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miércoles, 20 de mayo de 2026

La brutal guerra civil en Sudán

Tras tres años de guerra, la brutal guerra civil en Sudán no da señales de amainar. Unas 400.000 personas han muerto desde el 15 de abril de 2023. Más de 12 millones han sido desplazadas internamente. Otros 4 millones han huido a los países vecinos de Egipto, Chad, Etiopía y Sudán del Sur, mientras que más de 30 millones necesitan asistencia humanitaria como consecuencia de la que se considera la mayor crisis de hambre del mundo.
Para una guerra de esta magnitud, Sudán ha recibido una atención internacional sorprendentemente escasa y constante. Comparado con Xinjiang (hogar de los uigures) o Gaza, Sudán ha permanecido prácticamente al margen del discurso global. Aquí nos encontramos ante un genocidio confirmado, una hambruna que afecta a un tercio de la población y un número de muertos que empequeñece cualquier otro conflicto o atrocidad en el mundo, y sin embargo, hay poco interés por parte de las capitales mundiales, que no pueden evitar denunciar regularmente lo que consideran injusticias perpetradas en ciertos países extranjeros.
La población civil sufre hambruna, violencia sexual masiva, asesinatos étnicos a gran escala y ejecuciones. Millones de personas más están desplazadas, y aun así el mundo sigue mirando hacia otro lado. Nos enfrentamos al peor desplazamiento forzoso de la historia, que amenaza con convertirse en la mayor crisis de hambre del mundo, con escasos recursos para la respuesta humanitaria. 
La situación de Sudán se debe a la rivalidad entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), dos facciones militares que colaboraron para derrocar a Omar al-Bashir en 2019, pero que chocaron por el control político y militar del país. Existe una intensa lucha por el control de las riquezas del país, destacando la extracción de oro y otros recursos naturales que financian a las milicias. Diferentes actores internacionales y regionales buscan proteger sus intereses geopolíticos y económicos, apoyando a facciones distintas, lo que perpetúa la inestabilidad.

jueves, 10 de julio de 2025

PIB

“Un PIB alto y de rápido crecimiento, significa que se dan muchas transacciones económicas que proporcionan a los habitantes los bienes y servicios que desean. Y eso hace que la gente sea más feliz. Así de sencillo. Porque un PIB alto no se traduce sólo en que una gran masa de gente pueda presumir de coche novísimo y cambiárselo como quien se cambia de camisa, sino también en una mejor atención médica o una educación pública de más calidad. Hay más dinero y ese dinero puede emplearse no sólo en cosas que obedezcan a nuestro propio interés egoísta, sino también en proyectos sociales dirigidos a los menos favorecidos.”
“Un PIB alto y de crecimiento muy rápido suele venir acompañado de mayor contaminación y destrucción de los recursos naturales (basta ver el lamentable aspecto que presenta buena parte de nuestra costa, totalmente degradada), y de una mayor desigualdad social, pues el abismo entre la gente que gana mucho y la que gana poco o nada se puede acrecentar hasta el punto de crear tensiones. Aun así, es mejor tener un PIB alto o medianamente alto, y de crecimiento constante, aunque sea lento, a tener otro bajo y en recesión”, escribe el profesor Leopoldo Abadía en su libro Cómo funciona economía para Dummies. 

jueves, 31 de octubre de 2024

Glaciares y el deshielo

Karakorum
Puede que su primera reacción sea gritar diciendo que debemos conservar los glaciares tal como están. Son, sin duda, magníficos estéticamente, y en el mejor de los mundos posibles, en el que no hubiera conflictos de ningún tipo, sería un ideal a defender. Pero en un mundo en el que sobran los problemas, debemos tener en cuenta que a los países en desarrollo podría interesarles el uso de parte de sus recursos naturales finitos, como los glaciares, para crecer en riqueza en lugar de mostrar paisajes bucólicos a los ricos que les visitan. Algo así es lo que hicimos en el mundo desarrollado cuando talamos la mayor parte de nuestros bosques para hacernos ricos. De hecho, quizá conviene que estudiemos el caso contrario. Desde 1961 las temperaturas estivales en las cordilleras del Karakorum y el Hindu Kush, en la cuenca alta del río Indo, han hecho caso omiso del calentamiento global, descendiendo cerca de 1°C. El resultado es que los glaciares del Karakorum han aumentado de grosor y tamaño, pero como era previsible, los caudales de los ríos Hunza y Shyok han descendido cerca de un 20% en verano. Este dato es importante ya que entre ambos proporcionan más del 25% del agua que llega al pantano Tarbela, desde el que se controla una de las redes de regadío más grandes del mundo. Y la pregunta es muy sencilla: ¿Preferimos disponer de más o de menos agua?
Los glaciares llevan varios siglos retrocediendo, las tasas de acumulación han ido descendiendo desde 1840 debido a un cambio en los vientos del Pacífico, y aunque se produjeran reducciones rápidas y arriesgadas en las emisiones de CO2, el cambio sería mínimo. Incluso dejando de lado todas las demás necesidades urgentes que debemos afrontar, sería más beneficioso invertir en infraestructuras para almacenar el agua, de forma que la India y China pudieran utilizar mejor esos excedentes de agua hoy en día y prepararse para cuando los ríos vuelvan a un flujo normal de agua, más en invierno y menos en verano.
Cuando el nivel de los mares sube, no se debe al deshielo, ya que lo único que hace el hielo al derretirse es desplazar su propia masa (si ponemos cubitos de hielo en un vaso de agua, el borde del agua no varía cuando el hielo se derrite). Por tanto, en contra de la opinión más extendida, el deshielo del Artico no variará el nivel de los mares. Esa variación se debe a dos factores. En primer lugar, cuando la temperatura del agua aumenta, se dilata como cualquier otro cuerpo. En segundo lugar, el descenso de los glaciares en tierra añade volumen de agua a los océanos. Durante los últimos cuarenta años, los glaciares han contribuido aproximadamente en un 60% (y la dilatación del agua en el 40% restante) al aumento del nivel de los mares. En su informe de 2007, la ONU calculó que los niveles marinos aumentarían 58 centímetros durante el resto del siglo. Aunque no se trata de una cifra despreciable, conviene recordar que no es la primera vez que ocurre a lo largo de la historia. Desde 1860 hemos sido testigos de una elevación aproximada de 29 centímetros,que desde luego no ha causado grandes problemas.
Referencia:En frío de Bjørn Lomborg.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Economía

El economista británico Lionel Robbins proporcionó la definición clásica de economía. La economía es el estudio del empleo de aquellos recursos escasos que tienen usos alternativos. En otras palabras, la economía estudia las consecuencias de las decisiones que se toman en relación con el uso de la tierra, del trabajo, del capital y de otros recursos que se destinan a la producción del volumen de productos que determinan el nivel de vida de un país. Esas decisiones y sus consecuencias pueden ser más importantes que los recursos mismos, porque hay países pobres que son ricos en recursos naturales, y países como Japón y Suiza con relativamente pocos recursos naturales pero con un alto nivel de vida. Los valores de los recursos naturales per cápita en Uruguay y Venezuela, por ejemplo, son varias veces los de Japón y Suiza, que sin embargo tienen una renta per cápita aproximadamente el doble que la de Uruguay y varias veces la de Venezuela.

viernes, 19 de marzo de 2021

Un gobierno no debe venderse a intereses espurios


Para el Papa Francisco es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo, y añade que cada gobierno debe cumplir con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales. 

sábado, 6 de febrero de 2021

La libertad religiosa se asocia con el crecimiento económico



Un estudio realizado en 2014 por investigadores de la Universidad de Georgetown y la Universidad Brigham Young, examinó el crecimiento del PIB de 173 países en 2011 y determinó que la libertad religiosa debe considerarse como uno de los tres únicos factores que se asocian significativamente con el crecimiento económico mundial. Y es que, la libertad religiosa como derecho fundamental ejerce una gran influencia en el uso de los recursos naturales, en la ética de trabajo y moralidad de los recursos humanos, en la formación y acumulación de capital, en la calidad de las instituciones, en la estabilidad sociopolítica y en la fuerza innovadora. Además, afecta a la mayor parte de los factores de la competitividad económica.

martes, 11 de septiembre de 2018

La riqueza está en el ingenio de las personas y las buenas instituciones.

Según el índice de libertad económica elaborado por el Fraser Institute, en Canadá, los países con mayor libertad económica en el mundo, como Suiza, Hong Kong y Singapur, crecen económicamente más de tres veces más rápido en promedio que aquellos con menor libertad económica, como Venezuela, Bolivia y Argentina. Esto ocurre incluso cuando esos países poseen recursos naturales que, especialmente en los últimos años, han tenido altos precios en el mercado de las commodities. Esto demuestra que la riqueza no está bajo la tierra o en los campos, sino en el ingenio de las personas y las buenas instituciones. 


Más importante aún, en los países con mayor libertad económica, el ingreso de los más pobres es, en promedio, diez veces superior al ingreso de los pobres en los países con menor libertad económica. No es lo mismo ser pobre en Suiza que en Venezuela. La expectativa de vida, en tanto, es casi veinte años mayor entre los habitantes de los países con mayor libertad económica en el mundo que en aquellos con menor libertad económica.

Los países con mucha libertad económica, entre ellos están
Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Finlandia, Canadá, Australia, Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Suecia y Noruega, entre otros, tienen instituciones que garantizan una sólida protección de los derechos de propiedad, bajos niveles de inflación, economías abiertas al mundo, seguridad pública y gobiernos respetuosos con las reglas del juego.

viernes, 13 de julio de 2018

La “nueva economía” es una economía basada en el saber.

La idea general, muy extendida y poco cuestionada, es que la “nueva economía” es, ante todo, una economía basada no ya en recursos naturales ni en capacidades industriales, sino en el saber. Aún más, según la OCDE, la contribución del “sector del conocimiento” al PIB de los Estados miembros, ya en 1995, era superior al 50%. Y el impulso financiero al orden globalizador no se hubiera mantenido así sin los valores tecnológicos y el conocimiento.

martes, 15 de mayo de 2018

El gobierno chino es propietario de cientos de miles de millones de dólares de bonos del Tesoro de EE. UU.


“China está renaciendo y no va a desaparecer. No son nuestros amigos ni tampoco nuestros enemigos. Son nuestros competidores”. Barack Obama, hablando en abril de 2007. Desde entonces, los derechos humanos no han mejorado en China, pero su economía ha crecido y crecido, y grandes cantidades de bienes que antes se manufacturaban en Europa y América del Norte ahora se fabrican en China. Una consecuencia de este crecimiento es que China, para obtener cada vez más recursos naturales
para sus industrias y para satisfacer el número creciente de demandas de consumo de su población, ha establecido una presencia cada vez más notable en zonas como África. Muchos negocios occidentales están en parte en manos de empresas chinas, y el gobierno chino es propietario de cientos de miles de millones de dólares de bonos del Tesoro de EE. UU., ayudando a financiar el presupuesto y el déficit comercial americanos.