Soren Kierkegaard compara a Dios en sus Fragmentos filosóficos con un rey que deseaba conquistar el amor de una mujer corriente. Si se acercaba a ella como rey, la mujer se asustarías no le ofrecería la clase de amor que se intercambiaba espontáneamente entre iguales. También podría ocurrir que ella se sintiese atraída por la riqueza y el poder del rey o que no se atraviese a rechazarlo. De ahí, que el rey se acercase a la mujer corriente bajo la apariencia de un hombre corriente. Sólo de este modo podía obtener el amor sincero de ella y solo así saber que ese amor era de verdad. Esto, dice Soren Kierkegaard, es lo que hace Dios cuando llega al mundo encarnado en Jesucristo. Dios busca nuestro amor no sobrecogiéndonos con la majestuosidad de la visión beatifica, sino condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel, adoptando nuestra naturaleza y nuestra carne. Para Thomas Woods, esta idea que constituye una excepción en la historia de las religiones, ha calado de tal modo en la cultura occidental que apenas nadie se para a pensarlo dos veces.
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jueves, 17 de julio de 2025
Dios busca nuestro amor condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel
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sábado, 10 de junio de 2023
Consejos que san Josemaría daba a los padres
Consejos que san Josemaría daba a los padres: – Manifestar confianza: “Trátalos como querrías que te hubieran tratado, cuando tenías su edad. Sobre todo, con una confianza extremada. Más vale que te engañen una vez, que hacerles pensar que no les quieres bastante, que no tienes confianza en ellos. ¡Déjate engañar alguna vez!” (Encuentro en Oporto, Enxomil, 31-X-1972). – Mantener en el ambiente familiar una atmósfera de concordia y de serenidad, de la que brotará en los hijos una actitud de confianza, que les lleve a percibir que la familia es puerto seguro, lugar adecuado en el que prepararse para afrontar la vida. “El problema de la libertad depende mucho de los padres. Es mejor ser comprensivos, aunque no tanto que los chicos hagan lo que les dé la gana. Os insisto: tratadles con cariño, con mucho cariño, no resolvéis nada con un par de cachetes. Hay que explicarles las cosas pedagógicamente, con pedagogía cristiana, para que las comprendan desde pequeñitos, poco a poco” (Encuentro en Pamplona, Belagua, 8-X-1972). – Fomentar la libertad y la responsabilidad: “Haceos amigos, buenos amigos de vuestros hijos: con esa amistad y con la autoridad de padres, dadles consejos oportunos. Vamos a ser condescendientes hasta donde puede serlo un cristiano. Después, dejad tranquilos a vuestros hijos. No les deis una libertad de libertinaje, pero respetadles” (Encuentro en Barcelona, Castelldaura, 28-XI-1972). Un respeto que debería manifestarse de modo especial en la elección de estado, en relación a lo cual pueden aconsejar, pero reconociendo su libertad para tomar una decisión que comprometa toda su vida en el matrimonio o el celibato, el sacerdocio o la vida consagrada. “ No es un sacrificio, para los padres, que Dios les pida sus hijos; ni, para los que llama el Señor, es un sacrificio seguirle. Es, por el contrario, un honor inmenso, un orgullo grande y santo, una muestra de predilección, un cariño particularísimo, que ha manifestado Dios en un momento concreto, pero que estaba en su mente desde toda la eternidad”. – Responder con sinceridad a las preguntas y dudas de los hijos, también cuando son aún pequeños, transmitiendo la verdad siempre de modo adecuado a la capacidad del hijo, pero sin faltar nunca a la veracidad: “Hacedlos leales, sinceros, que no tengan miedo a deciros las cosas. Para eso, sé tú leal con ellos, trátalos como si fueran personas mayores, acomodándote a sus necesidades y a sus circunstancias de edad y de carácter. Sé amigo suyo, sé bueno y noble con ellos, sé sincero y sencillo” (Encuentro en Jerez de la Frontera, Pozoalbero, 12-XI-1972)
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sábado, 5 de noviembre de 2022
Autenticidad
Para Sartre la “autenticidad” es la norma aceptada universalmente de “Sé sincero contigo mismo”. Una persona vive con autenticidad si actúa siguiendo el principio de que su existencia precede a su esencia. En esencia, una persona no es digamos un camarero, o un demócrata, o un bebedor empedernido, estos no son más que papeles que elige representar en la vida y no unas cualidades innatas que no pueda trascender. Por ejemplo, una persona auténtica no puede decir de buena fe: “Me tomo dos whiskis en el almuerzo porque yo soy así”, ya que se estaría tratando a sí misma como un objeto con unas características inmutables, que no existe como un sujeto con la capacidad de elegir quién es y los actos que realiza.
lunes, 9 de agosto de 2021
Actitudes de protesta
Es difícil separar lo que en muchas actitudes de protesta hay de deseo sincero de cambiar las cosas en beneficio de la humanidad, y especialmente de la humanidad más sojuzgada y más desgraciada, y lo que hay de puro expediente dialéctico, enarbolado como un propósito justificativo para acabar de alguna manera con el estado de cosas existente, sin haber formulado de antemano un programa previo, encaminado a lograr un estado de cosas más conveniente y más justo para todos.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Vincent Van Gogh pensaba que nadie puede entender la pintura sin conocer la historia del pintor.
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| Paul Alexis leyendo a Émile Zola |
El pionero en exigir un arte “de carne y hueso”, en el que pintor y pintura se fundieran, fue Émile Zola. “Lo que yo busco ante todo en un cuadro es a la persona”, escribió Zola. Pero nadie más convencido de la importancia de la biografía del artista que el propio Vincent Van Gogh. “Es muy bello lo que dice [Zola] sobre el arte”, escribe en 1885: “Lo que busco en la obra de arte, lo que amo, es a la persona… al artista”. Nadie se interesaba más por las biografías de los artistas que Vincent van Gogh. Las coleccionaba en todos los formatos, desde el libro voluminoso hasta la leyenda, el cotilleo o la anécdota humorística.
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| Autorretrato de Van Gogh |
Tomando Van Gogh a Zola al pie de la letra examinaba cada cuadro, buscando indicios del “hombre tras el cuadro”. A comienzos de su carrera como artista, en 1881, le dijo a un amigo: “En general, pero sobre todo en el caso de los artistas, me fijo tanto en el hombre que crea la obra como en la obra en sí”. Para Vincent Van Gogh, su arte daba testimonio de su vida y era más sincero y revelador que la riada de cartas que siempre lo acompañaban. Plasmaba en su pintura, o eso creía él, tanto los momentos de “serenidad y alegría” como los de abatimiento y desesperación, cada desgarro se convertía en una desgarradora imagen, cada cuadro en un autorretrato. “Quiero pintar lo que siento y sentir lo que pinto” decía. Mantuvo esta convicción hasta el día de su muerte. Pensaba que nadie podría entender su pintura sin conocer la historia de su vida: “Yo soy mi obra”, afirmó.
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Vincent Van Gogh
viernes, 25 de agosto de 2017
Seducción.
La palabra seducción viene del latín seducere, que significa apartar. Hay gente a la que seducen para que abandone su fe, sus principios o sus lealtades. La apartan del estrecho y recto camino de la virtud. La virtud en última instancia significa ser sincero con uno mismo, con los propios sentimientos profundos. Se dice que un hombre seduce a una mujer cuando, sabiendo que ella está por principios en contra del sexo sin amor, la arrastra a una relación sexual diciéndole que la ama aunque no sea cierto. Obviamente, este hombre no necesita seducir a una mujer que simplemente busca un contacto sexual con o sin amor. La seducción se podría definir entonces como el uso de una afirmación o promesa falsa para conseguir que otra persona haga algo que de otro modo no haría. La promesa puede ser explícita o implícita. Los psicópatas estafadores suelen prometer abiertamente algo que no tienen la menor intención de cumplir, escribe Alexander Lowen.
Y añade Lowen que la seducción sólo se produce en aquellas relaciones donde existe un cierto grado de confianza. A los estafadores se les llama artistas del timo,
porque lo primero que hacen es ganarse la confianza de la víctima. Para llevar a alguien por el mal camino, primero hay que conseguir que se fíe. Por tanto, la seducción es siempre una traición. Y esta traición es más perniciosa en la relación entre padres e hijos, porque aquí la confianza es básica.
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