miércoles, 30 de septiembre de 2026

El régimen chino busca limitar la práctica religiosa

Catedral de San Ignacio de Xujiahui

La Catedral de San Ignacio de Xujiahui, símbolo de la presencia católica en Shanghái, lleva meses sin celebrar servicios públicos. Las autoridades justifican el cierre con supuestas reformas interiores, pero los fieles denuncian que tras los muros reina un vacío absoluto. Incluso la tienda de artículos religiosos vinculada al templo ha retirado todos los libros de teología, incluidas las Biblias y devocionarios. 
En junio, las iglesias de Pekín eliminaron las Biblias de la venta, cerrando uno de los últimos canales de acceso a los textos sagrados. A esto se suma un férreo control sobre las actividades comunitarias, peregrinaciones canceladas, viajes restringidos y trámites imposibles para obtener permisos. La popular aplicación católica Wan You Zhen Yuan censuró las retransmisiones del rosario desde Lourdes y suspendió cursos de formación espiritual en línea. 
Jóvenes católicos que trabajan como funcionarios ocultan su fe, asisten a misa con mascarilla y solo fuera de sus provincias para evitar represalias laborales.
ChinaAid, fundada en 2002, ha expresado su profunda preocupación por este endurecimiento sistemático. La organización, dedicada a la defensa de la libertad religiosa y los derechos humanos, advierte que el régimen busca limitar la práctica católica tanto en público como en privado. 

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