El papa Francisco cree que la miseria espiritual es el mayor drama del hombre moderno. En su mensaje para la Cuaresma del año 2014 escribía que “no es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros, a menudo joven, tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual”.

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