sábado, 25 de julio de 2026

Arremeter contra todo a la vez no resulta eficaz

Tocqueville en sus trabajos sobre sociología histórica, destacaba que, en las grandes revoluciones políticas de la historia, quienes atacaban las leyes, respetaban las creencias, y en la mayoría de las revoluciones religiosas, quienes atacaban la religión , respetaban las leyes. Es decir, siempre permanecía un punto sólido , que permitía guardar un cierto equilibrio. Así en sus estudios sobre la democracia en América, Tocqueville apuntaba que, durante la independencia de Estados Unidos frente a Inglaterra, los colonos americanos atacaron las leyes de la metrópoli , y aplicaron las más modernas doctrinas políticas , en su mayoría ideadas por los ilustrados franceses, sobre la separación de poderes, y de la defensa de la libertad civil, pero rechazaron, en cambio, la parte de esas doctrinas referidas a la persecución religiosa. De hecho, Estados Unidos sigue siendo en amplias zonas de su territorio, un país sumamente religioso. 
Hitler en un sentido distinto no consiguió, ni siquiera después de hacerse con el poder absoluto, una política abiertamente hostil contra la Iglesia católica alemana. En los primeros tiempos de la Alemania nazi existía un Ministerio de Asuntos Eclesiásticos. En cambio Lenin y su régimen impusieron un ateísmo agresivo, llamado ateísmo militante, que sin duda desconcertó a una sociedad rusa, de tradicional religiosa, que nunca terminó de encontrar ese punto sólido que le permitiera equilibrar su existencia en medio de aquel cambio político tan radical. Se frustró así, pronto, la eficacia de la revolución.
Arremeter contra todo a la vez no resulta eficaz. El hombre, incluso el hombre progresista o revolucionario, tiene también siempre algo de conservador. Esto debería de saberse cuando se plantean grandes cambios. Ya lo decía Tocqueville.


Referencia: Anotaciones de Jorge Sáez-Santurtún

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