra de su propia creencia, a dejar de actuar contra alguna cosa.