jueves, 24 de septiembre de 2026

El alma de Europa hunde sus raices en tiempos lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad

Uno de los padres de Europa, Robert Schuman, hablaba de la necesidad de dotar a Europa de un “suplemento de alma”. Si queremos dar un alma a Europa, tenemos que pasar de la dimensión de los intereses económicos a los valores fuertes y compartidos. No se trata de producir valores éticos, no es esta la tarea de la Unión, sino la de encontrarlos en nuestra historia y en nuestra cultura, empezando por aquellas raíces cristianas comunes a las que Juan Palo II hizo referencia en tantas ocasiones. Estos valores, que son el elemento más unificador de Europa, pueden construir, desde el Atlántico a los Urales, los cimientos de la casa común europea, escribe Gianfranco Fini.
La identidad política y espiritual de Europa se funda en el sentido de limite que tiene la historia, la política y las instituciones públicas respecto a la libertad, la dignidad de la persona y la autonomía de los cuerpos intermedios. Y este límite tiene un origen religioso, manifiesta Marco Follini.
Para Cristiana Muscardini el alma de Europa hunde sus raices en tiempos muy lejanos, en culturas que han hecho progresar a la sociedad humana, en visiones del mundo que han caracterizado todo lo que existe hoy de vital y positivo en la humanidad. El pensamiento griego, el judío, el romano , el cristiano, el Renacimiento son pilares sólidos y nada efímeros sobre los que se ha forjado Europa a lo largo de generaciones. El Occidente nace de estos territorios del espíritu. Una Europa que olvidase esto estaría condenada a un declive cultural, antesala de otros desastres. El alma de Europa debe ser una respuesta a la crisis de la cultura actual, que acentuéa la perdida de los valores y los relativiza frente a intereses materiales. La defensa de la dignidad humana , el derecho a la vida, a la salud y a la propiedad, la familia, la dignidad del trabajo, la lucha contra la pobreza y la marginación, el respeto al prójimo, son otros tantos aspectos de este alma que debe caracterizar las políticas europeas. 

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