Mostrando entradas con la etiqueta vicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vicio. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2026

En el siglo XIV un gran esfuerzo de reconstrucción moral se hacía preciso para sacar a la Cristiandad del abismo

El siglo XIV, tiempo de depresión, había visto pasar, como un terrible viento, castigo de Dios, a los cuatro jinetes del Apocalipsis: hambre, guerra, peste y muerte. Un gran esfuerzo de reconstrucción moral se hacía preciso para sacar a la Cristiandad de aquel abismo. No cabe duda de que la presencia del cardenal de Luna durante un decenio influyó de modo muy poderoso para que la reforma española, que se situó en posiciones de vanguardia. Durante la legación del cardenal Luna, San Vicente Ferrer, que precisamente en 1379 había renunciado al priorato sobre los dominicos de Valencia para disponer de entera libertad, volcándola en la enseñanza y la predicación, se convirtió en un gran orador, según el gusto del tiempo, que hacía la propaganda en orden a demostrar que aquellas ondas de desorden, vicio y división, anunciaban ya el fin del mundo, empujando a sus oyentes a considerar como negocio casi exclusivo la salvación.San Vicente trataba de comunicar precisamente aquellos esquemas doctrinales que empleara en la redacción de su libro De vita spirituali: como hacían también los maestros de la devotio moderna, reclamaba una estricta imitación de Cristo en el desasimiento de toda clase de bienes en este mundo, sin incurrir, sin embargo, en el exceso de reputarlos como males; la frecuencia en la recepción de sacramentos de penitencia y eucaristía era el puente que permitía al hombre entrar en directa relación con la Trascendencia.
La señal de partida para la reforma fue dada, presente el cardenal, en las Cortes de Segovia (setiembre/octubre de 1383), en donde se promulgaron leyes en relación con la vida de la Iglesia. Siendo definido el reino como una comunidad religiosa (sólo los bautizados podían entrar en la categoría de súbditos), el proceso tenía que incluir necesariamente decisiones temporales y espirituales.Todas las decisiones de los gobernantes deben someterse a la ley de Dios, lo cual significaba abundantes límites en sus competencias. En aquellas Cortes de Segovia aproximadamente la mitad de las cincuenta y cinco leyes que se promulgaron estaba relacionada con la disciplina de la Iglesia, no es difícil reconocer la mano del cardenal. En aquellas Cortes se dictaron disposiciones para desarraigar el juego de azar, pecado grave, el amancebamiento de los clérigos y el adulterio tanto de éstos como de laicos.
La propuesta de reforma, conducente a conseguir una sociedad moralmente más sana, sometida a las estructuras jerárquicas y llamada a anteponer la conciencia del deber a las prerrogativas y privilegios que comportaba el estado eclesial, era, sin duda, arma de dos filos; establecía fuertes limitaciones, más eficaces de lo que suele juzgarse, a los excesos del poder político, pero al mismo tiempo se inclinaba en favor de un verdadero clericalismo. La reforma española pudo avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos y en la apertura a otros pueblos idólatras.Pero, al mismo tiempo, carecía de solución adecuada para aquellos sectores de población que, al profesar la fe mosaica o musulmana, no podían ser aceptados como parte del reino. Judaísmo e Islam tampoco tenían propuestas.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Avaricia

El papa Francisco define la avaricia como una "forma de apego que impide al ser humano la generosidad" y que no solo afecta a los "grandes patrimonios”.Se trata de un "vicio transversal" que, según el Papa, "no tiene nada que ver con el saldo de la cuenta corriente. Es una enfermedad del corazón, no de la cartera".Si bien "podemos ser señores de los bienes que poseemos, a menudo ocurre lo contrario, son ellos los que nos poseen”.
"Algunos hombres ricos no son libres, ni siquiera tienen tiempo para descansar, tienen  que mirar por encima del hombro porque la acumulación de bienes también exige su custodia. Están  siempre angustiados porque un patrimonio se construye con mucho sudor, pero puede desaparecer en un  momento. Olvidan la predicación evangélica, que no afirma que las riquezas sean en sí mismas un  pecado, pero sí ciertamente son una responsabilidad", subrayó el Papa. La avaricia se dirige también con frecuencia al "apego a las cosas pequeñas", conformándose como "un apego que quita la libertad" y que en ocasiones "puede desembocar en formas de acaparamiento compulsivo o acumulación patológica”.
El Papa Francisco recomienda para curar la avaricia un "método drástico pero eficaz" de los monjes para recuperarse de esta "enfermedad", y no es otro que "la meditación de la muerte". "Por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa estamos absolutamente seguros y es que no cabrán en el ataúd. Nosotros no podemos llevar con nosotros los bienes”. Se trata de una reflexión que,  además, hace intuir no solo "la locura" de la avaricia, sino también "su razón más recóndita", pues "es un tentativo de exorcizar el miedo de la muerte. Busca seguridades que en realidad se desmoronan en el mismo momento en el que las agarramos”.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Preferir lo que es bueno a lo que es útil


Uno de los más influyentes economistas del siglo XX, John Maynard Keynes, seguía esperando que llegaría inevitablemente el día en que la sociedad se centraría en los fines (la felicidad y el bienestar, por ejemplo) antes que, como hasta ahora, en los medios (el crecimiento económico y la persecución individual del beneficio). Keynes escribió que “la avaricia es un vicio, la práctica de la usura es un delito, y el amor al dinero es detestable… Debemos una vez más valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil”. E insistió en que “no está lejos el día en que el problema económico estará en el asiento de atrás, donde debe ir, y el corazón y la cabeza volverán a ser ocupados y reocupados por nuestros problemas reales, los problemas de la vida y de las relaciones humanas, de la creación, del comportamiento y de la religión”.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Tomás Moro equipara el mal con el orgullo

Tomás Moro( 1478-1535) equipara el mal con el orgullo cuando escribe al preceptor de sus hijos, William Gonell, haciéndole ver los medios y fines de la educación: “Querido Gonell: el orgullo es un mal que solo difícilmente se puede extirpar; por eso y desde temprana edad se ha de poner esfuerzo para no permitir que aflore demasiado. Este mal es tan obstinado por varias razones. Apenas llegamos al mundo cuando ya nos es implantado en nuestros sensibles corazones de niño, después es casi cultivado por los maestros y fomentado por los padres. Ya nadie quiere enseñar el bien sin exigir de inmediato una alabanza como recompensa y si uno se acostumbra a ser alabado por las masas, es decir, por gente insignificante, al final se avergüenza de ser contado entre los honrados. A todo trance quiero apartar a mis hijos de tal desgracia. Vosotros, mi querido Gonell, mi mujer y todos mis amigos, tenéis que explicarles lo reprochable e indigna que es tal gloria efímera. Tenéis que explicarles que nada es más adecuado que aquella humilde modestia que Cristo nos recomienda repetidas veces. Actuad con prudente caridad; instruidlos en la virtud, sin censurar el vicio; pues con amor alcanzaréis más que con rigidez. Quien desee proceder cautelosamente, lea los escritos de los Padres de la Iglesia; nunca se enfurecieron. Su santidad, que nos mueve a la obediencia, nos exhorta a imitarlos”.


lunes, 4 de agosto de 2025

Todo malo

Aristóteles dice que “ todo malo es ignorante de lo que debería hacer y de ello de lo que debería abstenerse; por culpa de un error de ese genero nos hacemos injustos y malos”. Aristóteles se representa al hombre como entregado a la persecución de una felicidad, desde luego muy relativa, cuya conquista es el término de la vida moral. Sus acciones son buenas cuando le acercan a ella, malas cuando la alejan.
La virtud es el hábito razonable que nos hace capaces de alcanzar la felicidad, como el vicio es el hábito desrazonable que nos condena a no alcanzarla, escribe el filósofo Etienne Gilson.

martes, 29 de julio de 2025

Virtud es conocimiento


Isaiah Berlin
Crimen, vicio, imperfección, nacen todos de la ignorancia y la indolencia mental o de la confusión. Esta ignorancia puede estar fomentada por gentes malvadas que quieren arrojar polvo a los ojos de otros para dominarlos, y que al final pueden, la mayor parte de las veces, acabar siendo víctimas de su propia propaganda. “Virtud es conocimiento” significa que, si sabes lo que es bueno para el hombre, no puedes, si eres un ser racional, vivir de un modo diferente a aquel según el cual realización plena es aquello hacia lo cual se orientan todos los deseos, esperanzas, oraciones y aspiraciones, eso es lo que se quiere decir al llamarlas esperanzas. Diferenciar realidad de apariencia, diferenciar lo que de verdad realizará plenamente al hombre de lo que tan solo parece prometer hacerlo así, eso es conocimiento, y eso solo lo salvará. Este vasto supuesto platónico, a veces en su forma cristiana, bautizada, es el que anima a los grandes utópicos del Renacimiento, la maravillosa fantasía de Moro, la Nueva Atlantis de Bacon, la Ciudad del Sol de Campanella y la docena, más o menos, de utopías cristianas del siglo XVII, de las que la de Fénelon es solo la más conocida, escribe el filósofo Isaiah Berlin.


miércoles, 14 de mayo de 2025

Ingratitud

Ignacio de Loyola dijo que “la ingratitud será la cosa de las más indignas de ser abominadas delante de nuestro Creador y Señor”.Shakespeare en La duodécima noche dice:“Odio la ingratitud más en un hombre que la mentira, la vanidad, la embriaguez parlanchina o cualquier mancha de vicio cuya fuerte corrupción habita en nuestra frágil sangre”. Se sostiene que Kant dijo que “la ingratitud es la esencia de la vileza y de la malea”. Rochefoucauld dijo que “demasiado apresuramiento en pagar un favor es ya una muestra de ingratitud”.

lunes, 12 de mayo de 2025

No hay verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien

Libertad psicológica significa la ausencia de necesidad interna para elegir una cosa u otra; no se refiere ya a la posibilidad de hacer, sino a la de decidir autónomamente, sin estar sujeto a un determinismo interior, es decir, sin que una fuerza interna diferente de la voluntad lleve a elegir necesariamente una cosa impidiendo elegir las otras posibles alternativas. La libertad psicológica es capacidad de autodeterminación. Ciertas enfermedades mentales agudas, algunas drogas o un estado de mucha agitación (ante un incendio, por ejemplo) pueden privar total o parcialmente de la libertad psicológica. La libertad moral es la libertad de que goza la persona que no está esclavizada por las malas pasiones, por los vicios. 
La esencia de la libertad (lo que ha de darse necesariamente para que haya libertad) y su acto propio es la autónoma adhesión al bien, es decir, el amor del bien, que es el acto por excelencia de la libertad. Libertad y amor están unidos. No hay amor verdadero que no sea libre, ni verdadera libertad que no se ejercite como amor hacia algo o hacia alguien.

domingo, 9 de marzo de 2025

Casi todo lo que antes era vicio ha dejado ahora de serlo

Nuestra sociedad parece muy tolerante porque muchas cosas que hace cien años estaban prohibidas se consideran ahora completamente normales. Pero si nos fijamos mejor, también hay cosas que hace cien años eran normales y que ahora están prohibidas. Tan completamente prohibidas que hasta nos parece normal que sea así, tan normal como a nuestros bisabuelos les debía parecer su sistema de tabúes y prohibiciones. Muchos de los antiguos tabúes se referían al sexo; muchos de los actuales se refieren a la relación madre-hijo, para desgracia de los niños y de sus madres. Por ejemplo, la palabra “vicio” se usa ahora en una forma totalmente diferente a como la usaban nuestros abuelos. Casi todo lo que entonces era vicio ha dejado ahora de serlo. Beber, fumar o jugar son ahora enfermedades (alcoholismo, tabaquismo, ludopatía), con lo que el pecador se ha convertido en víctima inocente. La masturbación (el “vicio solitario” que tanto preocupaba a médicos y educadores) se considera normal. La homosexualidad es simplemente un estilo de vida. Hablar de vicio en cualquiera de esos casos se consideraría hoy un grave insulto. Hoy en día, sólo se llama vicio a algunas inocentes actividades de los niños pequeños: Tiene el vicio de morderse las uñas. Llora de vicio. Si lo coges en brazos, se va a enviciar. Lo que pasa es que está enviciado con el pecho, y por eso no se come la papilla.

martes, 31 de diciembre de 2024

Existe la posibilidad de eliminar el mal del mundo

El bien y el mal
San Agustín advirtió que la bondad es fundamental e independiente, mientras que el mal es secundario y dependiente. Mientras que el mal no puede existir sin la bondad, no ocurre al contrario. Esto significa que siempre existe cierta posibilidad de eliminar el mal del mundo. Dado que el mal debe producirse a partir de la bondad preexistente, la conclusión es que la bondad es, por así decirlo, el “modo por defecto” del mundo. Siempre que las personas tengan la posibilidad de elegir, existe la posibilidad de que elijan el bien. De modo que siempre existe alguna razón para abrigar la esperanza de que el mal puede ser superado. En conclusión, hemos aprendido que el mal es ausencia de bondad, que su fuente es el deseo de tener más de lo que por justicia nos corresponde, y que está ligado al miedo y la destrucción. Con este conocimiento estamos en posición de ver con más claridad el mal en nosotros mismos y en nuestros semejantes.
Para Douglas K. Blount, profesor de filosofía y ética en Southern Baptist Theological Seminary, el resentimiento, la amargura y el orgullo son vicios que pueden convertimos en presas fáciles de una fuerza corruptora, aunque seamos básicamente buenas personas.

lunes, 7 de octubre de 2024

Es necesario aprender qué debemos hacer y cómo hacerlo

Séneca y Nerón.

Séneca en sus Epístolas morales a Lucilio II escribe : Suponte que la avaricia se ha mitigado, que la voluptuosidad se ha contenido, que a la temeridad se le ha puesto freno y a la desidia se le ha aplicado un estímulo. Aun cuando hayamos suprimido los vicios es necesario aprender qué debemos hacer y cómo hacerlo.
Sabes que la amistad debes cultivarla religiosamente, pero no lo haces. Sabes que es un desvergonzado quien reclama castidad a su mujer, cuando él mismo seduce a las esposas de los demás; sabes que, como ella en nada debe relacionarse con un adúltero, así tú tampoco con una meretriz, y no lo haces. Por ello, de vez en cuando, se te ha de refrescar la memoria, pues tales preceptos no conviene tenerlos en el repuesto, sino al alcance de la mano.

domingo, 6 de octubre de 2024

Entre la virtud y el vicio no hay un instante de tregua

Henry David Thoreau, filósofo estadounidense, escribe en Walden: “Nuestra vida al completo es asombrosamente moral. Entre la virtud y el vicio no hay un instante de tregua. La única inversión que nunca da pérdidas es la bondad”.

domingo, 14 de abril de 2024

El cristianismo acepta la responsabilidad de toda la historia anterior de la humanidad, pero también reclama el beneficio

Etienne Gilson, filósofo e historiador de la filosofía, en su libro El espíritu de la filosofía medieval escribe que “el prologo del Evangelio de San Juan sugiere que Jesucristo es el Verbo, y el Verbo es Dios. El Evangelio dice que el Verbo ilumina a todo hombre que llega a este mundo; de ahí resulta que debemos admitir, por el testimonio de Dios, una revelación natural de Verbo, universal anterior a la que se produjo cuando, haciendes carne, vino a habitar entre nosotros. Los que han vivido según el Verbo, ya fueran paganos o judíos, han sido, pues, cristianos por definición, en tanto los que han vivido en el error o en el vicio, es decir, contrariamente a lo que les enseña la luz del Verbo, han sido verdaderos enemigos de Cristo desde antes de su llegada. San Justino admite a favor de aquellos una revelación natural que los salva. Sócrates llega a ser un cristiano tan fiel, que no es sorprendente que el diablo hiciera de el un mártir de la verdad, y San Justino no está lejos de decir con Erasmo: |San Sócrates ruega por nosotros!. El cristianismo acepta la responsabilidad de toda la historia anterior de la humanidad, pero también reclama el beneficio. Todo lo mal hecho se ha hecho contra el Verbo, que es el Cristo, toda verdad es cristiana por definición.

lunes, 26 de junio de 2023

La virtud del socialismo es el reparto equitativo de las miserias

Para Winston Churchill “el vicio inherente del capitalismo es el reparto desigual de las bendiciones; la virtud inherente del socialismo es el reparto equitativo de las miserias”.

jueves, 10 de febrero de 2022

El poder del ejemplo

Emperador Nerva

Cuenta Gibbon en La historia de la decadencia y caída del Imperio romano que, cuando en Roma existía el poder absoluto, en tiempos de los emperadores, dado que en cada ser humano prima siempre un carácter, con cada emperador subía al trono una pasión, que por lo general era un vicio. Con Tiberio subió la perfidia, con Calígula la crueldad, con Claudio la pusilanimidad, con Nerón el narcisismo criminal, con Galba la avaricia, con Otón la vanidad, y así se sucedían en el trono los vicios, hasta que llegó Vitelio y con él se extendió sobre Roma la enfermedad de la gula. Pero un día llegó al trono Nerva, y con él se impuso la moderación, lo sucedió Trajano y con él ascendió la justicia, lo sucedió Adriano y con él reinó la tolerancia, llegó Antonino Pío y con él la bondad, y finalmente con Marco Aurelio gobernó la sabiduría, de modo que así como se habían sucedido los vicios, durante un siglo se sucedieron las virtudes en el trono de Roma. Tal era en aquellos tiempos, al parecer, el poder del ejemplo, el peso pedagógico de la política sobre la sociedad. En nuestro tiempo el poder del ejemplo lo tienen los medios de comunicación, son ellos los que crean y destruyen modelos de conducta.

jueves, 28 de mayo de 2020

Fuerza de trabajo



Para el filósofo Karl Polanyi “permitir que el mecanismo del mercado dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos y de su medio natural, e incluso que de hecho decida acerca del nivel y de la utilización del poder adquisitivo, conduce necesariamente a la destrucción de la sociedad. Y esto es así porque la pretendida mercancía denominada “fuerza de trabajo” no puede ser zarandeada, utilizada sin ton ni son, o incluso ser inutilizada, sin que se vean inevitablemente afectados los individuos humanos portadores de esta mercancía peculiar. Al disponer de la fuerza de trabajo de un hombre, el sistema pretende disponer de la entidad física, psicológica y moral humana que está ligada a esta fuerza. Desprovistos de la protectora cobertura de las instituciones culturales, los seres humanos perecerían, al ser abandonados en la sociedad. Morirían convirtiéndose en víctimas de una desorganización social aguda, serían eliminados por el vicio, la perversión, el crimen y la inanición. La naturaleza se vería reducida a sus elementos, el entorno natural y los paisajes serían saqueados, los ríos polucionados, la seguridad militar comprometida, el poder de producir alimentos y materias primas destruido. Y, para terminar, la administración del poder adquisitivo por el mercado sometería a las empresas comerciales a liquidaciones periódicas, pues la alternancia de la penuria y de la superabundancia de dinero se mostraría tan desastrosa para el comercio como lo fueron las inundaciones y los períodos de sequía para la sociedad primitiva”.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Sola la virtud posee la justa medida que los vicios del alma no aceptan

Séneca
Séneca decía que nada importa lo intensa que sea la pasión; por más pequeña que sea no sabe obedecer, no acepta un consejo. Como ningún animal secunda la razón, ni el que es feroz, ni el doméstico y manso (pues su naturaleza es insensible a los consejos), así tampoco las pasiones, por más débiles que sean, ni la secundan, ni la escuchan. Los tigres y los leones nunca se despojan de su fiereza; en ocasiones la mitigan; pero, cuando menos se espera, se irrita su crueldad amansada. Jamás los vicios se amansan noblemente. Por lo tanto, si la razón se impone, las pasiones ni siquiera comenzarán; si comienzan en contra de la razón, en contra de ella se mantendrán. Es más fácil impedir el comienzo de aquéllas, que refrenar su ímpetu.


Sola la virtud, añade Seneca, posee la justa medida que los vicios del alma no aceptan. Más fácilmente los extirparás que los refrenarás.Si otorgamos algún derecho a la tristeza, al temor, a la ambición, a los restantes afectos desordenados, no ejerceremos dominio sobre ellos.

Si no está en nuestro poder que las pasiones existan o no, tampoco lo estará su intensidad: si a ellas les has permitido que surjan, crecerán de consuno con sus causas y resultarán tan fuertes como éstas las hayan hecho.¿Cómo tendré bastante energía para acabar con aquel vicio, si para impedirlo tuve poca fuerza, supuesto que es más fácil rechazar el mal que refrenarlo una vez que se le ha dejado entrar?, se pregunta Lucio Anneo Séneca.

jueves, 14 de junio de 2018

La virtud inherente al socialismo.

Churchill en 1954 
Winston Churchill en 1954 dijo que “el vicio inherente al capitalismo es el reparto desigual de los beneficios; la virtud inherente al socialismo es el reparto igualitario de la pobreza”. La futilidad de las tentativas socialistas de construir una sociedad igualitaria mediante una imposición centralizada queda plasmada en un chiste mordaz muy popular entre los europeos orientales de los regímenes comunistas: “Bajo el capitalismo, el hombre explota al hombre; bajo el socialismo, es a la inversa”.

martes, 7 de marzo de 2017

Aurea Mediocritas.

Aristoteles.
“¿Qué podemos hacer para incrementar nuestra posibilidad de eudaimonia?”. La respuesta de Aristóteles es: “desarrollar el carácter adecuado”. Has de sentir las emociones adecuadas en el momento justo y éstas te conducirán a un buen comportamiento. En parte, esto dependerá de cómo has sido educado, pues el mejor modo de desarrollar buenos hábitos es practicarlos desde temprana edad. Los buenos patrones de conducta son virtudes; los malos son vicios. Piensa en la virtud de la valentía en tiempos de guerra. Puede que un soldado tenga que arriesgar su vida para salvar a unos civiles del ataque de un ejército. A una persona temeraria no le preocuparía su propia seguridad y no vacilaría en involucrarse en una situación peligrosa, aunque no necesitase hacerlo. Sin embargo, eso no es valentía, sólo imprudencia a la hora de afrontar los riesgos. En el otro extremo, un soldado cobarde no podría vencer su miedo para actuar de un modo adecuado y se quedaría paralizado de terror cuando más se le necesitara. En esta situación, sin embargo, una persona verdaderamente valiente o audaz sentiría miedo, pero sería capaz de sobreponerse y hacer algo. Aristóteles creía que
Cuatro virtudes.
toda virtud se encontraba entre dos extremos. Aquí la valentía está a medio camino entre la temeridad y la cobardía. Esto se suele conocer como la doctrina aristotélica de la Aurea Mediocritas. El interés del planteamiento ético de Aristóteles no es únicamente histórico. Muchos filósofos modernos piensan que estaba en lo cierto acerca de la importancia de desarrollar las virtudes, y que su opinión sobre la felicidad era acertada e inspiradora. En vez de procurar incrementar nuestro placer en la vida, dicen, deberíamos intentar ser mejores personas y hacer lo correcto. Esto es lo que hace que la vida vaya bien.


Según Aristóteles, el fin o bien último que persigue el hombre es la eudemonía o sea, felicidad, entendida como plenitud de ser. El problema viene dado entonces en determinar qué se entenderá por felicidad, y es aquí, que la Etica a Nicómaco hace mención a cuatro tipos de vida y su consiguiente forma de encontrar la felicidad. Según Aristóteles, el hombre cree alcanzar la felicidad con riquezas; o con honores y fama; y otros creen obtenerla por placer. Concluye diciendo que no se alcanza la felicidad mediante ninguno de los cuatro caminos mencionados, sino mediante la práctica de la virtud. Hay que vivir la vida de acuerdo a nuestra razón y búsqueda de la verdad, actuando bien, es decir, vivir en la concepción teológica de la naturaleza humana.

el fin o bien último que persigue el hombre es la eudemonía o sea, felicidad, entendida como plenitud de ser. 

Hay que vivir la vida de acuerdo a nuestra razón y búsqueda de la verdad

domingo, 15 de enero de 2017

El amor encendió el contrafuego.

François Mauriac
Cada vicio particular lleva distintivo sobre el ganado de sus fieles, escribe François Mauriac. El día del juicio les sorprenderá juntos y no será preciso hacer sonar la trompeta para llamarles desde los cuatro puntos del globo. El sombrío racimo de cada enjambre está ya formado de antemano, y al ángel negro sólo le bastará apoderarse de ellos. Aun cuando el cemento de un vicio común les una hasta confundirlos, la envidia, los celos, el odio excavan entre ellos verdaderos abismos. Y su locura consiste no en sentirse victoriosos, sino en la tortura que se infligen unos a otros.


María Magdalena.
Y añade Mauriac que es muy verdad que el misterio de la herencia nos obliga a creer en un correspondiente misterio de misericordia. Existen razas poseídas, dice. La muerte de un ser caído no destruye el germen de su caída. Todos los hijos de su carne son asimismo los hijos de su concupiscencia, encargados de transmitir la horrible antorcha a quien salga de ellos. Para huir de esta pesadilla, basta con contemplar el alma penitente liberada de los siete demonios. María Magdalena triunfó de las fatalidades de la carne. El amor, no pudiendo ser vencido más que por el amor, encendió el contrafuego.

La muerte de un ser caído no destruye el germen de su caída.

El misterio de la herencia nos obliga a creer en un correspondiente misterio de misericordia.