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lunes, 26 de febrero de 2024

La aclamación metafísica del individuo autónomo lleva a una vida casi invivible

A partir del escepticismo de Descartes surgió la creencia radical de que el individuo que buscaba la certeza era alguien que se adscribía a un Dios o un rey del cual emana la verdad. Por supuesto que la Ilustración que vino a continuación dio paso al concepto de los derechos humanos y liberó a muchos de la opresión. Sin embargo, como destacan Dreyfus y Kelly, a pesar de todas sus bondades en el ámbito político, en el campo metafísico esta forma de pensar dejó al mundo desprovisto del orden y la sacralidad esenciales para producir sentido. En el mundo posterior a la Ilustración nos impusimos la tarea de identificar qué tiene sentido y qué carece de él, un ejercicio que puede parecer arbitrario e inducir un nihilismo insidioso. La aclamación metafísica del individuo autónomo que propició la Ilustración no solo conduce a una vida aburrida, manifiestan con preocupación Dreyfus y Kelly; lleva de manera prácticamente inevitable a una vida casi invivible, escribe Cal Newport, profesor en la Universidad de Georgetown.

jueves, 23 de noviembre de 2023

El método científico no es aplicable al estudio de la totalidad de nuestras actividades

Alexis Carrel

En principio, el método científico no parece aplicable al estudio de la totalidad de nuestras actividades. No somos capaces de penetrar en todas las regiones en que se prolonga la persona. Nuestras técnicas no cogen lo que no tienen dimensiones ni peso. No alcanzan sino las cosas colocadas en el espacio y el tiempo. Son impotentes para medir la, vanidad, el odio, el amor, la belleza, la elevación hacia Dios del alma religiosa, el ensueño del sabio y el del artista. Ciertamente, la imposibilidad de medir una cosa no significa su no existencia. Cuando se navega en la niebla, las rocas invisibles no están por ello menos presentes, escribe Alexis Carrel.

Alexis Carrel, fue un biólogo, médico, investigador científico, eugenista y escritor francés. Por sus contribuciones a las ciencias médicas fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1912. En Francia, fue honrado con la Orden de la Legión de Honor). Fue miembro de la Accademia de Lincei (Pontificia Academia de Ciencias). En mayo de 1902 fue testigo ocular de una curación extraordinaria en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, lo cual significó el comienzo de un cambio progresivo en su vida, que lo llevó del escepticismo a la fe. 

lunes, 17 de abril de 2023

La potestad del pueblo para gobernar no puede serlo más que como el gobierno de Sancho en la Insula

José María Blanco White (Sevilla, 11 de julio de 1775-Liverpool, 20 de mayo de 1841),escritor liberal, pensaba que la potestad del pueblo para gobernar era un asunto digno de tomarse cum grano salis (sano escepticismo),pues resultaba irreal:“No quiero decir que el pueblo no sea soberano; aunque creo que en metafísica esta es una verdad de Pero Grullo, y en la práctica no puede serlo más que como el gobierno de Sancho en la Ínsula”. 

miércoles, 9 de febrero de 2022

La pérdida de las convicciones

Tony Judt

En una conversación con David Foley en The Independent, Tony Judt exponía su credo: "El otro día me preguntaron si apreciaba una deriva hacia cierto autoritarismo o totalitarismo. No lo veo así. En cierto modo aprecio algo mucho más corrosivo, que es la pérdida de las convicciones, una pérdida de la fe en la cultura de la democracia abierta, un escepticismo y sentimiento de rendición que probablemente se dan más en ambas orillas del Atlántico. Pero también pienso que es probable que se produzca a mitad de la próxima generación un resurgimiento del entusiasmo político bajo la faz de protestas por la frustración política, de organizaciones con gente joven, que rondan los veinticinco años. Así que, a medio plazo, optimismo, y a corto plazo, pesimismo". 

jueves, 12 de marzo de 2020

Falta una narración moral



Para Tony Judt el asombroso poder de atracción del difunto papa Juan Pablo II para los jóvenes tanto católicos como no católicos debería hacernos pensar, los seres humanos necesitamos un lenguaje en el que expresar nuestros instintos morales. Incluso, dice Judt, si admitimos que la vida no tiene otro fin superior, es necesario que adscribamos a nuestros actos un sentido que los trascienda. Para la mayoría de las personas casi nunca basta con decir que algo nos beneficia materialmente o no. Para convencer a los otros de que algo es correcto o erróneo, necesitamos un lenguaje de fines, no de medios. No hace falta que creamos que nuestros objetivos tienen buenas posibilidades de alcanzarse. Pero sí hemos de poder creer en ellos. El escepticismo político es la fuente de muchos de nuestros dilemas. Incluso si los mercados libres funcionaran como se anuncia, sería difícil sostener que por sí solos constituyen una base suficiente para una buena vida.

Tony Judt
De forma intuitiva comprendemos la necesidad de un sentido de dirección moral. No es necesario estar familiarizado con Sócrates para saber que una vida que no se somete a examen no vale demasiado. Aristotélicos naturales como somos, suponemos que una sociedad justa es aquella en la que la justicia se practica de forma habitual; una sociedad buena es aquella en la que las personas se comportan bien, manifiesta Judt. Lo que nos falta es una narración moral, una descripción coherente que atribuya una finalidad a nuestros actos de forma que los trascienda.


martes, 13 de febrero de 2018

La pregunta de Poncio Pilato.

La pregunta de Poncio Pilato.
El relativismo se apoya en ciertos argumentos que se desprenden de la pregunta ¿qué es la verdad?, formulada por un escéptico confiado que sabe, con certeza, que no hay respuesta alguna. No obstante, la pregunta de Poncio Pilato puede contestarse de forma simple y razonable, aunque de una manera que difícilmente le habría satisfecho, como sigue, una aserción, proposición, enunciado, o creencia, es verdadera si, y sólo si, se corresponde con los hechos.

Karl Popper dice que debe admitirse que hay un núcleo de
Karl Popper
verdad, tanto en el escepticismo como en el relativismo. Tal núcleo lo constituye el hecho de que no existe ningún criterio general de verdad. Pero esto no justifica la conclusión de que la elección entre teorías en competencia es arbitraria. Simplemente significa que siempre podemos errar en nuestra elección, siempre podemos no dar con la verdad, siempre podemos no alcanzarla, que la certeza no es para nosotros, que somos falibles. Por lo que sabemos, esto no es más que la simple verdad. Hay pocos ámbitos del esfuerzo humano, si hay alguno, que estén libres de la falibilidad humana. Lo que una vez creímos bien establecido o incluso cierto, puede resultar más tarde no tan cierto (lo cual significa falso) y necesitado de corrección.

La creencia en la certeza científica y en la autoridad de la ciencia es un mero deseo, la ciencia es falible, porque es humana. Pero la falibilidad no debe entenderse como apoyo al escepticismo o relativismo, dice Popper. Y añade que del hecho de que podemos errar, y de que no existe un criterio de verdad que pueda salvarnos del error, no se sigue que la elección entre teorías sea arbitraria o irracional; que no podamos aprender, o conseguir acercarnos a la verdad. Aunque podemos aspirar a la verdad, aunque podemos incluso encontrar la verdad, como ocurre en muchos casos, nunca podemos estar muy seguros de que la hemos encontrado. Siempre existe la posibilidad del error.

Roger Martin du Gard
Cada descubrimiento de un error constituye un avance real del conocimiento. Como Roger Martin du Gard dijo en Jean Barois, “ya es algo si sabemos dónde no se encuentra la verdad”. 

Un enunciado es verdadero si se corresponde con los hechos. Está más cerca de la verdad que otro enunciado si se corresponde con los hechos más estrechamente que el otro. De una teoría como la de Kepler, que describe la trayectoria de los planetas con una precisión remarcable, podemos sostener que contiene mucha información verdadera, incluso aunque sea una teoría falsa, puesto que las desviaciones de las elipses de Kepler son un hecho. Y la teoría de Newton (incluso aunque demos por sentado que es falsa) contiene, por todo lo que sabemos, una cantidad asombrosa de información verdadera, mucha más que la teoría de Kepler. Así, la teoría de Newton es una aproximación mucho mejor que la de Kepler, se acerca más a la verdad. Pero eso no la hace verdadera, puede estar más cerca de la verdad y puede, pese a ello, ser una teoría falsa.


viernes, 15 de diciembre de 2017

Escepticismo.

El escepticismo radical o absoluto se anula a sí mismo. Afirma que el conocimiento es imposible. Pero con esto expresa un conocimiento. En consecuencia, considera el conocimiento como posible de hecho y, sin embargo, afirma simultáneamente que es imposible. El escepticismo incurre, pues, en una contradicción consigo mismo. El escéptico podría, sin duda, recurrir a una escapatoria. Podría formular el juicio “el conocimiento es imposible” como dudoso, y decir, por ejemplo: “no hay conocimiento y también esto es dudoso”. Pero también entonces expresaría un conocimiento. La posibilidad del conocimiento es, por ende, afirmada y puesta en duda a la vez por el escéptico. Nos encontramos, pues, en el fondo, ante la misma contradicción anterior. Como ya habían visto los escépticos antiguos, el defensor del escepticismo sólo absteniéndose de juicio puede escapar a la contradicción consigo mismo. 

Pero tampoco esto basta, tomadas rigurosamente las cosas
Johannes Hessen
, dice Johannes Hessen. El escéptico no puede llevar a cabo ningún acto de pensamiento. Tan pronto como lo hace, supone la posibilidad del conocimiento y se enreda en esa contradicción consigo mismo. La aspiración al conocimiento de la verdad carece de sentido y valor desde el punto de vista de un riguroso escepticismo. Pero nuestra conciencia de los valores morales protesta contra esa concepción. El escepticismo, que no es refutable lógicamente mientras se abstenga de todo juicio y acto de pensamiento, cosa que es prácticamente imposible, experimenta su verdadera derrota en el terreno de la ética. Repugnamos en último término el escepticismo, no porque podamos refutarle lógicamente, agrega Hessen, sino porque lo rechaza nuestra conciencia de los valores morales, que considera como un valor la aspiración a la verdad.

repugnamos el escepticismo porque lo rechaza nuestra conciencia de los valores morales, que considera como un valor la aspiración a la verdad.