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miércoles, 8 de abril de 2026

El capitalismo era bueno en la producción y en la distribución de la riqueza

Marcuse
Cuando se hizo evidente que el capitalismo era bueno en la producción de la riqueza y en la distribución de sus frutos, y que el socialismo era muy malo para eso, dos nuevas variantes en el pensamiento de la izquierda desviaron este argumento dentro de su cabeza, y comenzaron a condenar al capitalismo precisamente por ser tan bueno en la producción de riqueza. Una variante de este argumento apareció en los escritos cada vez más populares de Herbert Marcuse. Marcuse creía que el propósito histórico del proletariado era ser una clase revolucionaria. Su tarea era derrumbar al capitalismo. Pero eso presuponía que el capitalismo llevaría al proletariado a la miseria económica, tarea en la cual había fallado. En cambio, había producido grandes cantidades de riqueza; y aquí viene la innovación, el capitalismo usó esa riqueza para oprimir al proletariado. Al hacer que los miembros del proletariado se volvieran lo suficientemente ricos como para sentirse cómodos, el capitalismo creó una clase cautiva, el proletariado pasó a estar encerrado dentro del sistema capitalista, dependiendo de sus golosinas y esclavizado por el propósito de escalar la ladera económica, y con “las acciones agresivas de ganarse la vida”. No sólo ésta era una forma velada de opresión, sostenía Marcuse, sino que el proletariado se había apartado de su tarea histórica debido a las comodidades y a los artilugios del capitalismo. El capitalismo está produciendo toda esa riqueza, por consiguiente, es malo, está en desafío directo del imperativo moral del progreso histórico hacia el socialismo. Sería mucho mejor si el proletariado estuviera en la miseria económica bajo el capitalismo, porque entonces se darían cuenta de su opresión, y estaría psicológicamente preparado para realizar su misión histórica. La segunda variante se observó en el giro que la izquierda tomó hacia la creciente preocupación por las cuestiones medioambientales. A medida que el movimiento marxista se fracturaba y mutaba en nuevas formas, los activistas e intelectuales de izquierda comenzaban a buscar nuevos métodos para atacar al capitalismo. Las cuestiones ambientales, junto con los problemas de las mujeres y de las minorías, llegaron a ser vistos como una nueva arma en el arsenal contra el capitalismo.
Heidegger
En este análisis, el conflicto entre la producción económica y la salud del medio ambiente no es algo del corto plazo, sino que es inevitable y fundamental. La producción de la riqueza misma está en conflicto mortal con la salud del ambiente. Y el capitalismo, que es tan bueno para producir riqueza, debe ser, por lo tanto, el enemigo número uno del medio ambiente. La riqueza, por consiguiente, ya no es buena. Vivir simplemente, evitando tanto como sea posible producir o consumir, sería el nuevo ideal. Los críticos igualitaristas comenzaron a argumentar con más fuerza que, simplemente así como a los varones, el poner sus propios intereses por encima los llevó a someter a las mujeres, y así como a los blancos el poner sus propios intereses por encima, los condujo a subyugar a todas las demás razas, los humanos, al poner sus propios intereses por encima, sometieron a las otras especies y al medio ambiente como un todo. La solución propuesta entonces fue la radical igualdad moral de todas las especies. Debemos reconocer no sólo que la productividad y la riqueza son el mal, sino también que todas las especies, desde las bacterias a los piojos de la madera, desde los osos hormigueros hasta los humanos son iguales en valor moral. La ecología profunda, como fue llamado tal igualitarismo radical aplicado a la filosofía ambiental, rechazó así los elementos humanísticos del marxismo, y los sustituyó explícitamente por el marco antihumanista de valores de Heidegger.

Referencia: Explicando el Posmodernismo (Stephen R. C. Hicks)

jueves, 8 de enero de 2026

Cualquier política dirigida a un ideal de justicia distributiva conduce a la destrucción del imperio de la ley

Hayek
Hayek dijo que “la libertad de elección debe ser más practicada en el mercado en vez de en las urnas, la libre elección puede al menos existir bajo un régimen de dictadura pero no bajo una democracia sin límites que no pueden limitarse”. La “democracia sin límites” bajo la que no existe la libertad de elección, al contrario que en una dictadura.La “democracia sin límites” es el socialismo, la ideología incompatible con la libertad de los hombres, según escribe Hayek en las páginas de Camino de servidumbre. 
Afirma Hayek que “cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución más justa, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?”.
El control paulatino que lleva a la esclavitud en la planificada privación de derechos derivada del intervencionismo.Tantos intervinientes, tantos pequeños pasos continuos, evaporan la gravedad del objetivo entre aclamaciones a una falsa libertad con reverso tenebroso que acaba por imponerse.De la libertad corrompida por una dialéctica de miedo y de supuestas injusticias que aplastan al individuo para elevar al poder político sostenido por una idea irrebatible y perversa. 

miércoles, 27 de agosto de 2025

Aristarquía

Un ministro de educación socialista, Fernández de los Ríos, hablaba de aristarquía, un término que habla de la posibilidad de ascender de los mejores. Para él, el socialismo era precisamente eso, el régimen político que no cerraba las puertas a la mejora. Es diferente de la aristocracia, que es el gobierno de los mejores, pero no contempla el ascenso. Cuando quieres un mecánico quieres el mejor, lo mismo con un médico o un dentista… Si para tu satisfacción personal quieres lo mejor, ¿por qué no para la comunidad? ¿Qué ha sido del bien común?, se pregunta el filósofo Gregorio Luri.
Si miras a los ojos a un niño pobre, ¿puedes asegurar cuáles serán sus resultados en matemáticas? No. El individuo no está determinado, por mucho que se quiera determinarlo sociológicamente. Ese niño, dice  el filósofo Luri, exige que le des todo lo que puedas, y necesitas que él te corresponda de alguna manera.La inspiración a mejorar no es ni de derechas, ni del neoliberalismo; tiene que ver con la concepción de la virtud de cada persona. Cualquier defensor y cualquier crítico de la meritocracia, delante de un niño pobre, ¿justificarán sus suspensos por su pobreza? Eso es dar por supuesto que si eres pobre eres menos moral.La aspiración a superarnos es lo que nos hace humanos. No se trata ni de pobres ni de ricos, sino de aceptar que somos responsables de nuestros actos. Diluir la responsabilidad en ideología es inmoral.

viernes, 18 de julio de 2025

Izquierda moral

Ha surgido en los partidos de izquierda una tendencia política que Jean Bricmont ha denominado “izquierda moral”, que, ante los fracasos del socialismo real y la crisis de la socialdemocracia, abandona los proyectos tradicionales de transformación social, centrando su interés en la reivindicación de las minorías como son los homosexuales, LGTBI, emigrantes, y en la memoria histórica antifascista.
Por otro lado, la instauración de la democracia en España no ha conseguido establecer unos rituales públicos ni unas festividades comunes. Izquierdistas y separatistas rechazan todo acontecimiento y símbolo que una a los españoles, como la Fiesta Nacional del 12 de Octubre y la fiesta de la Constitución.


jueves, 15 de mayo de 2025

La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social

En los años veinte, los soviéticos estuvieron tentados en sustituir el matrimonio por uniones libres. Su conclusión fue que esto destruiría en gran medida la adhesión individual al socialismo. Así que preservaron la estructura familiar. Las élites neoliberales han llegado a la conclusión contraria. La libertad sexual es una salvaguardia eficaz contra la revolución social, porque hace a los individuos más indiferentes a su estatus social y más centrados en sus propios cuerpos. Hace que el explotado se solidarice mentalmente con el explotador, porque ambos creen que la libertad consiste en hacer lo que uno quiere con su propia propiedad, el uno su cuerpo, el otro su dinero. “A medida que disminuye la libertad política y económica, escribe Huxley, la libertad sexual tiende compensatoriamente a aumentar”.
El individualismo basado en el disfrute es incompatible, salvo contadas excepciones, con la disciplina intelectual, moral y social necesaria para librar la lucha política por una sociedad socialista. Una vez instalado en la intimidad personal, contaminará inevitablemente el comportamiento político, sobre todo si el proletariado ha podido entretanto elevarse al menos al nivel del pequeño burgués.
Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

domingo, 4 de mayo de 2025

El nacionalismo catalán ha secularizado la sociedad

Javier Barraycoa Martínez ,doctor en Filosofía y profesor de ciencias políticas la Universidad Abad Oliba, cree que el nacionalismo catalán ha actuado indirectamente, de dos formas. Primero, secularizando la sociedad. A medida que se desploma la práctica religiosa, se abandonan los límites morales al aborto. Y en segundo lugar, el nacionalismo siempre ha ido acompañado de un cierto complejo de superioridad. “Somos más modernos que el resto de España”, entendiendo la modernidad como acoger todas las revoluciones sexuales y los postulados de la Agenda 2030, digamos. Es un aparente localismo que se apoya en un falso universalismo.
Convergencia y el PSC, los dos grandes partidos que han vertebrado la política catalana, nacen de entornos cristianos. Convergencia nace en Montserrat, al amparo de un clero catalanista, pero con la vocación de ser moderno. Y el PSC lo mismo, nace de las grandes redes de cristianos por el socialismo que habían surgido en la Acción Católica y en muchísimas parroquias de Cataluña. Y de ahí la contradicción, gente de misa y de derechas votando a Convergencia, cuando estos han hecho políticas antinatalista o han promovido las parejas de hecho, la homosexualidad o la educación de género.
El profesor Barraycoa cree que la situación de Cataluña es irreversible porque humanamente donde se asienta una cultura de la muerte... Tenemos paradigmas históricos, como la famosa caída demográfica del Imperio Romano, que ya era una cultura anticonceptiva. Para mucha gente, el aborto no deja de ser el último método anticonceptivo. Es muy difícil revertirlo… a menos que hubiera una profundísima renovación espiritual. Pero aquí ya hablamos más de lo divino que de lo humano.

miércoles, 23 de abril de 2025

En un sistema socialista la sociedad iría empobreciéndose

El presidente de Argentina Javier Milei, impartió una conferencia en la Universidad de Standford ante los estudiantes del Instituto Hoover.Explicó Milei, que el principal argumento de Ludwig Heinrich Edler von Mises contra el socialismo es aquel que señala que, dada la ausencia de precios (los cuales, expuso, informan sobre intercambios de derechos de propiedad) o la distorsión de los mismos como consecuencia de la intervención estatal, en un sistema socialista de planificación central el cálculo económico sería imposible, por lo que la sociedad iría empobreciéndose dada la ineficiente distribución de los recursos que de ello se derivaría. Por eso, explicó, allí donde se aplica el socialismo resulta ser un fracaso en todos los aspectos. Hizo referencia a la incompatibilidad de incentivos que se generan bajo un régimen socialista, puesto que las personas encontrarían que pese a su esfuerzo por prosperar el Estado impediría que se apropiasen del fruto de su trabajo, por lo que llevaría a muchos a concluir que no tiene sentido trabajar, llevando en última instancia a impedir la innovación y el progreso. Por todo ello, como expresó en varias ocasiones, para Milei "la intervención genera daño”.
El presidente definió qué es el mercado "un proceso de cooperación social donde se intercambian derechos de propiedad voluntariamente". Por ello si algo es voluntario no puede haber ningún fallo de mercado en el propio intercambio (lo cual, no obstante, no implica que no pueda haber errores de cálculo). Por eso mismo, el único agente que fuerza la realización de transacciones involuntarias es el Estado, por lo que sólo pueden existir los fallos del Estado, incidiendo además en que, en tanto que el mercado somos nosotros, no deberíamos aceptar que un tercero (el Estado) que no conoce nuestras necesidades ni preferencias nos obligue a efectuar ciertos intercambios y nos diga que estamos equivocados. Respecto a qué es lo que garantiza el crecimiento económico de una sociedad, Milei explicó que los trabajos de Angus Maddison le hicieron ver que, si desde la Revolución industrial el PIB per cápita (que permaneció prácticamente constante durante 1.800 años) creció unas diez veces al mismo tiempo que la población se incrementó otras siete, frente a lo que se creía, la interpretación de Adam Smith al respecto sería la correcta, en lugar de la de Malthus, pues ese proceso mediante el cual más gente se incorporó al mercado y, al mismo tiempo, aumentó la productividad, implicó la presencia de rendimientos crecientes.
Si bien el análisis macroeconómico previo empleaba modelos de naturaleza intertemporal en los que la tasa de interés era determinada por la interacción entre ahorro e inversión, Keynes introdujo una función en la que el consumo dependía del ingreso y eliminó el factor temporal. En consecuencia, se comenzó a considerar que en el mercado de bienes se determinaban los ingresos (en lugar del interés), con los que se determinaría a su vez la demanda de trabajo, la cual, contrapuesta a la oferta de trabajo, llevaría a determinar el salario. El problema de todo ello, indicó Milei, es que faltaba una explicación correcta sobre la determinación de los precios y el interés, porque, de hecho, se comenzó a considerar que el interés se determina en el mercado de dinero (algo que calificó de "delirante" y de "locura", porque el interés existe en la medida en que existe el tiempo, no por la existencia de dinero) y que los precios expresan un margen sobre los salarios (destruyendo así la teoría del valor).

domingo, 6 de abril de 2025

La planificación y el colectivismo hunden a la sociedad en la miseria

F. A. Hayek señala que Occidente ha sustituido el orden descentralizado y anónimo del mercado por la dirección colectiva de la sociedad, y que en ello encuentra la causa de todos sus males. La planificación y el colectivismo hunden a la sociedad en la miseria, en todos los sentidos.Hayek señala cómo la sociedad de su tiempo ha caído en el error de sacrificar su libertad por una mayor seguridad, además de cómo se ha manipulado el propio concepto de libertad, indicando que las distintas corrientes del socialismo han llevado al hombre a entender la libertad en un sentido absoluto, frente al modo en que la entiende el liberalismo clásico, como una libertad condicionada y limitada por las circunstancias. Por este motivo, denuncia que los "apóstoles de la nueva libertad", con el énfasis en la supuesta libertad ‘real’, lo que hacen es limitar la capacidad de elección de las personas al terminar por imponer medidas intervencionistas, como la distribución de la riqueza. Sin embargo, a este respecto lo más reseñable de la tesis de Hayek es que el principal motor de este cambio de valores es el rechazo de las nuevas generaciones hacia la libertad debido a que, gracias al gran bienestar del que gozaron, comenzaron a anhelar otros ideales y olvidaron qué fue lo que posibilitó alcanzar esa riqueza que disfrutaron. Y es que, como bien apunta, el aspecto económico de la vida, si bien no es el fundamental en un sentido humano, no deja de ser el que posibilita la búsqueda de los fines más elevados.
F. A. Hayek
El colectivismo y la planificación central, frente al individualismo político liberal, suponen los cimientos de un régimen sociopolítico menos eficiente en el aspecto económico y mucho más perverso en un sentido moral. Es evidente que en lo económico el orden de mercado logra coordinar mejor los esfuerzos humanos que un planificador central gracias a la existencia de un sistema de precios que nos indica dónde se encuentran las oportunidades de ganancia en el mercado y, por tanto, nos muestra dónde se han de satisfacer las necesidades de la sociedad. Del mismo modo, en el ámbito económico la presencia de un planificador central significa la anulación de la seguridad jurídica, elemento sumamente importante para el surgimiento de un entorno favorable a la llegada de inversiones y el florecimiento de la actividad económica. En un Estado de Derecho las normas son claras, y los agentes económicos pueden anticipar la actuación gubernamental, logrando así configurar un sistema seguro para la actividad económica.
Hayek señala que un régimen de planificación implica la discriminación. Si bien la justicia clásica se caracterizaba por ser ciega (“dar a cada uno lo suyo”), la planificación central se basa en todo lo contrario, pues no es más que la materialización de la voluntad del planificador. Por ello, Hayek incide en que, si hay un régimen sociopolítico especialmente contrario a la democracia y el Estado de Derecho, ese es el de planificación central, pues se basa en el dominio de la voluntad de una pequeña minoría sobre el resto de la sociedad.

sábado, 22 de febrero de 2025

El comunismo y el nazismo tenían el mismo objetivo de purificar el mundo

Hitler y Lenin
El comunismo y el nazismo tenían el mismo enemigo, la sociedad burguesa, y el mismo objetivo de purificar el mundo a través de un terror catártico. Tras el pretexto de la raza o de la clase social, de la plena regeneración y de la creación de un hombre nuevo, un mismo bestial totalitarismo. Como la historia la hacen los individuos, detrás de un fenómeno tan singular se encuentran dos caracteres muy peculiares y extremadamente parecidos en casi todo, tanto en su particular universo simbólico como, especialmente, en su odio hacia el mundo que les había visto nacer y que, caprichos de la historia, les había permitido alcanzar su enfermiza conciencia política. Estos dos personajes fueron Vladimir Ilich Lenin y Adolf Hitler.
Lenin y Hitler no es que confundiesen el partido con el país, que también, sino que confundían el país y el destino mismo de la especie humana con su averiada cosmovisión. No había, además, nada moral que reprocharse. Se trataba de combatir el mal absoluto representado por el antiguo mundo burgués con el bien absoluto que encarnaban sus dos variantes de socialismo revolucionario. Era una cuestión, como bien apunta Pellicani, de salvación de la especie. Uno y otro iban a “reconducir a la sociedad a su pureza originaria”. Había que hacer primero una gran purga catártica y necesariamente brutal que limpiase el tejido social de elementos corruptos y corruptores. Para los comunistas estos elementos eran los propietarios (grandes, pequeños o medianos) y el clero; para los nazis, los judíos y otras razas inferiores que tendrían que ser eliminadas o sojuzgadas por los amos arios. Para ambos la burguesía en su conjunto y su elaboración más perfeccionada, el mundo moderno. La revolución iba a consistir en eso mismo, en ofrecer felicidad y armonía a cambio de un pequeño sacrificio inicial consistente en aniquilar físicamente a una parte de la humanidad.
El nazismo duró muy poco. Desde la llegada de Hitler al poder hasta el estallido de la guerra mundial discurrieron algo más de seis años. Los seis restantes el régimen nazi los pasó en una guerra total de exterminio hasta la rendición incondicional del 7 de mayo de 1945. El nazismo no tuvo tiempo de desarrollar todo su programa.
El leninismo y el nazismo crearon sendas religiones profanas cuya deidad máxima era el Estado.Ellos, los revolucionarios profesionales, serían los sumos sacerdotes. Curiosamente tanto los líderes comunistas como los nazis se entregaron a un obsceno culto a la personalidad. Los miembros de las SS prestaban un juramento de lealtad al Führer, el guía de carne mortal que llevaría a la endiosada nación alemana hasta la victoria final sobre sus enemigos. En Moscú, en los desfiles en la Plaza Roja, lo que más proliferaban eran los retratos de Marx, Engels, Lenin y los miembros del Politburó portados por musculosos trabajadores como en una procesión religiosa. La fe ciega en el Estado (la estatolatría de la que hablaba Ludwig von Mises), es definitoria del totalitarismo.
Referencia:Lenin y Hitler de Luciano Pellicani.

domingo, 19 de enero de 2025

Al crear pobres, crean clientes rehenes dependientes del Estado

En Chile, un país próspero y desarrollado, se quejaban de la desigualdad sin darse cuenta de que apostaban por un Frente Amplio, el equivalente a Sumar español, que ha empeorado la situación para todos y ahora ven con tristeza que el país no crece apenas, plagado por la inseguridad jurídica y fiscal… ¡Con qué facilidad se ha convencido a los ciudadanos de que no podían estar peor y que por ello no había riesgo en apostar por el socialismo! Ahora saben que no solo pueden estar peor, sino que son los más desfavorecidos los que han sido perjudicados por la política del robo y la ignorancia económica. Es aterrador ver cómo los ciudadanos ven la llegada de exiliados venezolanos, nicaragüenses o cubanos, y a la vez les parece que la mejor idea es votar a partidos que replican las políticas del chavismo. Su objetivo no es el progreso, sino el control. Al crear pobres, crean clientes rehenes dependientes del Estado, escribe el profesor Daniel Lacalle.

domingo, 25 de agosto de 2024

China, en los primeros años del siglo XXI, es un mundo más abierto y más libre, pero no ha entrado en la democracia


China, en los primeros años del siglo XXI, es un mundo más abierto y más libre, pero no ha entrado en la democracia. Lo que resulta más difícil precisar a los expertos es si continúa siendo un país comunista, o cómo hay que entender lo que es el comunismo para responder afirmativa o negativamente, escribe José Luis Comellas, historiador y catedrático español, especialista en Historia Contemporánea. Ahí tenemos esta frase, entre escéptica e indescifrable, de un hombre tan pragmático como Den Xiaoping: el socialismo y el capitalismo no son más que métodos.
El astrofísico Fang Lizhi, que había visitado los Estados Unidos, dijo en unas declaraciones que el socialismo ha sido un fracaso, y la completa asimilación a las formas de Occidente es el único camino de la modernización.

miércoles, 25 de octubre de 2023

Homo sovieticus

Svetlana Aleksievich, escritora y periodista bielorrusa, de lengua rusa, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2015 cuenta en su libro El fin del Homo sovieticus que el comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre antiguo, viejo Adán. Y lo consiguió. Tal vez fuera su único logro. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre, el homo sovieticus. Algunos consideran que se trata de un personaje trágico; otros lo llaman sencillamente sovok (pobre soviet anticuado). Homo sovieticus no sólo pertenecen los rusos, sino también los bielorrusos, los turkmenos, los ucranianos y los kazajos…tenemos un léxico propio, nuestra propia concepción del bien y el mal, de los héroes y los mártires. También tenemos una relación particular con la muerte.
¿Qué valor puede tener la vida humana, si llevamos grabado en nuestra memoria que millones de personas morían hace muy pocos años? Estamos llenos de odio y prejuicios. Los hemos heredado del gulag y la guerra horrible que libramos. De la colectivización, la eliminación de los kulaks, las deportaciones de pueblos enteros… Así fue el socialismo y ésa la vida que tuvimos. Los seres humanos quieren vivir sus vidas. Y eso es algo que no ha conocido nunca Rusia, como tampoco es algo que aparezca en la literatura rusa. En el fondo, somos un pueblo proclive a la guerra. Nunca hemos vivido de otra manera. De ahí viene nuestra psicología guerrera. Ni siquiera en tiempos de paz hemos sabido sustraernos a nuestra pasión por la guerra. En cuanto suenan los tambores y se despliegan las banderas nuestros corazones palpitan con fuerza en nuestros pechos. Nunca fuimos conscientes de la esclavitud en que vivíamos; aquella esclavitud nos complacía.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Las políticas de vivienda de la izquierda han sido nefastas

Berlín

Cualquiera que viva en Berlín sabe que el resultado de las políticas de vivienda de la izquierda ha sido nefasto. Es prácticamente imposible encontrar un nuevo apartamento. De hecho, el mercado de alquileres ha quedado casi completamente estancado. No solo eso: los alquileres están creciendo mucho más rápido que en cualquier otra ciudad alemana. Todo esto es el resultado desastroso de las políticas socialistas de vivienda.La nacionalización no crearía ni un solo piso nuevo, simplemente replicaría el viejo sistema de propiedad de Alemania del Este. El problema de la oferta de oferta seguiría igual. Eso sí, las condiciones para invertir en nueva vivienda dedicada al arriendo serían nefastas, agravando el problema.

Los defensores de las políticas de expropiación creen que la única vivienda buena es aquella que está bajo la propiedad del Estado. Pues bien, estas recetas ya se han probado en los tiempos del comunismo. De hecho, ya en los años del régimen de Adolf Hitler se introdujeron distintas restricciones a los precios del alquiler.¿Cuál fue el resultado de aquellos experimentos? Tras décadas de gobiernos nacional-socialistas y socialistas, el parque de viviendas de la RDA y de Berlín Este estaba en un estado desastroso. En 1989, cuando colapsó el régimen comunista, el 65 por ciento de todos los pisos se calentaban con estufas de carbón, un 24 por ciento no tenían siquiera un inodoro y un 18 por ciento no tenían baños. Contar con ascensores, balcones o cocinas modernas era aún menos frecuente. Cerca del 40 por ciento de los edificios de apartamentos presentaban daños graves y un 11 por ciento de los inmuebles estaban completamente inhabitables. El socialismo conduce a la escasez y a la ruina de la vivienda. Pasó entonces y vuelve a pasar ahora.
Rainer Zitelmann empresario, doctor en historia y sociología.

lunes, 31 de julio de 2023

La reivindicación soviética de ser lo que en realidad no era

En la Unión Soviética no sólo se controlaban las emisiones de radio extranjeras, sino que a las mesas de trabajo de los líderes soviéticos llegaban también los estudios sistemáticos sobre el rendimiento de la economía occidental. Los servicios de inteligencia, los diplomáticos y los funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior eran fuentes de información sobre lo que sucedía en el exterior, aunque sólo la elite tuviera conocimiento de sus revelaciones. En lo que se refiere a un público soviético más amplio, no conviene subestimar la importancia de la literatura extranjera traducida, que, aunque seleccionada, era numerosa; entre los títulos había muchas obras maestras de la cultura universal, y la calidad de las traducciones era excelente. Los ciudadanos rusos adquirieron fama de grandes lectores de libros de calidad, por no hablar de su pasión por la poesía y del papel político específico de ella. Hoy estas cualidades se han desvanecido prácticamente por completo.

Deseaban proyectar la imagen de la URSS como un país que había nacido de la fuerza de un socialismo creador.La reivindicación soviética de ser lo que en realidad no era para conseguir fortalecer su imagen en las sociedades occidentales e intentar así minar las instituciones democráticas. La reivindicación soviética de que representaba un modelo diferente, una alternativa al capitalismo, sirvió a la URSS para movilizar no sólo a su gente, sino también para conseguir un considerable apoyo exterior, que empleó tras la guerra para defender la existencia de un “bando socialista” y vestirlo con lo que parecían sus mejores galas naturales. Mirada más de cerca, la realidad no tenía nada de idílica.


Referencia: El siglo soviético, Moshe Lewin


lunes, 26 de junio de 2023

La virtud del socialismo es el reparto equitativo de las miserias

Para Winston Churchill “el vicio inherente del capitalismo es el reparto desigual de las bendiciones; la virtud inherente del socialismo es el reparto equitativo de las miserias”.

viernes, 26 de mayo de 2023

La batalla de las ideas es ejercida por los intelectuales

Sir Antony Fisher, quien había sido piloto de combate de la Royal Air Force durante la guerra, decidió contactar con el profesor Hayek (Premio Nobel de Economía en 1974) en Londres. Fisher le comentó que había quedado muy preocupado por lo que decía su libro, contándole, además, que estaba pensando en dedicarse a la política para hacer algo al respecto y evitar el avance del socialismo en su país. Al contrario de lo que esperaba, Hayek le dijo que no perdiera su tiempo, porque los políticos no eran líderes, sino seguidores de las ideas que estaban de moda. Si quería cambiar las cosas, le sugirió Hayek, debía financiar a los intelectuales para que sus ideas se hicieran populares. Una vez que eso haya ocurrido, según le comentó el profesor austríaco, los políticos las van a seguir. Fisher recordaría aquel momento con estas palabras: “Fue para mí una reunión decisiva. Hayek me advirtió sobre la pérdida de tiempo que implicaba emprender una carrera política,de lo cual estaba yo entonces tentado. Explicó que la influencia decisiva en la gran batalla de las ideas y en las políticas públicas y económicas era ejercida por los intelectuales. Si yo compartía la opinión de que las mejores ideas no estaban recibiendo una oportunidad justa, su consejo fue que debía unirme con otros en la formación de una organización de investigación académica para proveer a los intelectuales de las universidades, de las escuelas, del periodismo y de la radiodifusión de estudios autorizados de la teoría económica de los mercados y su aplicación a los asuntos prácticos”.

lunes, 23 de enero de 2023

El impacto de la corrupción es un 2 % del PIB de los países de la OCDE

Según el Banco Mundial, la corrupción puede recortar hasta un 0,5 % del PIB de un país. Estudios de la misma entidad valoran el impacto de dicha corrupción hasta en un 2 % del PIB de los países de la OCDE. En junio de 2013, en un encuentro organizado por Transparency International en Lisboa, comentaban que “en la Unión Europea, entre un 10 % y hasta un 20 % del monto total de los contratos públicos se pierde en corrupción. El 5 % del presupuesto anual de la Unión Europea no se justifica. Tres de cada cuatro ciudadanos europeos perciben que la corrupción se ha disparado en los últimos cuatro años”. Demasiado gobierno, demasiado poder, demasiada corrupción. Por ello, dice el profesor Lacalle, como parte de la solución, hace falta transparencia absoluta, liderazgo, anteponer los principios a cualquier consenso, y cercenar el acceso desproporcionado del Estado a la caja.

Añade el profesor Lacalle que tras gastar cientos de miles de millones, la población sufre las consecuencias de lo que parecía un sistema muy atractivo, el asistencialismo clientelista, hasta que hay que pagarlo. “El socialismo es una idea estupenda hasta que se acaba el dinero de los demás”, decía Margaret Thatcher. La corrupción se tolera mientras a la mayoría le caiga algo de la misma. Pero cuando se acaba el sobre para la base de la pirámide (PER, subvenciones, ayudas, primas, enchufes, contratos, amiguismo), nos entra la indignación. Por eso hay que recuperar los principios de austeridad, meritocracia y esfuerzo.

lunes, 16 de enero de 2023

La dictadura del proletariado en realidad significaba la dictadura de los líderes bolcheviques


La revolución proletaria fracasó en todas partes menos en el Imperio ruso, que fue reconstruido por los bolcheviques tras una brutal guerra civil. Ningún otro líder socialista se mostró tan despiadado como Lenin a la hora de adoptar el “centralismo democrático” (que era lo opuesto a la democracia), rechazando el parlamentarismo y utilizando el terrorismo contra sus opositores. Algunas de las cosas que hicieron los bolcheviques (la nacionalización de la banca, la confiscación de tierras) emanaban directamente del Manifiesto de Marx y Engels. Otras (la mayor ferocidad y salvajismo de la represión… los mares de sangre) le debían más a Robespierre. La “dictadura del proletariado”,que en realidad significaba la dictadura de los líderes bolcheviques, era una aportación original de Lenin. Esta fue aún peor que la resurrección de Bazárov, el nihilista de Padres e hijos de Iván Turguénev (1856); fue aquello contra lo que su distanciado amigo Fiódor Dostoievski había advertido a Rusia en el epílogo de Crimen y castigo (1866), la pesadilla del asesino Raskolnikov de “una epidemia espantosa y sin precedentes” procedente de Asia; las personas afectadas perdían la razón al punto. Sin embargo, jamás los hombres se habían creído tan inteligentes, tan seguros de estar en posesión de la verdad; nunca habían demostrado tal confianza en la infalibilidad de sus juicios, de sus teorías científicas, de sus principios morales. Aldeas, ciudades, naciones enteras se contaminaban y perdían el juicio… Se reunían y formaban enormes ejércitos para lanzarse unos contra otros… las tropas se dividían, se rompían las formaciones, y los hombres se estrangulaban y devoraban unos a otros. Al este casi no hubo nada que parara la epidemia bolchevique; al oeste no pudo ir más allá del Vístula, ni al sur pudo pasar del Cáucaso, gracias a un hábil trío de emprendedores políticos que diseñaron aquella síntesis de nacionalismo y socialismo que era la auténtica manifestación del Zeitgeist: Józef Piłsudski en Polonia, Kemal Atatürk en Turquía y Benito Mussolini en Italia. La derrota del Ejército Rojo en las afueras de Varsovia (agosto de 1920), la expulsión de los griegos de Anatolia (septiembre de 1922) y la Marcha fascista sobre Roma (octubre de 1922) marcaron el advenimiento de una nueva era, escribe el historiador Niall Ferguson.



jueves, 12 de enero de 2023

Las torres de Colón volaron de madrugada

Francisco Umbral

Francisco Umbral escribe en su libro La década roja:
Las torres de Colón volaron de madrugada. El cielo de Madrid se llenó con los escombros de la noticia. El País lo daba con pulcritud y aseo….. Parecía que en lugar de volar fiscalmente las torres de Colón/Rumasa, las hubieran inaugurado con champán rosa. Éste era el periodismo que le gustaba a Juan Luis Cebrián. La nacionalización de las Torres lo tomamos los españoles por un primer golpe de mano del socialista contra el capital. Si todo iba a ser así de espectacular y de rápido, sólo faltaba la guillotina o el garrote vil en la plaza de la Cebada, como en tiempos de Larra. Fuimos a mirar, pero no había garrote ni guillotina. Lo que había tras esta espectacular voladura no era, realmente, mucho más que un asunto personal. El ministro Miguel Boyer, un economista ortodoxo, de la buena familia de Adam Smith (y de buena familia por su casa), un economista manchesteriano convertido en ministro socialista, había aprovechado la primera oportunidad para disparar a quemarropa sobre el economista y financiero heterodoxo, el hombre del clan familiar y la fortuna entre franquista e improvisada. A Miguel Boyer le irritaba más la heterodoxia y el intrusismo del parvenú Ruiz Mateos que su manera de hacer dinero (luego hemos visto que los grandes y buenos negocios del capitalismo adulto son la especialidad del Robespierre financiero de entonces). El señor Boyer se la tenía jurada a Ruiz Mateos, y más que nacionalizarle como ministro, aceptó ser ministro para nacionalizar al jerezano. Lo que se levanta contra las torres, con la estatalización de Rumasa, es la ortodoxia financiera, la endogamia de los siete grandes, que se la tenían jurada a Ruiz Mateos. Y el hombre/pistón es Miguel Boyer, que hasta entonces había hecho una carrera modesta, cuidadosita, y que estaba buscando la manera de escapar de un hogar mediocre, con una mujer lista y fea, una suegra escritora y un suegro negociante por lo menudo. La voladura de las torres no es sino la ascensión a los cielos de Miguel Boyer, a quien se vio levitar aquella mañana en el cielo purísimo de Madrid, en el azul católico de España. El funcionario de los números entraba en la Historia con una nacionalización prematura y mal hecha, en nombre de un partido que no era para nada el suyo y dejando en la cama, hasta la hora del lechero, a una amante exótica, famosa y puede que un poco mezquina y ambiciosilla, eso nunca se sabe con las orientales, ni casi con las occidentales. Cuando las ruinas de Rumasa cayeron del cielo, donde estaban inmóviles como los cascotes de Dalí, sostenidas por la mirada de todos los españoles, cada pieza volvió a colocarse sola en su sitio, sólo que hubo que gastar mucho dinero y mucho tiempo para dejar las cosas como estaban, o peor. Ese desastre económico, que no era sino una venganza personal, es lo que consagra a Boyer como una de las estrellas de la década de los ochenta. Uno puede quedar lo mismo por un milagro que por una chapuza. Incluso a la gente le gustan más las chapuzas que los milagros. Miguel Boyer salió de la mediocridad gracias al gran error de su vida, y ya nunca volverá a la mediocridad. Un gran error siempre es más rentable que un gran favor a la humanidad. Los favores no se perdonan y los errores heroizan al que los comete.


Boyer, por otra parte, comete el gran error/Rumasa, tratando de hacer socialismo a costa del más tonto, pero la operación se vuelve contra él, por desastrosa. En el momento de euforia nacionalizadora, Boyer le dice a Isabel: —¿Qué flor prefieres del emporio Rumasa? —Loewe. E Isabel se queda con Loewe, aunque el regalo le cuesta dinero y al fin tiene que financiar la reflotación de la famosa tienda.

viernes, 23 de diciembre de 2022

En nombre de la igualdad se ha instaurado el socialismo en la servidumbre

Alexis de Tocqueville, pensador, jurista, político e historiador francés, precursor de la sociología clásica y uno de los más importantes ideólogos del liberalismo, en 1848, en la Asamblea Constituyente, declaró: “La democracia y el socialismo están unidos sólo por una palabra, la igualdad; pero hay que notar la diferencia: la democracia quiere la igualdad en la libertad, y el socialismo quiere la igualdad… en la servidumbre”.

El Estado “justo”, el Estado social, el Estado del bienestar, siguen siendo, en sus premisas, el Estado constitucional construido por el liberalismo. Donde y cuando este último ha caído, como en los países comunistas, ha caído todo. En nombre de la igualdad se ha instaurado el “socialismo en la servidumbre”.