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jueves, 28 de mayo de 2026

Un juez progresista

Si algo nos han puesto sobre la mesa los últimos doscientos años, es que fingir finalidades a la historia resulta la vía más rápida de transitar a la masacre. Los grandes genocidios del siglo XX se ejercieron bajo retóricas inequívocamente “progresistas”. “Progreso de la raza aria” en el nazismo, “progreso del proletariado mundial” en el estalinismo. Una fugaz ojeada a los diccionarios constata lo reciente de los vocablos. Ambos, “progresista” como “progresismo” no existen en ninguna lengua con anterioridad al siglo XIX….Hijo de las ilusiones, que son siempre pequeñas formas de delirio, del siglo XIX, el “progresismo” designa el sueño de una humanidad destinada a su inminente mejora. Visto lo que vino luego, pocas fantasías cabe que sigamos haciéndonos acerca de su funcionalidad hoy. En lo moral, y, por extensión, en lo político, no hay revestidura de “progresismo” que no camufle una privada voluntad de prosperar. No siempre confesable. Pero, ¿qué diablos puede significar, en rigor, “juez progresista”? Es lo que tienen las palabras. Engañan, más que dicen, a quien se deja seducir por sus promesas. Un magistrado no debería dejarse hacer rehén de ellas tan fácilmente, escribe el filósofo Gabriel Albiac.


miércoles, 8 de abril de 2026

El capitalismo era bueno en la producción y en la distribución de la riqueza

Marcuse
Cuando se hizo evidente que el capitalismo era bueno en la producción de la riqueza y en la distribución de sus frutos, y que el socialismo era muy malo para eso, dos nuevas variantes en el pensamiento de la izquierda desviaron este argumento dentro de su cabeza, y comenzaron a condenar al capitalismo precisamente por ser tan bueno en la producción de riqueza. Una variante de este argumento apareció en los escritos cada vez más populares de Herbert Marcuse. Marcuse creía que el propósito histórico del proletariado era ser una clase revolucionaria. Su tarea era derrumbar al capitalismo. Pero eso presuponía que el capitalismo llevaría al proletariado a la miseria económica, tarea en la cual había fallado. En cambio, había producido grandes cantidades de riqueza; y aquí viene la innovación, el capitalismo usó esa riqueza para oprimir al proletariado. Al hacer que los miembros del proletariado se volvieran lo suficientemente ricos como para sentirse cómodos, el capitalismo creó una clase cautiva, el proletariado pasó a estar encerrado dentro del sistema capitalista, dependiendo de sus golosinas y esclavizado por el propósito de escalar la ladera económica, y con “las acciones agresivas de ganarse la vida”. No sólo ésta era una forma velada de opresión, sostenía Marcuse, sino que el proletariado se había apartado de su tarea histórica debido a las comodidades y a los artilugios del capitalismo. El capitalismo está produciendo toda esa riqueza, por consiguiente, es malo, está en desafío directo del imperativo moral del progreso histórico hacia el socialismo. Sería mucho mejor si el proletariado estuviera en la miseria económica bajo el capitalismo, porque entonces se darían cuenta de su opresión, y estaría psicológicamente preparado para realizar su misión histórica. La segunda variante se observó en el giro que la izquierda tomó hacia la creciente preocupación por las cuestiones medioambientales. A medida que el movimiento marxista se fracturaba y mutaba en nuevas formas, los activistas e intelectuales de izquierda comenzaban a buscar nuevos métodos para atacar al capitalismo. Las cuestiones ambientales, junto con los problemas de las mujeres y de las minorías, llegaron a ser vistos como una nueva arma en el arsenal contra el capitalismo.
Heidegger
En este análisis, el conflicto entre la producción económica y la salud del medio ambiente no es algo del corto plazo, sino que es inevitable y fundamental. La producción de la riqueza misma está en conflicto mortal con la salud del ambiente. Y el capitalismo, que es tan bueno para producir riqueza, debe ser, por lo tanto, el enemigo número uno del medio ambiente. La riqueza, por consiguiente, ya no es buena. Vivir simplemente, evitando tanto como sea posible producir o consumir, sería el nuevo ideal. Los críticos igualitaristas comenzaron a argumentar con más fuerza que, simplemente así como a los varones, el poner sus propios intereses por encima los llevó a someter a las mujeres, y así como a los blancos el poner sus propios intereses por encima, los condujo a subyugar a todas las demás razas, los humanos, al poner sus propios intereses por encima, sometieron a las otras especies y al medio ambiente como un todo. La solución propuesta entonces fue la radical igualdad moral de todas las especies. Debemos reconocer no sólo que la productividad y la riqueza son el mal, sino también que todas las especies, desde las bacterias a los piojos de la madera, desde los osos hormigueros hasta los humanos son iguales en valor moral. La ecología profunda, como fue llamado tal igualitarismo radical aplicado a la filosofía ambiental, rechazó así los elementos humanísticos del marxismo, y los sustituyó explícitamente por el marco antihumanista de valores de Heidegger.

Referencia: Explicando el Posmodernismo (Stephen R. C. Hicks)

lunes, 10 de junio de 2024

El movimiento woke tiene referentes marxistas

El movimiento woke tiene referentes marxistas, a los que sus ideólogos y activistas hacen alusiones explícitas. “El capitalismo es esencialmente racista; el racismo es esencialmente capitalista” afirma Ibram X. Kendi, uno de sus mentores. Y las afroamericanas impulsoras del Black Lives Matter, Alicia Garza, Patrice Kahn-Cullors, y Opal Tometti, se definen como “marxistas entrenadas”. La nueva izquierda en EE.UU. se ha centrado en las últimas décadas en los intereses de los grupos culturales y minoritarios (feminismo, movimiento queer, LGTB, black power), enarbolando la bandera del identitarismo. Lo expresó el politólogo de izquierda Mark Lilla, profesor en Columbia: “La izquierda ha abandonado a la clase trabajadora, y la ha sustituido por un nuevo proletariado”. Este nuevo proletariado son las minorías históricamente discriminadas del que el activismo woke se sirve no “para perseguir el objetivo de la igualdad, como ocurría en la lucha de los negros por los derechos civiles en los años 60, sino la justicia, para corregir unas desventajas de partida frente a los grupos dominantes (blancos, varones, heterosexuales)” como apunta Juan Meseguer en Aceprensa. “Cambian la lucha de clases por la lucha de identidades”, dice Albert Mohler en The Public Discourse, y añade que reducen la vida social a “un conflicto permanente entre opresores y oprimidos”. Se apropian del concepto de justicia social, acuñado por el liberalismo clásico y lo redefinen, convirtiéndolo en instrumento de lucha de identidades particulares: “Las minorías oprimidas, que se enfrentan al nuevo enemigo designado, hombre blanco heterosexual”, apunta Alejo Schapire. El primer referente es, pues, el marxismo.


viernes, 13 de octubre de 2023

Para las mujeres, el desempleo significaba en 1830 un destino diabólico

Flora Tristán

En sus visitas a Inglaterra durante la década de 1830 la escritora y revolucionaria Flora Tristán (1803-1844) quedó asombrada al ver las condiciones de vida de los trabajadores de las fábricas: “La esclavitud ya no es, a mi juicio, el mayor de los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés; el esclavo está seguro de su pan toda su vida y de recibir cuidados cuando está enfermo; en cambio, no existe lazo alguno entre el obrero y el patrono inglés. Si este no tiene trabajo que dar, el obrero muere de hambre; si cae enfermo, sucumbe entre las pajas de su jergón… Si envejece o si a resultas de un accidente queda lisiado, es despedido y tiene que mendigar furtivamente, por miedo a ser detenido”. Para las mujeres, el desempleo significaba un destino todavía más diabólico, señalaba Flora al observar a las prostitutas que pululaban por las aceras de Waterloo Road. “En Londres, escribía, todas las clases están profundamente corrompidas”. 

miércoles, 19 de abril de 2023

Nikita Jruschof denunció como crímenes las hambrunas y el terror de Stalin

En 1928 Stalin, sucesor de Lenin, sustituyó la NPE por planes acelerados de industrialización desde el Estado y colectivización del campo, cuyo resultado inmediato fueron hambrunas y más terror, con millones de víctimas.Nikita Jruschof denunció como crímenes algunos de los hechos de Stalin:asesinatos,deportaciones,etc., centrándose sobre todo en los que habían afectado a los propios comunistas. Los comunistas chinos y albaneses, que atacaron a Jruschof acusándole de calumniador y revisionista del contenido revolucionario del marxismo, como había sido la socialdemocracia alemana de principios de siglo. Stalin solo habría aplicado la doctrina de la lucha de clases, aplastando a los enemigos del proletariado: nada de crímenes, sino todo lo contrario, o en todo caso errores difíciles de evitar y no decisivos… que también se cometían en China al coste de millones de vidas humanas.

jueves, 9 de marzo de 2023

Se puede lograr un aumento del nivel de vida

Keynes

Keynes no deseaba la abolición de los mercados, como sugieren los pensadores comunistas, y rechazó el comunismo ruso por tres motivos. En primer lugar, “destruye la libertad y la seguridad en la vida cotidiana”; en segundo lugar, su teoría marxista “no sólo está equivocada desde un punto de vista científico, sino que no posee interés ni es de aplicación práctica en el mundo moderno”, y las obras marxistas son, en general, “una basura rimbombante”; por último, “exalta al rudo proletariado frente a la burguesía y los intelectuales”; dicho de otro modo, se mofa de gente como Keynes y su círculo. Hayek no deseaba abolir el Estado, tal como sugerían los pensadores anarco-capitalistas. 

Alfred Marshall

Para el economista británico Alfred Marshall, “se puede lograr un gran aumento del nivel de vida si se restringen ciertos tipos de gasto que no sirven a ningún fin elevado y se destinan los recursos así liberados al bienestar de los miembros menos prósperos de las clases trabajadoras”.

sábado, 15 de octubre de 2022

El que niega el individualismo niega la civilización occidental


Oriana Fallaci escribe en La fuerza de la Razón que "la Izquierda surgió en Occidente. Es occidental, pertenece a la civilización más evolucionada de la Historia. ¿Cómo es posible que se reconozca en un mundo en el que hay que explicar que casarse con la madre es pecado y recomendar que no se coma a la amante si la amante es una oveja? ¿Cómo es posible que aplauda a un mundo en el que una niña puede ser viuda o ser repudiada a los nueve años o incluso antes de tener nueve años? Sufrí una especie de enfermedad, sí. De obsesión mejor dicho. Les preguntaba a todos: “¿Tú lo entiendes, usted entiende por qué la Izquierda está de parte del Islam?”. Y todos respondían: “Claro que sí. La Izquierda es tercermundista, antiamericana, antisionista. Y el Islam, también. Por lo tanto en el Islam ve lo que los brigadistas llaman su aliado natural”. O bien: “Simple. Con el hundimiento de la Unión Soviética y el resurgir del capitalismo en China, la Izquierda ha perdido sus puntos de referencia. Ergo, se aterra al Islam como a su tabla de salvación”. O bien: “Obvio. En Europa, el auténtico proletariado ya no existe y una Izquierda sin proletariado es como un tendero sin mercancía. La Izquierda encuentra en el proletariado islámico la mercancía que ya no tiene, es decir una futura reserva de votos que embolsarse”. Pero, si bien todas las respuestas contenían una verdad indiscutible, ninguna tenía en cuenta los razonamientos sobre los que se basaban mis preguntas".



"La Izquierda es antioccidental. Y el motivo por el que es antioccidental te lo digo yo con un extracto del ensayo que en los Años Treinta escribió el liberal austriaco Friedrich Hayek a propósito de la Rusia bolchevique y de la Alemania nacionalsocialista. Ahí lo tienes. “Aquí no sólo se abandonan los principios de Adam Smith y de Hume, de Locke y de Milton. Aquí se abandonan las características más básicas de la civilización desarrollada por los griegos y los romanos y el Cristianismo, es decir de la civilización occidental. Aquí no se renuncia sólo al liberalismo del XVIII y del XIX, es decir al liberalismo que completó dicha civilización. Aquí se renuncia al individualismo que gracias a Erasmo de Roterdam, a Montaigne, a Cicerón, a Tácito, a Pericles, a Tucídides, heredó dicha civilización. El individualismo, el concepto de individualismo, que a través de las enseñanzas proporcionadas por los filósofos de la antigüedad clásica, del Cristianismo, del Renacimiento y de la Ilustración nos ha hecho tal y como somos. El socialismo se basa en el colectivismo. El colectivismo niega el individualismo. Y el que niega el individualismo niega la civilización occidental”.

viernes, 4 de octubre de 2019

El marxismo es antinacionalista



Adam Smith y Carlos Marx.

Para los liberales, la propiedad privada es la base misma de la civilización; para Marx y Engels es el obstáculo que mantiene una opresión secular. El liberalismo tendía al agnosticismo, dejando la religión a la plebe inculta. El marxismo declaraba a la religión enemiga radical del progreso humano, por lo que, consecuentemente se declaraba ateo militante. El liberalismo se apoyaba en un concepto moral que consideraba nacido de la razón, mientras que el marxismo entendía la moral como una construcción ideológica más, nacida de los intereses del sistema. El proletariado crearía su propia moral, de acuerdo con sus intereses.

Cartel de la II Internacional

El marxismo es antinacionalista, pues interpreta las naciones como invenciones de las burguesías para garantizarse mercados. Los obreros no tendrían patria, por lo que el partido comunista se fundó como I Internacional en 1864. Dentro de ella estallaron las luchas por el poder con los anarquistas de Bakunin, que rompieron la organización. Una II Internacional, sin anarquistas, se fundó en 1889. La mayor fuerza del marxismo durante largo tiempo fue en el partido socialdemócrata alemán, pero también se extendió por Francia, España, Italia, Rusia y otros países. Bakunin acusaba a Marx de montar una organización ultracentralista, una dictadura que no sería del proletariado sino sobre el proletariado, y más opresiva que los poderes burgueses.

jueves, 3 de enero de 2019

De la aristocracia al proletariado pasando por la burguesía.

El historiador Keith Jenkins cuenta que hace mucho tiempo, las jerarquías sociales premodernas se sustentaban en la divinidad, la raza, la sangre, el linaje. Lo que entonces determinaba la posición de una persona era su nacimiento y lo que este implicaba. Sin embargo, este orden natural, que una vez dio legitimidad a reyes y aristócratas, fue socavado por la burguesía comercial, financiera e industrial. Para la burguesía los hombres adquirían su valor ya no en virtud de su nacimiento, sino gracias a su esfuerzo; una persona tenía que ganarse su valor a lo largo de la vida, este valor no podía ser un don innato. De aquí que la laboriosa burguesía pronto depositase su propio valor en aquellos objetos externos que expresaban y encarnaban su esfuerzo, la
propiedad privada. Fue desde esta posición desde la cual la burguesía pudo entonces esgrimir dos críticas cuyo objetivo era distinguirse de los demás y destacar su importancia frente a los que no habían ganado ni su riqueza ni su propiedad (los ricos ociosos) y frente a los que apenas tenían nada o carecían de todo (los pobres relativamente ociosos). Sin embargo, esta legitimación fraguada a finales del siglo XVlll y principios del siglo XIX no iba a durar mucho. 


Los trabajadores asalariados, quienes ciertamente reconocían que eran pobres pero no ociosos, preferían que se les considerase exactamente del modo en el que iban a ser considerados, como la clase trabajadora. No pasaría mucho tiempo antes de que los trabajadores comenzaran a acusar a la burguesía de ser relativamente improductiva según el mismo concepto de utilidad que la burguesía había empleado contra el antiguo régimen. La idea de utilidad se convirtió así en una suerte de “guía elemental de la explotación”; explotación sobre la que Marx elaboró una interpretación filosófica e histórica mucho más sofisticada para que las clases trabajadoras (el proletariado) comprendiesen su situación.

viernes, 10 de agosto de 2018

Los anarquistas contribuyeron en gran parte al fracaso de la Segunda República Española.

Casas Viejas.
Para el historiador Fernando Díaz-Plaja, los anarquistas contribuyeron en gran parte al fracaso de la República al sentirse desilusionados por ella, hablaban ya el 14 de abril de 1933 de la traición del nuevo régimen, e intentaron varias veces la revolución social. En julio del 31 en Sevilla, en la cuenca del Llobregat en enero de 1932, en febrero de 1933 en Casas Viejas, aparte actos esporádicos como el de Castilblanco. 


El tiempo triunfal del anarquismo fue de julio de 1936 a mayo de 1937, en la España republicana, especialmente en Levante. Destruyeron las iglesias, colectivizaron, formaron comités independientes en cada pueblo, de acuerdo con su teoría de usar del mínimo gobierno posible, ya que “el poder corrompe”. Intentaron, incluso, la abolición de la moneda, usando del intercambio de productos o acuñando diversa moneda en pueblos distintos. Su teoría era que jamás tendría el proletariado una ocasión parecida de llevar a cabo su revolución y, en contra del deseo social comunista de presentar una apariencia republicana que no asustase demasiado a las burguesías europeas y norteamericanas, sostenían que el pueblo en armas no encontraría jamás apoyo en esas sociedades y lo que había que hacer era llevar a término la revolución, al mismo tiempo que la guerra, para que el obrero supiese por qué luchaba.

sábado, 28 de abril de 2018

La industrialización.

Partes y funcionamiento maquina de vapor.
Alrededor de 1780, empezó a producirse una transformación importante de las circunstancias económicas del hombre, no menos significativas que la (desde luego mucho más lenta) transformación del salvaje cazador paleolítico en el civilizado agricultor neolítico. El historiador británico Paul Kennedy dice que lo que hizo la industrialización, y en particular la máquina de vapor, fue sustituir fuentes inanimadas de fuerza por otras animadas; al convertir el calor en trabajo, con el empleo de máquinas (máquinas rápidas, regulares, precisas, incansables), la Humanidad fue capaz de explotar grandes y nuevas fuentes de energía. En la década de 1820 alguien que manejase varios telares mecánicos podía producir veinte veces más que un tejedor manual, mientras que una máquina de hilar tenía doscientas veces la capacidad de una rueca. Una sola locomotora
podía transportar mercancías que habrían requerido cientos de caballos de carga, y hacerlo con mucha mayor rapidez. Desde luego, la Revolución industrial tuvo otros muchos aspectos importantes; por ejemplo, el sistema fabril o la división del trabajo. Pero el punto vital fue el enorme aumento de la productividad, sobre todo en las industrias textiles, que a su vez estimuló la demanda de más máquinas, más materias primas (sobre todo, algodón), más hierro, más barcos, mejores comunicaciones, etc.


Sin embargo la Revolución industrial infligió terribles costes al nuevo proletariado que trabajaba en las fábricas y en las minas y vivía en las insalubres, atestadas y mal construidas ciudades. Kennedy subraya que el punto sustancial sigue siendo que el aumento sostenido en productividad de la era de la máquina trajo consigo beneficios generales con el tiempo. Por ejemplo, el salario medio en Gran Bretaña se elevó entre el 15 y el 25% entre los años 1815 y 1850, y el imponente 80% en el siguiente medio siglo.

viernes, 27 de abril de 2018

Gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.

19 de noviembre 1863: Lincoln dice el famoso discurso de Gettysburg, que es un momento fundamental para la historia de los Estados Unidos de 'América
En el discurso pronunciado en Gettysburg en 1863, Lincoln tuvo a bien caracterizar la democracia con un aforismo que parece haber expresado mejor que ningún otro el espíritu del gobierno democrático: “Government of the people, by the people, for the people”. Es sintomático que este aforismo no se deje nunca aprehender con precisión. En castellano, la fórmula de Lincoln se puede expresar como gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. ¿Queda claro? A primera vista sí, pero sólo a primera vista.

Stalin.
El aforismo de Lincoln es sinónimo de democracia porque fue Lincoln el que lo dijo. Pero pongámoslo, hipotéticamente, en boca de Stalin. ¿Hipótesis absurda? No. Stalin no habría tenido dificultad en suscribirlo, interpretando gobierno del pueblo en el sentido de que el proletariado era el objeto de su gobierno, y que él gobernaba mediante el pueblo en interés del proletariado, para el pueblo. Por lo tanto, la fórmula de Lincoln destaca por su ímpetu estilista, por su carga poética. Pero, decía, el aforismo nunca se deja aprehender con precisión, no estrecha, no concluye.

La cuestión es, aquí, la de fundar la democracia. Y un fundamento de legitimidad no atribuye verdad, atribuye un derecho. El pueblo no tiene siempre razón en el sentido de que nunca se equivoca, sino en el sentido de que tiene el derecho a equivocarse, y que el derecho a equivocarse compete a quien se equivoca por sí solo, en perjuicio propio.


Giovanni Sartori dice que “la democracia se basa en la
competencia entre partidos, de la misma forma que la economía de mercado se basa en la competencia entre productores. Por otra parte, la analogía entre mercado político y mercado económico no se sostiene demasiado bien. La diferencia es que la competencia entre productores económicos está sometida al control de los consumidores, que precisamente consumen, y por lo tanto están en condiciones de apreciar de manera tangible las mercancías que les son ofrecidas. En cambio la competencia entre partidos políticos está sometida a una criba mucho menos eficaz, ya que en este caso los bienes no son muy tangibles ni de consumo inmediato. Añádase que la competencia económica está sujeta a control legal, que el fraude comercial está penado, mientras que el fraude político queda legalmente impune. El comerciante que vende perlas falsas por verdaderas va a la cárcel; el político que vende humo a menudo consigue venderlo de verdad y de todas formas no va a la cárcel. Por lo tanto, la diferencia es que en política la competencia desleal, mentirosa y, precisamente, demagógica queda impune y a menudo resulta rentable para el demagogo. Legalmente no lo podemos impedir, estamos impotentes. El único correctivo consiste en un público que no se deje engañar, o por lo menos que no lo sea masivamente y todo el tiempo”.

jueves, 26 de abril de 2018

Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba el partido.

León Trotsky
Trotsky descalificó como “las patrañas papistas y cuáqueras la santidad de la vida humana”, una visión que respaldó con las ametralladoras apuntando a las espaldas de sus propias tropas. Para los marxistas, la ética era una rama de la metafísica, un artificio superestructural bajo el que se camuflaba un orden social injusto. Bujarin escribió que la construcción del comunismo podía compararse con un carpintero cuando fabrica un banco, que todo lo que es conveniente es a su vez necesario: “La “ética” se transforma a sí misma para el proletariado, paso a paso, en unas normas de conducta simples y comprensibles necesarias para el comunismo, de modo que, de hecho, deja de ser ética”.
Para el bolchevismo, el valor moral supremo lo representaba
Lenin y Trotsky
el partido como fuerza motriz de la lucha de clases; cualquier cosa que obstruyera o se resistiera a la marcha del progreso era, a priori, mala. “Todo lo que sirve a la revolución mundial es moral, y todo lo que sirve para dividir las filas del proletariado, desorganizarlo y debilitarlo, es inmoral”. Los conceptos de asesinato y robo fueron sustituidos por los de liquidación y expropiación.


Mucho antes de Stalin, los bolcheviques habían tratado agresivamente de destruir la Iglesia ortodoxa, sus monjes y sacerdotes obstaculizaban el acceso del partido a las mentes de la mayoría campesina, y les proporcionaba una versión de la existencia humana y un código moral que era diametralmente opuesto a la retórica progresista del marxismo.


sábado, 9 de diciembre de 2017

La élite china se vuelve súper rica, mientras que la gran mayoría de la población es pobre.

Pekin.
El mes pasado, el nuevo lider de Pekín ha limpiado y expulsado  a millones de personas llamadas "de bajo nivel" de la ciudad, informa Asia News. Este acto provocó críticas de los medios de comunicación en Hong Kong.
¿Cómo es posible la discriminación de clase? ¿No es el Partido Comunista el llamado Partido del proletariado? ¿Cómo es posible que un régimen comunista chino discrimine al proletariado, hasta el punto de definirlo como una población "inferior"? ¿Y cuál es la población "más alta"? Estos últimos deberían ser los capitalistas burocráticos en el poder y los llamados intereses creados de la clase media. Pueden llamarse clase alta y clase media. Creen que tienen calificaciones para discriminar a los demás porque son la élite.
El término "población inferior" es muy similar a "raza inferior" en el racismo nazi. Los nazis discriminaron contra grupos étnicos. Los comunistas chinos discriminan contra su propia raza y este es un racismo aún más "puro" que el nazi. El término "población más baja" es muy similar a los siervos feudales mongoles, de los cuales aprendieron los rusos. Cuando los antiguos nómadas del norte capturaron bandadas y cautivos, los contaron juntos como "bocas" que habían sido capturadas. Los comunistas chinos han convertido este término "boca" en una teoría de "rueda de una máquina" en la práctica al tratar a las personas como animales capaces o partes de máquinas.
La élite china se vuelve súper rica, mientras que la gran mayoría de la población es pobre. Por otro lado, son clases diferenciadas y las personas no son tratadas como seres humanos. Esta ideología está determinada por el sistema, no por el error de un individuo. Si no cambia el sistema de dictadura de partido único, este fenómeno continuará sin fin.

jueves, 3 de agosto de 2017

La peor publicidad para el socialismo son sus partidarios.

Muchos de los problemas para el comunismo en sus diversas versiones del siglo XX pueden remontarse a la pérdida de confianza en el pueblo que se reflejaba en el desarrollo de la teoría de la vanguardia de Lenin y lo que acabaría siendo conocido como marxismo-leninismo. 
marxismo-leninismo
 Ben Dupré
Todos los regímenes comunistas se proclamaban democráticos, pero de manera más o menos implícita en esa declaración subyacía la creencia de que el pueblo no estaba todavía preparado o era incapaz de gobernarse a sí mismo, dice Ben Dupré. Y añade, por esa razón, los estados comunistas del mundo real se fosilizaron en lo que se suponía debía ser tan sólo una fase de transición. El poder político siguió concentrado en la vanguardia, y la dictadura no era tanto del proletariado como, cada vez más, del partido comunista centralizado. 
George Orwell


“La peor publicidad para el socialismo, escribió George Orwell en 1937, son sus partidarios”. Y así se demostró, hasta un extremo trágico, en la experiencia real de los Estados socialistas/comunistas del siglo XX.

lunes, 26 de junio de 2017

La raza humana es incapaz de vivir sin un pathos.

La raza humana es incapaz, desde un punto de vista social, de vivir sin un pathos, si le arrebatan el sentimiento de la nación y la raza, necesita el pathos de la clase social o cualquier otro. No puede vivir sin él, dice el profesor Sándor Márai. 

Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase, y que por lo tanto era necesario suplantar la ausencia del mito de clase del proletariado por el mito del Partido. Sin embargo, el Partido no era un escuadrón de
Lenin se dirige al proletariado, mayo 1920,
proletarios con conciencia de clase, sino más bien un conglomerado de gente plebeya, de personas que propugnaban el final de una burguesía que había estado manteniendo en su poder los bienes y los medios de producción (y eso era verdad); pero acallaban el nuevo papel que habría de tener esa burguesía constructora de ciudades, de cultura, de todo un continente llamado Europa, el papel de elevar a la masa informe a su propia altura. 


Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase