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martes, 1 de abril de 2025

Entre el 25% y el 40% de las obras de arte vendidas por todo el mundo son falsas

Según datos del Global Center for Innovation, entre el 25% y el 40% de las obras vendidas por todo el mundo son falsas.El mercado de las obras de arte ha pasado a convertirse en un escenario de especulación y de estafas en muchas ocasiones. 
Un caso llamativo, la polémica con el cuadro ‘Salvator Mundi’, atribuido a Leonardo Da Vinci, que colocó el oligarca ruso Dimitri Rybolóvlev. Su fortuna asciende a unos 11.400 millones de dólares y lidera el ranking de los divorcios más caros de la historia tras pagar en 2014 más de 4.500 millones de dólares a su ex mujer.El cuadro de la polémica, donde Cristo aparece pintado como ‘Salvador del Mundo’, ha sido analizado por infinidad de críticos de arte, pues aseguran que parece más un lienzo abstracto que una pintura del Renacimiento. La pieza fue adquirida por Mohammed bin Salman, heredero de Arabia Saudí, en una subasta celebrada en la casa Christie's de Nueva York en 2017 por unos 450 millones de euros. Suponía la mayor compra de arte de la historia. Se cree que el ‘Salvator Mundi’ fue pintada a mediados del siglo XVI, y aunque ha pasado por infinidad de lugares en los últimos cinco siglos, se mantuvo desaparecida hasta el 2005. Al aparecer en Nueva Orleans, fue vendida por 10.000 dólares, ya que tenía signos de haber sido repintado y parecía ser una copia. No obstante, un arduo trabajo de investigación del ex director de la National Gallery, Nicholas Penny, concluyó que se trataba de una obra original de Da Vinci.Antes de que Rybolovlev lo vendiese, le fue colocado entre 2003 y 2014 por unos 2.000 millones de euros en un conjunto de 38 telas de Gauguin, Rodin o Modigliani, entre otros. En aquella ocasión, decidió demandar al marchante suizo Yves Bouvier por estafarle 1.000 millones de euros al venderle la pinacoteca con unos márgenes realmente desorbitados. Una estafa a millonarios en cadena.
En 2021 trascendió el caso del artista Iñigo Philbrick, que fue condenado ante un juez del Tribunal Federal de Distrito en Manhattan. Había cosechado una larga trayectoria de estafa a millonarios del mundo del arte de Nueva York, Miami y Londres. Se declaró culpable de defraudar a compradores de arte más de 86 millones de dólares, aunque las cifras a posteriori ascendieron. Pasó a convertirse en ‘el mini Bernie Madoff del arte’, carismático por su capacidad para engañar a multimillonarios de todo el mundo.


lunes, 4 de noviembre de 2024

Transmitir el pensamiento del compositor

Claudio Arrau León, considerado uno de los pianistas más destacados del siglo xx, ante la pregunta ¿Cómo concibe usted la interpretación?, el pianista respondió: “En todas las formas del arte, surge un nuevo tipo de intérprete, que es la negación del artista arbitrario, del sensacionalismo, que son productos del siglo XIX. Creo que este fenómeno puede atribuirse a una búsqueda actual de un modo más exacto y sincero de interpretación. Una obra de arte no debe ser un pretexto para que el artista pueda, por ejemplo, expulsar sus sentimientos. Tampoco debe tratarse de utilizarla como una forma de alarde personal. En realidad, el intérprete tiene el deber sagrado de transmitir intacto el pensamiento del compositor cuya obra interpreta”. Y, para el diario La Razón, declaró: “Creo que existe una diferencia fundamental entre los intérpretes de hoy en día y aquellos de la escuela artística anterior, la generación precedente a la nuestra. Antes, los intérpretes, los ejecutantes, tenían un concepto de autoría que los hacía interpretar la obra de una manera arbitraria y, a menudo, falsa, donde la vanidad de los intérpretes cobraba mucha más importancia que el objetivo de la interpretación fiel… En mi opinión, esto resulta muy pernicioso para el arte”.

sábado, 14 de octubre de 2023

En las artes, el sentimiento es significado

La mayoría de los historiadores de arte se sienten igual de intranquilos ante la emoción y la evitan escribiendo sobre la forma, el color, las influencias o el contexto histórico. Sin embargo, el sentimiento no solo es inevitable sino también crucial para comprender una obra de arte. De hecho, sin él una obra de arte pierde el sentido. En una carta a un amigo, Henry James escribió que “en las artes, el sentimiento es significado”.
Para Siri Hustvedt un aspecto fundamental del significado de cualquier objeto son las sensaciones que provoca de placer, inquietud, admiración o confusión. Por ejemplo, dependiendo de su prominencia o importancia emocional, un espectador puede percibir un objeto más cercano o más alejado. Y esta sensación psicobiológica es producto del pasado, de las expectativas, de haber aprendido a interpretar el mundo.


sábado, 31 de octubre de 2020

Es música culta cualquier producto musical al que se adhiera la praxis de la interpretación

Theodor Adorno


“Las obras de arte, y especialmente aquellas de suprema dignidad, aguardan su interpretación. Si en ellas no hubiera nada que interpretar, si ellas nada más estuvieran, la línea de demarcación del arte se borraría”. La frase es de Adorno, de la Teoría estética. 



Escribe Alessandro Baricco que “se determina como música de arte, y por tanto como música culta, cualquier producto musical al que se adhiera, en la realidad, la praxis de la interpretación. Esto equivale a decir que ningún producto musical es, a priori o sólo en virtud de alguna particular intencionalidad, algo más que un simple producto de consumo. Se convierte en algo distinto en el momento en el cual brota en relación con él el instinto de la interpretación. Traducido en praxis colectiva, ese instinto atribuye a la obra, a través de la práctica de la reproducción y de la reflexión crítica, una suerte de existencia póstuma que extrapola, en el tiempo pero no sólo en él, la realidad y las intenciones de quien ha creado esa obra. Es esa “vida segunda”, y no otra cosa, lo que hace de un producto musical una obra de arte, sustrayéndola de la lógica del consumo puro y simple”.


jueves, 3 de septiembre de 2020

Lo que permanece es la personalidad que hay tras la obra de arte



Un cuadro se contempla en conjunto, lo que es una de las ventajas que las artes plásticas tienen sobre las descriptivas, y es ese conjunto el que debe causar efecto. El estudio de sus partes no pasa de ser un entretenimiento. Una emoción analizada deja de ser una emoción. No creo que el pintor cree una obra de arte de manera distinta a la de cualquier otro artista. El artista trabaja por instinto, combinado con conocimientos, y éstos los adquiere en parte de sus predecesores y en parte de sus propios errores.

Somerset Maugham opina que lo que permanece es la personalidad que hay tras la obra de arte; que para ciertas mentalidades es el mayor interés que se encierra en la labor de un artista; y que, tan complejo es el hombre, es un interés que permanece cuando se conoce de memoria su obra.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Vincent Van Gogh pensaba que nadie puede entender la pintura sin conocer la historia del pintor.

Paul Alexis leyendo a  Émile Zola
El pionero en exigir un arte “de carne y hueso”, en el que pintor y pintura se fundieran, fue Émile Zola. “Lo que yo busco ante todo en un cuadro es a la persona”, escribió Zola. Pero nadie más convencido de la importancia de la biografía del artista que el propio Vincent Van Gogh. “Es muy bello lo que dice [Zola] sobre el arte”, escribe en 1885: “Lo que busco en la obra de arte, lo que amo, es a la persona… al artista”. Nadie se interesaba más por las biografías de los artistas que Vincent van Gogh. Las coleccionaba en todos los formatos, desde el libro voluminoso hasta la leyenda, el cotilleo o la anécdota humorística. 

Autorretrato de Van Gogh
Tomando Van Gogh a Zola al pie de la letra examinaba cada cuadro, buscando indicios del “hombre tras el cuadro”. A comienzos de su carrera como artista, en 1881, le dijo a un amigo: “En general, pero sobre todo en el caso de los artistas, me fijo tanto en el hombre que crea la obra como en la obra en sí”. Para Vincent Van Gogh, su arte daba testimonio de su vida y era más sincero y revelador que la riada de cartas que siempre lo acompañaban. Plasmaba en su pintura, o eso creía él, tanto los momentos de “serenidad y alegría” como los de abatimiento y desesperación, cada desgarro se convertía en una desgarradora imagen, cada cuadro en un autorretrato. “Quiero pintar lo que siento y sentir lo que pinto” decía. Mantuvo esta convicción hasta el día de su muerte. Pensaba que nadie podría entender su pintura sin conocer la historia de su vida: “Yo soy mi obra”, afirmó.