Mostrando entradas con la etiqueta PSC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSC. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de mayo de 2025

El nacionalismo catalán ha secularizado la sociedad

Javier Barraycoa Martínez ,doctor en Filosofía y profesor de ciencias políticas la Universidad Abad Oliba, cree que el nacionalismo catalán ha actuado indirectamente, de dos formas. Primero, secularizando la sociedad. A medida que se desploma la práctica religiosa, se abandonan los límites morales al aborto. Y en segundo lugar, el nacionalismo siempre ha ido acompañado de un cierto complejo de superioridad. “Somos más modernos que el resto de España”, entendiendo la modernidad como acoger todas las revoluciones sexuales y los postulados de la Agenda 2030, digamos. Es un aparente localismo que se apoya en un falso universalismo.
Convergencia y el PSC, los dos grandes partidos que han vertebrado la política catalana, nacen de entornos cristianos. Convergencia nace en Montserrat, al amparo de un clero catalanista, pero con la vocación de ser moderno. Y el PSC lo mismo, nace de las grandes redes de cristianos por el socialismo que habían surgido en la Acción Católica y en muchísimas parroquias de Cataluña. Y de ahí la contradicción, gente de misa y de derechas votando a Convergencia, cuando estos han hecho políticas antinatalista o han promovido las parejas de hecho, la homosexualidad o la educación de género.
El profesor Barraycoa cree que la situación de Cataluña es irreversible porque humanamente donde se asienta una cultura de la muerte... Tenemos paradigmas históricos, como la famosa caída demográfica del Imperio Romano, que ya era una cultura anticonceptiva. Para mucha gente, el aborto no deja de ser el último método anticonceptivo. Es muy difícil revertirlo… a menos que hubiera una profundísima renovación espiritual. Pero aquí ya hablamos más de lo divino que de lo humano.

lunes, 11 de septiembre de 2023

Sin el Partido Socialista de Cataluña el independentismo no habría llegado tan lejos

Illa saluda a Aragonès en el Parlament

Sin el PSC, el independentismo no habría llegado tan lejos, ni habría gozado de semejante prestigio. La deriva cogió por sorpresa al viejo PSOE, que además había sido incapaz de prever el grado de adanismo del excéntrico secretario general que habían entronizado las primarias tras Almunia. Si algo caracterizó a Zapatero como líder es su doble condición suicida; sobrevalora sus capacidades e infravalora las dificultades a las que se enfrenta. Se trata de una audacia mal entendida que se resume en el hecho increíble, me hago cargo, de que buena parte de su mandato él creyó en la baraka como garantía del éxito de sus decisiones. He hablado con varios asesores de aquel gobierno y aún hoy se sorprenden de la ligereza con la que se tomaban decisiones trascendentales. En ABC recuerdan, cómo olvidarla, una comida con el staff del periódico en la que, cuestionado por la conveniencia de una determinada medida de política energética (la moratoria nuclear), el presidente Zapatero posó la mano sobre el brazo de su interlocutor y le dijo: “Confía en mí, saldrá bien”. De esa forma chamánica se enfrentó a problemas complicadísimos. Algunos, como la crisis económica, le arrollaron de forma inevitable, nadie habría podido escapar, pero otros salió a buscarlos con un entusiasmo adolescente y otros fueron planteados por personas que conocían su debilidad y pretendían explotarla. La crisis territorial forma parte de esta tercera tipología. Una parte de la dirigencia histórica del PSOE asistía espeluznada a la transformación del partido. Eran socialistas anacrónicos,escribe Rafael Latorre en su libro Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido .