Mostrando entradas con la etiqueta Karl Popper. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Karl Popper. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2025

La ciencia comienza con una conjetura imaginativa

Karl Popper afirma que la ciencia comienza con una conjetura imaginativa, e incluso mitológica, concerniente al mundo. Esa conjetura puede ser parcial o totalmente falsa. pero proporciona un punto de arranque para la investigación cuando es enunciada con claridad suficiente para poder criticarla. En ella, los progresos no se consiguen rebuscando por el mundo en pos de ejemplos confirmatorios, que siempre sería posible encontrar, sino buscando pruebas de su falsedad, que revelarían la necesidad de una explicación nueva y mejor. Popper resumió su tesis esencial con un aforismo:“En la ciencia, la opinión errónea siempre se traiciona a si misma por un ansia por ser correcta”.
La metodología científica existe siempre que las teorías sean sometidas a verificación empírica, y falta siempre que la práctica consista en proteger una teoría en lugar de someterla a prueba. Popper nos dice que no temamos cometer errores, que no encubramos los errores que hayamos cometido y que no nos refugiemos en la falsa seguridad que procede de tener una concepción del mundo que lo explica todo con demasiada facilidad.


lunes, 14 de octubre de 2024

Polemizar

Sir Karl Popper, que podía ser tiránico polemizando, pero que aun así reconocía que polemizar era valioso, esencial, de hecho, por sí mismo. Raras veces ocurre en un debate, él mismo observó, que uno de los dos contendientes, de fuerza pareja, consiga convencer o convertir al otro. Pero es igualmente raro que en una polémica correctamente llevada los dos antagonistas terminen manteniendo la misma posición exacta que cuando empezaron. Habrá concesiones, afinamientos, ajustes, y cada una de las dos posiciones habrá sufrido una modificación aun cuando en apariencia siga siendo la misma. Ni siquiera el “sistema” más claramente glacial es inmune a esta norma.

martes, 31 de agosto de 2021

El dramático reconocimiento de Karl Popper

Karl Popper 

El dramático reconocimiento del filósofo de las ciencias Karl Popper cuando dijo, “nosotros los intelectuales hemos hecho el más terrible daño durante miles de años. Los asesinatos en masa a nombre de una idea, de una doctrina o una teoría fueron obra nuestra, invención nuestra, de los intelectuales”.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Criterio de falsabilidad

Karl Popper.
Escribe Karl Popper que el progreso científico consiste esencialmente en que algunas teorías son superadas y sustituidas por otras teorías. Esas nuevas teorías tienen que ser capaces de resolver todos aquellos problemas que habían resuelto las antiguas teorías, al menos tan bien como ellas. Así resuelve la teoría de Einstein el problema del movimiento de los planetas y, en general, la macromecánica tan bien y quizá incluso mejor que la teoría newtoniana. Pero la teoría revolucionaria parte de nuevos supuestos y va en sus consecuencias bastante más allá que la antigua teoría, con la que se encuentra también en abierta contradicción. Esta contradicción permite idear experimentos que puedan decidir entre la antigua y la nueva teoría; pero sólo en el sentido de que al menos una de las dos teorías pueda falsarse. Los experimentos pueden demostrar la superioridad de la teoría que los sobreviva, pero no su verdad; y la teoría que ha sobrevivido se puede superar de nuevo, por su parte, muy pronto.

Aprendemos siempre muchísimo por medio de una falsación. No sólo aprendemos que una teoría es falsa, sino que también aprendemos por qué es falsa. Y, sobre todo, obtenemos un nuevo problema, más rigurosamente formulado; y un nuevo problema es, como ya sabemos, el verdadero punto de partida de un nuevo desarrollo científico.

Añade Popper que una teoría pertenece a la ciencia empírica cuando, y sólo cuando, entra en contradicción con experiencias posibles, esto es, es falsable en principio por medio de la experiencia. He denominado a este criterio, criterio de falsabilidad, dice Popper. Así, es falsable, por ejemplo, la teoría de que la vacunación protege contra las viruelas: si alguien que ha sido correctamente vacunado, contrae a pesar de ello las viruelas, se ha falsado la teoría. El criterio de falsabilidad alberga sus propios problemas. Si entre millones de seres humanos vacunados, sólo uno contrajera las viruelas, apenas podríamos considerar nuestra
Hans Albert
teoría como falsada. Antes bien admitiremos que algo no estuvo en orden con la vacunación o con la vacuna. Y, en principio, una salida semejante siempre es posible: si hemos de confrontarnos con una falsación, siempre podemos excusamos de alguna manera; podemos introducir una hipótesis auxiliar y rechazar la falsación. Podemos inmunizar nuestras teorías contra todas las falsaciones posibles, para utilizar una expresión del profesor Hans Albert.

martes, 20 de agosto de 2019

Libertad de expresión

George Orwell escribió que “si la mayoría de la gente está interesada en la libertad de expresión, habrá libertad de expresión, incluso si las leyes la persiguen”.La conclusión inversa sería que si la mayoría de la gente deja de estar interesada en la libertad de expresión, dejará de haber libertad de expresión, incluso aunque las leyes la permitan. Por todas partes hoy en día hay individuos voceando su visión del mundo, llamando farsantes o estúpidos a quienes se la discuten, exigiendo que se censurase la opinión incómoda para ellos, y les atribuyen etiquetas como machista, fascista etc. 


Karl Popper decía: “Debo enseñarme a mí mismo a desconfiar de ese peligroso sentimiento o convencimiento intuitivo de que soy yo quien tiene razón. Debo desconfiar de ese sentimiento por poderoso que pueda ser. De hecho, cuanto más poderoso sea, más debo recelar de él, porque cuanto más poderoso sea, mayor será el peligro de que pueda engañarme a mí mismo; y, con ello, el peligro de que pueda convertirme en un fanático intolerante”. Daniel Webster dijo que si tuviera que renunciar a todos sus derechos salvo uno, se quedaría con la libertad de expresión, porque con ella podría recuperar todos los demás.

El artículo 19 de la Carta Internacional de los Derechos Humanos declara que “nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones” y define la libertad de expresión como el derecho de cualquier persona a “buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección”.

martes, 8 de enero de 2019

Con Reagan y Thatcher aparecieron unos líderes sin complejos frente al comunismo.

Con Ronald Reagan y Margaret  Thatcher aparecieron al frente de las democracias occidentales unos líderes sin complejos de inferioridad frente al comunismo, que recordaban en todas sus intervenciones los logros en derechos humanos, en igualdad de oportunidades, en el respeto al individuo y a sus ideas, ante el despotismo y el fracaso económico de los países comunistas. En tanto que Ronald Reagan era un extraordinario divulgador de las
Friedrich von Hayek
teorías liberales, que sin duda conocía de manera un tanto general, la señora Thatcher era más precisa e ideológica. No tenía escrúpulo alguno en decir que ella consultaba a Friedrich von Hayek y que leía a Karl Popper, al que consideraba el más grande filósofo contemporáneo de la libertad.

En cuestiones económicas y políticas Ronald Reagan y Margaret Thatcher tenían una inequívoca orientación liberal, en muchas cuestiones sociales y morales defendían posiciones conservadoras, ninguno de ellos hubiera aceptado el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de las drogas o la eutanasia. Para ellos la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades no significan la igualdad en los ingresos y en la renta, porque esto sólo se puede obtener en una sociedad mediante un Gobierno autoritario que iguale económicamente a todos los ciudadanos mediante un sistema opresivo, haciendo tabla rasa de las distintas capacidades individuales, imaginación, inventiva, concentración, diligencia, ambición, espíritu de trabajo, liderazgo. Esto equivale a la desaparición del individuo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Debemos tratar a la metafísica con respeto.

Reproduzco una conversación entre el Premio Nobel Konrad Lorenz y el filósofo y profesor Karl Popper:

 Konrad Lorenz 
Kreuzer: ¡Intentemos dar un poco más de sustancia a la palabra metafísica! ¿Verdad que la teoría del Big Bang, de la que tanto se ocupan hoy día los divulgadores de la ciencia, no constituye todavía una teoría propiamente dicha? ¿Verdad que en sentido estricto sigue siendo metafísica? 

Popper: Exactamente. Y ello se debe a que la llamada constante de Hubble es una variable que aumenta su condición de tal, año tras año. 

Kreuzer: Casualmente estuve ayer en la televisión hablando durante dos horas con el gran cosmólogo austríaco Thomas Gold. Él oponía la teoría del “steady state" a la del “big bang" y opinaba que ninguna de las dos, ni siquiera la suya, está en lo cierto. Nuestra obligación es trabajar para encontrar una tercera teoría, una teoría nueva. Según esta crítica, todo esto no son sino meras líneas de investigación, que aún no llegan al rango de auténticas teorías físicas. Si estuviera prohibido ejercer la metafísica, no se podría pensar en el Big Bang. ¿Es eso cierto? 

Popper: Bueno, sí, más o menos. El patrimonio más
Karl Popper
precioso del ser humano son sus ideas. Nunca tenemos bastante. Precisamente lo que nos caracteriza es la penuria de ideas. Y como constituyen un bien tan precioso, debemos tratar a la metafísica con respeto y discutirla con deferencia; quién sabe si no saldrá algo positivo de sus ideas. Naturalmente el problema radica primero en que tenemos muy pocas ideas, y en segundo lugar en que, por lo general, de su discusión se saca bastante poca cosa. Y es que tenemos muy pocas ideas a la hora de criticar las ideas. La propia crítica necesita una y otra vez nuevas ideas críticas.

viernes, 8 de junio de 2018

La ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible.

Karl Popper
Karl Popper dice que la ciencia es obra de los hombres y, como tal, falible. Pues bien, precisamente la conciencia de esa falibilidad de la ciencia es lo que distingue al científico del cientifista. Porque si algo puede decirse del cientifismo es que se trata de una fe ciega, dogmática, en la ciencia. Y esa fe ciega es algo ajeno al verdadero científico.

La ciencia se compone de teorías que son obra nuestra.
Nosotros hacemos las teorías, salimos al mundo con ellas, analizamos activamente el mundo y miramos qué información podemos sacar de él, qué información podemos arrancarle. El mundo no nos proporciona ninguna información a menos que nos plantemos ante él con nuestro cuestionario, preguntamos al mundo si esta teoría, la otra o la de más allá es verdadera o falsa. Y luego sometemos a un examen a fondo esas preguntas, sin alcanzar nunca una seguridad total. En la ciencia podemos aspirar a la verdad y de hecho así lo hacemos. La verdad es el valor que todo lo fundamenta. Lo que no podemos alcanzar es la seguridad. Forzosamente debemos renunciar a ella. Nunca podremos tener seguridad, nunca podremos tener certeza. Todo lo que podemos hacer es comprobar mediante el ejercicio de la autocrítica nuestras propias teorías, las teorías que nosotros mismos hemos creado, e intentar destruirlas, rebatirlas.

martes, 13 de febrero de 2018

La pregunta de Poncio Pilato.

La pregunta de Poncio Pilato.
El relativismo se apoya en ciertos argumentos que se desprenden de la pregunta ¿qué es la verdad?, formulada por un escéptico confiado que sabe, con certeza, que no hay respuesta alguna. No obstante, la pregunta de Poncio Pilato puede contestarse de forma simple y razonable, aunque de una manera que difícilmente le habría satisfecho, como sigue, una aserción, proposición, enunciado, o creencia, es verdadera si, y sólo si, se corresponde con los hechos.

Karl Popper dice que debe admitirse que hay un núcleo de
Karl Popper
verdad, tanto en el escepticismo como en el relativismo. Tal núcleo lo constituye el hecho de que no existe ningún criterio general de verdad. Pero esto no justifica la conclusión de que la elección entre teorías en competencia es arbitraria. Simplemente significa que siempre podemos errar en nuestra elección, siempre podemos no dar con la verdad, siempre podemos no alcanzarla, que la certeza no es para nosotros, que somos falibles. Por lo que sabemos, esto no es más que la simple verdad. Hay pocos ámbitos del esfuerzo humano, si hay alguno, que estén libres de la falibilidad humana. Lo que una vez creímos bien establecido o incluso cierto, puede resultar más tarde no tan cierto (lo cual significa falso) y necesitado de corrección.

La creencia en la certeza científica y en la autoridad de la ciencia es un mero deseo, la ciencia es falible, porque es humana. Pero la falibilidad no debe entenderse como apoyo al escepticismo o relativismo, dice Popper. Y añade que del hecho de que podemos errar, y de que no existe un criterio de verdad que pueda salvarnos del error, no se sigue que la elección entre teorías sea arbitraria o irracional; que no podamos aprender, o conseguir acercarnos a la verdad. Aunque podemos aspirar a la verdad, aunque podemos incluso encontrar la verdad, como ocurre en muchos casos, nunca podemos estar muy seguros de que la hemos encontrado. Siempre existe la posibilidad del error.

Roger Martin du Gard
Cada descubrimiento de un error constituye un avance real del conocimiento. Como Roger Martin du Gard dijo en Jean Barois, “ya es algo si sabemos dónde no se encuentra la verdad”. 

Un enunciado es verdadero si se corresponde con los hechos. Está más cerca de la verdad que otro enunciado si se corresponde con los hechos más estrechamente que el otro. De una teoría como la de Kepler, que describe la trayectoria de los planetas con una precisión remarcable, podemos sostener que contiene mucha información verdadera, incluso aunque sea una teoría falsa, puesto que las desviaciones de las elipses de Kepler son un hecho. Y la teoría de Newton (incluso aunque demos por sentado que es falsa) contiene, por todo lo que sabemos, una cantidad asombrosa de información verdadera, mucha más que la teoría de Kepler. Así, la teoría de Newton es una aproximación mucho mejor que la de Kepler, se acerca más a la verdad. Pero eso no la hace verdadera, puede estar más cerca de la verdad y puede, pese a ello, ser una teoría falsa.