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jueves, 9 de octubre de 2025

La palabra de la paz

Escribe Vintila en Dios ha nacido en el exilio: “El miedo nos hace hablar idiomas diferentes. Y la vida se convierte en una guerra sin fin; ella misma, la vida, es la guerra y cada día lo es más. Se fabrican armas en lugar de inventar palabras de paz. Usted que trabaja con palabras, como yo trabajo la tierra, ¿por que no inventa la palabra de la paz?”
“La palabra de la paz. La buscaremos aun durante mucho tiempo porque nadie puede inventarla. Los hombres la encontrarán algún día inesperadamente, como una flor extraña al borde del camino. Pero todavía no están maduros los tiempos para esa alegría. Nacerán y morirán millares de poetas sobre la tierra, glorificados en medio de sus lenguas ininteligibles las unas para las otras. Y aunque hoy mismo encontrásemos esa palabra de la paz, tendrían que pasar siglos para que se convirtiese en un bien común a todos los hombres, para que fuese inteligible para todos. Pues su sentido no se puede captar fácilmente, sobre todo cuando las armas que manejamos reflejan en el fondo de nuestros corazones sus penetrantes llamadas. ¿Acaso no es tarea del poeta explicar el verdadero sentido de esa palabra?”


domingo, 24 de noviembre de 2024

Ella, con las grandes puertas abiertas, los esperaba


Cuando al escribir quiero hablar del mar, de la mujer, de Dios, me inclino sobre mí mismo y escucho lo que dice en mí el niño; él es quien me dicta mis palabras, y si logro llegar con las palabras a pintar esas grandes fuerzas (el mar, la mujer, Dios), lo debo al niño que todavía vive en mí. Vuelvo así a ser niño para poder contemplar el mundo con mirada virgen y verlo siempre por primera vez.
Para las fiestas anuales, cuando Cristo nacía, o moría, o resucitaba, todo el mundo se vestía, se acicalaba, dejaba su casa, y de todas las callejuelas la gente se volcaba en la iglesia. Ella, con las grandes puertas abiertas, los esperaba. Había encendido sus grandes candelabros y sus arañas, y el dueño de casa, San Minas, montado en su caballo, permanecía en el umbral y recibía a los bien amados habitantes de Megalo Kastro. Los corazones se henchían, no más tristezas, todo el mundo se identificaba, olvidaban su nombre, no eran ya esclavos, ya no había disputas ni turcos, ya no había muerte. Y allí, en la iglesia, con el capitán Minas, el caballero, a la cabeza, todos sentían que eran un ejército inmortal. Carta al Greco (Nikos Kazantzakis)

domingo, 7 de febrero de 2021

Corazones ligeros


Charles Dickens escribe: “Corazones ligeros, corazones ligeros, que os dejáis arrastrar por la apacible corriente de la vida, brillando y flotando alegremente sobre sus aguas a los rayos del sol…, aroma de las flores, vapor purpurino del día de verano, alma del insecto alado que sólo vive un día…, ¡ah!, ¡qué poco tiempo basta para hundiros en el fondo del torrente cuando lo agita la tempestad!”


domingo, 27 de octubre de 2019

Ley moral

La mayoría de las personas entiende que el abuso infantil, la violación, la discriminación racial o la violencia contra las mujeres son actitudes moralmente incorrectas siempre y en cualquier lugar. ¿Acaso podemos decir que este consenso moral de la mayoría de las personas del mundo es sólo una opinión personal o una moda social? Es evidente que no, puesto que se trata de valoraciones morales universales. Alguien podría pensar que quizás la ley moral es sólo una convención social, algo que se nos ha inculcado por medio de la educación. Pero no es así, manifiesta el profesor Antonio Cruz. 

C. S. Lewis, en su libro Mero cristianismo, dice que todas las personas admiten que algunas morales son mejores que otras. La moral cristiana es, por ejemplo, preferible a la moral nazi, así como la moral civilizada es mejor que la moral salvaje. Ahora bien, en el momento en que decimos que unas ideas morales son mejores que otras, estamos de hecho midiéndolas por una norma o patrón. Decimos que una de estas morales se ajusta mucho mejor a la norma que la otra. Pero, la norma que evalúa a las dos morales tiene que ser diferente de esas dos morales. Esa norma es la Moral Auténtica Universal escrita en la conciencia de las personas que, entre otras muchas cosas, nos dice que la moral nazi es menos verdadera que la moral cristiana. Así pues, no se trata de una convención social o de algo que nos han enseñado en la escuela sino de la Ley moral escrita en nuestros corazones.

sábado, 8 de junio de 2019

Corazones pervertidos



El político y escritor español Emilio Castelar escribe que “los corazones pervertidos solamente se pueden gozar en la desgracia y en el mal ajeno”.