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domingo, 19 de septiembre de 2021

El infierno es el resultado del apartarse de Dios

Descenso al infierno

El infierno no es más que el resultado del apartarse de Dios. Se trata de una separación que sólo el hombre mismo puede llevar a cabo cuando renuncia deliberadamente al amor de Dios. El infierno es como un estado de irremediable soledad y abandono; de odio incontenible; de eterna y frustrada búsqueda de Dios; de torturante remordimiento. A la soledad y la angustia hay que añadir el lacerante remordimiento del condenado. Sabe que está en el infierno porque lo ha escogido libremente.(Leo J. Trese)

viernes, 20 de marzo de 2020

Si consideramos este mundo como un lugar destinado a nuestra felicidad, lo hallaremos inaguantable


Escribía Lewis que “el punto de vista cristiano es que los hombres han sido creados para estar en determinada relación con Dios (si mantenemos esa relación con Él, se derivará inevitablemente la relación correcta de unos hombres con otros). Cristo dijo que era difícil que el rico entrara en el reino de los cielos, refiriéndose, sin duda, a la riqueza en el sentido más común. Pero yo creo, dice Lewis, que incluye la riqueza en todos los sentidos, la buena fortuna, la salud, la popularidad, y todo lo demás que uno desea alcanzar. Esas cosas contribuyen, como el dinero, a que nos sintamos independientes de Dios, puesto que si las tenemos, nos sentimos felices y contentos ya en esta vida. No queremos prestar atención a nada más, e intentamos apoyarnos en una felicidad dudosa como si durara para siempre. Pero Dios quiere para nosotros la felicidad verdadera y eterna. Por eso, tal vez tenga que apartar estas riquezas de nosotros. Si no lo hiciera, seguiríamos sin confiar en Él. Parece cruel, ¿verdad?, pero yo empiezo a descubrir que lo que la gente llama doctrinas crueles, a la larga, son realmente las más benévolas. Yo solía pensar que una doctrina cruel era sostener que el infortunio y la desgracia eran castigos. Pero en la práctica descubro que, cuando nos vemos en apuros, tan pronto como los consideramos como un castigo, se vuelven más fáciles de soportar. Si consideramos este mundo como un lugar destinado sencillamente para nuestra felicidad, lo hallaremos totalmente inaguantable. Pensemos en él como lugar de preparación y corrección y no nos parecerá tan malo”.

viernes, 25 de agosto de 2017

Seducción.

La palabra seducción viene del latín seducere, que significa apartar. Hay gente a la que seducen para que abandone su fe, sus principios o sus lealtades. La apartan del estrecho y recto camino de la virtud. La virtud en última instancia significa ser sincero con uno mismo, con los propios sentimientos profundos. Se dice que un hombre seduce a una mujer cuando, sabiendo que ella está por principios en contra del sexo sin amor, la arrastra a una relación sexual diciéndole que la ama aunque no sea cierto. Obviamente, este hombre no necesita seducir a una mujer que simplemente busca un contacto sexual con o sin amor. La seducción se podría definir entonces como el uso de una afirmación o promesa falsa para conseguir que otra persona haga algo que de otro modo no haría. La promesa puede ser explícita o implícita. Los psicópatas estafadores suelen prometer abiertamente algo que no tienen la menor intención de cumplir, escribe Alexander Lowen.



Y añade Lowen que la seducción sólo se produce en aquellas relaciones donde existe un cierto grado de confianza. A los estafadores se les llama artistas del timo,
porque lo primero que hacen es ganarse la confianza de la víctima. Para llevar a alguien por el mal camino, primero hay que conseguir que se fíe. Por tanto, la seducción es siempre una traición. Y esta traición es más perniciosa en la relación entre padres e hijos, porque aquí la confianza es básica.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Es tan difícil apartar nuestra mirada del atractivo hipnótico del pecado.


Es tan difícil reconocer el peligro a tiempo; tan duro afrontar con honradez las cosas buenas que han de hacerse; tan difícil apartar nuestra mirada del atractivo hipnótico del pecado.