La vergüenza es un sentimiento derivado de la inseguridad y la dependencia de la opinión externa. La persona que siente vergüenza experimenta un gran malestar al negarse a sí misma e intentar adaptarse a las expectativas de los demás. La vergüenza desea que nos volvamos invisibles y para ello es capaz de poner en marcha muchas estrategias. Es la enemiga de la visibilidad de la presencia. Es una emoción difícil que aparece para ocultar quiénes somos, porque el miedo y la inseguridad le han informado de que lo pasaremos mal.La persona que experimenta vergüenza, vive atemorizada por el miedo a que los demás descubran sus debilidades, que no son otras que ser ella misma. El origen de esta emoción suele encontrarse en una experiencia en la que la persona sintió o le hicieron sentir que no se comportó como debía. De esta manera quedó marcada.Es tanto su miedo que el bloqueo surge como defensa para protegerla, a la vez que se sumerge en un profundo estado de frustración.
La soledad. Nos da vergüenza que nos vean solos. El sentir que no pertenecemos a un grupo o que no tenemos familia hace que nos sintamos como unos apestados sociales.Nos sentimos observados y atrapados en una postura inferior. La vergüenza nos lleva a pensar que tenemos la culpa de lo que nos pasa.Tener vergüenza implica por un lado, experimentar emociones como la culpa y el miedo, y por otro mecanismos como la perfección y el control para superar el sentimiento de inadecuación.La vergüenza es ese miedo a ser, a mostrar lo que uno es, a optar por ser invisible para no ser objetivo de críticas. Eso implica una falta de respeto y tolerancia a uno mismo, con baja autoestima y envuelve a la persona en un filtro negativo y de autodesprecio.

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