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lunes, 13 de abril de 2026

La belleza es digna de ser amada

La belleza es digna de ser amada, pero el amor que se profesa a la belleza es de un tipo especial. No busca hacerse con su objeto, sino que mantiene la distancia que hace posible disfrutar contemplándolo, afirma el filósofo Rémi Brague.
Los monjes en la Edad Media, cuenta Brague, nunca soñaron con hacer algo cultural, y mucho menos con construir una cultura o una civilización cristiana. hasta puede que algunos pensaran que sus obras y su trabajo estaban condenados a desaparecer en un futuro más o menos cercano. Pero esto no les impidió ocuparse de la conservación y promoción de los bienes culturales e incluso de la innovación. Los monjes tenían una visión del mundo como creación de Dios bondadoso y cuya creación era fundamentalmente buena. 


domingo, 24 de noviembre de 2024

Ella, con las grandes puertas abiertas, los esperaba


Cuando al escribir quiero hablar del mar, de la mujer, de Dios, me inclino sobre mí mismo y escucho lo que dice en mí el niño; él es quien me dicta mis palabras, y si logro llegar con las palabras a pintar esas grandes fuerzas (el mar, la mujer, Dios), lo debo al niño que todavía vive en mí. Vuelvo así a ser niño para poder contemplar el mundo con mirada virgen y verlo siempre por primera vez.
Para las fiestas anuales, cuando Cristo nacía, o moría, o resucitaba, todo el mundo se vestía, se acicalaba, dejaba su casa, y de todas las callejuelas la gente se volcaba en la iglesia. Ella, con las grandes puertas abiertas, los esperaba. Había encendido sus grandes candelabros y sus arañas, y el dueño de casa, San Minas, montado en su caballo, permanecía en el umbral y recibía a los bien amados habitantes de Megalo Kastro. Los corazones se henchían, no más tristezas, todo el mundo se identificaba, olvidaban su nombre, no eran ya esclavos, ya no había disputas ni turcos, ya no había muerte. Y allí, en la iglesia, con el capitán Minas, el caballero, a la cabeza, todos sentían que eran un ejército inmortal. Carta al Greco (Nikos Kazantzakis)

miércoles, 17 de abril de 2024

Una anécdota de las islas del Egeo

A los habitantes de las islas del Egeo les gusta contar una graciosa anécdota sobre un acaudalado estadounidense de origen griego que visita una de las islas durante las vacaciones. Mientras da un paseo por el campo, se topa con un anciano sentado en una roca, tomándose a sorbos una copita de ouzo al tiempo que contempla indolentemente el sol poniéndose en el mar. El americano advierte que los olivos de las colinas que hay a espaldas del viejo están sin cuidar y que las aceitunas caen por todas partes de lo maduras que están. Le pregunta al anciano de quién son los olivos. Son míos, responde el griego.¿No recoge las olivas?,dice el americano. Solo cojo una cuando quiero una, contesta el anciano. ¿Es que no se da cuenta de que si podara los olivos y recogiera las aceitunas cuando están maduras las podría vender? En América todo el mundo se vuelve loco por el aceite de oliva virgen y además lo pagan a precio de oro, dice el americano. ¿Y qué haría yo con el dinero?,le pregunta el griego. Pues podría construir una mansión y disponer de sirvientes para que se lo hicieran todo, contesta el americano. ¿Y entonces qué haría yo? Podría hacer lo que quisiera, responde el americano. ¿Cómo estar sentado al aire libre contemplando la puesta de sol mientras me tomo una copita de ouzo?



jueves, 2 de febrero de 2023

El solo hecho de existir es un privilegio

G. K. Chesterton escribe que “el principio primordial de que, con todo, el solo hecho de existir es un privilegio invaluable y maravilloso. Aquello era ni más ni menos que lo que ahora expresaría diciendo que hemos de alabar al Señor por habernos creado de la nada, pero entonces lo vertí en un librillo de poemas, hoy felizmente inencontrable, en el que describía (por ejemplo) a un bebé nonato que prometía ser bueno con tal de que le dejaran sencillamente ser lo que fuera, o en el que preguntaba qué terribles transmigraciones o martirios había tenido que padecer antes de mi nacimiento para ser considerado digno de contemplar una planta de diente de león. En suma, pensaba entonces, como sigo pensando hoy, que el solo hecho de existir por un breve instante y poder ver la blanca luz del día proyectada en un muro gris, debiera bastar para refutar el pesimismo de aquella época”.

lunes, 17 de mayo de 2021

Un hombre cuanto menos piensa en sí mismo más piensa en su buena fortuna

G. K. Chesterton

Cuenta Chesterton que “algunos dan generalmente un sentido cínico a la frase cuando dicen: “Bienaventurado quien nada espera, porque no se verá burlado”. Y San Francisco dijo en sentido perfectamente gozoso y entusiasta: Bienaventurado quien nada espera, porque de todo gozará. A causa de esta idea deliberada de arrancar de un cero, de arrancar de la oscura nada de sus propios desiertos, llegó a gozar aun de las mismas cosas terrenas como pocos las gozaron; y son ellas el mejor ejemplo activo de aquella idea. Porque no existe otra manera de que un hombre pueda merecer el goce de contemplar una estrella o ganarse el placer de una puesta de sol. No es sólo cierto que un hombre cuanto menos piensa en sí mismo más piensa en su buena fortuna y en todos los beneficios de Dios; es cierto también qué más cosas verá cuanto más vea su origen; porque su origen es una parte de ellas y, por cierto, la más importante”.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Lo que permanece es la personalidad que hay tras la obra de arte



Un cuadro se contempla en conjunto, lo que es una de las ventajas que las artes plásticas tienen sobre las descriptivas, y es ese conjunto el que debe causar efecto. El estudio de sus partes no pasa de ser un entretenimiento. Una emoción analizada deja de ser una emoción. No creo que el pintor cree una obra de arte de manera distinta a la de cualquier otro artista. El artista trabaja por instinto, combinado con conocimientos, y éstos los adquiere en parte de sus predecesores y en parte de sus propios errores.

Somerset Maugham opina que lo que permanece es la personalidad que hay tras la obra de arte; que para ciertas mentalidades es el mayor interés que se encierra en la labor de un artista; y que, tan complejo es el hombre, es un interés que permanece cuando se conoce de memoria su obra.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, se ha construido su infierno

Hölderlin
Thomas Mann tenía razón cuando dijo que Marx habría debido leer mejor a Hölderlin. Porque si es conmovedor hoy saber que Hölderlin alcanzó a ver en lo visible lo invisible, como para exclamar “Están envenenando los manantiales”, es todavía más asombroso saber que, cuando comenzaba el siglo XIX, mucho antes de Marx y de Lenin, de Stalin y de Kim Il-sung, Hölderlin también fue capaz de escribir que “siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su cielo, se ha construido su infierno”.

Marx describió: “Se derrumban las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, junto con todo su séquito de ideas y creencias antiguas y venerables, y las nuevas envejecen antes de echar raíces. Se esfuma todo lo que se creía permanente y perenne. Todo lo santo es profanado, y al final el hombre se ve constreñido por la fuerza de las cosas a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás”.

William Ospina dice que Marx llegó a profetizar, sin saberlo, la formación de bloques tan improbables entonces como la Unión Europea: “Territorios antes independientes, apenas aliados, con intereses distintos, distintas leyes, gobiernos autónomos y líneas aduaneras propias, se asocian y refunden en una sola nación, bajo un gobierno, una ley, un interés nacional de clase y una sola línea aduanera”.

lunes, 22 de enero de 2018

Antes de revelarse al hombre en palabras de verdad, Dios se revela a él mediante el lenguaje universal de la Creación.


“El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas “vías”, el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo, “y que todos llaman Dios” (S. Tomás de A., S.Th. 1,2,3)”

Creación de Adán.
“Antes de revelarse al hombre en palabras de verdad, Dios se revela a él mediante el lenguaje universal de la Creación, obra de su Palabra, de su Sabiduría: el orden y la armonía del cosmos, que percibe tanto el niño como el hombre de ciencia, “pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor” (Sb 13,5), “pues fue el Autor mismo de la belleza quien las creó” (Sb 13,3)». Desarrollando estas verdades explica Juan Pablo II: “Se reconoce así un primer paso de la Revelación divina, constituido por el maravilloso “libro de la naturaleza”, con cuya lectura, mediante los instrumentos propios de la razón humana, se puede llegar al conocimiento del Creador” (Fides et ratio, n. 19).