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jueves, 17 de noviembre de 2022

Para hablar con autoridad moral es obligatorio alejarse de los sistemas del poder

Noam Chomsky

Noam Chomsky entiende que para hablar con autoridad moral es obligatorio alejarse de los sistemas del poder, sin importar su sesgo ideológico. En su opinión, existen dos conjuntos de principios enfrentados entre sí. El primero es el del poder y los privilegios. El segundo, el de la verdad y la justicia. Aquellos que buscan con ahínco la verdad y la justicia son despreciados por quienes tienen como objetivo el poder y los privilegios. Y la clase liberal tradicional, a la que le gusta presentarse como la conciencia de la nación mientras que al mismo tiempo busca acceder a los privilegios y el poder, detesta a Chomsky porque él saca a la luz pública su hipocresía y doblez. 

Chomsky hablando del gobierno de Barack Obama opina que tras ocho años al frente de la Casa Blanca, el balance de la era Barack Obama “no es muy positivo” Aunque en lo retórico Obama ha sido muy eficaz, “¿qué ocurre si miramos sus políticas?”, se pregunta. “Algunas son realmente terribles, sólo hay que pensar en la estrategia homicida global”, añadió en referencia a la política de drones, un elemento clave en la lucha estadounidense contra el terror.

jueves, 9 de junio de 2022

Barack Obama no sólo no cumplió lo que había prometido, sino que realizó lo contrario

El presidente Barack Obama, que recibía un país sacudido por la crisis económica y por el fracaso del proyecto imperial de su predecesor. Prometió retirar las tropas de Irak en dieciséis meses, devolver la política norteamericana al terreno de la moral (con compromisos concretos como el cierre de la cárcel de Guantánamo en el plazo de un año), revisar las relaciones con Rusia y con China con el fin de evitar una nueva guerra fría, y buscar un nuevo acomodo con "los musulmanes del mundo entero". En abril de 2009 prometió en Praga tomar medidas para lograr un mundo sin armas nucleares. Todas estas promesas le valieron para que pocos meses después se le concediera el Premio Nobel de la Paz "por sus extraordinarios esfuerzos para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos". Lo que convierte a Obama en un caso único entre los presidentes norteamericanos es que no sólo no cumplió lo que había prometido, sino que acabó realizando precisamente lo contrario. Y si bien hay que admitir que encontró inicialmente resistencias para desarrollar sus proyectos, como las que se opusieron a su plan de estímulo de febrero de 2009 (American Recovery and Reinvestment Act), el entusiasmo con que se entregó poco más tarde a la tarea de mantener las guerras pendientes y de iniciar otras, a la vez que a multiplicar el arsenal atómico, obligan a considerar su gestión como una gran mentira.


Cuenta el historiador Josep Fontana que durante su mandato aumentaron las desigualdades y los niveles de pobreza. Una visión muy distinta a la que el propio Obama pretendió dar de su gestión en su “Informe económico del presidente”, de febrero de 2016, donde afirmaba que “cuando asumí el cargo, nuestra nación se encontraba en medio de la peor recesión desde la Gran depresión”, y lo contrastaba con el hecho de que “siete años más tarde, gracias al coraje y a la determinación del pueblo americano, Estados Unidos de América se ha reconstruido y reformado, y ha emergido como la más fuerte y perdurable economía del mundo”. En política exterior contribuyó a liquidar los movimientos de la primavera árabe, que se iniciaron en 2011 y se extendieron por el norte de África y por Oriente próximo en un breve paréntesis de democratización. La “primavera” acabó en todas partes aplastada por el islamismo radical, con la tolerancia de Estados Unidos, que condenaba verbalmente los excesos, pero proporcionaba armas a quienes los cometían, como lo muestran su colaboración con Arabia Saudí en la infame guerra del Yemen, o su conducta en el caso de Egipto, donde una breve etapa de liberalización permitió elegir como presidente en junio de 2012 a Muhammad Morsi, de la Hermandad musulmana, que fue derribado un año después por un militar, el general Abdel Fattah al-Sisi, que se hizo elegir presidente en 2014, auxiliado por Obama con tolerancia y armamento, que llevó al país a un desastre económico. El peor de sus errores en este campo fue, según confesó el propio presidente, su participación en la operación contra Gadafi en 2011, que se realizó por iniciativa de Francia y Gran Bretaña, quienes consiguieron convertirla en una operación de la OTAN, aprobada por las Naciones Unidas. Estados Unidos le dio apoyo, de acuerdo con la desafortunada recomendación de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el resultado fue un desastre, ya que, en lugar de conseguir que se instalase en Libia un gobierno estable, dio pie a que se produjera la desintegración del país, dominado por una multitud de milicias islamistas independientes, mientras las armas de sus arsenales se dispersaban para alimentar el terrorismo en el Próximo oriente y en África.

martes, 15 de mayo de 2018

El gobierno chino es propietario de cientos de miles de millones de dólares de bonos del Tesoro de EE. UU.


“China está renaciendo y no va a desaparecer. No son nuestros amigos ni tampoco nuestros enemigos. Son nuestros competidores”. Barack Obama, hablando en abril de 2007. Desde entonces, los derechos humanos no han mejorado en China, pero su economía ha crecido y crecido, y grandes cantidades de bienes que antes se manufacturaban en Europa y América del Norte ahora se fabrican en China. Una consecuencia de este crecimiento es que China, para obtener cada vez más recursos naturales
para sus industrias y para satisfacer el número creciente de demandas de consumo de su población, ha establecido una presencia cada vez más notable en zonas como África. Muchos negocios occidentales están en parte en manos de empresas chinas, y el gobierno chino es propietario de cientos de miles de millones de dólares de bonos del Tesoro de EE. UU., ayudando a financiar el presupuesto y el déficit comercial americanos.

martes, 24 de enero de 2017

Obama en su mandato como presidente hizo grandes esfuerzos para extender el llamado “derecho al aborto”. Este es uno de los legados con los que el nuevo presidente Trump quiere terminar.

La encíclica Evangelium vitae expresa con rigor la doctrina de la Iglesia  Católica acerca del mandamiento “no matarás” que “tiene un valor absoluto cuando se refiere a la persona inocente. (…) Con la autoridad conferida por Cristo a Pedro y a sus sucesores, en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral” (Juan Pablo II, Evangelium vitae). 

Obama y Trump.
El presidente Barack Obama ha realizado de forma continua toda clase de esfuerzos para reducir lo que llama los embarazos no deseados. El gobierno de Obama siempre ha tenido un fuerte compromiso con el llamado “ derecho reproductivo de la mujer”. “Reafirmamos, dijo Obama, nuestro compromiso con el principio …..que cada mujer debe tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo y salud”. Obama en su mandato como presidente hizo grandes esfuerzos para extender el llamado “derecho al aborto”. Este es uno de los legados con los que el nuevo presidente Trump quiere terminar.