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miércoles, 7 de octubre de 2026

Cuando la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio

Leonard Hobhouse
La obra principal de Leonard Hobhouse, llamada Liberalismo, se consagra a constatar la idea de que, si bien el laissez faire fomentó el crecimiento de la riqueza, trajo consigo su concentración en pocas manos, paro y salarios misérrimos, por lo que considera inevitable la acción de un gobierno vigilante, regulador de las relaciones económicas, así le corresponde: Velar para que las condiciones económicas del hombre normal, sean tales que pueda alimentar, vestir u ofrecer un hogar a su familia y a él mismo, por medio de un trabajo remunerado. El derecho a trabajar y el derecho a un salario suficiente son tan respetables como el derecho de propiedad y otros derechos del hombre, no es responsable de que exista una superproducción en su industria, o de que, producto acaso de largos años de práctica, haya surgido algún procedimiento que desvalorice su oficio.
Ayn Rand
La escritora de origen ruso Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum (1905-1982),representa el pensamiento libertario más combativo e independiente, sus reflexiones anticolectivistas, mil veces reproducidas, tiene un cierto aire lapidario y, desde luego, efectivo. “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”. (La rebelión de Atlas, 1959).

sábado, 3 de octubre de 2026

Quien cree que asegura su vida mediante bienes materiales, se engaña, la vida se le está escapando

En Evangelium Vitae, encíclica redactada por Juan Pablo II y publicada el 25 de marzo de 1995, se manifiesta que “si la promoción del propio yo se entiende en términos de autonomía absoluta, se lleva inevitablemente a la negación del otro, considerado como enemigo de quien defenderse. De este modo la sociedad se convierte en un conjunto de individuos colocados unos junto a otros, pero sin vínculos recíprocos, cada cual quiere afirmarse independientemente de los demás, incluso haciendo prevalecer sus intereses”.
“Sólo quien reconoce que su propia vida está marcada por la enfermedad del pecado, puede redescubrir, en el encuentro con Jesús Salvador, la verdad y autenticidad de su existencia, según sus mismas palabras: No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores (Lc 5, 31-32). En cambio, quien cree que puede asegurar su vida mediante la acumulación de bienes materiales, como el rico agricultor de la parábola evangélica, en realidad se engaña. La vida se le está escapando, y muy pronto se verá privado de el a sin haber logrado percibir su verdadero significado: « ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? » (Lc 12, 20).”
La propiedad privada es un derecho fundamental de las personas. Pero cualquier superávit, antes que añadirse a la abundancia del rico, tiene que destinarse a quienes carecen de las necesidades básicas. La aversión que causa el rico no se debe a su riqueza, sino al mal uso que hace de ella.

martes, 29 de septiembre de 2026

El perfil de los multimillonarios ha cambiado

Según The Economist, el perfil de los multimillonarios ha cambiado; una proporción creciente de su riqueza procede de actividades competitivas y de empresas creadas por sus fundadores, mientras disminuye el peso de las herencias y de sectores dependientes de favores políticos. Basándose en datos de Forbes, Hurun y Gapminder, el artículo sostiene que hoy más fortunas se originan en la innovación, el consumo y la tecnología, impulsadas por los mercados bursátiles, el crecimiento de China y el internet móvil. Aunque reconoce que la influencia política de los grandes patrimonios sigue siendo un problema, argumenta que resulta cada vez más difícil justificar un impuesto al patrimonio alegando que esas riquezas son intrínsecamente inmerecidas, pues muchas generan empleo, productividad y valor económico.

martes, 4 de agosto de 2026

El error que comete la teología de la liberación es el mismo error que el movimiento del evangelio de la prosperidad

Robert Sirico, fundador del Instituto Acton y autor de La economía de las parábolas, cuenta que Jesús tenía seguidores que eran ricos, que lo apoyaban, que lo subvencionaban. Por eso, cuando dice lo difícil que es para los ricos entrar en el Reino de los Cielos está diciendo que hay tantas y tantas opciones que están frente a una persona con oportunidades y riqueza... Pero al final de esa historia, Jesús da la clave. Lo llamamos, en la hermenéutica, la comprensión de la historia. Porque los apóstoles le dicen a Jesús: "Entonces, ¿quién puede entrar en el cielo?". Y Él les da la clave, aunque la mayoría de la gente nunca lo recuerda. El Evangelio recoge que Jesucristo respondió a los discípulos: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible".
¿Qué nos enseña eso? Que nuestra salvación no depende de la economía. Depende de la gracia. El error que comete la teología de la liberación es el mismo error que el movimiento del evangelio de la prosperidad. El movimiento del evangelio de la prosperidad es un movimiento protestante que dice que la riqueza es una señal de la bendición de Dios. La gente de teología de la liberación dice lo contrario, que la pobreza es una señal de la bendición de Dios. Jesús dice que ninguno tiene razón. La bendición de Dios es la gracia. Y no tiene que ver con tu economía, no depende de tu estado económico
El Evangelio dice que el hombre rico no estaba en el infierno porque era rico, sino porque era orgulloso. Y Lázaro no está en el cielo porque era pobre, sino porque era humilde. Esa es la comprensión de la parábola, no su estado económico. El hombre rico no le hizo nada a Lázaro. Pero no vio a Lázaro. Y tiene cierta arrogancia. Incluso después de muerto, le dice a Lázaro qué hacer. "Ve y dile a mis hermanos…" No, ya no das órdenes aquí. También es interesante, por cierto, que generalmente se conocen los nombres de los ricos. Conocemos a los ricos porque sus nombres están en los edificios. Se anotan en documentos. Pero no sabemos el nombre de este hombre rico. Conocemos el nombre de Lázaro. Así que creo que no es una historia de un hombre rico siendo malvado porque era rico.

lunes, 15 de junio de 2026

La economía de mercado es el sistema que mayor protección ha aportado al ciudadano

La economía de mercado es el sistema que mayor protección ha aportado al ciudadano, ya que es el que más riqueza genera y el que permite asumir, con una contribución vía impuestos, el coste asociado al mantenimiento de los sistemas de protección social, tanto para colectivos específicos, vulnerables, como para la generalidad de la población (educación y sanidad públicas.El pensamiento liberal nunca ha excluido la responsabilidad social, en su origen surgió precisamente contra los privilegios de la nobleza y del clero, las dos clases exentas de impuestos.
El economista Carlos Pérez de Eulate escribe que “cada día el pensamiento socialista exige condiciones más exigentes en el sector privado a medida que  se expande el sector público y aumentan los impuestos y contribuciones sociales. El sector privado siempre termina adaptándose, pero lo hace bien aumentando la productividad, lo que no siempre es posible, o no al ritmo deseado; o destruyendo tejido productivo, en última instancia, generando paro…..Una sociedad competitiva y avanzada tiene siempre un sistema financiero fiable y estable, y por supuesto, sostenible. Sostenible, es decir, rentable, pues si no fuera rentable no sería sostenible, sencillamente quebraría.La crisis de las Cajas de Ahorros de hace pocos años habrá servido para adoptar cierta prudencia en este tema. Parece que ahora es más popular, más socialista imponer impuestos específicos a los bancos (léase a sus accionistas, en su inmensa mayoría pequeños ahorradores), impuestos sobre ingresos, esto es, sobre el margen ordinario más comisiones y no sobre beneficios extraordinarios,  como se dice desde el gobierno (pero este tipo de tecnicismos siempre se omite). No parece que involucrarse en la gestión real y responsable resulte demasiado atractivo a la izquierda surgida de o influida por el populismo de los últimos decenios”.
El sistema económico no es algo estático, afirma Perez de Eulate, es una red de estímulos e incentivos, de relaciones complejas, en continuo cambio. La ciencia económica lo único que ha hecho es formalizar, o tratar de formalizar, estas variables. Primero de manera intuitiva, la “mano invisible”, de Adam Smith, luego de forma matemática, el “equilibrio general” de León Walras. El crecimiento, por lo tanto, podría ser muy superior si el mercado actuase más libremente y eso redundaría en una mejora del nivel de vida general. Pues, el objetivo no debe ser la igualdad de ingresos, ni siquiera la reducción de las desigualdades, sino la eliminación de la pobreza. Y frente a ésta se precisan redes de asistencia, políticas sociales, etc., pero,  principalmente, dinamismo económico, incentivos basados en la libertad de los agentes.

miércoles, 20 de mayo de 2026

La brutal guerra civil en Sudán

Tras tres años de guerra, la brutal guerra civil en Sudán no da señales de amainar. Unas 400.000 personas han muerto desde el 15 de abril de 2023. Más de 12 millones han sido desplazadas internamente. Otros 4 millones han huido a los países vecinos de Egipto, Chad, Etiopía y Sudán del Sur, mientras que más de 30 millones necesitan asistencia humanitaria como consecuencia de la que se considera la mayor crisis de hambre del mundo.
Para una guerra de esta magnitud, Sudán ha recibido una atención internacional sorprendentemente escasa y constante. Comparado con Xinjiang (hogar de los uigures) o Gaza, Sudán ha permanecido prácticamente al margen del discurso global. Aquí nos encontramos ante un genocidio confirmado, una hambruna que afecta a un tercio de la población y un número de muertos que empequeñece cualquier otro conflicto o atrocidad en el mundo, y sin embargo, hay poco interés por parte de las capitales mundiales, que no pueden evitar denunciar regularmente lo que consideran injusticias perpetradas en ciertos países extranjeros.
La población civil sufre hambruna, violencia sexual masiva, asesinatos étnicos a gran escala y ejecuciones. Millones de personas más están desplazadas, y aun así el mundo sigue mirando hacia otro lado. Nos enfrentamos al peor desplazamiento forzoso de la historia, que amenaza con convertirse en la mayor crisis de hambre del mundo, con escasos recursos para la respuesta humanitaria. 
La situación de Sudán se debe a la rivalidad entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), dos facciones militares que colaboraron para derrocar a Omar al-Bashir en 2019, pero que chocaron por el control político y militar del país. Existe una intensa lucha por el control de las riquezas del país, destacando la extracción de oro y otros recursos naturales que financian a las milicias. Diferentes actores internacionales y regionales buscan proteger sus intereses geopolíticos y económicos, apoyando a facciones distintas, lo que perpetúa la inestabilidad.

Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes

“Desigualdad y pobreza son realidades muy diferentes. Hay, por ejemplo, territorios en los que todos los habitantes tienen los recursos suficientes para vivir con dignidad e incluso con desahogo, aunque existe entre ellos una notable desigualdad económica.”
“No admiten fácilmente esta distinción entre pobreza y desigualdad los que piensan que la pobreza se debe fundamentalmente a un problema de distribución, que podría ser resuelto mediante una política de redistribución de la riqueza. Esta opinión está viciada fundamentalmente por dos errores. El primero consiste en concebir el proceso de producción y el de distribución como dos procesos diferentes y separables; el segundo, en pensar que la economía es un proceso a suma cero, en el que no es posible enriquecerse sino a costa de empobrecer a otros”.“Las políticas estatales de redistribución tienen el efecto, no de obtener recursos de la población rica para transferirlos a la población más pobre, sino de transferir recursos y poder de la población al Estado. Sorprendentemente, la que se ve privada de recursos y de poder de decisión es sobre todo la población más pobre”.


Referencia: Ángel Rodríguez Luño, Introducción a la ética política.

miércoles, 8 de abril de 2026

El capitalismo era bueno en la producción y en la distribución de la riqueza

Marcuse
Cuando se hizo evidente que el capitalismo era bueno en la producción de la riqueza y en la distribución de sus frutos, y que el socialismo era muy malo para eso, dos nuevas variantes en el pensamiento de la izquierda desviaron este argumento dentro de su cabeza, y comenzaron a condenar al capitalismo precisamente por ser tan bueno en la producción de riqueza. Una variante de este argumento apareció en los escritos cada vez más populares de Herbert Marcuse. Marcuse creía que el propósito histórico del proletariado era ser una clase revolucionaria. Su tarea era derrumbar al capitalismo. Pero eso presuponía que el capitalismo llevaría al proletariado a la miseria económica, tarea en la cual había fallado. En cambio, había producido grandes cantidades de riqueza; y aquí viene la innovación, el capitalismo usó esa riqueza para oprimir al proletariado. Al hacer que los miembros del proletariado se volvieran lo suficientemente ricos como para sentirse cómodos, el capitalismo creó una clase cautiva, el proletariado pasó a estar encerrado dentro del sistema capitalista, dependiendo de sus golosinas y esclavizado por el propósito de escalar la ladera económica, y con “las acciones agresivas de ganarse la vida”. No sólo ésta era una forma velada de opresión, sostenía Marcuse, sino que el proletariado se había apartado de su tarea histórica debido a las comodidades y a los artilugios del capitalismo. El capitalismo está produciendo toda esa riqueza, por consiguiente, es malo, está en desafío directo del imperativo moral del progreso histórico hacia el socialismo. Sería mucho mejor si el proletariado estuviera en la miseria económica bajo el capitalismo, porque entonces se darían cuenta de su opresión, y estaría psicológicamente preparado para realizar su misión histórica. La segunda variante se observó en el giro que la izquierda tomó hacia la creciente preocupación por las cuestiones medioambientales. A medida que el movimiento marxista se fracturaba y mutaba en nuevas formas, los activistas e intelectuales de izquierda comenzaban a buscar nuevos métodos para atacar al capitalismo. Las cuestiones ambientales, junto con los problemas de las mujeres y de las minorías, llegaron a ser vistos como una nueva arma en el arsenal contra el capitalismo.
Heidegger
En este análisis, el conflicto entre la producción económica y la salud del medio ambiente no es algo del corto plazo, sino que es inevitable y fundamental. La producción de la riqueza misma está en conflicto mortal con la salud del ambiente. Y el capitalismo, que es tan bueno para producir riqueza, debe ser, por lo tanto, el enemigo número uno del medio ambiente. La riqueza, por consiguiente, ya no es buena. Vivir simplemente, evitando tanto como sea posible producir o consumir, sería el nuevo ideal. Los críticos igualitaristas comenzaron a argumentar con más fuerza que, simplemente así como a los varones, el poner sus propios intereses por encima los llevó a someter a las mujeres, y así como a los blancos el poner sus propios intereses por encima, los condujo a subyugar a todas las demás razas, los humanos, al poner sus propios intereses por encima, sometieron a las otras especies y al medio ambiente como un todo. La solución propuesta entonces fue la radical igualdad moral de todas las especies. Debemos reconocer no sólo que la productividad y la riqueza son el mal, sino también que todas las especies, desde las bacterias a los piojos de la madera, desde los osos hormigueros hasta los humanos son iguales en valor moral. La ecología profunda, como fue llamado tal igualitarismo radical aplicado a la filosofía ambiental, rechazó así los elementos humanísticos del marxismo, y los sustituyó explícitamente por el marco antihumanista de valores de Heidegger.

Referencia: Explicando el Posmodernismo (Stephen R. C. Hicks)

martes, 24 de marzo de 2026

El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender

El romanticismo de Wagner era sentimental. Para él, el alma era de una importancia decisiva, pero fue viendo cada vez más este alma en función del amor cristiano. Lohengrin, Parsifal y el Holandés Errante eran héroes que se habían esforzado por realizarse plenamente, un objetivo que sólo se alcanzaba por medio de la integración en un fin superior, a través del amor cristiano. De hecho, Wagner adoptó como lema que “sólo es posible comprender a través del amor”. Sin embargo, compartió la visión pesimista de la vida tan predominante a finales de siglo. La verdadera integración, a través del amor, con un fin superior sólo podía lograrse en la eternidad. En esta vida sólo había frustración; la muerte era necesaria para la autorrealización. En el caso de los románticos anteriores, una muerte como la del joven Werther era una tragedia, pero en el caso de Wagner la muerte se convirtió en una necesidad lógica para la autorrealización plena. Era el único medio de eludir las fragilidades humanas.
El tema de Wagner era la renuncia a los deseos humanos. Parsifal poseía poderes titánicos para resistir la tentación, y Lohengrin, al final, tenía que renunciar a la felicidad terrena. El hombre no sólo debe combatir contra su deseo interior de alcanzar la autorrealización, sino también contra la tentación de las riquezas y el poder exteriores. Para Wagner, como para los románticos en general, el hombre materialista había perdido su alma. El poder en sí se desdeñaba: “Corren a su fin quienes se ufanan de tan gran fuerza”. Sigfrido, símbolo del hombre de poder en la época capitalista, ansiaba el poder y las riquezas, es decir, el anillo y el oro. Pero estaba condenado, porque aquel que poseía el anillo y el oro estaba privado eternamente de amor. Brunilda, al darse cuenta del carácter del dilema de Sigfrido, vio claramente que sólo en la eternidad volvería a convertirse en un auténtico héroe. La solución era la muerte. El matrimonio del amor y el poder es imposible, porque amor significa renuncia al poder y a las riquezas, así como a los deseos humanos.
El cristianismo de Wagner se unía a una visión romántica del pasado. Estaba adaptado a las antiguas leyendas germánicas del Nibelungenlied. Los héroes que conocían el verdadero amor cristiano eran las figuras épicas del mito germánico. Wagner escribió en su ensayo Lo que es alemán (1865-1878) que ser alemán era entender el cristianismo como una religión del alma y no del dogma. Los personajes de la saga de los Nibelungos podían mostrar a los alemanes modernos el significado real del cristianismo. El nacionalismo, la visión del pasado y el sacrificio cristiano a través del amor se entremezclaban en estos dramas musicales. No es extraño que el yerno de Wagner, Houston Stewart Chamberlain, creyese que había llegado el profeta de un cristianismo alemán, como opuesto a uno oriental.
El romanticismo de Wagner era un romanticismo que la clase media podía entender. No era inquietantemente revolucionario, sino tranquilizadoramente moral. Servía al nacionalismo y al anhelo de identificación de grupo. Proponía, sobre todo, una idea de liderazgo, el héroe como el redentor de su pueblo. El romanticismo se había hecho político en manos de Wagner; la visión de un pasado germánico y cristiano ofrecía en realidad un escape de las frustraciones del presente materialista. Aunque para muchos los dramas musicales de Wagner sólo representaban una fuga de la monotonía de la vida cotidiana, Wagner satisfacía este anhelo, dándole un objetivo y una dirección definidos.En el núcleo de las concepciones artísticas de Wagner estaba la unidad romántica y esto significaba que la puesta en escena era una parte integrante del conjunto. Música, inteligencia y vista debían funcionar simultáneamente.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

Tiempo psicológico

Nuestra conciencia registra, no el tiempo físico, sino su propio movimiento; la serie de sus estados, bajo la influencia de estímulos que le vienen del mundo exterior. Como dice Bergson, el tiempo viene a ser el tejido de la vida psicológica. La duración mental no es un instante que reemplaza a otro instante, porque constituye el progreso continuo del pasado. Gracias a la memoria el pasado se acumula sobre el pasado conservándose automáticamente a sí mismo. Nos sigue a cada instante enteramente. Sin duda, no pensamos sino con una parte bien pequeña de nuestro pasado, pero, mediante nuestro pasado total, deseamos, queremos, y obramos. Constituimos una historia y la riqueza de ésta expresa la de nuestra vida interior, mucho más que el número de los años vividos. Sentimos oscuramente que hoy no somos idénticos a lo que ayer fuimos. También nos parece que los días pasan cada vez más ligero. Pero ninguno de estos cambios es bastante preciso, ni bastante constante para que podamos medirles. El movimiento intrínseco de nuestra conciencia resulta indefinible, escribe el premio Nobel, Alexis Carrel.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Debemos sopesar el bienestar y las condiciones de vida que tenemos hoy frente a las que nos gustaría tener mañana

La humanidad debe encontrar la forma de seguir viviendo en simbiosis con el entorno que le rodea, aprovechando al máximo todos los recursos disponibles para seguir mejorando continuamente su propio bienestar. La humanidad debe adaptares a la evolución de un planeta que en los últimos 50 mil años ha incorporado a sus transformaciones los cambios provocados por la acción humana. La acción del hombre como ajena a la evolución del planeta es un abstraccionismo hermético e irracional que nos devolvería a la lucha entre el bien y el mal, algo de que los sistemas físicos y naturales están al margen.
El clima siempre ha cambiado, desde el origen de la Tierra, y todos los seres vivos se han adaptado a estos cambios o se han extinguido. Si la velocidad del cambio climático se dispara, también debemos acelerar nuestra capacidad de adaptación con medidas inmediatas y concretas que produzcan efectos igualmente rápidos. Es mucho más urgente adaptarse a los cambios y proceder al mismo tiempo con todas aquellas acciones de mitigación que, sin devolvernos a la época preindustrial o reducirnos a la pobreza, nos permitirán salvar gradualmente aquellas toneladas de CO tan criticadas.
Debemos sopesar el bienestar y las condiciones de vida que tenemos hoy frente a las que nos gustaría tener mañana. Porque no convenceremos a nadie de que retroceda, de que renuncie al nivel de prosperidad que ha alcanzado hasta ahora o que pague precios incalculables por los mismos beneficios o incluso por menos. Son muchas las encuestas en que las cuestiones climáticas y temas medioambientales encabezan las procuraciones, pero si les pedimos a los ciudadanos que renuncien al coche, a la calefacción, a Internet y a los viajes en avión, lo rechazarán rotundamente. Y la respuesta será la misma si les pedimos que paguen precios significativamente más altos por estas mismas comodidades. Podríamos tener más éxito planificando un proceso a largo plazo que nos permita seguir aumentando de manera constante el bienestar durante muchos años sin sobrecargar a los ciudadanos.
Son muchos los factores que influyen an la longevidad, y una calificación sitúa a Suiza, Italia, Japón, Islandia y España a la cabeza de la lista de los estados con los ciudadanos más sanos y longevos, lo que pone de relieve que el parámetro que une a todas estas naciones es su riqueza. En los paises pobres, por muy poco contaminados que estén, la gente muere joven. En Papúa Nueva Guinea, uno de los lugares más vírgenes del planeta, la esperanza de vida al nacer es de sesenta y siete años, muy inferior a la que había en Italia en los albores del boom económico.

Referencia: El mundo al revés, todos contra todos de Roberto Vannacci

miércoles, 14 de enero de 2026

La felicidad es una actividad del alma

Aristóteles define a los humanos como seres dotados de razón, a diferencia de los animales. La razón es la mayor cualidad humana, lo más excelente que hay en nosotros. 
Quienquiera que cultive sus capacidades intelectuales a lo largo de la vida lleva una vida próspera y plena que, según Aristóteles, se identifica con la felicidad y o la dicha, que a su vez es la meta de toda actividad humana y el bien supremo. La felicidad no es un estado pasivo como el enamoramiento, sino una actividad del alma, un esfuerzo, un logro. Los bienes externos como la salud, la belleza, la riqueza, un determinado cargo, la amistad y la felicidad familiar también pueden contribuir, aunque de manera secundaria, a la felicidad perfecta; el placer puede acompañar a lo perfecto, si bien lo decisivo para alcanzar la verdadera felicidad es la vida activa conforme a la razón.
El hombre virtuoso para Aristóteles no debe su bondad al conocimiento obtenido mediante la formación académica, sino al hábito de obrar a menudo de forma justa, prudente y razonable….Obrar prudentemente requiere un carácter firme capaz de controlar los impulsos y deseos recurriendo a la razón. El buen carácter es el resultado del poso de la razón y del ejercicio del dominio de uno mismo. Si a este buen carácter se le añade la prudencia necesaria para cada ocasión concreta, el acto moral virtuoso resulta perfectamente logrado.
La prudencia como principal orientación al decidir lo que debe desearse y lo que debe evitarse, la prudencia señala y pondera los requisitos y las exigencias concretas en las múltiples situaciones imprevisibles en las que es necesario actuar. Constituye, dice Aristóteles, una virtud intelectual irrenunciable, ya que permite tomar la decisión correcta al actuar en cada caso particular. 


domingo, 23 de noviembre de 2025

Para Sócrates lo primero es el cuidado y el mejoramiento del alma


Sócrates no hacía otra cosa que ir por todos lados y persuadir a jóvenes y viejos que lo primero no es el cuidado del cuerpo ni el acumular riquezas, sino el cuidado y el mejoramiento del alma por la virtud.


lunes, 20 de octubre de 2025

Si la riqueza se encierra en si misma es estéril, no es fecunda


El papa Francisco contaba que "en lo que creo que todos podemos estar de acuerdo es que la concentración de la riqueza y la desigualdad han aumentado. Y que hay mucha gente muriéndose de hambre". "El problema económico más urgente hoy es que prevalecen las finanzas. En cierto sentido, el capitalismo es casi una cosa del pasado". En definitiva, la riqueza "debe ser siempre participativa. Si se encierra en sí misma, duele, o al menos es estéril, no es fecunda”. 

lunes, 13 de octubre de 2025

Vivimos a costa de las generaciones futuras

Benedicto XVI escribe en Luz del mundo que “hoy en día los gobiernos acumulan deudas en un nivel nunca visto. Un solo país como Alemania gasta en el año 2010 nada menos que 43 900 millones de euros sólo para el pago de intereses a los bancos: o sea, por el hecho de que, aun con toda la riqueza existente, hemos llevado un tren de vida situado por encima de nuestras posibilidades. Sólo esos pagos de intereses bastarían para poner a disposición alimentos durante un año para todos los niños de los países en desarrollo”.
“Vivimos a costa de las generaciones futuras. En tal sentido se advierte que vivimos en la falsedad. Vivimos orientados hacia las apariencias, y las grandes deudas se tratan como algo de nuestra propiedad, sin más. También aquí todos se percatan en teoría de que haría falta una reflexión, reconocer de nuevo lo que realmente es posible, lo que se puede, lo que se debe, y sin embargo, esto mismo no penetra en los corazones de los hombres.”

sábado, 11 de octubre de 2025

Europa unificada

Fue Montesquieu quien fijó el tono categórico que tanto éxito tendría. “Un príncipe cree que su poder aumentará gracias a la ruina de un estado vecino. ¡Todo lo contrario! La situación de Europa es tal que los estados dependen los unos de los otros. Francia necesita la riqueza de Polonia y Moscovia, al igual que la Guyena necesita a la Bretaña, y la Bretaña a Anjou. Europa es un Estado compuesto de varias provincias”. La fórmula no tardó en convertirse en un tropo. Para Voltaire, “se puede considerar que la Europa cristiana es una única república dividida en distintos estados”. Vattel pensaba que la Europa moderna era “una especie de república”, que se mantenía unida “para preservar el orden y la libertad”. Para Burke, Europa era “prácticamente como un gran Estado, basado en la misma ley general, con cierta diversidad de costumbres provinciales y de establecimientos locales”; en este territorio un viajero “nunca tenía la sensación de encontrarse en el extranjero”. Así percibida, la unidad del continente no era un objetivo, sino un algo dado.
Lo que unificaba a Europa eran las creencias religiosas comunes, las leyes públicas y los modales habituales. Sin embargo, lo verdaderamente crucial es que incluía una dimensión política formalmente contradictoria. Pues Europa se definía también a través de las virtudes de la división. Un elemento central en cualquier descripción del continente, la característica que mejor la diferenciaba del resto del mundo, era el equilibrio único que existía entre las partes que lo constituían. Dentro de la unidad de esta civilización, la suerte de Europa era la de encontrarse dividida en una serie de estados rivales pero independientes, todos ellos de un tamaño similar, incapaces de imponer un dominio universal. Este equilibrio de poder era la condición de la libertad europea. Fue de nuevo Montesquieu quien formuló por primera vez, de modo sucinto, esta noción; “en Asia, las naciones fuertes se diferencian de las débiles”, observaba, “en que unas deben conquistar y las otras ser conquistadas. En Europa, por el contrario, solo hay naciones fuertes; las que comparten fronteras tienen casi el mismo coraje. Este es el principal motivo de la debilidad de Asia y de la fortaleza de Europa, de la libertad de Europa y de la esclavitud de Asia”.Para Vattel, el sistema político de Europa era, sencillamente, inseparable de la “famosa idea del equilibrio de poder”. Este equilibrio no era solo, a su vez, la condición de las libertades, sino también la de las artes y las ciencias europeas. 
En las revoluciones de 1848-1849, Mazzini y Cattaneo albergaban la esperanza de que la unidad de Europa sirviera de protección contra las guerras que destruían la soberanía popular y la nación. Mazzini imaginó la creación de un mercado común, Cattaneo la de un Estado federal. Hugo prestó su voz lastimera para defender los Estados Unidos de Europa, en un famoso discurso pronunciado ante un congreso de paz en París. Proudhon y Bakunin le siguieron en la década de 1860. Proudhon sostenía que Europa era un territorio demasiado grande para crear una federación, y pensaba que debía convertirse en una confederación de confederaciones basada en el modelo suizo; Bakunin, en vísperas de unirse a la Primera Internacional, criticó el principio de nacionalidad de Mazzini, pues afirmaba que había sido concebido para aplastar a otras comunidades más débiles o atrasadas, y sostenía que toda estructura burocrática era incompatible con la libertad rebelde de los Estados Unidos de Europa venideros. En la Segunda Internacional hubo división de opiniones. En 1911, Kautsky declaró que el único camino hacia la paz duradera era “la unificación de los estados que pertenecen a la civilización europea en una federación con una política comercial común, un Parlamento federal, un gobierno y un ejército (la fundación de unos Estados Unidos de Europa).

Referencia: El nuevo viejo mundo (Perry Anderson)

miércoles, 1 de octubre de 2025

Cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, no es verdad

En póker hay un proverbio que dice que “si tras las dos primeras manos aún no has detectado al pardillo en la mesa, el pardillo eres tú”. La cuestión es que, cuando se trata de inversión, economía doméstica y dinero en general, este también es un juego de pardillos. En muchos contextos económicos, unos pocos ganan porque muchos pierden. Esos pardillos, sobre todo, se seleccionan de una manera, mediante inversiones y oportunidades infalibles. Son esas en las que muchos se meten ansiando riquezas y se quedan sujetando la bolsa vacía en la que los listos han metido la mano, sacado el dinero y corrido en dirección contraria. La premisa básica es recordar que, cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, no es verdad.
Los que ganan lo hacen a largo plazo, con sistemas basados en probabilidades, sin emociones, ni FOMOs (Fear Of Missing Out) como guía para hacer las cosas. Los campeones actúan y deciden de modo lógico, frío y aburrido.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Todo el poder del mundo no basta para compensar el vacío psicológico de una vida inmoral

Para Platón la vida inmoral es peor que la vida moral y virtuosa porque, en última instancia, la vida inmoral corrompe el alma. La vida inmoral conduce básicamente a la infelicidad, la angustia mental, la pérdida del afecto de amigos y seres queridos, la bancarrota emocional. Todo el poder del mundo no basta para compensar el vacío psicológico de una vida inmoral. La persona moral, en cambio, vive una vida de integridad y realización personal, incluso cuando su poder, riqueza y fama son limitados. La persona moral está en paz consigo misma.

domingo, 20 de julio de 2025

Los bienes materiales deben considerarse como medios y no como fines

Juan XXII
La bula Cum internonnullos (12 de noviembre de 1328) de Juan XXII establecía con claridad la doctrina católica. Era herética la afirmación de que Cristo hubiera carecido absolutamente de bienes, así como la de que los medios materiales que constituyen la riqueza fueran malos, constituyendo su posesión un pecado. Los bienes materiales son, precisamente, eso, bienes, aunque deben considerarse como medios para servicio de los demás y no como fines.

jueves, 17 de julio de 2025

Dios busca nuestro amor condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel

Soren Kierkegaard compara a Dios en sus Fragmentos filosóficos con un rey que deseaba conquistar el amor de una mujer corriente. Si se acercaba a ella como rey, la mujer se asustarías no le ofrecería la clase de amor que se intercambiaba espontáneamente entre iguales. También podría ocurrir que ella se sintiese atraída por la riqueza y el poder del rey o que no se atraviese a rechazarlo. De ahí, que el rey se acercase a la mujer corriente bajo la apariencia de un hombre corriente. Sólo de este modo podía obtener el amor sincero de ella y solo así saber que ese amor era de verdad. Esto, dice Soren Kierkegaard, es lo que hace Dios cuando llega al mundo encarnado en Jesucristo. Dios busca nuestro amor no sobrecogiéndonos con la majestuosidad de la visión beatifica, sino condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel, adoptando nuestra naturaleza y nuestra carne. Para Thomas Woods, esta idea que constituye una excepción en la historia de las religiones, ha calado de tal modo en la cultura occidental que apenas nadie se para a pensarlo dos veces.