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domingo, 13 de septiembre de 2026

Lo propio de la modernidad no es tanto perder el rumbo, sino perder la meta

Chesterton escribe que “el hombre, por primera vez en la historia, comienza a dudar del objeto de sus andanzas sobre la tierra. Siempre ha extraviado el rumbo, pero ahora ha perdido la meta. Ha comenzado a sentir perplejidad sobre la finalidad de sus esfuerzos y por lo tanto sus esfuerzos se han hecho cada vez más débiles”. 
Para Ignacio Munilla lo propio de la modernidad no es tanto perder el rumbo, sino perder la meta, perder la conciencia de a donde vamos. Si no hay razón por la que luchar, ¿para que luchar?


domingo, 4 de mayo de 2025

El nacionalismo catalán ha secularizado la sociedad

Javier Barraycoa Martínez ,doctor en Filosofía y profesor de ciencias políticas la Universidad Abad Oliba, cree que el nacionalismo catalán ha actuado indirectamente, de dos formas. Primero, secularizando la sociedad. A medida que se desploma la práctica religiosa, se abandonan los límites morales al aborto. Y en segundo lugar, el nacionalismo siempre ha ido acompañado de un cierto complejo de superioridad. “Somos más modernos que el resto de España”, entendiendo la modernidad como acoger todas las revoluciones sexuales y los postulados de la Agenda 2030, digamos. Es un aparente localismo que se apoya en un falso universalismo.
Convergencia y el PSC, los dos grandes partidos que han vertebrado la política catalana, nacen de entornos cristianos. Convergencia nace en Montserrat, al amparo de un clero catalanista, pero con la vocación de ser moderno. Y el PSC lo mismo, nace de las grandes redes de cristianos por el socialismo que habían surgido en la Acción Católica y en muchísimas parroquias de Cataluña. Y de ahí la contradicción, gente de misa y de derechas votando a Convergencia, cuando estos han hecho políticas antinatalista o han promovido las parejas de hecho, la homosexualidad o la educación de género.
El profesor Barraycoa cree que la situación de Cataluña es irreversible porque humanamente donde se asienta una cultura de la muerte... Tenemos paradigmas históricos, como la famosa caída demográfica del Imperio Romano, que ya era una cultura anticonceptiva. Para mucha gente, el aborto no deja de ser el último método anticonceptivo. Es muy difícil revertirlo… a menos que hubiera una profundísima renovación espiritual. Pero aquí ya hablamos más de lo divino que de lo humano.

martes, 29 de abril de 2025

Los padres constitucionales de 1978 reconstruyeron España con la vista puesta en el siglo XXI

El historiador español Fernando García de Cortázar escribe que “muerto el franquismo, los padres constitucionales de 1978 reconstruyeron España con la vista puesta en el siglo XXI. Tiempo de pactos, de transacciones; la monarquía de Juan Carlos I hará posible lo imposible, el acuerdo entre los representantes de la ya caduca dos Españas. En el forcejeo por la democracia, por la conquista de las libertades individuales y colectivas, Adolfo Suarez sería el elegido para desactivar los mecanismos de la dictadura pero su labor hubiera resultado estéril sin la renuncia de Santiago Carrillo, al frente del partido Comunista, a sus tentaciones rupturistas. Después de liquidar la organización político-institucional vigente, la Constitución reconoce la diversidad española mediante los Estatutos de Autonomía y, por primera vez en la historia de España, el IRPF de Fernandez Ordóñez y Fuentes Quintana suspende los privilegios ante la Hacienda. En plena efervescencia, la Comunidad Económica Europea se convierte en el mito supremo de modernidad, al que se sacrifican sentimientos nacionales y no pocos intereses económicos, con el agro español como el gran perjudicado. Angel exterminador, el paro golpea las puertas de los de siempre y a alguno más, aumentando entre la población el convencimiento que la escalada de las desigualdades sociales resulta imparable”.

viernes, 4 de abril de 2025

La modernidad es una especie de herejía del cristianismo

Daniel Strange

Daniel Strange, director universitario del Oak Hill Theological College en Londres, en una entrevista comentaba que “la fe cristiana ha sido marginada, y al mismo tiempo, en la estructura de la sociedad moderna tardía, ya sea el Reino Unido o España o cualquier otro lugar de Europa, el cristianismo es una parte tan importante del ADN, de la estructura de la cultura que incluso las personas que rechazan la fe cristiana tienen que hacerlo basándose en la fe cristiana. Estamos en una situación poscristiana, pero en otro sentido, la modernidad es una especie de herejía del cristianismo. Esta modernidad actual tiene orígenes cristianos, aunque estos hayan sido distorsionados”.


viernes, 28 de marzo de 2025

Mayo del 68

“Mayo del 68, inicio de una lucha prolongada”. Lo primero de todo, se transforma el lugar de la mujer. A principios de los años setenta, esta adquiere un estatus creciente dentro de la sociedad y, sobre todo, dentro de la pareja. Aunque no puede aspirar a la igualdad con su marido, deja de ser considerada como una eterna niña pequeña. Después, toca cuestionar la figura paternalista y autoritaria del cabeza de familia. Más allá de estas evoluciones, el nacimiento del individualismo abre el camino a las reivindicaciones posteriores sobre la liberación sexual y el lugar del cuerpo, temas que también son centrales para el movimiento hippie.
Esta sociedad cambiante encuentra en sí misma su propia contradicción, puesto que una de las críticas principales de las reivindicaciones del 68 carga contra la sociedad de consumo, cuna del capitalismo. Se admiran las innovaciones técnicas y tecnológicas, pero al mismo tiempo se señala el consumo excesivo, las falsas necesidades alimentadas por la publicidad y las diferencias inaceptables que se abren entre ciertas categorías de la población. Al hombre le cuesta encontrar su sitio en este movimiento y este dinamismo, dividido entre, por una parte, las ganas y el deseo que la publicidad y la multiplicación de bienes materiales despierta y, por otra parte, sus valores tradicionales que chocan contra la modernidad, escribe Emilie Comes.

viernes, 21 de junio de 2024

Existir ya es en sí una maravilla

“Existir ya es en sí una maravilla, aunque nos pasen cosas malas, porque podríamos no existir», apunta el poeta García-Máiquez. Chesterton dice que “atreverse a pensar es atreverse a ser hijo de Dios”. La filósofa Mercedes Martínez lamenta que hoy “se ha sacado a Dios de la ecuación para explicar el mundo”, y considera que es necesario recuperar el pensamiento del británico frente al colapso “moral, económico y político” de la sociedad. La filósofa destaca la admiración de Chesterton por la humildad del pensamiento medieval y su rechazo a la soberbia de la modernidad. “Para él, toda la modernidad es una herejía, una en la que los herejes se enorgullecen de estar en el error”, apunta Martínez.

jueves, 27 de abril de 2023

Estados Unidos, el continuo porvenir

Más que una nación en el sentido europeo, la supuesta naturaleza de América es semejante a la de una gigantesca y privilegiada comunidad de vecinos animados por compartir un espacio bendecido que engrandecerá el porvenir de cada cual. De hecho, escribe Vicente Verdú, la mejor historia de Estados Unidos nunca parece estar atrás, con sus inevitables sombras (genocidio, esclavitud, Gran Depresión), sino siempre delante y despejada. En el pensamiento popular, Estados Unidos no es sólo la modernidad sino el continuo porvenir y el principio del superfuturo humano.Nada parece inalcanzable para la potencia de los Estados Unidos. Los franceses no pudieron culminar el canal de Panamá, pero ellos sí. Los rusos enviaron el primer satélite al espacio, pero Estados Unidos fue el primero que puso un hombre en la Luna. Los americanos ganaron la cruzada contra el mal en Europa y al final han ganado la rotunda hegemonía planetaria con el fracaso del comunismo.Se puede ser muy patriota siendo español o francés, pero se es de un modo especial patriota siendo socio del número uno. En ninguna parte se ve más que en América el constante ondear de su bandera triunfante. En las gasolineras, en los comercios, en las joyerías, en los restaurantes, en los porches de las casas, América está celebrándose como si fuera ocupando a cada instante el pódium de unos incesantes campeonatos mundiales.

Un 59% de los hogares cuentan con una bandera para hacerla ondear en sus fachadas, y dos terceras partes de la población se declaran no sólo patriotas sino muy patriotas. La patria se ama como a una divinidad benefactora y se reverencia con himnos y ceremonias a propósito de las ocasiones más menudas. No hay nación en todo el mundo con mayor porcentaje de práctica religiosa, ni país con más parroquias por habitante. Si existe un pueblo en el que la vida pública se encuentra empapada de religiosidad, ese pueblo es Estados Unidos. Un 60% de la población asiste a los oficios semanalmente, y nueve de cada 10 americanos ignoran la especulación de que “Dios ha muerto”. El 75% reza una o más veces al día. El 28% una hora o más.



lunes, 20 de marzo de 2023

Puccini buscaba una idea de espectáculo

Adorno gustaba de desacreditar a Puccini con un veredicto lapidario, música ligera. No era un cumplido. Pero, con el tiempo, se ha hecho plausible considerarlo como tal. Uno de los pasos más significativos del teatro pucciniano fue precisamente volver a poner en movimiento las fronteras entre música culta y música ligera. Con un detalle importante, la música ligera, en su tiempo, todavía no existía. Cuando Adorno habla de música ligera no piensa simplemente en un determinado repertorio popular, piensa en un cierto sistema de deleite, en un público en particular, en un sistema de mercado muy preciso. Todo esto empezaba a existir cuando Puccini terminó de escribir su música. En cierto modo, por tanto, empujó la música culta hacia la intuición de un mundo musical alternativo que todavía tenía que acontecer. Intuyó los contornos de una nueva modalidad de la experiencia musical que luego encarnó la música ligera…….Las expectativas que intuían las obras puccinianas encontrarían respuesta en la cristalización de la música ligera como un sistema musical alternativo fuerte, autónomo, rico y vital. En ese sistema, se quiera o no, la modernidad se reconoce, escribe el filósofo Alessandro Baricco.

En Puccini el problema no es ya el de reconocer la línea de demarcación del arte, y ni siquiera el de salvaguardar los privilegios de la música culta. Puccini está más allá. El problema, para él, era el de acuñar una idea nueva de espectáculo. Ésta es la esencia verdadera de su trabajo, buscaba una idea de espectáculo que pudiera tolerar el impacto con la modernidad. Todo su trabajo hay que juzgarlo en relación con esta ambición, con esta acrobacia.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Los proyectos de por vida tienen mala prensa

*“Según admite el don Juan de Moliere, la delicia del amor consiste en el cambio incesante. El secreto de las conquistas del Don Giovanni de Mozart, según opina Kierkegaard, es el don de terminar de inmediato y de hacer borrón y cuenta nueva.Don Giovanni se halla en un estado de creación perpetua de sí mismo. Según la opinión de Ortega y Gasset, Don Juan/Don Giovanni constituía una auténtica encarnación de la espontaneidad de la vida, cosa que le convertían en manifestación principal del malestar básico, de las preocupaciones y ansiedades de los seres humanos modernos. Todo ello impulsó a Michel Serres (en “La aparición de Hermes” en su Hermes) a nombrar a don Juan primer héroe de la modernidad. Haciéndose eco del consejo de Camus (que observó que a un seductor al estilo donjuanesco no le gusta mirar retratos), Beata Frydryczak, perspicaz filósofa de la cultura, ha observado que como lo que cuenta para este héroe de la modernidad es el “aquí y ahora”, el instante fugaz, no puede ser un coleccionista. En el caso de que coleccionara algo, serían sensaciones, emociones, experiencias. Y las sensaciones son por naturaleza tan frágiles y de tan corta vida, tan volátiles, como las situaciones que las desencadenan. La estrategia del carpe diem es una respuesta a un mundo desprovisto de valores que pretende ser duradero.”

“Los proyectos a los que uno juraría lealtad de por vida una vez elegidos y seleccionados (sólo hace medio siglo que Jean-Paul Sartre recomendaba projets de la vie) tienen mala prensa y han perdido su atractivo. Si se presionara a la mayoría de la gente, los definirían como contraproducentes y en ningún caso como elección que harían de buena gana.”
*Identidad de Zygmunt Bauman

martes, 27 de octubre de 2020

Dictadura del relativismo


La autorización que tiene cada ciudadano de perseguir su bien en el ámbito privado corre el riesgo de convertirse en un nuevo mandamiento, consistente en ignorar la búsqueda de la verdad y el bien en nombre del respeto a la igualdad de juicio subjetivo de todo ser humano. Para el profesor Daniel Mahoney el orden liberal permite la indiferencia “hacia todos los bienes que son objeto de búsqueda humana, incluso hacia la verdad, que es el bien principal”. El espíritu de la modernidad radical lleva las cosas un paso más adelante. El relativismo radical obliga a ser indiferente hacia la verdad, dando origen a un nuevo y paradójico orden de “mandato autoritario”, esta vez en nombre de un relativismo castigador o de lo políticamente correcto. Lo que empezó como un esfuerzo saludable por prevenir la apropiación de la idea de bien por parte de tiranos políticos o eclesiásticos se convirtió, de este modo, en una nueva fuente de tiranía y deshumanización: la “dictadura del relativismo” señalada, como es bien sabido, por Joseph Ratzinger unos días antes de su elección como Papa en abril del 2005.


viernes, 10 de enero de 2020

El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente

John H. Elliott
John H. Elliott decía que “la modernidad no se debería identificar mecánicamente con la occidentalización. Las sociedades toman sus propios caminos y se doblan a los vientos de sus propias tradiciones, aun cuando les afecten e influyan las modas, tendencias y movimientos globales. Interpretar el mundo contemporáneo es una parte legítima y deseable de la labor histórica, pero no constituye su totalidad, y es necesaria una buena disposición y una capacidad para ver ese mundo desde una variedad de puntos de vista y con una conciencia de las alternativas (benignas o perniciosas, según la perspectiva adoptada) respecto al paradigma dominante. Si, por ejemplo, ese paradigma se define en términos del avance progresivo de la ciencia, el racionalismo y la secularización, es probable que la búsqueda de la modernidad conduzca a un callejón sin salida”. 

“Como los procesos globales de finales del siglo XX y principios del XXI han dejado perfectamente claro, cuanto más fuerte es el énfasis en la secularización, mayores son las probabilidades de un renacer religioso. El progreso de la ciencia tiene su antítesis en el avance del fundamentalismo, y el supranacionalismo de un mundo de corporaciones y organizaciones multinacionales es desafiado por el resurgir de las fuerzas irracionales del nacionalismo a la antigua. El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente y cuando se echa a la historia a la fuerza por la borda, se puede contar con que volverá. Si el estudio del pasado tiene algún valor, este reside en su capacidad tanto de revelar las complejidades de la experiencia humana como de advertir contra la opción de descartar como si no tuvieran ninguna importancia los senderos que se siguieron sólo en parte o no se tomaron nunca. En alguna curva del camino, pueden volver a aparecer de repente ante la vista. Admitir que el presente está lleno de sorpresas exige un reconocimiento similar de que el pasado lo fue igualmente a ojos de quienes lo vivieron”.

martes, 5 de junio de 2018

La criminalidad del nacismo proviene de aquella parte de su inspiración que comparte con el comunismo.

Hitler y Lenin.
“Lenin no escondió en lo más mínimo lo que debía a los jacobinos; Hitler, lo que debía a Lenin”, señala Jules Monnerot. De todo ello se deriva que intentar absolver al comunismo en nombre de su inspiración profunda, acorde con los ideales de la modernidad, equivale a oscurecer el hecho de que esta inspiración constituye la raíz no sólo de sus crímenes, sino también de los del nazismo, afirma el
Jules Monnerot
académico francés Alain de Benoist. Nada es más falso que pensar que, contrariamente al comunismo, el nazismo ha sido un régimen criminal por adecuarse a una ideología exclusivamente propia de él. Por el contrario, su criminalidad proviene de aquella parte de su inspiración que comparte con el comunismo. Es lo que constata François Rouvillois cuando escribe, a propósito del nazismo, que lo que le hace criminal no es lo que le distingue del marxismo, sino muy precisamente lo que comparte con él. Si el marxismo y el nacionalsocialismo, agrega Rouvillois, son igualmente totalitarios, es por lo que les une, es porque ambos provienen de esta modernidad radical que, por sus presupuestos históricos y antropológicos, no podía sino acabar en la pesadilla.

Alain de Benoist
Alain de Benoist escribe que “de igual modo que los logros positivos de un régimen totalitario no pueden justificar sus crímenes, o que los crímenes de un régimen totalitario no pueden justificar los de otro, el recuerdo de los sistemas totalitarios no puede hacer aceptar a la sociedad actual en lo que tiene de más destructivo y deshumanizante. No se tiene el derecho de aceptar una suerte injusta, so pretexto de que se podría sufrir otra peor. Los sistemas políticos tienen que ser juzgados por lo que son, no mediante la comparación con otros, cuyos defectos atenuarían los suyos. Cualquier comparación deja de ser válida cuando se convierte en una excusa, cada patología social tiene que ser estudiada por separado”.

lunes, 5 de marzo de 2018

La sociedad del mañana es una sociedad sin memoria.

Desde los tiempos de Herodoto, la historia ha representado la memoria colectiva como base sobre la que construir la identidad de un pueblo, afirmar su verdadera cultura y consolidar sus tradiciones, leyes, costumbres y conducta. En la era moderna, la historia ha ayudado a que se consolidaran los Estados, cada uno con su propia historia nacional legitimadora que justificaba su propio progreso y la necesidad de una industrialización dirigida al crecimiento económico. El desmoronamiento de la confianza en una historia ha contribuido al clima de incertidumbre reinante y a eliminar ese sentido de comunión en la marcha hacia el progreso al que la modernidad había apuntado. De ahí también que el individuo se haya encontrado más solo aún al verse súbitamente enfrentado a un mundo incognoscible y adverso, pues está hoy privado de un sentido de la historia y la autoconciencia. Los precursores de la posmodernidad (de Nietzsche a Heidegger) consideraban la historia más como una impostura que como una memoria de la verdad y la sustituyeron por el acontecimiento o el suceso.

Como dice el sociólogo italiano Carlo Bordoni, el suceso no
Carlo Bordoni
tiene memoria; tiene un valor en sí y para el periodo en que tiene lugar. No es repetible, y su verdad radica en la imposibilidad de que se repita. Es único y, por lo tanto, universal. Ese enfoque, dice Bordoni, además de vaciar de significado la historia, niega implícitamente todo valor a la evocación del pasado como advertencia para no repetir errores. Si todo acontecimiento es único de por sí, no tiene sentido usarlo como un medio de disuasión para que otros no repitan hechos del mismo tipo. La nueva historia, lejos de tratar de funcionar como una perspectiva general del conjunto de una comunidad como tal, se transforma en una caótica suma de acciones personales, divididas, fragmentadas e inservibles para una comprensión futura. Un conjunto de sucesos cuyo sentido, a largo plazo, se dispersa y se presta más bien a la confusión. Por esa razón, el acontecimiento más reciente, el de palpitante actualidad, el nuevo, representa el rostro de la verdad en ese momento y derrota al suceso anterior. Todo lo que ya ha pasado, aunque esté registrado en la memoria masiva, indeleble y fijado para siempre en los medios electrónicos, sabe a obsoleto y por consiguiente es rechazado por la conciencia social, que vive en un presente eterno que nunca deja de renovarse como tal.

La sociedad del mañana, avisa Bordoni,  es una sociedad sin memoria, condenada a repetir los errores del pasado y a reconstruir agotadoramente su propia experiencia desde cero, pero será tan diferente de la sociedad moderna que dejamos ahora atrás que incluso los errores del pasado, cuando se repitan, aparecerán bajo una nueva luz, como si nunca antes nadie los hubiera visto. Es tan profundo el cambio que se produjo al término de la modernidad y son tan rápidas las innovaciones, que de poco servirá la experiencia pasada.

viernes, 24 de febrero de 2017

Modernidad.

Pío Collivadino plasmó el paisaje de una Buenos Aires que vivía una transición a la modernidad.
Octavio Paz en el discurso que pronuncio al recibir el Premio Nobel manifestaba que “en la búsqueda de la modernidad nos llevó a descubrir nuestra antigüedad, el rostro oculto de la nación. Inesperada lección histórica que no sé si todos han aprendido. Entre tradición y modernidad hay un puente. Aisladas, las tradiciones se petrifican y las modernidades se volatilizan; en conjunción, una anima a la otra y la otra le responde dándole peso”. 

domingo, 23 de octubre de 2016

Bismarck y su “lucha por la cultura”


Retrato de Otto von Bismarck hacia 1847
En la década de 1870, en una reacción contra los intentos del Papa de reforzar su control de la comunidad católica mediante el Sílabo de errores (1864) y la Proclamación de la Infalibilidad Papal (1871), Bismarck inauguró lo que los liberales denominaron la “lucha por la cultura”, una serie de leyes y medidas políticas encaminadas a poner a la Iglesia católica bajo el control del Estado prusiano. El clero católico se negó a cooperar con leyes que le exigían formarse en las instituciones del Estado y someter los nombramientos eclesiásticos a su aprobación. Los que contravinieron las nuevas leyes no tardaron en ser perseguidos por la policía, detenidos y encarcelados. 
Soldado Prusiano, Húsar, Regimiento de húsares
A mediados de la década de 1870, había en Alemania 989 parroquias sin titular, 225 sacerdotes en la cárcel, se habían prohibido todas las órdenes religiosas católicas salvo las que participaban en tareas de enfermería, habían sido
obispo de Trier
destituidos de sus cargos dos arzobispos y tres obispos, y el obispo de Trier había muerto poco después de haber sido puesto en libertad tras nueve meses de prisión. Lo más inquietante fue el que ese ataque generalizado a las libertades ciudadanas de un 40 por 100 de la población del Reich contase con el aplauso de los liberales del país, que consideraban el catolicismo una amenaza tan grave para la civilización que justificaba medidas extremas como aquéllas. Aunque el enfrentamiento no durase mucho, dejó a la comunidad católica convertida en un acerbo enemigo del liberalismo y de la modernidad y decidida a demostrar su lealtad al Estado, sobre todo a través del llamado Partido del Centro, el partido político que había creado, en principio para defenderse de la persecución.
 el Kulturkampf ("la lucha por la cultura"), se definió como una lucha por la definición cultural del imperio alemán.
En Francia había un conflicto Iglesia-Estado que no se quedaba atrás en su ferocidad ideológica respecto a la “lucha por la cultura” alemana.


Reichstag sketch  1894
Bismarck asestó otro golpe a las libertades ciudadanas con la Ley Antisocialista, aprobada por el Reichstag tras dos intentos de asesinato del anciano káiser Guillermo I en 1877. En realidad, el movimiento socialista alemán no había tenido nada que ver con los presuntos asesinos y era una organización respetuosa de la ley, que depositaba su confianza en la ruta parlamentaria para llegar al poder. Pero los liberales cedieron una vez más y abandonaron sus principios ante lo que se les presentó como los intereses nacionales. Se prohibieron los actos socialistas, la prensa socialista y las revistas, y se ilegalizó el partido.

Bismarck inauguró lo que los liberales denominaron la “lucha por la cultura”, una serie de leyes y medidas políticas encaminadas a poner a la Iglesia católica bajo el control del Estado prusiano

Bismarck asestó otro golpe a las libertades ciudadanas con la Ley Antisocialista

El clero católico se negó a cooperar con leyes que le exigían formarse en las instituciones del Estado y someter los nombramientos eclesiásticos a su aprobación