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martes, 13 de mayo de 2025

Los niveles de confianza se mueven normalmente de acuerdo a los éxitos y a los fracasos

Robert K. Merton
Robert K. Merton bautizó como “efecto Mateo”, en referencia al Evangelio según san Mateo, donde se narra la historia de un amo acaudalado que hace balance de la rentabilidad que han sacado a su dinero sus administradores, y decide dar todo el dinero a los que más rentabilidad habían obtenido. Se justificó diciendo que “al que más tiene, más se le dará; y al que menos tenga, aun lo poco que tiene se le quitará”. Esta frase ha pasado a los anales de la historia como la quintaesencia del efecto sociológico por el cual las personas que tienen éxito tienden a tener aún más éxito, mientras que las que fracasan tienden a hundirse todavía más en el abismo.
Merton demostró que a los científicos de reconocido prestigio se les presta mucha atención mientras que, en comparación, se les concede muy poca atención a los científicos no reconocidos hasta el momento. Los científicos ya reconocidos acaparan citas, artículos, financiación, medios, etc. En cambio, aunque realicen iguales o mayores contribuciones, los científicos que no son conocidos encuentran dificultades para que les publiquen sus trabajos las revistas científicas de primer orden, tienen más problemas para encontrar financiación y, en general, cosechan menos aplausos que los investigadores eminentes. Posteriormente se ha ido comprobando que este fenómeno de la amplificación de las diferencias es extensible a la mayoría de los campos de actividad humana, además de al campo científico, y se produce no solo por la acción de los agentes externos, que tienden a premiar a los que más éxito han obtenido, sino también porque los éxitos y fracasos afectan a los niveles de confianza de quienes los experimentan. Los niveles de confianza se mueven normalmente de acuerdo a los éxitos y a los fracasos, promoviendo ciclos recurrentes que conducirán al cielo o al infierno. Cuando dichos niveles son elevados, las personas sienten que cuentan con los recursos internos necesarios para hacer frente a los mayores desafíos, siendo el caso contrario cuando la confianza es escasa. De este modo, el éxito y el fracaso, que al principio era efectos, comenzarán a convertirse en una causa que acarreará más éxito o más fracaso. 
Henry Ford decía que “tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Informe Cook


 John Cook del Global Change Institute

"El hombre es el causante del calentamiento global". Esta afirmación es, hoy por hoy, incuestionable, a la vista del amplísimo consenso científico que existe en torno al origen antropogénico del cambio climático. ¿Pero dónde y cuándo nace ese supuesto consenso? En mayo de 2013, el presidente de EEUU, Barack Obama, afirma que "el 97% de los científicos está de acuerdo, el cambio climático es real, es provocado por el hombre y es peligroso”. Obama se hacía eco de un estudio elaborado por el activista climático John Cook, que, tras examinar casi 12.000 artículos científicos sobre el clima, concluía que el 97% apoyaba la teoría del origen humano del cambio climático. Una reciente actualización de dicho informe eleva este porcentaje al 99,9%, tras analizar más de 88.000 artículos sobre el clima publicados entre 2012 y 2020. El informe original de Cook incluía un total de 11.944 folios en cuyo resumen constaba el término "calentamiento global" o "cambio climático global". Y los dividía en siete categorías:
El 50% o más del cambio climático es causado por el hombre: 64 artículos (0,54%)
El hombre juega algún papel en el calentamiento, pero sin cuantificar: 922 (7,7%)
El aumento total de CO2, no sólo de las emisiones que causa el hombre, juega algún papel en el calentamiento: 2.910 artículos (24%)
No se pronuncian sobre el papel del hombre porque desconocen si las emisiones humanas tienen o no impacto real sobre el calentamiento: 7.970 artículos (67%)
El hombre tiene un impacto mínimo: 54 artículos (0,45%)
Las emisiones del hombre probablemente no tienen impacto: 15 artículos (0,13%)
El 50% o menos del calentamiento es causado por el hombre: 9 artículos (0,1%)
Así pues, según el propio informe de Cook, tan sólo el 33% de los artículos respaldan explícita o implícitamente que el hombre juega un papel relevante en el cambio climático, mientras que la mayoría (67%) no se pronuncian al respecto. Para pasar del 33% al famoso 97%, lo que hace Cook es sumar los tres primeros grupos, a pesar de que el segundo y el tercero no especifican la influencia del hombre, y, al mismo tiempo, elimina casi todo el grupo de los artículos neutrales, que representaban el 67% de la muestra total. El resultado de esta particular cocina es que el 97% de los estudios científicos respaldan el origen antropogénico del calentamiento. Es decir, que el principal causante del cambio climático es la actividad del hombre. Investigaciones posteriores comparan varios estudios acerca del consenso científico sobre el cambio climático antropogénico y arrojan resultados muy diferentes en función del tamaño de la muestra. Si se excluyen los científicos neutrales (que no saben o no se posicionan sobre la cuestión), la horquilla va del 47% al 100% de los artículos que respaldan la teoría dominante (97% en el caso de Cook).
Todo apunta al gran interés político que suscita la materia. Si el 97% o más de los científicos afirman estar de acuerdo, los escépticos son percibidos como algo marginal y, por tanto, sus teorías pueden ser fácilmente descartadas o ridiculizadas, hasta el punto de ser tildados de "negacionistas". Pero si, por el contrario, el porcentaje de disidentes no es el 3%, sino el 20% o 30%, el debate científico en torno al cambio climático seguiría estando muy vivo.

lunes, 19 de agosto de 2024

Todos los escenarios son posibles, y por lo mismo todas las predicciones son inciertas

Un trabajo del matemático Carlos M. Madrid Casado, de la Universidad Complutense, se vale de la Teoría del Caos para hacer ver que todos los modelos formulados para predecir el comportamiento de las temperaturas a largo plazo son matemáticamente incorrectos, y carecen de fundamento científico. No estamos enterados, ni podemos estarlo, del conjunto de condiciones que van a imperar en el porvenir. El mismo Richard B. Alley, famoso glaciólogo que ha trabajado en Groenlandia y conoce bien la fusión de los hielos, termina confesando que a día de hoy “es difícil, si no imposible, predecir cuál va a ser el futuro”. Todos los escenarios son posibles, y por lo mismo todas las predicciones son inciertas.

jueves, 28 de marzo de 2024

La ciencia tiene que callarse sobre las cuestiones últimas

En la naturaleza no todo es posible; de todos los sucesos virtuales que podrían ser (sea el caos) no todos son. Existen conjuntos de sucesos prohibidos y, cuando el científico cree descubrir una limitación que restringe el caos, entonces dice haber descubierto una ley. Podemos atribuir la potencia de una ley a su capacidad para prohibir, de modo que las leyes muy potentes pueden llegar a dar la sensación de obligar más que de prohibir. Es, sin duda, el caso de la física, disciplina que presume de la colección más prestigiosa de leyes de la naturaleza. Los objetos que obedecen a tales leyes (el sistema planetario, por ejemplo) tienen en verdad un aspecto muy poco caótico. Su comportamiento es ordenado y armónico. El científico no afirma que éste es el mejor de los mundos posibles, pero sí cree que, de todos los mundos posibles, no es éste el de menor armonía. Capacidad para prohibir, he aquí, al menos, una buena aproximación al grado de determinismo que contiene una ley científica, escribe Jorge Wagensberg que fue profesor de  Teoría de los Procesos Irreversibles. 
Quien cree que la ciencia está a punto de responder a cuestiones tales como ¿Qué es la materia, qué es la vida, qué es la mente? Los métodos científicos no se prestan ellos mismos a estas tareas, que conducirían a las verdades últimas. Éstas no son para los hombres, sino sólo para Dios. El orden de marcha de los científicos se realiza desde el efecto hasta su causa, o de la causa al efecto; pero no es adecuado para el estudio de las causas primeras. Una causa primera es una categoría de pensamiento que no existe en la ciencia. Las cadenas causales son largas y se pierden a la vista de los diligentes científicos en una nebulosa de incertidumbre, en el ocaso de la duda. La ciencia tiene que callarse sobre las cuestiones últimas como el origen del universo, la existencia de Dios, la estructura de los constituyentes últimos de la materia. Aquí sólo nos sirve de guía la fe. Y esto quiere decir que uno ha llegado al final, según las convicciones y las preferencias emocionales de cada individuo, manifiesta Peter Theodorus Landsberg.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Nada es realmente conocido si no se conoce en su contexto

La filósofa Mónica Cavallé explica que nada es realmente conocido si no se conoce en su contexto, y el del ser humano (el de su comportamiento, deseos, temores, búsquedas…) es la realidad en su integridad….la filosofía, allí donde es fiel a sí misma y la búsqueda de verdad prima sobre la búsqueda de seguridad, tiene una mira más profunda, no la de saciar nuestra mente con ideas, proporcionándonos así mera seguridad psicológica, sino la de alimentar nuestro ser con la realidad, con la verdad viva.

El filósofo que especula y el científico que investiga con instrumentos cada vez más perfeccionados buscan penetrar en los secretos de aquello que han erigido en objeto de su estudio, dejando su propio ser de lado, al margen de su investigación, manifiesta Cavallé. Ciertamente, añade la filósofa española, uno de estos objetos de estudio puede ser el ser humano, pero en la misma medida en que este se constituye como objeto, poco tiene ya que ver con el ser humano-sujeto que conoce y busca comprender.

martes, 19 de julio de 2022

La prosperidad de los países depende de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores


¿Por qué no surge un Steve Jobs en México, Argentina, Colombia, o cualquier otro país de América Latina, o en España, donde hay gente tanto o más talentosa que el fundador de Apple? ¿Qué es lo que hace que Jobs haya triunfado en Estados Unidos, al igual que Bill Gates, el fundador de Microsoft; Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, y tantos otros, y miles de talentos de otras partes del mundo no puedan hacerlo en sus países?
Hoy en día, la prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, sus científicos y sus innovadores. Los países más exitosos no son los que tienen más petróleo, o más reservas de agua, o más cobre o soja, sino los que desarrollan las mejores mentes y exportan productos con mayor valor agregado. Un programa informático, o un nuevo medicamento, o un diseño de ropa novedoso valen más que toneladas de materias primas.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Paradigma



En 1962 Thomas Kuhn publicó un libro que es considerado por gran número de especialistas el análisis más influyente de la conducta de los científicos. Su título es La estructura de las revoluciones científicas. Kuhn proponía más bien que la conducta social de los científicos tiene mayor influencia que los hechos de la propia ciencia. Kuhn propuso que los científicos normalmente realizan sus investigaciones y dan forma a sus conclusiones bajo la influencia de amplios conceptos que denomina paradigmas. Define los paradigmas como conceptos que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones. Aunque los paradigmas pueden ser verdaderos o falsos, los científicos los aceptan, al menos por un tiempo, como si fueran verdad. Dado que los científicos (o, si a eso vamos, cualquier otro grupo) aceptan los paradigmas como verdaderos, consideran que cualquier explicación que no encaje en la perspectiva aceptada tiene que ser falsa, e interpretan los datos que no apoyan tan inaceptables explicaciones como anómalos. Además, rechazan a quienes proponen ideas ajenas al paradigma. Una actitud tan cerrada tiende a restringir la innovación y contribuye a perpetuar la vida del paradigma. Encajar los datos bajo un paradigma aceptado es lo que Kuhn considera ciencia normal. En ocasiones ocurre un cambio de paradigma, y eso lo denomina revolución científica. El cambio que se produjo al pasar de no creer que los continentes se movieran a la creencia en que sí se desplazan fue una revolución científica. Kuhn calificó a una revolución científica de “experiencia de conversión”.

Thomas Kuhn
El paso de un paradigma a otro suele ser difícil, y puede representar un cambio hacia la verdad o hacia el error. A veces un cambio de paradigma puede volver a otro que había sido rechazado anteriormente. Un ejemplo es la idea de que la vida pueda surgir espontáneamente por sí misma. Por lo general, los eruditos aceptaron esa idea durante mucho tiempo, luego la abandonaron a raíz de la obra de Louis Pasteur. Pasó lo mismo con el papel de las grandes catástrofes en la historia terrestre (catastrofismo) cuando cayó en desgracia para después hacer su reaparición y contribuir a dar forma a la geología.

domingo, 15 de marzo de 2020

No puede descartarse la hipótesis que el coronavirus se haya originado en un laboratorio de Wuhan


Es posible y no puede descartarse a priori la hipótesis que el coronavirus se haya originado en un laboratorio de Wuhan,la extensa capital de la provincia Hubei, en China central,. Esto es lo que dice el padre Renzo Milanese, misionero del PIME en Hong Kong desde 1972. El sacerdote especifica que el virus pudo haberse "escapado" del laboratorio. Citando estudios e investigaciones, así como testimonios de periodistas autorizados en el área, llega a la conclusión de que "parece innegable que un centro de investigación ha estado directamente involucrado en la investigación de los virus, aunque no necesariamente en la creación de un virus”.

Según recoge la agencia de noticias AsiaNews el 18 de septiembre de 2019, se realizó un ejercicio en Wuhan para controlar la posible propagación de un coronavirus. El hecho había sido publicado en sitios web y periódicos locales, pero la noticia desapareció. Las autoridades  chinas dejaron claro que el ejercicio se refería a un coronavirus del tipo Sars. El 29 de enero de 2020, científicos canadienses y estadounidenses fueron arrestados en América, incluyendo el arresto de Charles Lieber de la Universidad de Harvard. Estos científicos están vinculados al "Programa de los 1.000 genes/personas" que coopera con el Instituto de Virología de Wuhan, entre otros. Y aquí entramos en una historia de espionaje y contra-espionaje sobre sensibles investigaciones científicas.


Un artículo escrito por dos profesores, uno de la South China University of Technology en Guangzhou y otro de la CDC, un centro de investigación en Wuhan  Según ellos, el brote se encuentra en el CDC, un centro de investigación en Wuhan, donde los experimentos con murciélagos han infectado a los investigadores y algunos murciélagos infectados han escapado del centro. 

miércoles, 22 de enero de 2020

Prehistoriadores



La escasez de textos no ha enfriado en absoluto el entusiasmo de los prehistoriadores a los que ha bastado un trozo de sílex para descubrir, con lujo de detalles, la situación social, política y religiosa de nuestros antepasados. Y así resulta que los hombres llevaban grandes clavas, las mujeres, largas cabelleras y el romance entre ambos consistía en asestarle un golpe en la cabeza y arrastrarla hacia su cueva. Los caricaturistas de todos los países no dejan nunca de presentar esos detalles, pero su exageración está basada en lo que los científicos les han contado. Basan sus especulaciones en unos objetos casi siempre en pésimo estado de conservación, media mandíbula, un trozo de flecha, lo que podría haber sido una flecha, la pintura de una pared.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue creado por Dios



En 1981, Juan Pablo II afirmó que la propia Biblia “nos habla de los orígenes del universo y su creación no para aportarnos un tratado científico sino para establecer la correcta relación de los hombres con Dios y con el universo. Las Sagradas Escrituras desean simplemente declarar que el mundo fue creado por Dios, y otra enseñanza sobre el origen y la creación del universo es ajena a las intenciones de la Biblia, que no desea enseñarnos cómo se creó el cielo sino cómo se va al cielo”.

domingo, 25 de agosto de 2019

La razón sin la fe está incompleta, se convierte en una ideología

El sacerdote y astrofísico español David Alcalde asegura que la fe y la ciencia no están contrapuestas y por ello “ningún científico serio” utilizaría esta última para “intentar demostrar que Dios no existe”. “La fe y la razón son las dos alas que nos llevan a la verdad”, dijo el científico al recordar la encíclica Fides et ratio de Juan Pablo II. Ambas “provienen de una misma fuente, Dios. Por ello, la fe sin la razón es superstición; pero la razón sin la fe está incompleta, se convierte en una ideología”. Señaló que “ningún científico serio puede pretender utilizar la argumentación científica para intentar demostrar la no existencia de Dios, dado que no es un objeto medible mediante las herramientas de la ciencia”.


Explicó que la “leyenda negra” de que la fe y la ciencia están contrapuestas parte de la “muy extendida suposición” de que la fe es algo “irracional, supersticioso, que pasado por el test de la razón no se mantiene en pie. Es justo lo contrario, como apuntaba Juan Pablo II en la encíclica Fides et ratio”.

martes, 9 de octubre de 2018

Nacimiento del científico.

Según cuenta  H. Pulte, en el siglo XIX el “científico” (palabra que en inglés se acuñó en 1834) se convirtió en un tipo social independiente, que, pese a solaparse en más de un punto con los “eruditos” o los “intelectuales” (palabra de nuevo cuño en el siglo XIX), no se confundía con ellos. La ciencia en su conjunto se diferenció con más claridad que nunca de la filosofía, la teología y otras ramas del saber tradicional. Hacia mediados del siglo XIX, los científicos compartían un concepto de ciencia que renunciaba a la vieja “aspiración a la estricta generalidad, necesidad incondicional y verdad absoluta” y pasaba a hacer hincapié en el carácter reflexivo del saber, su validez condicional, intersubjetividad y autonomía en el seno de un sistema social específico de las ciencias.


 Louis Pasteur, uno de los grandes científicos del siglo XIX.
En vísperas de la primera guerra mundial, en muchos países ya había madurado institucionalmente el sistema moderno de las ciencias, en lo esencial según se lo conoce aún hoy, dice el historiador Jürgen Osterhammel. La ciencia también se convirtió en la profesión de un número inaudito de personas. Hacia 1910 se vivía de la ciencia. El aficionado había cedido el terreno, en múltiples campos, al especialista. Ya nadie podía obtener reconocimiento como científico diletante, como el Goethe que también estudió morfología, anatomía y los colores.


lunes, 24 de septiembre de 2018

El control del buen uso de la ciencia moderna y de sus efectos se nos escapa, e inquieta su poder sin freno.

Jacques Testard
En el ámbito de la ecología y más aún en el de la bioética, se han creado durante los últimos años comités de sabios cuya principal razón de ser es el permitir una autorreflexión de la ciencia sobre sí misma. Muchos científicos hoy en día se muestran críticos con las nefastas consecuencias generadas por sus trabajos. Por ejemplo  Jacques Testard, biólogo famoso en Francia, quien cerró su laboratorio para dar visibilidad al hecho de que sus propias investigaciones en el campo de la reproducción asistida o la clonación podrían tener consecuencias.

Industrialización de la agricultura.
Para muchos ecologistas, es evidente que los perjuicios que comporta un tsunami no son nada en comparación con las amenazas que suponen para la supervivencia de la especie humana la industrialización de la agricultura o la proliferación de centrales nucleares. E incluso en aquellos supuestos en los que el origen del mal está evidentemente en la naturaleza, como en el caso de grandes epidemias, se considera que la mano del hombre es la que las convierte en potencialmente devastadoras.

El investigador Luc Ferry dice que no se trata tanto de controlar la naturaleza, cuanto una ciencia y una investigacion asociadas con la imagen del aprendiz de brujo, puesto que, por primera vez en la historia, ambas han proporcionado a la humanidad los medios para proceder a su propia destrucción. El control del buen uso de la ciencia moderna y de sus efectos se nos escapa, e inquieta su poder sin freno.



lunes, 23 de julio de 2018

Si no existieran nubes en la atmósfera, la Tierra sería mucho más caliente de lo que es.


“En términos generales, la función de las nubes es producir un enfriamiento, dice Latham. Si no existieran nubes en la atmósfera, la Tierra sería mucho más caliente de lo que es”. Hasta las nubes artificiales, las estelas de los aviones a reacción, por ejemplo, tienen un efecto refrescante. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, todos los vuelos comerciales de Estados Unidos quedaron interrumpidos durante tres días. “Utilizando datos de más de 4.000 estaciones meteorológicas de Estados Unidos, los científicos descubrieron que la repentina ausencia de estelas ocasionó un ascenso de 1,1 grados centígrados en la temperatura al nivel del suelo”, cuenta Stephen Dubner.

viernes, 8 de junio de 2018

La ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible.

Karl Popper
Karl Popper dice que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es algo ajeno al verdadero científico.

La ciencia se compone de teorías que son obra nuestra.
Nosotros hacemos las teorías, salimos al mundo con ellas, analizamos activamente el mundo y miramos qué información podemos sacar de él, qué información podemos arrancarle. El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante él con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría, la otra o la de más allá es verdadera o falsa. Y luego sometemos a un examen a fondo esas preguntas, sin alcanzar nunca una seguridad total. En la ciencia podemos aspirar a la verdad y de hecho así lo hacemos. La verdad es el valor que todo lo fundamenta. Lo que no podemos alcanzar es la seguridad. Forzosamente debemos renunciar a ella. Nunca podremos tener seguridad, nunca podremos tener certeza. Todo lo que podemos hacer es comprobar mediante el ejercicio de la autocrítica nuestras propias teorías, las teorías que nosotros mismos hemos creado, e intentar destruirlas, rebatirlas.

lunes, 5 de marzo de 2018

Si el cerebro deja de funcionar, la mente desaparece, pero el cerebro aún puede existir.


Para los científicos cognitivos, la palabra “mente” denomina esa parte de cada uno de nosotros que encarna nuestras ideas, esperanzas, deseos, recuerdos, creencias y experiencias. El cerebro por otra parte es un órgano del cuerpo, una colección de células y agua, sustancias químicas y vasos sanguíneos, que reside en el cráneo. La actividad del cerebro da origen a los contenidos de la mente. Los científicos cognitivos usan a veces la analogía de que el cerebro es como la unidad central de procesamiento, o el hardware, de un ordenador, mientras que la mente es como los programas, o el software, que la hace funcionar. Con esencialmente el mismo hardware pueden funcionar programas diferentes, de cerebros muy similares pueden surgir mentes distintas.

Neuroquímica
La impresión mayoritaria de los científicos hoy en día es que la mente es algo único y distintivo, separado de lo que constituye sólo un conjunto de procesos neuroquímicos. Tenemos la sensación de saber cómo es ser yo, cómo es lo de que yo esté leyendo un libro y cómo es lo de pensar en qué es ser yo. ¿Cómo puedo yo quedar reducido sin más a axones, dendritas y canales iónicos? Da la impresión de que somos algo más.

La mayoría de los científicos y de los filósofos
Ejemplar de un cerebro humano contenido en una tinaja.
contemporáneos creen que el cerebro y la mente son dos partes de la misma cosa, y algunos creen que la distinción en sí es errónea. El punto de vista predominante hoy es que la suma total de tus pensamientos, creencias y experiencias está representada en pautas de activaciones (actividad electroquímica) en el cerebro. Si el cerebro deja de funcionar, la mente desaparece, pero el cerebro aún puede existir, sin pensamiento, en un recipiente del laboratorio de alguien.

sábado, 6 de mayo de 2017

La compleja lógica de la mente humana son un enigma para la tecnociencia.

La compleja lógica de la mente humana, las maneras como pensamos y sentimos todavía son un enigma para la tecnociencia.Como sugiere John Cottingham, al analizar la teoría cartesiana de la mente: “No importa cuán completa llegue a ser nuestra ciencia física,¿será algún día capaz de abarcar lo que significa oler a césped recién cortado o tener gusto a frambuesa o escuchar el canto de una gaita?”. Esas impresiones, cualitativas y subjetivas, parecen destinadas a eludir eternamente las embestidas tecnocientíficas, por más audaces que sean.



Nadie sabe cómo funciona realmente, cómo se producen las ideas y emociones a partir de esa red neurofisiológica cuya estructura física podría, eventualmente, ser copiada. Algo parecido ocurre con la genética del comportamiento. En su búsqueda frenética por los genes vinculados a la homosexualidad, a la criminalidad, a la ansiedad, a la obesidad o a la depresión, padece de limitaciones semejantes. Pues ese campo de saber sólo puede valerse de estadísticas y probabilidades, procesadas en las computadoras y guiadas por las intuiciones de los científicos, a la hora de estipular correspondencias exactas entre un determinado gen y un cierto rasgo de la subjetividad. Mientras tanto, la intrincada lógica de su funcionamiento continúa en la oscuridad.