miércoles, 9 de septiembre de 2026

La nueva generación de terroristas yihadistas

Los últimos atentados terroristas cometidos en suelo europeo estarían en cierto modo siguiendo la base ideológica del yihadismo propuesta tras los atentados del 11S por el miembro de Al Qaeda, Abu Musab al-Suri (Mustafá Setmarian). Las directrices de esta ideología las plasmó en una obra de más de 1.600 páginas titulada Llamada a la resistencia islámica global. En dicho documento, Al-Suri exigía una especie de modelo de actuación para los yihadistas. Cualquiera que desee participar en la yihad debía basarse en ese modelo, ya sea solo o en grupos pequeños, pero en todo caso sin conexión alguna con una estructura más grande. Todos los detalles operativos estarían exclusivamente en manos de cada célula individual. “Cada lugar, cada casa, cada apartamento” debería convertirse en un campo bajo su propia responsabilidad, en el que los residentes se preparen continuamente para la guerra. Al-Suri afirma que, cuando se trata de impulsar los planes de resistencia para una revolución islámica global, todo está permitido, incluidos los ataques a civiles: “El tipo de ataque que impacta a los estados y derroca a los gobiernos es el asesinato en masa de la población. Uno tiene que poner el punto de mira en las multitudes para lograr el máximo número de víctimas. Esto es muy fácil porque existen muchos objetivos de este tipo, como estadios llenos de espectadores, eventos sociales anuales, mercados concurridos, edificios de gran altura y otros edificios con mucha gente”.
A partir del año 2015 se ha producido un cambio de paradigma, alentado por la propaganda de EI y Al Qaeda. Debido a su mayor debilidad, ambas organizaciones terroristas ahora propagan cada vez más ataques de autores individuales y el uso de armas simples y medios rudimentarios contra los llamados soft targets. Estos ataques, a menudo espontáneos, llevados a cabo por autores individuales, cuya planificación previa a menudo no es visible para terceras personas, plantean grandes desafíos a las autoridades de seguridad. Los ataques con armas simples como cuchillos o bien vehículos como furgonetas o camiones no requieren una planificación criminal compleja ni amplios conocimientos, pero aun así crean un importante efecto mediático, además del sufrimiento de las víctimas.
Desde finales del año 2022, el ISPK ha aparecido en escena con el objetivo de recuperar la planificación y ejecución de ataques complejos con un gran número de víctimas. Un ejemplo de ello viene constituido por el atentado terrorista cometido en el Crocus City Hall de la localidad rusa de Krasnogork en marzo de este año. Al contrario de los recientes ataques de los denominados lobos solitarios propagados por EI, el ISPK parece estar esforzándose por controlar y dirigir células y grupos de ataque (Hit-Teams), contra objetivos occidentales de importancia. El hecho de que, hasta el momento dicha tipología de ataques terroristas por parte del ISPK no ha podido felizmente llevarse a efecto se debe, entre otras cosas, a la cooperación entre las autoridades policiales y los servicios de inteligencia.
Lo que hace que la nueva generación de terroristas yihadistas sea tan peligrosa es que actúan de forma autosuficiente. Su radicalización se produce en ocasiones en un lapso temporal relativamente corto, a veces sin conexión con otros extremistas, decidiendo actuar cuando, donde y como quieran. El arma es secundaria. El número de víctimas también. Los investigadores germanos denominan a estos jóvenes terroristas musulmanes lobos solitarios.

Referencia: Global Strategy Report, Miguel Angel Cano, profesor titular de Derecho Penal y Criminología. Coordinador del Grado en Criminología de la Universidad de Granada


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