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jueves, 30 de julio de 2026

La mejor forma de gobierno

¿Cuál es la mejor forma de gobierno?, se pregunta Balmes, para responder: “Parécenos que la respuesta debiera ser otra pregunta: ¿De qué pueblo se trata?”. La mejor forma de gobierno es aquella que mejor se ajusta a la historia y al carácter de cada pueblo en concreto; por lo que no hay una fórmula universal válida para todos los pueblos y todos los tiempos. Pensar en formas de gobierno es pensar en la tradición de cada pueblo, en su particular forma de ser y aprender de lo que enseña su “antigua constitución” o “constitución interna”, según la fórmula empleada por Cánovas del Castillo.
Las formas de gobierno están para la preservación de un pueblo y no al contrario, bien podría suceder que la salus populi, que es siempre suprema lex, exija en una determinada circunstancia un cambio de régimen y abandonar, no sin dolor, la forma vigente hasta ese momento; pues la prudencia de lo concreto siempre prevalece sobre lo idealmente deseable en abstracto.
Toda forma de gobierno no deja de ser un medio al servicio de unos intereses y fines que van más allá de dicha forma. Balmes señala que no hay que adoptar como un absoluto este o aquel sistema, “sino apelar a los grandes principios conservadores de la sociedad, a aquellos principios que no son exclusivamente de ninguna escuela, que no son nuevos, sino antiguos como el mundo, existentes desde toda la eternidad en el tipo de toda perfección, comunicados a las sociedades como un soplo de vida… Razón, justicia, buena fe”. La estima por la democracia estará condicionada por la calidad de sus fundamentos y fines, es decir, por si es acorde con la ley natural y las costumbres del país con vistas al bien común. 

Referencia: Sobre las formas de gobierno, autor:Elio A. Gallego García , profesor de Teoría y Filosofía del Derecho

viernes, 24 de julio de 2026

La libertad de conciencia es el derecho básico de la persona

En una conferencia de 1961 ante los estudiantes de filosofía de la Universidad de Lublín (Polonia),  Karol Wojtyla, futuro Juan Pablo II, espació que “el tomismo personal se basa en la opinión de que el bien individual de una persona debe subordinarse, por cuestión de principios, al bien común, pero…tal subordinación no puede en ningún caso borrar y devaluar a la persona”. Wojtyla recalcó que “la libertad de conciencia es el derecho básico de la persona”.

miércoles, 6 de mayo de 2026

La genuina lealtad

Cuando hablamos de genuina lealtad organizacional, escribe Alejandro Moreno, nos referimos a comportamientos que van más allá de lo legal, mas allá de lo exigible por las normas o los códigos. Un comportamiento leal es aquel que desearíamos que nuestros empleados manifiesten, pero que muy seguramente si no existiese, no podríamos reprocharlo. La lealtad genuina solo se demuestra en las adversidades. Es cuando las cosas están mal, cuando aquellos empleados genuinamente leales nos manifiestan su aprecio mediante acciones que, en estricto sentido, no están obligados a emprender.
La mayoría de los programas de reclutamiento y selección se centran en las competencias técnicas de la persona, pero raras veces en sus competencias morales. Una buena conversación, una invitación a cenar, un trabajo de conocimiento profundo del carácter moral del empleado que vamos a contratar sin duda puede ayudar para contratar no solo empleados eficientes y técnicamente capaces, sino empleados que vivan virtudes.
La deslealtad se controla vía exigencia, la genuina lealtad hay que ganársela. Es en este sentido que como directivos debemos revisar el trato que damos a nuestros empleados como personas.Los empleados no son tontos. Ellos saben si nuestro trato es meramente instrumental. Ellos perciben cuando lo único que nos interesa de ellos es su productividad y eficiencia. Si un empleado no se siente tratado como persona, es muy difícil que cuando vengan las dificultades esté dispuesto a recorrer la milla extra con nosotros. La autentica lealtad no necesariamente es una actitud espontánea.Si queremos tener organizaciones con empleados realmente leales y comprometidos, debemos tratar a los demás como personas. Debemos tratarlos con la misma humanidad con la que nosotros mismos esperamos ser tratados. Es conveniente buscar el bien común de la organización por encima de intereses personales y no olvidar que nuestros subordinados siempre nos observan y que solo mediante un ejemplo de conducta consistente lograremos que ellos estén dispuestos, no solo a no sernos desleales, sino a efectivamente sacrificarse por nuestra empresa con esfuerzo, y por tanto, con genuina lealtad.


domingo, 22 de marzo de 2026

La vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro

Decía el papa Francisco en Fratelli Tutti que “hemos crecido en muchos aspectos, aunque somos analfabetos en acompañar, cuidar y sostener a los más frágiles y débiles de nuestras sociedades desarrolladas. Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado, a ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente……..ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor”.
“La sociedad se encamine a la prosecución del bien común y, a partir de esta finalidad, reconstruya una y otra vez su orden político y social, su tejido de relaciones, su proyecto humano…. La existencia de cada uno de nosotros está ligada a la de los demás. La vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro.”

sábado, 17 de enero de 2026

¿Puede una nación reclamar autoridad moral si tolera un desorden que hiere la dignidad humana y la libertad de conciencia?

El informe publicado el 4 de noviembre de 2025 por la ONG United Christian Forum (UCF), registra un incremento superior al 500% en los ataques contra cristianos desde 2014. Entre enero y septiembre de 2025 se documentaron 549 agresiones, de las cuales apenas 39 derivaron en investigaciones policiales. La cifra revela una impunidad del 93%, un dato que no solo describe violencia social, sino la erosión del propio orden jurídico allí donde el poder político tolera (explícita o implícitamente) una ideología que convierte la identidad religiosa en criterio de ciudadanía.
Desde la llegada al poder del Bharatiya Janata Party (BJP) en 2014, la expansión del Hindutva (la idea del hinduismo como identidad nacional exclusiva) ha configurado un clima político que desvirtúa la misión esencial del Estado. En lugar de custodiar el bien común, esta ideología etno-religiosa opera como un principio excluyente que legitima a ciertos grupos y margina a otros. Los datos lo confirman; de 139 ataques en 2014 se pasó a 834 en 2024, sumando 4.595 episodios violentos en una década. La comunidad cristiana, apenas el 2,3% de la población (unos 32 millones de personas en un país de 1.400 millones), se encuentra en una situación especialmente vulnerable. La violencia se concentra en cinco estados. Uttar Pradesh (1.317 ataques), Chhattisgarh (926), Tamil Nadu (322), Karnataka (321) y Madhya Pradesh (319). En ellos, comunidades generalmente pobres y, en muchos casos, formadas por Dalits convertidos al cristianismo, se convierten en blanco inmediato de grupos nacionalistas que ven en su fe un cuestionamiento al sistema de castas.
Ningún Estado puede aspirar a autoridad legítima si renuncia al principio de que la ley debe servir al bien común. Cuando el poder permite o favorece la persecución religiosa, deja de obrar conforme a la justicia y actúa movido por la voluntas particularis de un grupo dominante. Es, como advierte Santo Tomás, el sello de la tiranía. ¿Puede una nación reclamar autoridad moral en el orden internacional si tolera en su interior un desorden que hiere la dignidad humana y la libertad de conciencia?

sábado, 13 de diciembre de 2025

Actualmente los derechos humanos socavan los bienes comunes


Grégor Puppinck, doctor en Derecho, especialista en derechos humanos, derecho internacional y derecho de familia afirma que “para redactar una Declaración Universal de los Derechos Humanos, como se hizo en 1948, es necesario ponerse de acuerdo sobre lo que es digno de protección en el hombre y, por lo tanto, sobre lo que es el hombre. No hay derechos humanos sin una antropología subyacente. Sin embargo, según se considere al hombre según la tradición gnóstica o cristiana, se adopta una visión diferente de sus derechos. En 1948, la Declaración Universal no hizo una elección explícita a favor de ninguna de las dos antropologías; a medida que la sociedad se volvió atea, la antropología gnóstica se fue imponiendo gradualmente en detrimento de la otra.
Los derechos humanos así entendidos deberían llamarse los derechos del individuo contra todos, porque funcionan según el principio liberal e individualista de la primacía del bien particular sobre el bien común. Su propósito es defender por principio la libertad individual indeterminada contra los obstáculos sociales. Estos obstáculos son cualquier cosa que limite la capacidad de los individuos para actuar desde el exterior; no solo los reglamentos públicos y su aplicación por las autoridades, sino también las normas religiosas, sociales y culturales. La familia, con las normas sociales que la definen, se considera el primer impedimento a la libertad individual porque educa y, por tanto, condiciona a la persona.
Desde el punto de vista del juez de derechos humanos, los bienes comunes como la cultura, la salud y la seguridad se analizan de manera negativa, como un límite ilegítimo a la libertad individual. Por ello, actualmente los derechos humanos socavan los bienes comunes y no son capaces de protegerlos como bienes en sí mismos.


martes, 4 de noviembre de 2025

El buen gobernante ha de promulgar leyes que busquen y refuercen el bien común


El buen gobernante ha de promulgar leyes que busquen y refuercen el bien común, y ayudar así a que el valor pedagógico de la ley contribuya a la buena formación de la conciencia cívica. Por el contrario, no debe ceder al error, por conveniencia propia, de dar cobertura legal a situaciones y comportamientos  contrarios a la naturaleza humana y a la dignidad de la persona más o menos extendidos, escribe Juan Moya. La legalidad de una ley no es garantía suficiente de su moralidad, de su justicia, de su contribución al bien común. No se deben confundir los simples deseos con los derechos, ni inventar derechos ajenos o contrarios a los verdaderos derechos humanos reconocidos por las Naciones Unidas en 1948.
El buen gobernante debe ser prudente en sus decisiones, pero esa prudencia, bien entendida, no está reñida con la valentía y la altura de miras para elevar el nivel de los valores morales que su pueblo necesita, para hacerlo de verdad más humano, más justo, más solidario, más respetuoso con todas las personas; en definitiva, más libre, es decir, más capaz de amar la verdad y hacer el bien, que eso es la verdadera libertad.


martes, 14 de octubre de 2025

El bien común y el interés general


No es lo mismo el bien común, una realidad política, que el interés general, que no es más que otro modo de llamar a la dimensión crematística desgajada de la dimensión política, que por eso mismo tiende a ser corruptora de toda institución, escribe el profesor Martínez-Echevarría.

jueves, 9 de octubre de 2025

La palabra de la paz

Escribe Vintila en Dios ha nacido en el exilio: “El miedo nos hace hablar idiomas diferentes. Y la vida se convierte en una guerra sin fin; ella misma, la vida, es la guerra y cada día lo es más. Se fabrican armas en lugar de inventar palabras de paz. Usted que trabaja con palabras, como yo trabajo la tierra, ¿por que no inventa la palabra de la paz?”
“La palabra de la paz. La buscaremos aun durante mucho tiempo porque nadie puede inventarla. Los hombres la encontrarán algún día inesperadamente, como una flor extraña al borde del camino. Pero todavía no están maduros los tiempos para esa alegría. Nacerán y morirán millares de poetas sobre la tierra, glorificados en medio de sus lenguas ininteligibles las unas para las otras. Y aunque hoy mismo encontrásemos esa palabra de la paz, tendrían que pasar siglos para que se convirtiese en un bien común a todos los hombres, para que fuese inteligible para todos. Pues su sentido no se puede captar fácilmente, sobre todo cuando las armas que manejamos reflejan en el fondo de nuestros corazones sus penetrantes llamadas. ¿Acaso no es tarea del poeta explicar el verdadero sentido de esa palabra?”


miércoles, 27 de agosto de 2025

Aristarquía

Un ministro de educación socialista, Fernández de los Ríos, hablaba de aristarquía, un término que habla de la posibilidad de ascender de los mejores. Para él, el socialismo era precisamente eso, el régimen político que no cerraba las puertas a la mejora. Es diferente de la aristocracia, que es el gobierno de los mejores, pero no contempla el ascenso. Cuando quieres un mecánico quieres el mejor, lo mismo con un médico o un dentista… Si para tu satisfacción personal quieres lo mejor, ¿por qué no para la comunidad? ¿Qué ha sido del bien común?, se pregunta el filósofo Gregorio Luri.
Si miras a los ojos a un niño pobre, ¿puedes asegurar cuáles serán sus resultados en matemáticas? No. El individuo no está determinado, por mucho que se quiera determinarlo sociológicamente. Ese niño, dice  el filósofo Luri, exige que le des todo lo que puedas, y necesitas que él te corresponda de alguna manera.La inspiración a mejorar no es ni de derechas, ni del neoliberalismo; tiene que ver con la concepción de la virtud de cada persona. Cualquier defensor y cualquier crítico de la meritocracia, delante de un niño pobre, ¿justificarán sus suspensos por su pobreza? Eso es dar por supuesto que si eres pobre eres menos moral.La aspiración a superarnos es lo que nos hace humanos. No se trata ni de pobres ni de ricos, sino de aceptar que somos responsables de nuestros actos. Diluir la responsabilidad en ideología es inmoral.

lunes, 11 de agosto de 2025

La familia es una inyección de sociabilidad frente al individualismo

Pierangelo Sequeri
Ni a la política ni a la economía les interesan las familias. Una familia ahorra, mientras que los individuos solos tienden al consumo. Hay políticas asistenciales que ayudan a las familias en dificultad, pero subsiste un mecanismo perverso, fruto de una cultura ególatra, que insta a realizarse como individuo y no como familia. No hay políticas que apoyen el equilibrio y la armonía que tiene que haber entre el cuidado de los vínculos familiares y la realización del individuo. Parece que son opciones excluyentes, dice el sacerdote Pierangelo Sequeri que fue director del Pontificio Instituto Teológico para las Ciencias del Matrimonio y la Familia Juan Pablo II.
El problema de la sociedad hoy, añade Sequeri, es que no hay modelos válidos de integración entre la realización del individuo y del bien común. Y esto justo se aprende en el núcleo familiar, que es una verdadera escuela de los afectos. En la familia aprendemos que hay formas positivas de sacrificio. Es decir, que la limitación del propio deseo hace feliz al otro. La familia es una inyección de sociabilidad frente al individualismo.

miércoles, 1 de enero de 2025

La polarización irá a peor

Se espera que el vicepresidente electo, J. D. Vance, converso al catolicismo, tenga un papel fuerte a la hora de configurar las políticas en torno a principios morales con medidas como la atención sanitaria gratuita a embarazadas y bebés. Por otro lado, ahora que la campaña ha terminado, Vance moderara su retórica sobre inmigración y apostara por una reforma migratoria prudente, manifiesta Clarke Forsythe, de Americanos Unidos por la Vida. 

Craycraft pronostica que en la legislatura que empieza “la polarización irá a peor”, sobre todo por parte de una izquierda. Pero espera que esta radicalización “haga que las voces más extremistas se automarginen cada vez más y dejen espacio a voces moderadas”. “Los católicos pueden ser los líderes” para construir esta nueva base social, pues tienen el “vocabulario moral” para conjugar “la compasión y la sensibilidad con posiciones morales claras”. Por ello, los invita a “reaprender y reafirmar un lenguaje más esperanzado de dignidad, solidaridad, subsidiariedad y bien común”.

martes, 31 de diciembre de 2024

Al formar parte de grupos asociativos, los individuos superan su egoísmo miope y aprenden a contribuir al bien colectivo

La conducta altruista entre individuos, como la promoción conjunta de los valores de su comunidad, según Aristóteles, lo motiva las amistades. Tocqueville incluye todas las relaciones personales que forman parte de la empresa colectiva que los individuos inician de forma privada y voluntaria para realizar un bien común. Al formar parte de tales grupos asociativos, los individuos superan su egoísmo miope y aprenden a contribuir al bien colectivo, a confiar unos en otros y a resolver pacíficamente sus problemas de interés común. Según Tocqueville, aunque el grupo se haya constituido para construir un puente, para reunirse y orar o para recolectar dinero para la ópera, todos los grupos ejercerán una influencia beneficiosa sobre su conducta y el carácter de sus miembros al hacer de ellos ciudadanos virtuosos que se sienten responsables del bienestar común. La deliberación informada, la participación activa, la creación y aceptación de decisiones colectivas son tan importantes para el funcionamiento de una asociación privada pequeña como de la totalidad de la democracia. Si no son capaces de superar el problema del oportunismo y de actuar con éxito como colectivo, de ser justas con las minorías y de sentirse comprometidos con las normas del grupo, la mayoría de las empresas conjuntas no despegarán jamás.
La mafia es una forma de capital social, supone una red social altamente eficiente, crea normas fuertes de confianza y reciprocidad, y supera con gran éxito todo tipo de problema que pueda entrañar la acción colectiva. Sin embargo, no es necesario hacer referencia a la mafia para probar que las formas bien desarrolladas de capital social pueden perjudicar la democracia en vez de contribuir a su funcionamiento. El nepotismo, la corrupción, la búsqueda de rentabilidad, el partidismo o el oportunismo son formas de conducta que van en detrimento de la democracia y la destruyen. Y todas ellas son formas de conducta que, normalmente, tienen más éxito si se realizan en grupo, como una empresa colectiva, que como un esfuerzo individual.

Referencia:El buen funcionamiento de la democracia de Michael Baurmann



sábado, 16 de noviembre de 2024

Fondo Sabadell Inversión Ética y Solidaria

La estrategia de Banco Sabadell, orientada a la inversión ética, busca promover proyectos sociales, sostenibles y que combinen rentabilidad financiera con beneficios tangibles para la comunidad.
La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que la economía debe estar al servicio del ser humano, promoviendo el bien común y protegiendo la dignidad de la persona.
El apoyo a estos proyectos no solo demuestra el compromiso de la entidad, sino que también responde a una creciente demanda por parte de los inversores que desean que sus decisiones financieras se alineen coeconomían valores éticos y solidarios. En este sentido, Banco Sabadell ha demostrado ser pionero en el ámbito de las finanzas sostenibles.Desde su creación, el fondo ha demostrado que el beneficio económico no está reñido con el compromiso social, apoyando a asociaciones y ONG que trabajan en sectores como la educación, la inclusión social y la cooperación internacional. Los fondos concedidos han tenido un impacto significativo en la mejora de la calidad de vida de personas vulnerables, facilitando la ejecución de proyectos que, de otro modo, no habrían sido posibles. Desde programas de apoyo escolar hasta iniciativas de inclusión laboral para colectivos en riesgo de exclusión, el fondo ha permitido que muchas organizaciones hagan realidad sus objetivos. El Fondo Sabadell Inversión Ética y Solidaria demuestra que es posible generar valor económico y, al mismo tiempo, contribuir al bien común.

viernes, 18 de octubre de 2024

Cuanto más concentrada está la riqueza en pocas manos, menor es el crecimiento de un país

En junio de 2015, el FMI calculaba que, por término medio, si el 20 % de la población más favorecida aumentase un punto porcentual la cuota de ingresos que acumula, el aumento del PIB de un país es un 0,08 % más bajo en los cinco años siguientes; en cambio, cuando el 20 % más bajo de un país gana un punto en los ingresos, el crecimiento es un 0,38 % mayor. Cuanto más concentrada está la riqueza en pocas manos, menor es el crecimiento de un país. Poco antes, la OCDE había marcado la misma tendencia; según sus cálculos, el incremento del índice de Gini, el más común para medir la desigualdad, fue entre 1985 y 2005 de dos puntos en 19 países de la organización con sede en París, y ello supuso un lastre de 4,7 puntos porcentuales en el crecimiento acumulado entre 1990 y 2010. Los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestran que los niveles de todo tipo de desigualdad exagerada se vuelven intolerables para los ciudadanos, especialmente cuando los estándares de vida medios para el conjunto de la población se deterioran a marchas forzadas, como ha sucedido durante la crisis.
El profesor de la Universidad de Harvard Feldstein, Michael J. Sandel, advierte que hay que centrarse no sólo en reducir la pobreza sino también la desigualdad porque “si la brecha entre ricos y pobres se vuelve muy grande aunque nadie pase hambre, las personas empiezan a vivir cada vez más separadas, en distintos barrios, distintos medios de transportes, distintos médicos, dejan de convivir en los espacios públicos… No es bueno para la democracia. La democracia no requiere igualdad, pero si la gente vive en esferas cada vez más separadas el sentido de ciudadanía y de bien común es más difícil de sostener”.
Referencia:Estos años bárbaros de Joaquín Estefanía

sábado, 10 de agosto de 2024

El bien común era mi negocio

Charles Dickens escribe en Cuento de Navidad:

—Pero siempre fuiste un buen hombre de negocios, Jacob —balbució Scrooge, que empezaba a sentirse identificado con sus palabras. —¡Negocios! —gritó el fantasma, retorciéndose de nuevo las manos—. El género humano era mi negocio. El bien común era mi negocio. La caridad, la misericordia, la paciencia y la benevolencia; todo eso era mi negocio.


jueves, 8 de agosto de 2024

La grandeza política

Helmut Kohl
La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber (Papa Francisco en Laudato si).

jueves, 27 de junio de 2024

La política es un servicio para lograr el bien común

Josemaría Escrivá escribe que la política, en el sentido noble de la palabra, no es sino un servicio para lograr el bien común. Pero este bien tiene una extensión muy grande y, por consiguiente, es en el terreno político donde se debaten y se dictan leyes de la más alta importancia, como son las que conciernen al matrimonio, a la familia, a la escuela, al mínimo necesario de propiedad privada, a la dignidad (los derechos y los deberes) de la persona humana…….Algunos tendrán inclinación para dedicarse a las cuestiones políticas; no serán politicastros, que viven sólo de expedientes y compromisos con el fin de asegurarse un puesto, del que comen, en la vida pública de su patria, capaces de vender los derechos de primogenitura por un plato de lentejas, sino hombres que a su vida profesional unen un afán de servicio, nunca de dominio, a sus conciudadanos, en la vida política o en las organizaciones sindicales.

jueves, 16 de mayo de 2024

La acción del Estado y de los demás poderes públicos debe conformarse al principio de subsidiaridad

En la encíclica Deus caritas est, Joseph Ratzinger defendió que "el Estado que quiere proveer a todo, que absorbe todo en sí mismo, se convierte en definitiva en una instancia burocrática que no puede asegurar lo más esencial que el hombre afligido, cualquier ser humano, necesita, una entrañable atención personal". El pontífice aseguraba que "lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio”. Este principio, precisamente, junto con el de solidaridad, constituye uno de los pilares fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia: "La acción del Estado y de los demás poderes públicos debe conformarse al principio de subsidiaridad y crear situaciones favorables al libre ejercicio de la actividad económica…..La solidaridad sin subsidiaridad puede degenerar fácilmente en asistencialismo". Por tanto, para lograr que tanto el principio de subsidiariedad como el de solidaridad sean respetados, la Doctrina estima que la intervención del estado debe ser "proporcionada a las exigencias reales de la sociedad”.

El papa Juan Pablo II, en su encíclica Centesimus Annus afirmaba que la creciente intervención "ha llegado a constituir un Estado de índole nueva: el Estado del bienestar". Consideraba que "no han faltado excesos y abusos…. que se derivan de una inadecuada comprensión de los deberes propios del Estado”. Wojtyła recalcaba que "debe ser respetado el principio de subsidiariedad" y sentenciaba: "Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias, sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común”. "Al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos", indicaba Juan Pablo II que, de igual manera, reconocía que "el que conoce mejor las necesidades y logra satisfacerlas de modo más adecuado es quien está próximo a ellas o quien está cerca del necesitado”.



lunes, 24 de julio de 2023

No mantener capitales improductivos

Quienes poseen bienes materiales en abundancia han de utilizarlos en servicio de los demás hombres. A este respecto, la Iglesia católica enseña que “tienen la obligación moral de no mantener capitales improductivos y, en las inversiones, mirar ante todo el bien común. El derecho a la propiedad privada no es concebible sin unos deberes con miras al bien común. Está subordinado al principio superior del destino universal de los bienes” (Cong.Doctrina de la Fe,Libertatis conscientia).