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jueves, 16 de julio de 2026

Nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia

Al hablar constantemente de inteligencia artificial, al utilizarla cada vez más y maravillarnos de sus proezas, dice el filósofo Olivier Rey, nos estamos acostumbrando a hacer de la inteligencia artificial el paradigma de la inteligencia, al tiempo que devaluamos las características esenciales de la inteligencia humana y dejamos de cultivarlas. Hace mucho tiempo, Dios se apareció en sueños al rey Salomón y le dijo: “Pídeme lo que quieras que te conceda”. Salomón respondió: “Da a tu siervo un corazón inteligente para gobernar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal”. (1R 3, 5-9). La primera característica de la inteligencia, aquí, consiste en discernir entre el bien y el mal. Ésta es la inteligencia de la que hace gala Salomón cuando imparte justicia.Olivier Rey manifiesta que si nos acostumbramos a ver en la inteligencia artificial el modelo de la inteligencia, corremos el riesgo de dejar el corazón sin inteligencia. Algunos replicarán que es posible incluir consideraciones morales entre los criterios que tiene en cuenta la inteligencia artificial en su funcionamiento. En ese caso, sin embargo, sería como si la reflexión moral se hubiera realizado de una vez por todas, antes de ser delegada a la máquina. Una facultad que no se utiliza constantemente se marchita. De ahí la atrofia moral.


jueves, 9 de febrero de 2023

Vemos el mundo como se nos ha condicionado

Dice el profesor Stephen R. Covey que todos tendemos a pensar que vemos las cosas como son, que somos objetivos. Pero no es así. Vemos el mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos. Cuando abrimos la boca para describir lo que vemos, en realidad nos describimos a nosotros mismos, a nuestras percepciones, a nuestros paradigmas. Cuando otras personas disienten de nosotros, de inmediato pensamos que algo extraño les ocurre. Personas sinceras e inteligentes ven las cosas de modo distinto, pues cada una mira a través del cristal de su experiencia. Esto no significa que no existan hechos….. Miran los mismos hechos…..pero la interpretación que cada uno da a esos hechos representa experiencias anteriores, y los hechos carecen de significado al margen de su interpretación.

jueves, 22 de octubre de 2020

El sector del automóvil está a punto de experimentar la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial

El sector alemán del automóvil da empleo directo a más de dos millones de alemanes, y representa el 5% del PIB del país. La industria del automóvil alemana vive con dificultad el cambio de paradigma del motor de explosión a los nuevos sistemas de propulsión eléctricos o basados en el hidrógeno. La crisis sanitaria mundial ha supuesto un choque para la demanda de vehículos en todo el mundo. Según la agencia de calificación Moody’s, el mercado del automóvil se reducirá un 20% en el espacio de un año.

El director general de Continental, Elmar Degenhart, dice que “después de una década de crecimiento rápido y provechoso, y de expansión de la mano de obra”, el sector está a punto de experimentar la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.

El sector del automóvil ha visto cómo, mientras la demanda se hundía en Europa, el choque era mucho más contenido en Asia. En agosto las ventas de coches en la Unión Europea fueron un 18% inferiores a las del mismo mes de 2019, mientras que en China crecieron un 9%. Un problema adicional causado por estas disparidades regionales es que los fabricantes tenderán a invertir más y crear puestos de trabajo allí donde la demanda sea más fuerte, o al menos estable. Como afirma Klaus Rosenfeld, director general de Schaeffler, por primera vez se están considerando recortes de anchura el europeo, que era tradicionalmente el más estable.


Nuremberg 

El gran miedo de Alemania es que las inversiones de los grandes grupos, incluso de los alemanes, se desvíen hacia los países asiáticos. Para evitar esto, los alemanes están invirtiendo fuertemente en centros de investigación y programas de investigación para vehículos eléctricos y de hidrógeno. En Nuremberg se ha fundado una nueva universidad técnica que se espera que acoja a 6.500 estudiantes de ingeniería cada año. También se ha lanzado un centro público de investigación sobre el hidrógeno.


jueves, 24 de septiembre de 2020

Paradigma



En 1962 Thomas Kuhn publicó un libro que es considerado por gran número de especialistas el análisis más influyente de la conducta de los científicos. Su título es La estructura de las revoluciones científicas. Kuhn proponía más bien que la conducta social de los científicos tiene mayor influencia que los hechos de la propia ciencia. Kuhn propuso que los científicos normalmente realizan sus investigaciones y dan forma a sus conclusiones bajo la influencia de amplios conceptos que denomina paradigmas. Define los paradigmas como conceptos que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones. Aunque los paradigmas pueden ser verdaderos o falsos, los científicos los aceptan, al menos por un tiempo, como si fueran verdad. Dado que los científicos (o, si a eso vamos, cualquier otro grupo) aceptan los paradigmas como verdaderos, consideran que cualquier explicación que no encaje en la perspectiva aceptada tiene que ser falsa, e interpretan los datos que no apoyan tan inaceptables explicaciones como anómalos. Además, rechazan a quienes proponen ideas ajenas al paradigma. Una actitud tan cerrada tiende a restringir la innovación y contribuye a perpetuar la vida del paradigma. Encajar los datos bajo un paradigma aceptado es lo que Kuhn considera ciencia normal. En ocasiones ocurre un cambio de paradigma, y eso lo denomina revolución científica. El cambio que se produjo al pasar de no creer que los continentes se movieran a la creencia en que sí se desplazan fue una revolución científica. Kuhn calificó a una revolución científica de “experiencia de conversión”.

Thomas Kuhn
El paso de un paradigma a otro suele ser difícil, y puede representar un cambio hacia la verdad o hacia el error. A veces un cambio de paradigma puede volver a otro que había sido rechazado anteriormente. Un ejemplo es la idea de que la vida pueda surgir espontáneamente por sí misma. Por lo general, los eruditos aceptaron esa idea durante mucho tiempo, luego la abandonaron a raíz de la obra de Louis Pasteur. Pasó lo mismo con el papel de las grandes catástrofes en la historia terrestre (catastrofismo) cuando cayó en desgracia para después hacer su reaparición y contribuir a dar forma a la geología.

viernes, 10 de enero de 2020

El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente

John H. Elliott
John H. Elliott decía que “la modernidad no se debería identificar mecánicamente con la occidentalización. Las sociedades toman sus propios caminos y se doblan a los vientos de sus propias tradiciones, aun cuando les afecten e influyan las modas, tendencias y movimientos globales. Interpretar el mundo contemporáneo es una parte legítima y deseable de la labor histórica, pero no constituye su totalidad, y es necesaria una buena disposición y una capacidad para ver ese mundo desde una variedad de puntos de vista y con una conciencia de las alternativas (benignas o perniciosas, según la perspectiva adoptada) respecto al paradigma dominante. Si, por ejemplo, ese paradigma se define en términos del avance progresivo de la ciencia, el racionalismo y la secularización, es probable que la búsqueda de la modernidad conduzca a un callejón sin salida”. 

“Como los procesos globales de finales del siglo XX y principios del XXI han dejado perfectamente claro, cuanto más fuerte es el énfasis en la secularización, mayores son las probabilidades de un renacer religioso. El progreso de la ciencia tiene su antítesis en el avance del fundamentalismo, y el supranacionalismo de un mundo de corporaciones y organizaciones multinacionales es desafiado por el resurgir de las fuerzas irracionales del nacionalismo a la antigua. El pasado tiene un modo inquietante de regresar para trastornar el presente y cuando se echa a la historia a la fuerza por la borda, se puede contar con que volverá. Si el estudio del pasado tiene algún valor, este reside en su capacidad tanto de revelar las complejidades de la experiencia humana como de advertir contra la opción de descartar como si no tuvieran ninguna importancia los senderos que se siguieron sólo en parte o no se tomaron nunca. En alguna curva del camino, pueden volver a aparecer de repente ante la vista. Admitir que el presente está lleno de sorpresas exige un reconocimiento similar de que el pasado lo fue igualmente a ojos de quienes lo vivieron”.