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domingo, 12 de julio de 2026

Una sociedad basada en la esclavitud

No sé cuántos años tardará este debate en estar tan anticuado como para nosotros el miriñaque... La civilización industrial, que (gracias a Dios) solo oprime a esta pequeña porción del mundo al que estamos inextricablemente unidos, acabará derrumbándose, acabando de este modo con su monstruosa perversidad... O bien se derrumbará, dejando tras de sí un desierto, o bien convertirá a un montón de hombres en esclavos controlados por unos cuantos ricos. Elijan ustedes. Fue este halo profético de Belloc el que atrajo sobre él la admiración y el respeto de George Orwell. “Antes de mí ha habido muchos escritores que han sabido prever el nacimiento de una nueva clase de sociedad”, escribió Orwell que “una sociedad ni capitalista ni socialista, y seguramente basada en la esclavitud…”. También Chesterton predijo la desaparición de la democracia y de la propiedad privada, y el surgimiento de una sociedad de esclavos que tanto podría ser capitalista como comunista .
El propio Orwell acabaría escribiendo un importante éxito de ventas ambientado en “una sociedad de esclavos que tanto podía ser capitalista como comunista”.

miércoles, 28 de mayo de 2025

Licuefacción del capital

Carlo Bordoni que “en la Revolución Industrial, la presencia del capital estaba simbolizada por las chimeneas que llenaban de humo el cielo de las zonas mineras; en el siglo XIX, lo estaba por las masas obreras que salían de las fábricas al terminar su turno de trabajo; en el siglo XX, por los rascacielos de los grandes holdings empresariales estadounidenses. La fábrica es un espacio físico en el que se establece esa continuidad de intereses y condiciones existenciales que favorece la formación de la conciencia de clase. Sin embargo, la desmaterialización del capital (o, lo que es lo mismo, su transformación, o licuefacción, en productos financieros que, por su propia naturaleza, pueden transferirse de un punto a otro del planeta y pueden ser invertidos en activos diversificados) rompe con esa tradición y permite que el capital se emancipe de la política. El capital queda así liberado de las restricciones de la tradición social que el Estado había conseguido imponerle. Esta licuefacción del capital, que tiene su inevitable equivalente en la sociedad líquida, limita gravemente la posibilidad de esa intervención del Estado en la economía que, durante la primera mitad del siglo XX y, en especial, tras la grave crisis de 1929, había sustentado el sueño de una alianza firme y decidida entre capitalismo y democracia. Entre las razones para la licuefacción del capital, encontramos la desmaterialización del trabajo; en concreto, el desmantelamiento gradual de la industria pesada, la posindustrialización de la tercera Revolución Industrial (que ha vuelto obsoletas las grandes fábricas que empleaban grandes cantidades de mano de obra), el crecimiento exponencial de los servicios y de la automatización de los procesos de producción, y la miniaturización y las nuevas tecnologías. Este proceso, que se inició en la década de 1970 y que evolucionó a lo largo de los treinta años siguientes, ha liberado el capital del compromiso al que estaba supeditado, lo ha liberado también de las inversiones a largo plazo y, por así decirlo, lo ha privado de toda finalidad definida”.

lunes, 10 de marzo de 2025

La vida, sin escuela, es como la ceniza

Fabio Geda escribe en En el mar hay cocodrilos :
Bajaron de los jeeps veinte, quizá treinta talibanes armados. Bajaron y el mismo hombre de los días anteriores entró en clase y le dijo al maestro: Te dijimos que cerraras la escuela. Tú no has escuchado. Ahora seremos nosotros los que vamos a enseñar algo. El edificio escolar era amplio y nosotros éramos muchos, quizá más de doscientos. A construirlo, años atrás, cada padre le había dedicado varias jornadas de trabajo, cada uno según sus posibilidades, para levantar el tejado o cerrar las ventanas de modo que el viento no entrara y pudiéramos dar clase también en invierno, aunque en realidad contra el viento nunca se había conseguido gran cosa, siempre hacía jirones los toldos que usábamos. La escuela tenía varias clases, e incluso había un director. Los talibanes hicieron salir a todos, niños y adultos. Nos ordenaron ponernos en círculo, en el patio, los niños delante, porque éramos más bajos, y los adultos detrás. Después, en el centro del círculo, hicieron que se colocaran el maestro y el director. El director apretaba la tela de la chaqueta como para romperla, y lloraba y se volvía a derecha e izquierda en busca de algo que no encontraba. El maestro, por el contrario, estaba callado, como acostumbraba, los brazos a lo largo de los costados y los ojos abiertos, pero vueltos hacia sí mismo, él, que, recuerdo, tenía unos hermosos ojos que difundían el bien a su alrededor. Ba omidi didar, niños, dijo. Adiós. Les dispararon. Delante de todos. Desde aquel día la escuela estuvo cerrada, pero la vida, sin escuela, es como la ceniza.Esto me interesa mucho, Fabio. ¿Qué? El hecho de decir que afganos y talibanes son distintos. Quiero que la gente lo sepa. ¿Sabes de cuántas nacionalidades eran los que mataron a mi maestro? No. ¿De cuántas? Llegaron veinte en los jeeps, ¿no? Bueno, no serían de veinte nacionalidades distintas, pero casi. Algunos ni siquiera podían comunicarse entre ellos. Pakistán, Senegal, Marruecos, Egipto. Muchos piensan que los talibanes son afganos, Fabio, pero no es así. Hay también afganos, entre ellos, obvio, pero no sólo. Son ignorantes, ignorantes de todo el mundo los que impiden a los niños estudiar porque temen que puedan comprender que no hacen lo que hacen en nombre de Dios, sino por sus intereses.

viernes, 22 de marzo de 2024

La ciencia no es el único régimen educativo y ni siquiera es el único importante

La indudable hegemonía de la ciencia y de la tecnología plantea nuevos retos al mundo de la educación. Los jóvenes deben aprender a pensar de una manera científica si quieren entender el mundo moderno y participar en él. El ciudadano que no comprenda el método científico no podrá tomar decisiones fundadas sobre el tratamiento médico que deberá seguir cuando se encuentre ante una serie de opciones ni tendrá una base suficiente para evaluar afirmaciones contradictorias sobre la crianza infantil o sobre la mejor psicoterapia. Si no domina mínimamente la informática, no podrá acceder a la información que necesite y menos aún usarla o sintetizarla de una manera productiva o reveladora. Y huelga decir que, sin un dominio mínimo de la ciencia y de la tecnología, nadie puede esperar contribuir al desarrollo continuo de estos sectores tan vitales.

La ciencia nunca nos puede decir qué hacer en clase por dos razones principales. En primer lugar, lo que hacemos en clase tiene que estar determinado por nuestro propio sistema de valores y ni la ciencia ni la tecnología incorporan sistemas de valores educativos. La ciencia, aun incluyendo la tecnología y las matemáticas, no es el único régimen educativo y ni siquiera es el único importante. Otras amplias áreas de conocimiento y de comprensión (las ciencias sociales, las humanidades, las artes, el civismo y la urbanidad, la sanidad, la seguridad, la educación del propio cuerpo) merecen igual consideración y un lugar en el currículo. La ciencia amenaza con desplazar a esas otras áreas a causa de su actual hegemonía social.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Tu padre te ama como no amará nunca a ningún otro

—Tu padre te ama, Joseph. Te ama mal, tal vez, o de una forma que a ti no te agrada, quizá, pero te ama como no amará nunca a ningún otro y como ningún otro va a amarte nunca. —¿Ni siquiera usted? —Joseph, yo te quiero como a un hijo…, quizá un poco más. Pero no es la misma clase de amor. (El hijo de Noé de Éric-Emmanuel Schmitt)

lunes, 15 de julio de 2019

Joven expulsado por afirmar que solo hay dos géneros

Aberdeenshire

Un joven de 17 años fue expulsado de clase después de afirmar que solo hay "dos géneros", posición que su maestro consideró como "no inclusiva". Los hechos ocurrieron en una escuela ubicada en Aberdeenshire, en Escocia (Reino Unido), cuando el profesor dijo en clases que afirmar que solo existen dos tipos de género, masculino y femenino, es “anticuado".“Lo que estabas diciendo no ha sido inclusivo, y esta es una escuela inclusiva”, expresó el profesor. Agregó que opinaba que existe "más de un género" y que esta era una opinión "aceptable" para la escuela. El estudiante respondió que consideraba una “tontería” decir que había más de dos géneros. “Por favor, guárdate tus opiniones para tu casa. Gracias”, le contestó el profesor.
expulsado de clase después de afirmar que solo hay dos géneros
De acuerdo con el periódico Daily Mail, el estudiante reveló que insistió en su afirmación debido a las opiniones "peligrosas" que se venían imponiendo en la escuela. Por ese motivo, fue expulsado de la clase después de argumentar que solo existían dos géneros, masculino y femenino. Los amigos del joven manifestaron que su compañero habló “para que la gente sepa lo que está sucediendo en el sistema educativo”. Comentó que el joven cree que “decirles a los niños que los niños son niñas y que las niñas son niños es algo muy peligroso, y quería transmitir sus opiniones al profesor”.


jueves, 3 de enero de 2019

De la aristocracia al proletariado pasando por la burguesía.

El historiador Keith Jenkins cuenta que hace mucho tiempo, las jerarquías sociales premodernas se sustentaban en la divinidad, la raza, la sangre, el linaje. Lo que entonces determinaba la posición de una persona era su nacimiento y lo que este implicaba. Sin embargo, este orden natural, que una vez dio legitimidad a reyes y aristócratas, fue socavado por la burguesía comercial, financiera e industrial. Para la burguesía los hombres adquirían su valor ya no en virtud de su nacimiento, sino gracias a su esfuerzo; una persona tenía que ganarse su valor a lo largo de la vida, este valor no podía ser un don innato. De aquí que la laboriosa burguesía pronto depositase su propio valor en aquellos objetos externos que expresaban y encarnaban su esfuerzo, la
propiedad privada. Fue desde esta posición desde la cual la burguesía pudo entonces esgrimir dos críticas cuyo objetivo era distinguirse de los demás y destacar su importancia frente a los que no habían ganado ni su riqueza ni su propiedad (los ricos ociosos) y frente a los que apenas tenían nada o carecían de todo (los pobres relativamente ociosos). Sin embargo, esta legitimación fraguada a finales del siglo XVlll y principios del siglo XIX no iba a durar mucho. 


Los trabajadores asalariados, quienes ciertamente reconocían que eran pobres pero no ociosos, preferían que se les considerase exactamente del modo en el que iban a ser considerados, como la clase trabajadora. No pasaría mucho tiempo antes de que los trabajadores comenzaran a acusar a la burguesía de ser relativamente improductiva según el mismo concepto de utilidad que la burguesía había empleado contra el antiguo régimen. La idea de utilidad se convirtió así en una suerte de “guía elemental de la explotación”; explotación sobre la que Marx elaboró una interpretación filosófica e histórica mucho más sofisticada para que las clases trabajadoras (el proletariado) comprendiesen su situación.

jueves, 17 de agosto de 2017

Universidad Complutense


Hablando de la Universidad Complutense hay que decir que la inercia  lleva al suicidio colectivo, algo similar a cuanto ocurre en la universidad que Ortega tanto denunciaba aquellos primeros años de periodismo oficial: “no está mal la enseñanza universitaria, porque el alumno no vaya a clase, sino que el alumno no va a clase porque no existe sino un fantasma de enseñanza universitaria”.

lunes, 26 de junio de 2017

La raza humana es incapaz de vivir sin un pathos.

La raza humana es incapaz, desde un punto de vista social, de vivir sin un pathos, si le arrebatan el sentimiento de la nación y la raza, necesita el pathos de la clase social o cualquier otro. No puede vivir sin él, dice el profesor Sándor Márai. 

Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase, y que por lo tanto era necesario suplantar la ausencia del mito de clase del proletariado por el mito del Partido. Sin embargo, el Partido no era un escuadrón de
Lenin se dirige al proletariado, mayo 1920,
proletarios con conciencia de clase, sino más bien un conglomerado de gente plebeya, de personas que propugnaban el final de una burguesía que había estado manteniendo en su poder los bienes y los medios de producción (y eso era verdad); pero acallaban el nuevo papel que habría de tener esa burguesía constructora de ciudades, de cultura, de todo un continente llamado Europa, el papel de elevar a la masa informe a su propia altura. 


Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase