En una conferencia de 1961 ante los estudiantes de filosofía de la Universidad de Lublín (Polonia), Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, espació que “el tomismo personal se basa en la opinión de que el bien individual de una persona debe subordinarse, por cuestión de principios, al bien común, pero…tal subordinación no puede en ningún caso borrar y devaluar a la persona”. Wojtyla recalcó que “la libertad de conciencia es el derecho básico de la persona”.

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