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viernes, 25 de septiembre de 2026

Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros tiene dependencias

El papa Francisco cree que la miseria espiritual es el mayor drama del hombre moderno. En su mensaje para la Cuaresma del año 2014 escribía que “no es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros, a menudo joven, tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual”.


domingo, 12 de julio de 2026

Una sociedad basada en la esclavitud

No sé cuántos años tardará este debate en estar tan anticuado como para nosotros el miriñaque... La civilización industrial, que (gracias a Dios) solo oprime a esta pequeña porción del mundo al que estamos inextricablemente unidos, acabará derrumbándose, acabando de este modo con su monstruosa perversidad... O bien se derrumbará, dejando tras de sí un desierto, o bien convertirá a un montón de hombres en esclavos controlados por unos cuantos ricos. Elijan ustedes. Fue este halo profético de Belloc el que atrajo sobre él la admiración y el respeto de George Orwell. “Antes de mí ha habido muchos escritores que han sabido prever el nacimiento de una nueva clase de sociedad”, escribió Orwell que “una sociedad ni capitalista ni socialista, y seguramente basada en la esclavitud…”. También Chesterton predijo la desaparición de la democracia y de la propiedad privada, y el surgimiento de una sociedad de esclavos que tanto podría ser capitalista como comunista .
El propio Orwell acabaría escribiendo un importante éxito de ventas ambientado en “una sociedad de esclavos que tanto podía ser capitalista como comunista”.

viernes, 13 de marzo de 2026

Lo que Napoleón decidió contra los cautivos españoles resulta estremecedor

Napoleón
Napoleón decía de si mismo: “Un hombre como yo, es un dios o un diablo”. Metternich ( Coblenza, 15 de mayo de 1773-Viena, 11 de junio de 1859) decía hablando de Napoleón: “Gran Dios, cuántos reproches debe hacerse este hombre que, en un vano sentimiento de falsa gloria, sacrifica la sangre de millones de hombres.¿Como después de contemplar semejante espectáculo no retrocede de horror ante sí mismo?”
Lo que Napoleón decidió contra los cautivos españoles, algunos de ellos héroes tan admirados por sus enemigos como Palafox, resulta estremecedor. Relata un prisionero inglés que tuvo ocasión de verlos: “Lo peor tratados son los españoles, a quienes Napoleón no reconoce el estatuto de beligerantes. Por los caminos de España y de Francia se arrastran sus tristes cortejos. Atados como esclavos en el mercado, medio muertos de hambre y fatiga, sin calzado, los pies desgarrados, se les obliga a avanzar a palos y matan a tiros a los que se retrasan. Los que llegan a Francia mueren de hambre y sufrimiento en los trabajos forzados. Resulta increíble lo que hacen con ellos si enferman y les llevan a un hospital francés; se niegan a tratarles y de cada cien que entran no salen ni dos. No exagero; lo que digo es exacto.”
Las dos personas que más odiaron a Napoleón y que con más entereza lucharon contra él fueron la reina de Prusia y la de Nápoles. María-Carolina, despojada y perseguida por Napoleón con verdadero ensañamiento, acababa de llegar a Viena tras un largo calvario de huidas y fustigaciones, y su reacción ante la presencia en la corte del hijo de Napoleón fue una manifestación de verdadera debilidad por el niño en el que volcó cariño y mimos. La reina de Nápoles falleció poco después.
María-Carolina era una mujer con enormes defectos y también con cualidades notables, fue la única en reprochar a María Luisa haber abandonado a Napoleón en la derrota: “ El puesto de una mujer está con su esposo, mucho más en la desgracia, tu deber es huir y acudir a su lado”. Para entonces María-Carolina era una pobre vieja destronada y ¿quien hace caso de los consejos y admoniciones de un fracasado, cuando la opinión de todos los demás coincide con nuestros deseos?

Referencia: Perfiles humanos de Juan Antonio Vallejo-Nágera.

martes, 17 de mayo de 2022

Un esclavo cuesta hoy mucho menos que en el pasado


Hay en la actualidad más esclavos que en ningún otro momento de la historia, en una nueva servidumbre que no se basa tanto en la propiedad como en el endeudamiento, y que se distingue por ello de la antigua por el hecho de que un esclavo cuesta hoy mucho menos que en el pasado. Según el Departamento de Estado norteamericano entre 600.000 y 800.000 hombres, mujeres y niños son objeto cada año del tráfico internacional de seres humanos, que es hoy la tercera fuente de ingresos para las organizaciones criminales, superada tan solo por los tráficos en armas y en drogas. Víctimas prioritarias de este negocio son las mujeres destinadas al servicio doméstico o a la prostitución, que se cuentan por millones, y los niños, esclavizados a domicilio para elaborar prendas de ropa y calzado deportivo para las grandes marcas, o vendidos para realizar trabajos forzados o para su explotación sexual. En 1996 la OIT calculaba que había en el mundo no menos de 120 millones de niños de 5 a 14 años que trabajaban en condiciones inhumanas.



El peor aspecto de este tráfico de seres humanos es, sin embargo, el que se refiere a los menores vendidos para ser explotados sexualmente, que ha llevado a Nicholas D. Kristof a denunciar “el momento culminante del comercio de esclavos a través del Atlántico se dio hacia 1780, cuando unos 80.000 esclavos eran transportados cada año de África al Nuevo Mundo. En la actualidad UNICEF estima que 1.800.000 niños caen cada año en el tráfico del sexo comercial”.

domingo, 6 de enero de 2019

La comida hay que planteársela con despego.

Musonio Rufo
El filósofo estoico romano que vivió en el siglo I, Musonio Rufo decía que hay que ver la comida como nutrientes que dan fuerza.La comida, manifestaba, había que planteársela con despego. Comemos porque lo necesita el cuerpo, optaban los estoicos, es una necesidad del cuerpo. Lo que ocurre es que si disfrutas demasiado, te arriesgas a dejar que te controle. Sócrates opinaba que hay que comer para vivir, no vivir para comer.

El objetivo de nuestra dieta, dice Jules Evans, tiene que ser la salud y la fuerza, no el placer físico, que nos debilita y nos hace ser esclavos de nuestros estómagos.

lunes, 14 de agosto de 2017

En el siglo XVI había unos sesenta mil esclavos en España.


España, con Portugal y el sur de Italia, eran los únicos países europeos que tenían un número considerable de esclavos. Puede que en la segunda mitad del siglo XVI llegaran a sesenta mil, la mitad en Andalucía. 

Los negros recibían sin dificultad el bautismo, los musulmanes eran más difícilmente asimilables. Se repartían entre el servicio doméstico y varios trabajos y ocupaciones manuales. Los peor tratados eran los esclavos estatales, empleados en las minas, las galeras o la construcción de fortificaciones. Los esclavos particulares podían alcanzar mejores situaciones; su condición dependía en gran parte de la de sus amos. Se
consideraba obra piadosa concederles la libertad al hacer
testamento, pero muchas veces, bajo esta aparente generosidad, se escondía el deseo de desembarazarse de un viejo servidor. Hubo en Andalucía bastantes cofradías de esclavos y libertos, marcos de integración y promoción social. El número de esclavos disminuyó mucho con la separación de Portugal, que era la principal proveedora. Desde fines del siglo XVII ya no era más que un fenómeno residual.

domingo, 4 de junio de 2017

La esclavitud fue condenada desde el principio por la Iglesia Católica.

jesuita español Pedro Claver
A finales del siglo XV, el papa Pío II intentó paralizar la trata iniciada por los portugueses. La esclavitud fue condenada por Pablo III en 1537 y por Pío V en 1568. En 1639, Urbano VIII reprueba “este abominable comercio de hombres”. Por entonces, el jesuita español Pedro Claver ejerce su apostolado entre los esclavos de Colombia, haciéndose, según su expresión, “para siempre esclavo de los negros”. En 1741, Benedicto XIV a su vez censura la esclavitud. Pero nadie les escucha, el afán de lucro es más fuerte.

Anne-Marie Javouhey 
Una religiosa, la madre Anne-Marie Javouhey en 1807, funda las hermanas de San José de Cluny, que se extendieron en las colonias durante la Restauración. Esta congregación creó escuelas y hospitales para la población local en Senegal, Guadalupe, Guayana, y la isla Borbón. En 1819, en Bailleul, en el Oise, la madre Anne-Marie Javouhey instituyó un seminario africano, en el que los tres primeros sacerdotes negros fueron ordenados en 1830. En 1838, en Mana, en el noroeste de la Guayana, la religiosa fundó un taller colonial formado por antiguos esclavos. Los cautivos descubiertos en los barcos negreros son liberados, y el gobierno francés los hace contratar por la madre Anne-Marie Javouhey. Y ésta, con su mano de obra libre, obtiene mejores resultados que las plantaciones que utilizan esclavos.

lunes, 15 de mayo de 2017

Pocos gobiernos han encontrado mucha dificultad en hacer que sus súbditos quisieran lo que quería el gobierno.

Los hombres que han luchado por la libertad han luchado generalmente por el derecho a ser gobernados por ellos mismos o por sus representantes; gobernados severamente, si era necesario, como los espartanos, con poca libertad individual, pero de una manera que les permitiese participar, o en todo caso, creer que participaban, en la legislación y administración de sus vidas colectivas. Y añade el profesor Isaiah Berlin, los hombres que han hecho las revoluciones han entendido por libertad algo que no era más que la conquista del poder por parte de alguna determinada secta de creyentes en alguna doctrina, o de una clase, o de algún otro grupo social, antiguo o moderno. Sus victorias frustraron desde luego a los que eliminaron, y a veces reprimieron, esclavizaron o exterminaron a un gran número de seres humanos. Sin embargo, tales revolucionarios generalmente han considerado que era necesario defender que, a pesar de esto, ellos representaban al partido de la libertad, de la verdadera libertad, proclamando universalmente su ideal y alegando que también lo querían los “verdaderos yos” de aquellos mismos que se les oponían, aunque considerando que estos últimos habían perdido el camino que les conducía a este fin, o que se habían equivocado en el fin mismo a causa de alguna ceguera moral o espiritual.


Isaiah Berlin
Está claro que la libertad tiene poco que esperar del gobierno de las mayorías, dice Isaiah Berlin; la democracia como tal no está, lógicamente, comprometida con ella, e históricamente a veces ha dejado de protegerla, permaneciendo fiel a sus propios principios. Se ha observado que pocos gobiernos han encontrado mucha dificultad en hacer que sus súbditos quisieran lo que quería el gobierno. “El triunfo del despotismo es forzar a los esclavos a declararse libres”. Puede que no sea necesaria la fuerza, puede que los esclavos proclamen su libertad sinceramente; pero por eso no son menos esclavos.

domingo, 16 de abril de 2017

La religión de Cristo no se propagó mediante argumentos filosóficos.

La matanza de los cristianos en el circo romano
La religión de Cristo no se propagó mediante argumentos filosóficos, sino por impulso de la fe y el amor. Mirad a los primeros mártires, dice Newman, eran muchachos, doncellas, soldados y esclavos corrientes; una multitud de gente joven y tozuda, que habría vivido para hacerse prudente, de no haberse empeñado primero en morir; eran cristianos que rasgaban manifiestos imperiales, desafiaban a sus jueces, no descansaban hasta encontrarse en la jaula de un león, y si eran expulsados de una ciudad comenzaban a predicar en otra.
Cardenal Newman.
Y añade el Cardenal, ningún hombre es mártir por una conclusión. Ningún hombre es mártir por una opinión. Sólo la fe hace mártires.Los hombres de mundo nunca en su vida han creído, nunca han tenido fe, solo opinión, en las realidades invisibles como para plantearse si son falsas o verdaderas, y en consecuencia juzgan extravagante toda actitud de fe absoluta e inconmovible, especialmente cuando se ejercita sobre objetos que ellos no aceptan o rechazan con burla y abominación.

Las opiniones cambian, las conclusiones se debilitan, las investigaciones se agotan, la razón se detiene. Sólo la fe llega hasta el final, sólo la fe permanece.

sábado, 8 de abril de 2017

El dominio inglés en el siglo XVIII.

El dominio inglés del mar fue muy pocas veces efectivamente disputado en el siglo XVIII; y durante la mayor parte del siglo sirvió a un feroz y codicioso imperialismo. En todas las vastas regiones que se disputaban Inglaterra y Francia, el dominio terrestre dependió del marítimo.

John Parry explica que las pérdidas de España fueron todas en Europa, los Países Bajos, Menorca y Gibraltar, que una flota inglesa conquistó en 1704. En América, a pesar de una pequeña brecha legal y de brechas ilegales mucho más grandes en el monopolio oficial del comercio, el imperio español permaneció intacto. Observadores ingleses proclamaron que estaba tambaleándose próximo al colapso, y los comerciantes ingleses hubieran deseado que su gobierno le diese el golpe final; pero, realmente, bajo una
dinastía nueva y más vigorosa, la América española experimentaría en el siglo XVIII un completo arreglo de la administración, un considerable aumento territorial, un incremento muy grande del comercio y prosperidad general. Aunque en el bando ganador de la guerra, los holandeses en general salieron perdiendo con la paz. Cierto es que ni ganaron ni perdieron territorios importantes, y que en el Oriente la labor de asegurar su supremacía comercial mediante el dominio territorial continuó sin interrupción; pero la lucha larga y desesperada con Francia debilitó a las Provincias Unidas y su poder naval y comercial declinó en relación con el de sus vecinos. Al concentrarse en el desenvolvimiento de la marina mercante, los holandeses habían tendido siempre a descuidar la mera construcción naval de guerra, excepto en tiempos de franco aprieto. Después de la última guerra con Inglaterra en 1674, la armada holandesa sufrió mucho a causa de esta negligencia, pues las 
embarcaciones de roble se deterioran pronto cuando los maderos podridos no son remplazados inmediatamente; y la marina mercante holandesa, enorme, pero muy especializada, no era fácilmente adaptable a la guerra corsaria. Al mismo tiempo, gracias a la energía y a la pericia administrativa de Colbert, la armada francesa había crecido en número y eficiencia, al paso que los piratas franceses se disponían a entrar en una edad de oro. En la serie de guerras acaecidas desde 1688 hasta 1713, la tarea de contener a los franceses en el mar recayó cada vez más sobre los ingleses. Cuando, hacia el final del siglo XVII, la armada francesa a su vez entró en un periodo de abandono y decadencia, los principales beneficiarios fueron los ingleses. Los holandeses salieron de las guerras muy debilitados económica y políticamente; y en todas partes, excepto en las Indias orientales, su iniciativa comercial y colonial pasó a Inglaterra.

Liverpool en 1680
El comercio de esclavos que suministraba la mano de obra para las plantaciones de azúcar y tabaco estaba en su apogeo. Los esclavos eran necesarios no sólo en la América española y portuguesa y en las Antillas, sino también y cada vez más, en las plantaciones de Virginia, Carolina, Georgia y Luisiana. El comercio de esclavos del siglo XVIII, con la calurosa aprobación del gobierno, dio vida al puerto de Liverpool y fue un factor importante en el predominio comercial de Inglaterra, dice John  Parry

Con el constante desarrollo de la industria en Inglaterra durante el siglo XVIII, las “colonias de establecimiento” recobraron el favor oficial como mercados de manufacturas y se aseguró la aprobación del gobierno a cualquier esfuerzo que se hiciese para poblarlas. Y no había en Inglaterra persecuciones religiosas o guerras civiles que empujaran al pueblo hacia ultramar; pero en otras partes de Europa, especialmente en Irlanda y el Palatinado, las hambres y guerras periódicas dejaban a miles de familias desamparadas. Como se necesitaba mano de obra en las colonias a casi cualquier precio, los capitanes de los buques recurrían a cualquier método, desde el consejo persuasivo hasta el secuestro, para inducir a esos infortunados a emigrar. La débil corriente que en el siglo XVII formaban los emigrantes ingleses a la América inglesa, engrosó a principios del XVIII hasta convertirse en un torrente. La larga línea de la frontera con los indios, que había permanecido más o menos estacionaria a finales del XVII, comenzó a avanzar constantemente hacia las montañas a principios del XVIII.

miércoles, 22 de marzo de 2017

La era de la caída de la gracia del hombre.

George Steiner
En "Presencias reales" George Steiner afirma que vivimos en la era de la caída de la gracia del hombre. Mientras Pol Pot enterraba vivos, literalmente, a cien mil hombres, mujeres y niños en Camboya, nadie movió un dedo. A pesar de estar al corriente, Inglaterra vendía armas a los jemeres rojos. En la época de Auschwitz no se sabía lo que estaba pasando, o muy pocos lo sabían. Realmente muy muy pocos. Pero entonces todos lo sabían, podía verse en la televisión todas las noches. En ese mundo, el mundo de un hombre que ha construido y estandarizado Auschwitz y el Gulag imagínese, (las víctimas de Stalin y Lenin se estiman en setenta millones), el umbral de lo humano, el mínimo que implica el hecho de ser hombre, ha bajado, ha bajado muchísimo. 
Gulag
Como prueba, dice Steiner, me limito a esta sencilla constatación; no hay ninguna información de una nueva atrocidad, que aparezca en la televisión o en la radio, que no nos creeríamos. Es algo totalmente nuevo. Y puede demostrarse. Cuando contaban que los alemanes, en 1914 y 1915, habían cortado las manos a los belgas, una semana más tarde se sabía que era mentira, que era una broma pesada de la propaganda. Seguro que hay muchos otros ejemplos. Hoy ya no habría nada que la gente no se creería. Es posible que una atrocidad acabara siendo falsa; eso es otra cosa. Pero a priori diríamos: “¡Vaya! Sí… Y mañana será peor”. Por no hablar de nuestro papel en Ruanda, y en tantos otros sitios… En Indonesia hay una masacre todos los días; en Birmania, la situación de niños, hombres y mujeres es terrible. Hay más niños esclavos en la actualidad que en
Niños esclavos.
ningún otro periodo de la humanidad. Cientos de millones de niños pequeños, de nueve o diez años, trabajan catorce horas al día en fábricas chinas, pakistaníes o indias. Pero nadie mueve un dedo. Eso es lo que quiero decir con: “bajar el umbral” de lo que significa ser humano. Esa barbarie inscrita en el hombre fue el tema de mi primer ensayo. Tenía dieciocho años, me parece. Sobre el triste milagro, se llamaba. Por la noche tocan Schubert, cantan Mozart, y por la mañana torturan en Auschwitz, en Bergen-Belsen o en Majdanek. Al principio no comprendía, pedí ayuda para comprender; traté de estudiar todas las respuestas a la cuestión. El pragmatismo inglés, ese sentido común algo brutal, un poco ingenuo pero muy sano, dice que todo ser humano puede convertirse en un verdugo muy deprisa. Para empezar, no estoy seguro, aunque hay experimentos que parecen confirmarlo. Además, ¿estamos seguros de que se trata del mismo ser humano que toca Schubert la víspera?
Campos de Stalin.
Sólo sé una cosa, añade Steiner, los campos de exterminio, los campos de Stalin y las grandes masacres no han venido del desierto del Gobi; se deben a la alta civilización rusa y europea, se deben al centro mismo de nuestros mayores logros artísticos y filosóficos; y las humanidades no han ofrecido resistencia. Al contrario, hay muchos casos de grandes artistas que han colaborado, alegremente, con lo inhumano.
El GULAG albergaba tanto a criminales como a prisioneros políticos
Y añade Steiner, uno podía esperar que el jardín de Goethe no estuviera al lado del campo de Buchenwald; pero salimos del jardín de Goethe y nos encontramos en el campo de concentración. Uno podía esperar que los grandes músicos se hubieran negado a tocar, diciendo: “No. No puedo tocar Debussy mientras oigo los gritos de los que mueren de sed y de hambre camino de Dachau (precisamente lo que hizo Gieseking en Múnich)”. Pero no, hubo toda una serie de conciertos aparentemente fascinantes, llenos de belleza y profundidad musical. Hay una gran ocurrencia de Picasso. Se acuerda usted del oficial alemán que visita su estudio, durante la ocupación, ve el Guernica y le dice: “¿Eso lo ha hecho usted? — No, ¡lo hicieron ustedes!”. Es una salida estupenda. Pero se trata del mismo Picasso que defiende a Stalin en un momento en el que el horror del Gulag y de las masacres estalinistas era innegable. Así pues, para la gente sencilla como yo, es mejor tratar de escuchar, de aclarar las cosas, sin tener la arrogancia moral de declarar: “¡He aquí la respuesta! ¡Lo tengo!”. Al final de mi vida sólo puedo decir: “No, no lo he comprendido”, termina por decir el profesor.

sábado, 4 de marzo de 2017

El comercio de esclavos ha tenido consecuencias desastrosas en el terreno psicológico para los africanos.

El comercio de esclavos ha tenido consecuencias desastrosas en el terreno psicológico para los africanos. Envenenó las relaciones personales entre los habitantes de África, les inyectó odio y multiplicó las guerras. Los más fuertes intentaban inmovilizar a los más débiles para venderlos en el mercado, los reyes comerciaban con sus súbditos; los vencedores, con los vencidos; y los tribunales, con los condenados. Semejante comercio marcó la psique del africano con el estigma tal vez más profundo, doloroso y duradero: el complejo de inferioridad. 


Yo, el negro, no soy sino aquel que el comerciante blanco, invasor y verdugo, puede raptarme en mi casa o terruño, encadenarme, meterme en la bodega de un barco, exponerme como mercancía y más tarde obligarme a latigazos a hacer los trabajos más duros día y noche. La ideología de los comerciantes de esclavos se basaba en el principio de que el negro era un nohombre; que la humanidad se dividía entre hombres y subhombres y que con estos últimos se podía hacer lo que a uno le viniese en gana, y lo mejor: aprovecharse de su trabajo y luego eliminarlos, cuenta Ryszard Kapuściński. En las notas y los
Ryszard Kapuściński
apuntes de estos comerciantes está expuesta toda la ideología ulterior del racismo y totalitarismo con toda su tesis vertebradora: que el otro es el enemigo, más aún, es un nohombre. Toda esta filosofía de desprecio y odio obsesivos, de vileza y salvajismo, antes de inspirar la construcción de Kolymá y Auschwitz, hacía siglos que había sido formulada y escrita por los capitanes del Martha y el Progresso, el Mary Ann o el Rainbow, cuando al mirar desde sus cabinas por el ojo de buey hacia los palmerales y las playas incandescentes, aguardaban a bordo de sus barcos, atracados en las islas de Sherbro, Kwale o Zanzíbar, el cargamento de turno de esclavos negros. 
Zanzibar. Stone Town
En este comercio, Zanzíbar se revela como una estrella negra y triste, una dirección nefasta, una isla maldita. Durante años, más aún, durante siglos enteros, se dirigen hacia ella caravanas de esclavos recién atrapados en el interior del continente, en el Congo y Malawi, en Zambia, Uganda y Sudán. A menudo atados con cuerdas para que no se escapen, sirven al mismo tiempo como porteadores, llevando al puerto, a los barcos, mercancías muy preciadas; a saber, toneladas de marfil, de aceite de palmera, pieles de animales salvajes, piedras preciosas, ébano. 

Trasladados de tierra firme a la isla a bordo de barcazas, son expuestos en el mercado como un producto cualquiera. El abanico de precios es muy amplio: desde el dólar por un niño hasta los doce por una muchacha joven y hermosa. Bastante caro, habida cuenta de que en Senegambia los
Senegambia
portugueses obtienen doce esclavos por un caballo. Luego, los más sanos y fuertes son obligados a latigazos a correr de Mkunazini al puerto: no está lejos, unos cientos de metros. Desde aquí saldrán con rumbo a América u Oriente Medio a bordo de barcos destinados al transporte de esclavos. Cuando cesa la actividad del mercado, a los muy enfermos, por los que nadie ha querido ofrecer ni tan sólo cuatro céntimos, los arrojan a la pedregosa orilla. Allí los devoran furiosas manadas de perros salvajes. Los que con el tiempo consiguen sanar y recuperar las fuerzas se quedarán en Zanzíbar y, como esclavos, trabajarán para los árabes, dueños de grandes plantaciones de claveros y cocoteros.

martes, 17 de enero de 2017

¿Por qué la Gran Colombia de Bolívar no logró establecerse como núcleo de unos Estados Unidos de Latinoamérica?

¿Por qué la Gran Colombia de Bolívar no logró establecerse como núcleo de unos Estados Unidos de Latinoamérica?

La primera es que los sudamericanos no tenían prácticamente experiencia en tomar decisiones por la vía democrática tal como había sido normal en las asambleas coloniales norteamericanas ya desde el primer momento, dice el historiador y profesor británico Niall Ferguson. De hecho, dado que el poder había estado tan concentrado en las manos de los españoles peninsulares, los criollos apenas tenían experiencia en ninguna clase de responsabilidad administrativa. El sueño de Bolívar resultó ser no la democracia, sino la dictadura; no el federalismo, sino la centralización de la autoridad.

Conforme a la Constitución que él ideó, y que, entre otras
Bolivar.
particularidades, preveía una asamblea tricameral, Bolívar había de ser el dictador vitalicio, con derecho a designar a su sucesor. “Estoy convencido hasta el tuétano, declaraba, de que América solo puede ser gobernada por un hábil déspota… no podemos permitirnos poner a las leyes por encima de los líderes y a los principios por encima de los hombres.” Su Decreto Orgánico de la Dictadura de 1828 dejaba claro que en la Sudamérica bolivariana no habría democracia de propietarios ni imperio de la ley. 

El segundo problema tenía que ver con el hecho mismo de la distribución desigual de la propiedad. Al fin y al cabo, la propia familia de Bolívar tenía cinco grandes fincas, que abarcaban más de 48.500 hectáreas. En la Venezuela inmediatamente posterior a la independencia, casi toda la tierra era propiedad de una élite criolla de solo 10.000 personas, el 1,1 por ciento de la población. El contraste con Estados Unidos resulta especialmente llamativo en ese sentido.Todavía en 1958, en Perú, el 2 por ciento de los terratenientes controlaban el 69 por ciento de toda la tierra cultivable; y un 83 por ciento poseían solo el 6 por ciento, consistente en parcelas de cinco hectáreas o menos.

La tercera dificultad ,estrechamente relacionada con las dos anteriores, era que el grado de heterogeneidad y división racial era mucho más elevado en Sudamérica. Los criollos como Bolívar odiaban a los peninsulares con extraordinaria amargura, dice Ferguson. Pero los sentimientos de los pardos y esclavos hacia los criollos no eran más amistosos. La apuesta de Bolívar para recabar el apoyo negro no se basaba en una auténtica creencia en la igualdad racial; era un tema de conveniencia política.
Estatua en Londres de Simón Bolivar.
Para entender por qué las divisiones raciales fueran más complejas en Sudamérica que en Norteamérica, es vital apreciar las profundas diferencias que surgieron en el tiempo de Bolívar. En 1650, los indios americanos representaban alrededor del 80 por ciento de la población tanto en Norteamérica como en Sudamérica, incluido también Brasil. En 1825, en cambio, las proporciones eran radicalmente diferentes. En la América española los pueblos indígenas todavía representaban el 59 por ciento de la población. En Brasil, sin embargo, la cifra estaba por debajo del 21 por ciento, mientras que en Norteamérica no llegaba al 4 por ciento. En Estados Unidos y Canadá se había iniciado ya la inmigración masiva desde Europa, mientras que la expropiación de los pueblos indios y su traslado a reservas de tierras marginales se logró con relativa facilidad por la fuerza militar. En la América española los indios no solo eran más numerosos, sino que asimismo configuraban, en ausencia de una inmigración de envergadura comparable, la mano de obra indispensable para el sistema de las encomiendas.

Nada ejemplifica mejor el contraste entre las dos revoluciones americanas que esto: la Constitución única de Estados Unidos, enmendable pero inviolable, y las 26 constituciones de Venezuela, todas ellas más o menos desechables. Solo la República Dominicana ha tenido más constituciones desde su independencia ; Haití y Ecuador figuran en tercera y cuarta posición, respectivamente, con 24 y 20. A diferencia de Estados Unidos, donde la Constitución se diseñó para sustentar “un gobierno de leyes, no de hombres”, en Latinoamérica las constituciones se utilizan como instrumentos para subvertir el propio imperio de la ley.

lunes, 7 de noviembre de 2016

La esclavitud de africanos

La importación de africanos para remplazar la menguante población indígena de las Antillas comenzó en los primeros años del siglo XVI. Era realizada con licencia de la corona, y aunque algunos dominicos tuvieron dudas sobre su legitimidad, en general no hubo oposición seria de las órdenes misioneras. A primera vista, parece extraño que la corona española, siempre tan dogmática acerca de la libertad personal de los indios, no pudiera hallar inconsecuencia alguna en la esclavitud negra; pero para la mente de los siglos XVI y XVII los dos casos eran muy distintos. Las objeciones a la esclavitud de los indios eran primordialmente jurídicas. Los indios eran súbditos de la corona de Castilla y tenían derecho a la protección. Por otro lado, los negros eran súbditos de reyes independientes, cuenta el profesor John H. Parry. 

Los europeos visitaban el África occidental como comerciantes, no como soberanos. Si los gobernantes locales guerreaban entre sí y vendían sus prisioneros a los traficantes de esclavos árabes o europeos, ello no era culpa del rey de España. La esclavitud de los prisioneros de guerra era práctica normal en muchas partes del mundo. Los teóricos asentaban que la guerra debía ser una guerra justa; pero, evidentemente, en la práctica era imposible a los compradores de esclavos saber a qué atenerse sobre ese punto. De cualquier modo, el negro era considerado como un animal superior, físicamente mucho más apto para el trabajo rudo que el indígena. 

La esclavitud era una institución familiar en la Europa del siglo XVI, y muy común en el sur de Europa. La relación de Portugal con el norte y el occidente de África había hecho del esclavo negro una figura familiar en Portugal y en España mucho antes del descubrimiento de América. En las guerras con los moros y en la constante lucha contra las ciudades corsarias de la costa de Berbería, los prisioneros eran generalmente esclavizados por ambos bandos, y todas las potencias navales del Mediterráneo utilizaban esclavos para remar en las galeras. La esclavitud doméstica sobrevivía en el siglo XVIII. Por lo que toca al comercio de esclavos para el trabajo en general, el descubrimiento de América dióle nueva vida, y hasta fines del XVIII ninguna duda seria fue emitida acerca de su legitimidad.


 Lord Hardwicke
La esclavitud misma se justificaba legalmente en el siglo XVIII por una analogía algo forzada con la servidumbre inglesa; el lord canciller Hardwicke sostuvo que si bien la propiedad de siervos se había extinguido en la práctica, ninguna ley positiva había abolido el estado de siervo. Un argumento semejante se usó en Francia, donde aún no se había extinguido la servidumbre. En las colonias inglesas ninguna justificación de derecho común fue requerida para la esclavitud, puesto que en casi todas partes era definida y legalizada por leyes positivas dictadas por las asambleas coloniales. Las colonias francesas tuvieron un código general de derecho de esclavitud, el Code Noir, dado por Luis XIV en 1685, que otorgaba a los esclavos cierto número de derechos civiles importantes y prohibía la separación de familias. Las leyes españolas de Indias contenían disposiciones semejantes, y en general parece que los esclavos negros fueron mejor tratados en las colonias españolas que en cualquier otro sitio; pero en la práctica los esclavos de plantaciones estuvieron en todas partes a merced de su propietario.

La esclavitud era una institución familiar en la Europa del siglo XVI, y muy común en el sur de Europa

La importación de africanos para remplazar la menguante población indígena de las Antillas comenzó en los primeros años del siglo XVI

Por lo que toca al comercio de esclavos para el trabajo en general, el descubrimiento de América dióle nueva vida, y hasta fines del XVIII ninguna duda seria fue emitida acerca de su legitimidad