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domingo, 14 de junio de 2026

Lo único que importa es la verdad

Lo único que importa es la verdad, morir por una causa falsa es algo perverso o lastimoso.
La necesidad principal del hombre es comprender el mundo exterior y asimismo el lugar que ocupa en el plano de las cosas; si capta esto, no buscará metas incompatibles con las necesidades de su naturaleza, metas que solo podrá buscar por medio de alguna concepción errónea de lo que es en sí mismo, o de lo que es su relación con otros hombres o con el mundo exterior…….Dios es el Dios de la naturaleza, y la naturaleza no está, como para san Agustín o para Calvino, en conflicto con el espíritu, como fuente de tentación y de rebajamiento.


Referencia: El estudio adecuado de la humanidad (Isaiah Berlin)

martes, 24 de marzo de 2026

El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender

El romanticismo de Wagner era sentimental. Para él, el alma era de una importancia decisiva, pero fue viendo cada vez más este alma en función del amor cristiano. Lohengrin, Parsifal y el Holandés Errante eran héroes que se habían esforzado por realizarse plenamente, un objetivo que sólo se alcanzaba por medio de la integración en un fin superior, a través del amor cristiano. De hecho, Wagner adoptó como lema que “sólo es posible comprender a través del amor”. Sin embargo, compartió la visión pesimista de la vida tan predominante a finales de siglo. La verdadera integración, a través del amor, con un fin superior sólo podía lograrse en la eternidad. En esta vida sólo había frustración; la muerte era necesaria para la autorrealización. En el caso de los románticos anteriores, una muerte como la del joven Werther era una tragedia, pero en el caso de Wagner la muerte se convirtió en una necesidad lógica para la autorrealización plena. Era el único medio de eludir las fragilidades humanas.
El tema de Wagner era la renuncia a los deseos humanos. Parsifal poseía poderes titánicos para resistir la tentación, y Lohengrin, al final, tenía que renunciar a la felicidad terrena. El hombre no sólo debe combatir contra su deseo interior de alcanzar la autorrealización, sino también contra la tentación de las riquezas y el poder exteriores. Para Wagner, como para los románticos en general, el hombre materialista había perdido su alma. El poder en sí se desdeñaba: “Corren a su fin quienes se ufanan de tan gran fuerza”. Sigfrido, símbolo del hombre de poder en la época capitalista, ansiaba el poder y las riquezas, es decir, el anillo y el oro. Pero estaba condenado, porque aquel que poseía el anillo y el oro estaba privado eternamente de amor. Brunilda, al darse cuenta del carácter del dilema de Sigfrido, vio claramente que sólo en la eternidad volvería a convertirse en un auténtico héroe. La solución era la muerte. El matrimonio del amor y el poder es imposible, porque amor significa renuncia al poder y a las riquezas, así como a los deseos humanos.
El cristianismo de Wagner se unía a una visión romántica del pasado. Estaba adaptado a las antiguas leyendas germánicas del Nibelungenlied. Los héroes que conocían el verdadero amor cristiano eran las figuras épicas del mito germánico. Wagner escribió en su ensayo Lo que es alemán (1865-1878) que ser alemán era entender el cristianismo como una religión del alma y no del dogma. Los personajes de la saga de los Nibelungos podían mostrar a los alemanes modernos el significado real del cristianismo. El nacionalismo, la visión del pasado y el sacrificio cristiano a través del amor se entremezclaban en estos dramas musicales. No es extraño que el yerno de Wagner, Houston Stewart Chamberlain, creyese que había llegado el profeta de un cristianismo alemán, como opuesto a uno oriental.
El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender. No era inquietantemente revolucionario, sino tranquilizadoramente moral. Servía al nacionalismo y al anhelo de identificación de grupo. Proponía, sobre todo, una idea de liderazgo, el héroe como el redentor de su pueblo. El romanticismo se había hecho político en manos de Wagner; la visión de un pasado germánico y cristiano ofrecía en realidad un escape de las frustraciones del presente materialista. Aunque para muchos los dramas musicales de Wagner sólo representaban una fuga de la monotonía de la vida cotidiana, Wagner satisfacía este anhelo, dándole un objetivo y una dirección definidos.En el núcleo de las concepciones artísticas de Wagner estaba la unidad romántica y esto significaba que la puesta en escena era una parte integrante del conjunto. Música, inteligencia y vista debían funcionar simultáneamente.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

sábado, 14 de marzo de 2026

En el hombre la libertad es la facultad de la voluntad de conducirse rectamente por amor a la rectitud


La filósofa Victoria Camps cuenta que “la libertad no se define por el poder de pecar o no pecar. Su modelo es la libertad divina. En el hombre es la facultad de la voluntad de conducirse rectamente por amor a la rectitud. Esa razón de libertad define su naturaleza, que no puede perderse. Lo contrario sería una libertad sin la razón de ser libertad. El hombre libre pudo no haber pecado. Después del pecado no pierde el libre albedrío, pero es inoperante sin la gracia. La voluntad de rectitud y justicia, perdida, no se recupera a voluntad. La voluntad para la rectitud no se puede perder, es la esencia misma de la voluntad. Ningún impedimento exterior afecta a la naturaleza de la voluntad, que será siempre voluntad. Nada ni nadie, ni Dios mismo, puede hacer desaparecer el querer la verdad-rectitud-justicia, porque ello equivaldría a hacer que la voluntad no fuera voluntad. O querer Dios que la voluntad quiera otra cosa distinta de la que quiso que quisiera al hacerla voluntad (De li. arb., 8). Lo que la voluntad pierde lo hace voluntariamente, no a pesar suyo. Quien por librarse de morir miente, no miente por necesidad. El hombre torturado a la fuerza nunca podrá ser forzado a querer ser torturado.”
“La voluntad está sobre la tentación, aunque sea vencida por ésta. Cuando la voluntad quiere el pecado traiciona la rectitud, se aparta de la justicia y queda imposibilitada para recuperarla por sí misma. Así como ninguna voluntad.”

lunes, 12 de enero de 2026

El demonio no tiene sentido del humor

Don Luis Petit, exorcista, cuenta que el gran peligro es que el demonio no juega. Tú puedes pensar que es simpático, que es agradable o que es más divertido, pero de una manera u otra siempre te va a hacer daño. El demonio no juega, no tiene alegría y, ni siquiera, sentido del humor…..Una sociedad como la nuestra que renuncia a sus raíces cristianas se ve obligada a sustituir las fiestas y celebraciones por otras. Y puesto que estamos en una época de dominio del mal y de la cultura de la muerte se celebra el mal y la muerte. Se prefieren las tinieblas a la luz.
El demonio busca seducir. Se presenta de manera seductora a Eva. Se nos presenta en el Génesis como una serpiente, queriendo señalar que es sigiloso, difícil de detectar su presencia, pero trae un veneno de muerte. Incluso cita la Biblia para cumplir su propósito. Siempre va a seguir tentando con la idea de qué Dios no quiere nuestra felicidad. Y esto lo va a presentar de todas las maneras posibles como a través de ideologías, de literatura, de música, etcétera.
Creo que una sociedad alejada de Dios y que rechaza el orden natural es una sociedad enferma y enfermante. Hay una acción ordinaria del diablo que es la tentación, que explica la locura a la que está llevando a nuestra sociedad occidental. La naturaleza no perdona nunca. Rechazar el orden natural y la moral produce la enfermedad del alma. Pero, además, abrir la puerta a lo diabólico une a esta sociedad enferma con una presencia del mal, en algunos casos con signos preternaturales. 


viernes, 2 de enero de 2026

La Celestina

Con el personaje de la Celestina irrumpe en la obra de Fernando de Rojas el elemento de subversión definitivo contra las categorías que compartimentan el mundo social en espacios clausurados. Su aliento corruptor alcanza hasta los últimos recovecos de su entorno. Nadie escapa a su hechizo. Como el erizo de Arquíloco, Celestina sabe ante todo una cosa, pero la sabe muy bien y es que todos estamos siempre a una distancia mínima de corrompernos. Basta que alguien que conozca nuestras debilidades nos susurre al oído las palabras adecuadas para que, sin detenernos a pensar en las consecuencias ulteriores, nos precipitemos en la tentación.
Para Celestina, la naturaleza humana no esconde secretos. Dicha naturaleza se halla, en el momento que a Rojas le toca vivir, en el trance de una crisis profunda. No aparece por ninguna parte el optimismo que los humanistas del Renacimiento italiano habían empezado a difundir por Europa. La alcahueta, docta en gramática parda, manipula a su antojo la psicología de unos seres cuyos deseos y flaquezas demuestra conocer mejor que ellos mismos. El lenguaje es la única herramienta de que dispone, pero le basta. Su astucia diabólica la vierte en el manejo de unas palabras que se infiltran en la psique de cada personaje hasta tocar las zonas más recónditas de su ser……Celestina está orgullosa de lo que es porque tiene conciencia de vivir en una sociedad donde los principios de nobleza y virtud han sido desmantelados. Nadie, por tanto, está en situación de juzgarla. Conoce la podredumbre que anida bajo la capa de respetabilidad de una emergente clase burguesa cuya supremacía se basa exclusivamente en el dinero. 
Queda así retratado un tiempo que, en esencia, es el nuestro. Un tiempo definido, en sus contornos más sombríos, por una concepción materialista de la existencia e impregnado por un venenoso aire de nihilismo. Lujuria, envidia, codicia, afán de dominio y violencia son ahora los ejes sobre los que gira un mundo que ha extraviado su centro. Fuera de ese centro (como al final de la obra razona el padre de Melibea ante el cadáver reciente de su hija) sólo hay lugar para el caos. Nuestro caos. Fernando de Rojas fue el genio llamado a describirlo, escribe Carlos Marín-Blázquez.

viernes, 8 de agosto de 2025

Nadie sabe nada, pero todo el mundo lo sabe todo

Una inteligencia elemental es un deber. La estupidez es una tentación. Y esto a causa de una constatación experimental objetiva; nadie sabe nada, pero todo el mundo lo sabe todo…..La ignorancia, la estupidez, el paso a ciegas por la vida y por las cosas, o el paso indiferente son cosas del diablo. En la parábola del buen samaritano, el samaritano no ha sido solo bueno; también ha estado atento, ha sabido ver, escribe Nicolae Steinhardt.

sábado, 2 de agosto de 2025

La pornografía ha esterilizado a generaciones enteras de hombres

La pornografía deja una señal en el usuario, y esto se puede ver en el mundo desarrollado. En efecto, ha esterilizado a generaciones enteras de hombres que ahora carecen de la iniciativa necesaria para casarse y tener hijos. También ha emasculado a los hombres en general, que ya no sienten tanta inclinación a construir y alcanzar sus logros. Desde el punto de vista demográfico esto supone un desastre, ya que ahora muchos países tienen tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo, lo que hace que haya menos trabajadores y más personas mayores. También supone un desastre desde el punto de vista cultural, ya que conduce directamente a una sociedad decadente y poco creativa, formada por adultos egoístas que viven y encuentran sentido en el momento presente y nada más. Esto se debe a que la pornografía destruye el impulso humano. Si se compara con sacar el teléfono y ver vídeos excitantes, salir con una persona y mantener una conversación es harto difícil y poco interesante. Si se compara con el fácil placer que produce la pornografía, el placer duradero de un matrimonio feliz, o incluso de un trabajo bien hecho, es relativamente inútil. Si se compara con la satisfacción sin estrés del sexo virtual, la satisfacción ganada con el esfuerzo de criar a los hijos y construir un negocio es irreal. Como señala Rousseau en el libro de Emilio, muchos logros personales y de la civilización se basan en el impulso natural de los hombres por impresionar a las mujeres, escribe Auguste Meyrat.
Explica Marc Barnes que gran parte del mundo actual se ha convertido a la pornografía. Y mientras la mayoría de los hombres languidecen en su lujuria, las mujeres los han superado en todos los ámbitos de la vida, en la escuela, los negocios, la política y, en su caso, en el hogar. Aunque esto podría considerarse un triunfo del feminismo, también podría verse como un triunfo de la pornografía. Las mujeres parecen haber ascendido tanto como los hombres han caído. Aunque esta evolución podría llevar a algunas mujeres a regodearse y a algunos hombres a quejarse, la mayoría de los hombres y mujeres simplemente se lamentan del reto que supone encontrar una pareja del sexo opuesto con la que estar al mismo nivel.
Una solución sencilla, dice Meyrat, sería prohibir por completo la pornografía en internet. Algunos investigadores argumentan que el fácil acceso a la pornografía en internet es un mal de la sociedad que debe ser eliminado por el bien común.Dado que nunca se prohibirá la pornografía, de hecho, es más probable que el gobierno prohíba las críticas a la pornografía, considerándolas una desinformación odiosa, corresponde a las personas normales hacerlo por sí mismas. Los padres deben poner límites estrictos a sus dispositivos, incluso limitar el uso de internet por completo, haciendo todo lo posible para eliminar la tentación para ellos mismos y para sus hijos.

domingo, 24 de noviembre de 2024

El hombre intenta neciamente colocarse en lugar de Dios

El hombre intenta neciamente colocarse en lugar de Dios, erigirse a sí mismo como fuente de lo que está bien y de lo que está mal, cayendo en la tentación que el demonio puso a nuestros primeros padres: seréis como dioses si no obedecéis los mandatos de Dios (Gen 3, 5).

domingo, 9 de junio de 2024

La idolatría consiste en divinizar lo que no es Dios

“La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mt 6,24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la bestia” (cfr Ap 13-14), negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cfr Ga 5,20; Ef 5,5)” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2113).

domingo, 2 de junio de 2024

El poder temporal suele deformar al que lo posee y lo ejercita

Escribe Josemaría Escrivá que “el poder temporal suele deformar, con el tiempo, al que lo posee y lo ejercita. No tiene nada de particular, por tanto, que algún católico con poca formación doctrinal y poca vida interior sienta la tentación de utilizar cualquier medio, para conservar el puesto al que ha llegado en la vida pública, y que acabe haciendo imposibles para mantenerse en el poder, aun bajando a compromisos con la propia conciencia, deformándola”.

lunes, 1 de abril de 2024

Hay caminos políticos, culturales y mediáticos, que intentan reescribir la historia que no sucedió

Hoy hay caminos políticos, culturales y mediáticos, que intentan reescribir la historia que no sucedió. La reescriben, la tergiversan y la banalizan o la demonizan. Y eso, como consecuencia, hace que se reabran heridas que generosamente estaban cerradas y se declaren ataques y guerras que estaban ya superadas. En esto hay una intencionalidad ideológica, no una búsqueda del bien común. Y cuando hablo de la ideología me refiero a varias que están en curso, y todas ellas, por lo que tienen de reducción, de censura, de marginación, van en contra de aquellos o de aquello que pueda presentar una discreta resistencia, como por ejemplo la Iglesia. Hoy, ves que van claudicando, uno tras otro, estamentos, instituciones y personas ante la asechanza de la ideología de turno. Y cuando alguna parte de la Iglesia dice: “No, yo no voy a jugar a esto, yo me rebelo contra esto, yo desmantelo esto, yo señalo esto como torticero o como mendaz”, entonces tienen en ti, no solamente un adversario, que eso sería razonable, sino un enemigo a censurar, a ridiculizar y si es posible, destruir, manifiesta en una entrevista Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo.
Y añade Don Jesús que “hoy no solo se reescriben las historias de guerras ganadas o guerras perdidas. Se reescribe también el proyecto originario. Porque la vieja y única tentación del hombre es querer ser como Dios. Y el pecado personal no es más que el torpe comentario de esa vieja y única tentación de querer ser como Dios. Este planteamiento del transexualismo está indicando que yo quiero crear al hombre, como lo creó Dios. Y, por tanto, me permito crearlo o recrearlo según mi propuesta ideológica”. 

jueves, 4 de enero de 2024

La libertad puede vencer esa tendencia al mal

San Agustín distingue alma espiritual y cuerpo material (y mortal). El cuerpo no es, como en Platón, la cárcel del alma, pero esta ha sido afectada por una tendencia al mal a causa del pecado original. Esto significa que el cuerpo tiene más fuerza de obligar de lo que en principio debiera tener según los planes originales del Creador. No obstante, eso no significa que seamos esclavos de las pasiones y deseos del cuerpo. Para san Agustín la libertad puede vencer esa tendencia al mal que se deriva de esa extraordinaria tiranía del cuerpo (o esa debilidad del alma, como se quiera ver). Pero esa libertad subjetiva de cada cual (el libre albedrío) necesita de una ayuda, de una fuerza suplementaria que actúe en sentido contrario de esa fuerza de obligar del cuerpo, la gracia. Pero no se puede estar en gracia de Dios si desde el fondo último de la libertad de cada cual no proviene una intención clara, inequívoca y auténticamente esforzada por hacer lo correcto, por no dejarse vencer por las tentaciones. Lo bueno y lo malo son asuntos de la voluntad y no del conocimiento/ignorancia (frente al intelectualismo moral de Sócrates, Agustín considera que se puede hacer el mal completa y perfectamente a sabiendas). A diferencia de lo que pensaban los maniqueos, no existe un principio tiránico del mal. El mal es una privación, una ausencia, un defecto, un no-ser. Pero un no-ser del que se puede tener perfecta conciencia de su maldad. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Cartas del diablo a su sobrino de Lewis podría ser catalogada como un exponente moderno de la psicología de la tentación

C.S. Lewis publicó semanalmente en un periódico sus famosas Cartas del diablo a su sobrino durante la Segunda Guerra Mundial. La obra nunca ha dejado de editarse y, ya libre de derechos de autor, se mantiene tan viva y provocativa como entonces. Es un clásico."Esta obra de Lewis podría ser catalogada como un exponente moderno de la psicología de la tentación", escribe el obispo Jose Ignacio Munilla. "Demostró ser un verdadero conocedor del espíritu humano, al tiempo que un cristiano experimentado en hacer frente a las tentaciones del maligno”. "En estas cartas encontramos un recurso muy valioso para desenmascarar las estrategias de engaño del diablo; alguien dijo que una tentación desenmascarada es una tentación medio vencida", escribe Munilla. El hilo conductor de las cartas es un diablo veterano llamado Escrutopo que escribe cartas a su sobrino, diablo novato, explicándole cómo debe tentar a su paciente, el humano que se le ha encomendado hundir en el pecado.

C.S. Lewis


El diablo Escrutopo ya señala la eficacia de las técnicas que hoy llamamos posmodernidad:"tu hombre se ha acostumbrado desde que era un muchacho a tener dentro de su cabeza, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles; ya no piensa si las doctrinas son ciertas o falsas, sino académicas o prácticas, superadas o actuales, convencionales o implacables. La jerga, no la argumentación, es el mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la iglesia".La tarea del diablo, insiste el veterano tentador, es complicar las cosas, evitar lo concreto, hacer que todo sea evanescente y teórico, sueños, planes, recuerdos tergiversados y fantasías, y mantener al hombre lejos del bien concreto del día a día. En la carta XXII, conocemos que el humano en cuestión se enamora de una chica cristiana de verdad. "Vaya cristiana", escribe el diablo muy molesto; "una señorita vil, escurridiza, boba, recatada, lacónica, ratonil, acuosa, insignificante, virginal, prosaica”. Peor aún, "parece una mosquita muerta y sin embargo tiene ingenio satírico. El tipo de criatura que me encontraría divertido ¡a mí!", se indigna. A continuación, el demonio enumera enfadado un montón de cosas buenas y agradables que Dios ha creado y que no son pecado en sí, “dormir, lavarse, comer, beber, hacer el amor, jugar, rezar, trabajar... todo ha de ser retorcido para que nos sirva de algo a nosotros, los demonios”. Munilla comenta: "todas las cosas naturales de la vida, bien hechas, conllevan placer; Dios les ha concedido un placer, y el demonio no tiene otra estrategia que intentar retorcerlo, para llevarlo a su terreno”.

lunes, 17 de octubre de 2022

Con el objeto de garantizar las libertades, hay que frenar el poder

         La jueza del ‘caso Pujol’ avisó  que la fortuna puede venir de “abusos” políticos

En un mundo de libro de texto, donde los líderes políticos son buenos y sólo buscan el bienestar de los ciudadanos, la cosa va bien. Pero en el mundo real de personas imperfectas, siempre existe la tentación de utilizar dicha fuerza en beneficio propio. Y cuanto mayor es el poder, mayor es la tentación. Así, aparecen la corrupción, los abusos de poder, las dictaduras, los gulags, las persecuciones y la falta de libertades. Montesquieu lo expresó en el siglo XVIII cuando advertía que cualquier persona que tiene poder tiende a abusar de él y a llegar hasta donde encuentra limitaciones. Con el objeto de garantizar las libertades, hay que frenar el poder.
La libertad individual es el valor fundamental del hombre y que la intervención pública tiende a reducir o limitar esa libertad.

domingo, 13 de junio de 2021

Es propio de la tentación adoptar una apariencia moral


Es propio de la tentación, dice Joseph Ratzinger, adoptar una apariencia moral. No nos invita directamente a hacer el mal, eso sería muy burdo. Finge mostrarnos lo mejor; abandonar por fin lo ilusorio y emplear eficazmente nuestras fuerzas en mejorar el mundo. Además, se presenta con la pretensión del verdadero realismo. Lo real es lo que se constata, poder y pan. Ante ello, las cosas de Dios aparecen irreales, un mundo secundario que realmente no se necesita.

lunes, 20 de abril de 2020

El diálogo no es una estrategia para lograr segundas intenciones


Diálogo

No habrá paz sin una adecuada educación de las jóvenes generaciones, dice el Papa Francisco, y añade que no habrá una adecuada educación para los jóvenes de hoy si la formación que se les ofrece no es conforme a la naturaleza del hombre, que es un ser abierto y relacional. La educación se convierte de hecho en sabiduría de vida cuando consigue que el hombre, en contacto con Aquel que lo trasciende y con cuanto lo rodea, saque lo mejor de sí mismo, adquiriendo una identidad no replegada sobre sí misma. La sabiduría busca al otro, superando la tentación de endurecerse y encerrarse

Al que es diferente, dice el Papa, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. El diálogo, en cuanto expresión auténtica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competición en cooperación.


jueves, 14 de marzo de 2019

No así vosotros


Juan II (533-535) se llamaba en realidad Mercurio y es el primer papa que cambió su nombre tras la elección, probablemente porque el suyo era típicamente pagano. Este Papa recomendaba seguir la recomendación de Jesús a sus discípulos: “No así vosotros”, es decir, no utilicéis el poder y la gloria como la utiliza el mundo, permanente tentación de cuantos ostentan el poder en la Iglesia.

martes, 31 de julio de 2018

¿Por qué se sienten amenazados los fundamentalistas islámicos?

Slavoj Žižek, director internacional del Instituto Birkbeck de Humanidades de la Universidad de Londres, escribe que si los llamados fundamentalistas islámicos de hoy día creen realmente que han encontrado su camino a la Verdad, ¿por qué se sienten amenazados por los no creyentes, por qué los envidian? Cuando un budista se encuentra con un hedonista occidental, apenas lo condena. Se limita a señalar de forma benevolente que la búsqueda de la felicidad del hedonista es autodestructiva. En contraste con los fundamentalistas verdaderos, los pseudofundamentalistas terroristas están profundamente irritados, intrigados, fascinados, por la vida pecaminosa de los no creyentes. Se podría pensar que, al luchar con el pecador, están luchando con su propia tentación. 


La intensidad apasionada de los terroristas atestigua una falta de verdadera convicción. ¿Qué nivel de fragilidad debe de tener la creencia de un musulmán si se siente amenazada por una caricatura estúpida en un semanario satírico?, se pregunta Slavoj Žižek. “El terror de los fundamentalistas
islámicos no se basa en la convicción de los terroristas de su superioridad y en su deseo de salvaguardar su identidad cultural y religiosa de la embestida de la civilización consumista mundial. El problema con los fundamentalistas no es que los consideremos inferiores a nosotros, sino, más bien, que ellos mismos se consideran secretamente inferiores. Esta es la razón de que nuestra condescendiente insistencia, tan políticamente correcta, en que no sentimos ninguna superioridad respecto a ellos solo sirve para enfurecerlos más y alimentar su resentimiento. El problema no es la diferencia cultural ( su esfuerzo por
preservar su identidad), sino el hecho opuesto de que los fundamentalistas son ya como nosotros, de que, secretamente, ya han interiorizado nuestros valores y se miden a sí mismos según esos valores. De forma paradójica, de lo que carecen en realidad los fundamentalistas es precisamente de una dosis de la auténtica convicción racista de su propia superioridad”.

lunes, 1 de enero de 2018

Superar la autorreferencialidad del yo.

Agustín es bautizado por el obispo Ambrosio
El catedrático de filosofía Manuel Cruz Rodríguez cuenta que el retraso en recibir el bautismo San Agustín no se debió a que no comprendiera la excelencia de la castidad predicada por la Iglesia católica, sino a la dificultad que le representaba practicarla. Una dificultad que era vivida por el propio Agustín como una auténtica condena (cuando no como una fatalidad). En realidad, los problemas que le plantea su lujuria evocan lo que los griegos llamaban akrasia, o debilidad de la voluntad. Efectivamente, a pesar de desear de manera ferviente liberarse de las cadenas de la carne, Agustín se declaraba impotente para superar las tentaciones. El Enemigo, según propia expresión, se había apropiado de su voluntad, de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria la costumbre, y la costumbre, ante la que había cedido, había creado en él una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, le mantenían “en cruel tentacion”.



Culpa vinculada al pecado y, sobre todo, a una impotencia para vencer las propias pasiones (no en vano eros es el amor que no nace de la voluntad, sino que se impone al ser humano) que termina por sumir al pecador en una profunda desesperación, cuenta Cruz Rodríguez. Pero ese sentimiento de culpa, que en muchos momentos de su vida amenazó con atenazar por entero a Agustín, parece quedar desactivado merced a una interpretación del hecho amoroso que introduce, por así decirlo, la segunda gran novedad respecto a las concepciones heredadas; la novedad de poner precisamente determinados aspectos del pensamiento de Platón al servicio de una específica visión cristiana del amor, que pasará a ser entendido en términos de ágape  esto es, como don orientado al bien del otro y capaz, por tanto, de superar la autorreferencialidad del yo, característica del deseo erótico.

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Por qué ser moral?

Platón.
*Si tuviéramos el poder para actuar como quisiéramos sin miedo al castigo, nadie sería moralmente bueno. La pregunta ¿por qué ser moral? recibe entonces la respuesta cínica del inmoral, la vida moral es la vida que eligen los débiles. Platón busca refutar esta conclusión cínica y justificar el valor de la vida moral. La discusión es extensa, pero el argumento esencial de su respuesta es sencillo, la vida inmoral es peor que la vida moral y virtuosa porque, en última instancia, la vida inmoral corrompe el alma. La vida inmoral conduce básicamente a la infelicidad, la angustia mental, la pérdida del afecto de amigos y seres queridos, la bancarrota emocional. Todo el poder del mundo no basta para compensar el vacío psicológico de una vida inmoral. La persona moral, en cambio, vive una vida de integridad y realización personal, incluso cuando su poder, riqueza y fama son limitados. La persona moral está en paz consigo misma.
 Tolkien en el Merton College de la Universidad de Oxford
¿Se dejaría corromper una persona justa por la posibilidad de un poder casi ilimitado? A través de esas distintas respuestas, Tolkien nos muestra, no mediante una argumentación filosófica sino con los pensamientos y acciones de personajes vivos, por qué debemos ser sujetos morales, por qué debemos llevar una vida virtuosa. Pero, además, las historias de Tolkien sobre el Anillo Único mejoran y amplían el argumento platónico, pues su anillo explícitamente tiene la capacidad de corromper el alma de quien lo posee. El uso del Anillo Único corrompe los deseos, intereses y creencias de quienes lo utilizan. Platón argumenta que tal corrupción se producirá; Tolkien, en cambio, nos muestra esa corrupción a través de los pensamientos y acciones de sus personajes. Más aún, Tolkien nos muestra también las dificultades que conlleva una vida virtuosa, si se quiere cumplir con las exigencias de la vida moral es necesario asumir ciertas responsabilidades y realizar ciertos sacrificios. El personaje que ilustra de forma más evidente el argumento de Platón de que una vida
Gollum
injusta no conduce a otra cosa que a la infelicidad es Gollum, a quien invariablemente se describe como una criatura miserable, llena de temores, sin amigos ni hogar, siempre en búsqueda de su “tesoro”, el anillo. Gollum es la criatura mortal que posee el anillo durante el período de tiempo más largo, y el deseo de poseerlo parece haberlo corrompido prácticamente por completo, cada acción que realiza en el libro El Señor de los Anillos, incluso cuando guía a Frodo y Sam en su viaje hasta Mordor, tiene como fin recuperar el preciado objeto. Es durante este largo viaje a través de las tierras estériles que rodean Mordor cuando somos testigos de la auténtica desintegración de la personalidad de Gollum, un proceso causado por su deseo del anillo. Gollum está constantemente hablando consigo mismo, pues su alma se encuentra dividida en dos, una parte es Sméagol, el hobbit que era antes de poseer el anillo, y la otra es Gollum, la criatura que sólo desea recuperar el anillo. La única razón por la que Gollum coopera con Frodo y Sam es porque las dos mitades, a las que Sam llama el Adulón y el Bribón, han hecho una tregua: “ninguno de los dos quería que el Anillo fuese a parar a manos del Enemigo” .

 Frodo, Sam y Gollum
Para Platón, así como para Tolkien, el momento crucial de la historia de cada personaje es aquel en el que siente la tentación de usar el anillo. Es ese momento decisivo el que determina el destino de cada personaje, un momento que guarda una similitud extraordinaria con la historia del pastor Giges y su decisión de usar el anillo que otorga la invisibilidad en el diálogo platónico.En el personaje de Gollum sencillamente conocemos el resultado final de una vida dedicada a la búsqueda del poder, una vida de miseria y corrupción. Elrond (al igual que el resto de los participantes en el concilio) rechaza la propuesta de usar el anillo en términos que recuerdan la argumentación de Platón en la República: “No podemos utilizar el Anillo Soberano es completamente maléfico. Basta desear el Anillo para que el corazón se corrompa”. Usar el poder del mal destruye el alma (corrompe el corazón).

Para Platón el individuo moral está en condiciones de entender que una vida de poder inmoral corromperá su corazón y su alma. El poder sin amor, sin amistad y sin realización personal sólo conduce a la infelicidad, una infelicidad esencial que es imposible aliviar.


*El Señor de los Anillos y la filosofía (AA. VV.)