Uno de cada cinco niños en España vive en situación de carencia material y el 12%, equivalente a cerca de 700.000 menores, en carencia material severa, según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística. Este indicador es uno de los más consultados por los expertos a la hora de cuantificar la pobreza, ya que mide la incapacidad de poder permitirse necesidades básicas tangibles, a diferencia de otros índices que comparan cuántas personas están por debajo de un umbral relativo a la media.
En Unicef hablan de la dramática situación de la infancia en España. “Hay varios problemas, pero el más notorio, el que choca más, porque España no es Burkina Faso, es que un tercio, grosso modo, de la población infantil vive en situación de riesgo de pobreza y exclusión social y un 19% en la pobreza relativa”, alerta Chema Vera, director ejecutivo nacional de la organización. “El 11,8% de los niños españoles viven en privación material severa, familias que en una semana tienen que decidir si comen carne o calientan la casa o reparan una mesa, aunque sean necesidades básicas”. Además lamenta que no se estén produciendo avances en la situación de los niños más vulnerables.
“En los últimos dos o tres años hemos visto un estancamiento o empeoramiento de la pobreza infantil”,asegura Vera. “Esa realidad obedece a el acceso a la vivienda y su impacto en la pobreza y el bienestar infantil, y la precariedad laboral”, señala Vera, que observa que “los salarios no son adecuados a los costes”. Además, España tiene un peor sistema de protección social a las familias con hijos que el resto de Europa, especialmente el este. “Polonia reduce su pobreza infantil relativa en 20 puntos post transferencias sociales, mientras que España lo hace en seis, señal de que la protección no está funcionando. Esa es la realidad, en España se protege poco y mal”.

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