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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Aquel que ante el golpe del infortunio se aturde o trata de distraerse, no aprende nada

Viktor Frankl (fue un neurólogo y psiquiatra austríaco) escribe que “el hombre que trata de aturdirse o distraerse, cuando sufre alguna desgracia, no soluciona ninguna cuestión, no borra sus desgracias, lo que borra es, simplemente, una de las consecuencias de la desgracia, el estado afectivo que produce en quien la padece. Aquel que ante el golpe del infortunio se aturde o trata de distraerse, “no aprende nada”. Trata de huir de la realidad. Va a refugiarse, tal vez, en la embriaguez. Comete, con ello, un error subjetivista y hasta psicologista, al creer que, con el acto emotivo al que se silenció, por así decirlo, por medio del aturdimiento, borra también del mundo el objeto mismo de la emoción, como si lo que se arrincona en la ignorancia desapareciese, por ello, de la realidad.”
“El aturdimiento, dice Frankl, lleva al hombre solamente a ignorar su desventura, a una “dicha” en el sentido negativo schopenhaueriano, a un estado de nirvana. El aturdimiento es una especie de narcótico espiritual. Y, del mismo modo que la anestesia quirúrgica puede conducir a una muerte narcótica, la anestesia espiritual puede acarrear la muerte espiritual. A fuerza de reprimir constantemente las reacciones emotivas, tan plenas de sentido propio, para evitar la sensación de dolor o de pena que llevan aparejadas, acaba embotándose en el hombre la vida afectiva.”

domingo, 6 de julio de 2025

La mayor parte de los sufrimientos humanos procede de la falta de caridad de los poderosos

Para Shakespeare la mayor parte de los sufrimientos humanos procede de la dureza, de la fría malignidad, de la falta de caridad de los poderosos. En la tragedia de Shakespeare ya no podemos consolarnos como los antiguos griegos pensando que esos males proceden de los dioses, sino que dichos infortunios son obra de otros hombres. Los grandes pecadores, los poderosos, no solo no son castigados en proporción a sus desaguisados, sino que a menudo no reciben ningún castigo o recibiéndolo demasiado tarde, después de haber tenido tiempo de perpetrar sus designios y de gozar del fruto de sus pecados. Cierto que Macbeth no duerme y que el remordimiento le corroe el alma. Pero esto el pueblo no lo ve; el escándalo subsiste íntegramente ante sus ojos. Macbeth continua la serie de sus crímenes. Macbeth reina.
Referencia: Sabiduría griega y paradoja cristiana…..Charles Moeller

viernes, 13 de octubre de 2023

Para las mujeres, el desempleo significaba en 1830 un destino diabólico

Flora Tristán

En sus visitas a Inglaterra durante la década de 1830 la escritora y revolucionaria Flora Tristán (1803-1844) quedó asombrada al ver las condiciones de vida de los trabajadores de las fábricas: “La esclavitud ya no es, a mi juicio, el mayor de los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés; el esclavo está seguro de su pan toda su vida y de recibir cuidados cuando está enfermo; en cambio, no existe lazo alguno entre el obrero y el patrono inglés. Si este no tiene trabajo que dar, el obrero muere de hambre; si cae enfermo, sucumbe entre las pajas de su jergón… Si envejece o si a resultas de un accidente queda lisiado, es despedido y tiene que mendigar furtivamente, por miedo a ser detenido”. Para las mujeres, el desempleo significaba un destino todavía más diabólico, señalaba Flora al observar a las prostitutas que pululaban por las aceras de Waterloo Road. “En Londres, escribía, todas las clases están profundamente corrompidas”. 

miércoles, 5 de julio de 2023

En el enamoramiento se ama lo que él es

En el enamoramiento el valor de la persona se revela con independencia de los valores sociales, del éxito, de la gloria. El enamoramiento es la revelación de que esa persona común, que nada tiene de diferente con respecto a los demás, es, para nosotros, una individualidad única e insustituible, dotada de un valor absoluto. Si el enamoramiento dependiera tan sólo de las cualidades sociales y reconocidas de las personas, todos los hombres se enamorarían única y exclusivamente de las mujeres bellísimas, y las mujeres, única y exclusivamente de los hombres poderosos o de los famosos. Cosa que no ocurre. Existe ahí, por lo tanto, una oposición entre la atracción erótica por el líder y por la estrella, que se dirige a un objeto reconocido por todos, y el enamoramiento que elige la individualidad por lo que es en sí. El enamoramiento revierte los valores sociales, ama inclusive la pequeñez, los dolores, las debilidades, los defectos, la fragilidad del amado. Ama su pobreza, su infortunio. Ama lo que él es, dejando a un lado y descartando la opinión del mundo. El amor por el líder o la estrella se inclina, por el contrario, ante la opinión colectiva, escribe el catedrático de Sociología Francesco Alberoni.

viernes, 20 de marzo de 2020

Si consideramos este mundo como un lugar destinado a nuestra felicidad, lo hallaremos inaguantable


Escribía Lewis que “el punto de vista cristiano es que los hombres han sido creados para estar en determinada relación con Dios (si mantenemos esa relación con Él, se derivará inevitablemente la relación correcta de unos hombres con otros). Cristo dijo que era difícil que el rico entrara en el reino de los cielos, refiriéndose, sin duda, a la riqueza en el sentido más común. Pero yo creo, dice Lewis, que incluye la riqueza en todos los sentidos, la buena fortuna, la salud, la popularidad, y todo lo demás que uno desea alcanzar. Esas cosas contribuyen, como el dinero, a que nos sintamos independientes de Dios, puesto que si las tenemos, nos sentimos felices y contentos ya en esta vida. No queremos prestar atención a nada más, e intentamos apoyarnos en una felicidad dudosa como si durara para siempre. Pero Dios quiere para nosotros la felicidad verdadera y eterna. Por eso, tal vez tenga que apartar estas riquezas de nosotros. Si no lo hiciera, seguiríamos sin confiar en Él. Parece cruel, ¿verdad?, pero yo empiezo a descubrir que lo que la gente llama doctrinas crueles, a la larga, son realmente las más benévolas. Yo solía pensar que una doctrina cruel era sostener que el infortunio y la desgracia eran castigos. Pero en la práctica descubro que, cuando nos vemos en apuros, tan pronto como los consideramos como un castigo, se vuelven más fáciles de soportar. Si consideramos este mundo como un lugar destinado sencillamente para nuestra felicidad, lo hallaremos totalmente inaguantable. Pensemos en él como lugar de preparación y corrección y no nos parecerá tan malo”.

lunes, 15 de octubre de 2018

La esperanza del “yo puedo solo” es un error fatal.

Problemas de salud mental.
En Japón, España, Italia y Alemania, países con una distribución de la riqueza relativamente más igualitaria, una de cada diez personas  tiene problemas de salud mental, en contraste con países más desiguales, como Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda o Canadá, donde estos problemas afectan a una de cada cinco personas.

Estas son meras estadísticas, sumas, promedios y sus correlaciones. Dicen poco de las conexiones causales que se ocultan tras las correlaciones. Sin embargo, dice Zygmunt Bauman, aguijonean la imaginación. Y dan el alerta. Apelan a la conciencia tanto como a los instintos de supervivencia. Ponen en tela de juicio nuestra apatía ética o indiferencia moral, ya demasiado extendidas; pero también muestran, más allá de toda duda razonable, el grosero dislate que subyace a la idea según la cual la búsqueda de la felicidad y la buena vida es un asunto autorreferencial que cada individuo debe llevar a cabo por su cuenta. Dejan en claro que la esperanza del “yo puedo solo” es un error fatal que pone en jaque el propósito de cuidarse y preocuparse por uno mismo. No podemos acercarnos a ese propósito mientras nos distanciamos de los infortunios que afectan a los demás.