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viernes, 19 de junio de 2026

El amor no hace al hombre ciego

Un amor sólido y verdadero es aquel que no sólo desea la capa externa de la otra persona, sino que ama, sobre todo lo espiritual que hay en ella, su persona espiritual, eso que hay de único e irrepetible en el ser humano, lo que existe detrás de las paciencias sexuales y puramente psíquicas. Quien ama de verdad no ve solo el mero ropaje físico de la otra persona, ve al ser humano mismo, a la persona misma a quien ama, como alguien incomparable e insustituible, cuenta Viktor Frankl. Hasta el hombre más pobre y sencillo reconoce que el amor verdadero busca siempre lo que hay de único e irrepetible en la persona y en la esposa que el ama…..El amor si es verdadero, no tiene en cuenta sólo las cualidades físicas o psíquicas; no mira solo lo que el ser amado tiene, sino lo que el ser amado es, como algo único en el mundo, insustituible. En definitiva, el amor se dirige hacia la persona espiritual. Por eso el amor no hace al hombre ciego, como a veces se dice, al contrario, le abre los ojos para percibir la personalidad espiritual de quien se ama y todos sus valores. Lo que realmente ciega al hombre son las pasiones.  


Referencia: Cuando el mundo gira enamorado de Rafael de los Ríos

martes, 23 de abril de 2024

Queda siempre en el alma una luz que no se apaga

Lo que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar nuestro entendimiento, torcer el juicio, pero no cegar del todo aquél ni destituirnos de éste. Queda siempre en el fondo del alma una luz que se amortigua, mas no se apaga; y el que brille más o menos en las ocasiones críticas depende, en buena parte, del hábito de atender a ella, reflexionar sobre nuestra situación, de saber dudar de nuestra aptitud para pensar bien en el acto, de no tomar los chispazos de nuestro corazón por luz suficiente para guiarnos y de considerar que no son propios sino para deslumbrarnos, escribe Jaime Balmes en El Criterio.