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martes, 18 de agosto de 2026

Una pregunta que interpela a toda Nicaragua

El régimen nicaragüense de Ortega ha hecho desaparecer a Monseñor Mata. Han pasado 50 días y sigue desaparecido. El 11 de agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió a la Corte Interamericana medidas urgentes para protegerlo. Habló de riesgo extremo, urgente e irreparable. 
Durante más de tres décadas, entre abril de 1990 y julio de 2021, monseñor Juan Abelardo Mata no fue simplemente el obispo de una diócesis. Para miles de personas en Estelí, Madriz y Nueva Segovia fue una presencia constante en la vida cotidiana, una de esas figuras que terminan confundiendo su propia historia con la historia de un pueblo. Su ministerio no transcurrió únicamente en la catedral, las oficinas parroquiales o los actos oficiales de la Iglesia. Se desarrolló sobre todo en los caminos polvorientos del norte de Nicaragua, en comunidades rurales donde las distancias se miden más por horas de viaje que por kilómetros, en caseríos escondidos entre montañas donde muchas veces el Estado llegaba tarde o simplemente nunca llegaba.El pueblo lo buscaban porque confiaban en su criterio. Porque sabían que escucharía. Porque en una región donde muchas veces las instituciones parecían lejanas, la Iglesia seguía siendo uno de los pocos espacios donde las personas encontraban acompañamiento, ya sea en la Caritas o en las diversas pastorales. Durante años fue habitual verlo rodeado de campesinos después de una misa. Era pastor, pero también consejero. Era obispo, pero también confidente. Y esa cercanía terminó construyendo una relación singular con el pueblo que le fue confiado.
Según un comunicado del 4 de julio del Ministerio del Interior de Nicaragua, el obispo fue detenido por la policía el lunes 29 de Junio y liberado el mismo día, pero no se sabe de su paradero y la pregunta que todo mundo se hace es: ¿Dónde está monseñor Mata?  
En Nicaragua se vive una persecución religiosa feroz, por eso la pregunta sobre monseñor Mata trasciende la preocupación de los católicos. Es una pregunta que interpela a toda Nicaragua.

jueves, 30 de julio de 2026

La mejor forma de gobierno

¿Cuál es la mejor forma de gobierno?, se pregunta Balmes, para responder: “Parécenos que la respuesta debiera ser otra pregunta: ¿De qué pueblo se trata?”. La mejor forma de gobierno es aquella que mejor se ajusta a la historia y al carácter de cada pueblo en concreto; por lo que no hay una fórmula universal válida para todos los pueblos y todos los tiempos. Pensar en formas de gobierno es pensar en la tradición de cada pueblo, en su particular forma de ser y aprender de lo que enseña su “antigua constitución” o “constitución interna”, según la fórmula empleada por Cánovas del Castillo.
Las formas de gobierno están para la preservación de un pueblo y no al contrario, bien podría suceder que la salus populi, que es siempre suprema lex, exija en una determinada circunstancia un cambio de régimen y abandonar, no sin dolor, la forma vigente hasta ese momento; pues la prudencia de lo concreto siempre prevalece sobre lo idealmente deseable en abstracto.
Toda forma de gobierno no deja de ser un medio al servicio de unos intereses y fines que van más allá de dicha forma. Balmes señala que no hay que adoptar como un absoluto este o aquel sistema, “sino apelar a los grandes principios conservadores de la sociedad, a aquellos principios que no son exclusivamente de ninguna escuela, que no son nuevos, sino antiguos como el mundo, existentes desde toda la eternidad en el tipo de toda perfección, comunicados a las sociedades como un soplo de vida… Razón, justicia, buena fe”. La estima por la democracia estará condicionada por la calidad de sus fundamentos y fines, es decir, por si es acorde con la ley natural y las costumbres del país con vistas al bien común. 

Referencia: Sobre las formas de gobierno, autor:Elio A. Gallego García , profesor de Teoría y Filosofía del Derecho

martes, 28 de abril de 2026

Populismo, una forma determinada de hacer política

El populismo es una forma determinada de hacer política, y se centra en la soberanía del pueblo. Esto significa que la democracia es importante para ella, por lo que el pueblo debe tener el poder. Este elemento se puede ubicar muy bien en la democracia.Pero más allá de eso, el populismo divide a la sociedad en dos bandos de poder: las élites, que tienen el poder, y el pueblo, que no lo tiene. El populismo dice que las élites han traicionado su promesa de representar al pueblo para favorecerse a sí mismas. Las instituciones políticas, como los partidos tradicionales o el aparato estatal, son siempre sospechosas para el populismo, porque, en su opinión, no reflejan la voluntad del pueblo. Lo mismo se aplica a los medios de comunicación tradicionales, a los que el populismo acusa de distorsionar la voluntad del pueblo.
El populismo polariza mucho y simplifica tanto el discurso que la gente tiene la impresión de que no necesita discutir nada más porque la solución es muy sencilla. La ventaja para la democracia es que con el populismo se puede movilizar a la gente muy rápidamente. Pero el populismo tiene un efecto divisorio; los problemas siempre se presentan en blanco y negro, se ignoran las zonas grises. Desde el año 2000, el populismo ha aumentado en todo el mundo. 
El populismo de derechas ha crecido significativamente desde aproximadamente 2010. En Alemania, un poco más tarde que en Austria, donde el FPÖ logró el éxito a finales de los años 90. Tiene que ver con la crisis de representación; la gente tiene la impresión de que sus preocupaciones ya no se tienen en cuenta. Los estudios de ciencia política en Alemania han preguntado si la población se siente representada por los partidos. Y algunos de los encuestados dijeron que no. También hay una crisis distributiva, la brecha entre ricos y pobres se ha ido ampliando, especialmente desde los años 2000, por no hablar de todas las demás crisis (la crisis climática, los problemas migratorios y la guerra en Ucrania) y, por supuesto, el auge de las redes sociales.

viernes, 6 de marzo de 2026

De la democracia hay que ocuparse pues de lo contrario los rufianes triunfan

Para Alexis de Tocqueville, la democracia no es solo un sistema legal mediante el cual las sociedades se organizan, sino también una cultura y una moral. De ahí que señalase a quienes se aprovechan del descuido de estos aspectos para tratar de destruir la democracia. De esta, nos dijo, hay que ocuparse, pues de lo contrario triunfan los rufianes y corre la sangre. Y ello exige que al pueblo se le instruya, que entienda que el Estado democrático no es una descomunal ventanilla de reclamaciones, sino un proyecto común que exige también sacrificios. “Conocedor de sus verdaderos intereses, escribe, el pueblo comprendería que para aprovechar los bienes de la sociedad hay que someterse a sus cargas”.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los hombres y mujeres que temen la injusticia de los hombres

Thomas Becket
Asesinato en la catedral, de T.S. Eliot. Escrito en 1935, era una adivinación de los tiempos que estaban por venir. El tema es conocido; Thomas Becket, amigo y canciller de Enrique II, es nombrado arzobispo de Canterbury. Enrique II encuentra un estorbo, para su política de poder, en aquel que quería que fuera su mano derecha. Había prometido a su amigo Thomas que estaría siempre a su lado. Pero cambia de opinión, como quien se quita un guante, y deja caer, para que lo entiendan, que ese hombre le molesta. Quienes manejan el poder suelen tener lacayos dispuestos a cualquier cosa, con tal de no perder el cargo y su sustancia económica.
Becket sabe que va a morir, “porque entrego mi vida por la ley de Dios sobre la ley del hombre”. Otros arzobispos y obispos de la época callaron o argumentaron que es preciso, a cualquier precio, mantener la concordia entre la Iglesia y el poder político. Dijeron algo que se ha repetido muchas veces, pro bono pacis, por el bien de la paz. En lugar del bien de la paz llegó el crimen. Los asesinos son razonables. “En lo que hemos hecho, lo creáis o no, fuimos totalmente desinteresados. Hemos sido los instrumentos para que se llegara a ese Estado que vosotros aprobáis”.
Poco a poco el crimen ya no lo es, porque se ha hecho en nombre de la justicia y de la convivencia pacífica. Todo es razonable. ¿Por qué defender a ultranza unos principios? “Becket era muy radical”, comenta una cortesana, lo que hoy sería una secretaria de Estado. Y uno de los asesinos recurre al antiguo método de corromper las palabras, “creo que, con estos hechos ante ustedes, sin dudarlo emitirán un veredicto de suicidio mientras se encontraba en estado de incapacidad mental. Es el único veredicto caritativo que se puede dar a alguien que, después de todo, fue un gran hombre”.
¿Y el pueblo? El pueblo se hace a todo. Ha visto cómo Becket ha sido asesinado y no ha reaccionado, por miedo. “Perdónanos, Señor, reconocemos que somos el tipo de hombre corriente; los hombres y mujeres que cierran la puerta y se sientan junto al fuego; que temen la injusticia de los hombres mucho menos que la justicia de Dios”.

miércoles, 15 de octubre de 2025

El hombre no tiene naturaleza, lo que tiene es historia

“El hombre no tiene naturaleza, lo que tiene es historia”, afirmaba Ortega y Gasset; es decir, para saber lo que es una nación, un pueblo, hay ante todo que saber cómo han llegado a ser lo que son.


martes, 23 de septiembre de 2025

Una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes

A cada pueblo, su personalidad cultural; a cada cultura, sus valores morales, sus tradiciones políticas y sus normas de comportamiento. Desde hace poco, esta concepción ya no es privativa de los pueblos del Tercer Mundo en lucha contra la supremacía occidental. La suscribe también la fracción de la opinión pública que denuncia la invasión progresiva de Europa por los oriundos de los países subdesarrollados. Para la nueva derecha, actualmente los indígenas son los habitantes del Viejo Continente y los colonos son los millones de hombres que, de acuerdo con la profecía de Houari Boumedienne, abandonan “las partes meridionales pobres del mundo para irrumpir en los espacios relativamente accesibles del hemisferio Norte en busca de la propia supervivencia”. Colonos famélicos sin duda, pero que, con su afluencia masiva, estarían a punto de sumergir y de despersonalizar a los pueblos europeos.
Escribía Michel Poniatowski (Paris-Match, 8 noviembre 1985) que “es una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes. En tal caso, el conflicto es inevitable. Los grandes conflictos no son conflictos de raza, sino de creencias y de cultura”.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Si Dios no está por encima del pueblo, es el pueblo el que se convierte en Dios

Jean Guitton
Escribe el filósofo francés Jean Guitton que “si Dios no está por encima del pueblo, es el pueblo el que se convierte en Dios, la ley humana en voluntad de Dios, el derecho humano en derecho divino. La libertad de pensar en forma distinta a la opinión publica se vuelve idéntica a blasfemia. No hay entonces ni democracia, ni libertad, ni laicidad”.


miércoles, 23 de julio de 2025

Patria

José de Espronceda escribe que “cuando los pueblos tienden la vista por la inmensa hoja del tiempo y leen en ella su origen, que la antigüedad ennoblece, sus primeros esfuerzos, la gloria y las hazañas de sus mayores, su orgullo se excita, su pensamiento se engríe, late satisfecho su corazón y tan generoso sentimiento los impele a grandes hechos y maravillosas empresas”, porque es entonces cuando “el espíritu de nacionalidad que crearon las tradiciones forma una necesidad absoluta de todas las necesidades particulares, y crea, en fin, la palabra mágica Patria”.

martes, 22 de julio de 2025

La cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo

El papa Francisco escribía en Evangelii gaudium que “la cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo. Cada pueblo, en su devenir histórico, desarrolla su propia cultura con legítima autonomía. Esto se debe a que la persona humana, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social, y está siempre referida a la sociedad, donde vive un modo concreto de relacionarse con la realidad. El ser humano está siempre culturalmente situado, naturaleza y cultura se hallan unidas estrechísimamente."

viernes, 27 de junio de 2025

Invierno demográfico

En 2023, España registró 320.656 nacimientos, un 2,6% menos que en 2022. Aunque en 2024 se experimentó un leve aumento del 0,4%, la cifra sigue siendo un 25% inferior a la de hace una década. La población en edad de trabajar también refleja esta tendencia: de 13,7 millones de jóvenes en 2003 se ha pasado a 11,1 millones en 2024. A pesar del aporte migratorio, el país no logra revertir el problema estructural del envejecimiento.
La inmigración maquilla el número total de habitantes. De los 468.000 nuevos empleos generados en 2024, solo 59.000 fueron ocupados por españoles. Aunque la inmigración sostiene el mercado laboral, no rejuvenece la estructura demográfica.
Muchos pueblos se quedan sin población joven, lo que provoca el cierre de servicios básicos y el abandono de actividades agrícolas. La pérdida de identidad cultural y comunitaria se suma a este escenario. Menos niños significan familias más reducidas y una sociedad envejecida, lo que impacta en la cohesión social. Los valores tradicionales se diluyen y la falta de arraigo genera incertidumbre sobre el futuro.


martes, 27 de mayo de 2025

Durante el conflicto en Ucrania, la Unión Europea ha sido incapaz de llevar una sola medida diplomática de paz

Vamos por la enésima ronda de sanciones económicas de la Unión Europea a Rusia y el resultado es que la economía europea está en su mayor parte en recesión, especialmente Alemania, mientras que la economía rusa está más fuerte. La industria alemana está en trance de desaparición y España ha importado más gas ruso que nunca. La Unión Europea cae a plomo en el contexto internacional y una de las razones principales es su posicionamiento con respecto al conflicto de Ucrania. Durante estos últimos años de conflicto en Ucrania, la Unión Europea ha sido incapaz de llevar a cabo una sola medida diplomática de paz. 
Ucrania va camino de convertirse en la Libia de Europa, una región en permanente conflicto y desestabilización, con su economía destruida y un pueblo en permanente diáspora.
Referencia: Rusia y el nuevo orden mundial de Guillermo Rocafort y Enrique Refoyo 

viernes, 23 de mayo de 2025

La democracia jamás estuvo escrita en los genes

“Aunque la democracia sea, en definitiva formulación de Abraham Lincoln en 1865 en Gettysburg, “el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo”, nadie desconoce que en el seno de la misma se mueven elementos, factores y segmentos de clara diferenciación y supremacía de unos hombres sobre otros, porque ésa es la condición humana, lo mismo en tiempos de Pericles, que atribuía a unos pocos la alta misión de elaborar las políticas, que en los de Schumpeter, para quien el gobierno democrático no es la ausencia de élites, sino la lucha entre éstas por el acceso al poder; y es que, en palabras de Charles Taylor, “la democracia occidental jamás estuvo escrita en los genes”. Otro tanto ocurre en relación con los hoy justamente omnipresentes derechos humanos, porque los mismos no dan lugar a una igualación obligatoria y esterilizante, sino tan sólo a la exigencia de unas condiciones que permitan a los hombres partir de una plataforma común (el principio de igualdad de oportunidades), y luego sean su capacidad, su esfuerzo y su legítima ambición los que den lugar a escalar las distintas posiciones que los mismos adquieran en la vida (no hay mayor desigualación y mayor imposible que intentar igualar forzadamente a todos los hombres)”, escribe Angel Cristóbal Montes que fue catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza.


viernes, 14 de marzo de 2025

Robar el poder es bastante más fácil de lo que pensamos

Para Frank Dikötter es evidente que todas las dictaduras han podido perdurar por la utilización del terror en interrelación con el culto a la personalidad del líder. Este proceso es subrayado como el mismo corazón de la tiranía contemporánea. Terror y carisma son el reverso y el anverso de una misma moneda.
Los dictadores crecieron gracias al uso de un discurso demagógico que buscaba redimir la experiencia de amplios grupos de población que se sentían abandonados o humillados. Megalómanos de su propia personalidad, el poder se convirtió en el camino hacia una eternidad deseada. Estos tiranos dispusieron de todos los medios para  someter a su pueblo. Las estrategias fueron variadas, aunque se afianzaron a través del abuso y la mentira. El problema principal al que se enfrentaron fue que su dominio nunca llegó a ser para siempre.  Cualquier respaldo popular obtenido fue una ilusión vana. De una forma u otra, estos dictadores fracasaron en sus intenciones últimas. Algunos murieron durante el desarrollo de su proyecto. Otros no pudieron sobrevivir, ni tan siquiera en la memoria de sus seguidores, tras su fallecimiento. El dictador del siglo XX, en realidad, buscó sembrar la mayor confusión posible para imponer su autoridad y acabar con cualquier rastro de sentido común. La obediencia total, el aislamiento de las personas y la aniquilación de la dignidad humana son el sostén de cualquier programa dictatorial. Dikötter subraya que robar el poder es bastante más fácil de lo que pensamos.


miércoles, 15 de enero de 2025

Democracia directa

"Somos el pueblo", gritaban los manifestantes en las calles de Alemania del Este, un grito que finalmente los liberaría de un Estado comunista. La voz del pueblo alemán exigió se aplicara un derecho humano fundamental, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos:"Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos". (Artículo 21.1)"La idea de que la gente ordinaria sea capaz de gobernarse a sí misma es mucho más antigua que la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU de 1948", recuerda John Matusaka, autor de numerosos libros en los que evalúa el papel de la democracia directa: "El autogobierno popular es un experimento que sigue dando forma al mundo moderno”. Los países que han adaptado con relativo éxito la democracia directa, como Taiwán, Suiza, EE. UU. y Uruguay; en estos países, las herramientas de democracia directa son mecanismos ascendentes, tienen efectos vinculantes en el proceso legislativo y no pueden ser utilizadas por los cargos electos para aumentar sus propios poderes. 
Históricamente, las propuestas e ideas iniciales para complementar el gobierno representativo con mecanismos de democracia directa se basaron en las prácticas de iniciativa y referéndum de Estados Unidos y Suiza a finales del siglo XIX. Este último país situado en el centro de Europa ha sido calificado a menudo como el partero de la democracia directa moderna. Suiza no inventó la democracia directa, sino que la democracia directa inventó Suiza, mediante una votación pública en 1848 para establecer la Confederación Helvética. En Suiza los líderes legislativos o ejecutivos elegidos no pueden someter un asunto a votación pública. Esto sólo pueden hacerlo los propios ciudadanos, mediante la colecta de firmas ciudadanas o si la ley lo exige, por ejemplo, sobre cambios constitucionales o gastos financieros elevados. La república gemela al otro lado del Océano Atlántico, los Estados Unidos de América experimentan formas mucho más duras y polémicas de aplicar el proceso de iniciativa y referéndum. Introducidas por primera vez en Dakota del Sur y Oregón en torno a 1900, la mayoría de los estados de EE. UU. ofrecen hoy alguna forma de legislación ciudadana directa. Las herramientas de democracia directa se han convertido en un poderoso control de los órganos electos en la mayoría de las ciudades de la Unión, mientras que a nivel nacional Estados Unidos todavía no ha sido capaz de establecer vínculos directos entre el pueblo y el gobierno federal. Como desafío fundamental a la política estadounidense, el uso excesivo de dinero restringe también el acceso a la democracia directa, especialmente en los estados más grandes como California, donde, por ejemplo, ninguna iniciativa ciudadana de ámbito estatal ha llegado a las urnas con recolectores de firmas profesionales.

lunes, 18 de noviembre de 2024

Nación

En 1944, Guido Zernatto publicó Nation: the History of a Word, un artículo en el que a través de una perspectiva lingüística pretendía analizar la evolución de la palabra nación a lo largo de la historia, con el fin de acceder a un significado completo de la misma. Partía de la antigua Roma, donde el término natio poseía un cariz despectivo y se usaba para designar a los grupos de extranjeros no ciudadanos procedentes de una misma región geográfica y que habitaban en las ciudades coloniales del territorio bajo dominio romano. Durante la Alta Edad Media, Zernatto reduce el uso del término nación al ámbito universitario, donde se utilizaba para separar a los estudiantes según sus regiones de origen. Nación fuera del ámbito universitario, aunque por extensión comenzó a aplicarse en los concilios ecuménicos, es decir, las asambleas celebradas por la Iglesia en las que eran convocados los obispos para debatir sobre la teoría y práctica religiosa. Se denominaba, entonces, nación a las secciones entre las que se dividía el voto en dichos concilios. En el siglo XIV cómo, en algunas Cortes y otras asambleas, los estamentos llamados a las mismas comenzaban a denominarse naciones. Esto mantuvo la concepción de nación como una comunidad de élites con un mismo origen geográfico hasta el siglo XIX, sin que la Revolución francesa alterara en su momento esta característica del término. La propia Revolución francesa, de hecho, quiso distinguir entre los conceptos pueblo y nación desde sus inicios. Su objetivo era que las altas clases burguesas pasaran a engrosar las filas de la nación, pero no el pueblo llano. La forma de llevar esto a cabo era el sufragio censitario, que impedía que todo el pueblo francés pudiera ser considerado como nación en tanto que la gran mayoría no poseían derecho a la participación política y, por lo tanto, no formaban parte de la soberanía nacional. 
Hasta el siglo XIX la nación no adquirió su último significado, el que hace referencia al pueblo soberano. Así, la palabra nación pasa a significar un grupo de personas diferenciado y único, procedente de un mismo origen y portador de la soberanía. La nación pasa a convertirse, en la vida política, en base de la solidaridad y objeto supremo de lealtad. Sin embargo, esto supone que el pueblo soberano que compone la nación solamente aparece en un estadio muy reciente de la historia de la humanidad y debido a unos cambios impensables antes del siglo XIX. Otto Bauer publicó en 1907 La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia, donde expone que es imposible concebir el nacimiento de la nación alemana sin hacer referencia al contexto de expansión del capitalismo en el siglo XIX. Es decir, no podemos pensar que una gran extensión del territorio sea accesible a la mayoría de la población sin tener en cuenta el desarrollo de la prensa, los transportes, la ampliación de los mercados y la sustitución de una sociedad estamental por una sociedad de clases que permita cierta movilidad. 


martes, 5 de noviembre de 2024

La eliminación de la crítica, la exposición triunfalista de logros insignificantes

Escribe Miguel Delibes en La naturaleza amenazada que “fue, quizá, nuestro Carlos III quien descubrió, con el célebre motín de Esquilache, que los adultos eran como niños pequeños que lloran y protestan cuando se los limpia y asea. Desde entonces, mayor preocupación que hacer justicia ha sido para los gobernantes buscar la manera de entretener al pueblo para que no la pida, esto es, para que no alborote, para que no dé guerra. El pan y toros ha tenido a lo largo de las edades de la historia múltiples versiones”. 
“La difusión de consignas, la eliminación de la crítica, la exposición triunfalista de logros parciales o insignificantes y la misma publicidad subliminal van moldeando el cerebro de millones de televidentes que, persuadidos de la bondad de un sistema, o simplemente fatigados, pero, en todo caso, incapacitados para pensar por su cuenta, terminan por hacer dejación de sus deberes cívicos, encomendando al Estado-Padre hasta las más pequeñas responsabilidades comunitarias….El hombre, de esta manera, se despersonaliza y las comunidades degeneran en unas masas amorfas, sumisas, fácilmente controlables desde el poder concentrado en unas pocas manos. Es obvio que no en todo el mundo las circunstancias mencionadas operan con la misma intensidad pero, a mi juicio, sirven como exponentes de los riesgos lamentables que comporta la malintencionada aplicación de la técnica a la política y la sociología.”

martes, 24 de septiembre de 2024

El pueblo el que combate, son los líderes los que ganan las guerras

Hermann Göring, el número 2 de Hitler en el régimen nazi, sabía que, aunque es el pueblo el que combate, son los líderes los que ganan las guerras. Por supuesto, la gente corriente no quiere la guerra. Pero, al fin y al cabo, son los dirigentes del país los que deciden la política, y es siempre un asunto sencillo arrastrar a la gente, ya se trate de una democracia, de una dictadura fascista, de un Parlamento o de una dictadura comunista. Lo único que hay que hacer es decirles que les están atacando y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner al país en peligro. Funciona igual en todos los países. Göring tenía razón. Líderes de todos los pelajes pueden desplegar tropas y, en las democracias, la gente es propensa a unirse en torno a la bandera. Pero los demócratas no ponen imprudentemente en peligro a los soldados. Y cuando lo hacen, hacen mucho más para protegerlos.El ejército norteamericano actúa con arreglo al principio de no dejar atrás a ningún soldado.
Clausewitz tenía razón. La guerra, al parecer, no es en efecto más que la política nacional de siempre. A pesar de toda la palabrería filosófica sobre la guerra justa, y de tanto hacer estrategias sobre equilibrios de poder e intereses nacionales, al final la guerra, como todo en política, tiene que ver con la conservación del poder y con el control del máximo posible de recursos. Es precisamente esta naturaleza previsible y normal de la guerra lo que hace que sea susceptible de ser entendida y remediada. 
Referencia:El manual del dictador de Bruce Bueno de Mesquita y Alastair Smith.


sábado, 20 de abril de 2024

Cuando dicen que el pueblo está en el poder o el proletariado está en el poder, se trata de mitología

Raymond Aron considera que la realidad no puede ser aprehendida de manera global y las verdades en economía, en sociología y en ciencia política siempre son parciales y reflejan tan solo una parte de la complejidad social. “Al tratar de explicar la actitud de los intelectuales, despiadados con las debilidades de las democracias, indulgentes con los mayores crímenes, siempre y cuando estos se cometan en nombre de las doctrinas correctas, me encontré en primer lugar con las palabras sagradas: izquierda, revolución, proletariado. La crítica de estos mitos me llevó a reflexionar sobre el culto de la historia y, posteriormente, a interrogarme sobre una categoría social a la que los sociólogos no han prestado aún la atención que merece: la intelligentsia. Si observamos la realidad, si nos proponemos objetivos concretos, comprobaremos lo absurdo de estas amalgamas político-ideológicas con las que juegan los revolucionarios de gran corazón y cabeza ligera, así como los periodistas ávidos de éxito. Dejemos la superioridad del fanatismo para los fanáticos sin remordimientos. Si la tolerancia nace de la duda, enséñese a dudar de los modelos y de las utopías, a rechazar a los profetas de la salvación, a los heraldos de las catástrofes. Apelemos, pues, al advenimiento de los escépticos, si ellos han de extinguir el fanatismo.” Una obra en general destinada a mantener el combate filosófico contra los mitos de la izquierda, el historicismo y, en suma, la alienación a la que conducían ambas cosas.
Raymond Aron
En su obra Introducción a la Filosofía Política. Democracia y revolución. Su punto de partida era bien concreto: “En el fondo, el problema central que quiero abordar en el presente curso es exactamente el planteado por Tocqueville: siendo un hecho el camino hacia la igualdad, ¿conservan nuestras sociedades la libertad política como un anacronismo o cabe la posibilidad de combinar una sociedad igualitaria con una liberal?”. Su respuesta principal consiste en una cerrada defensa de la democracia contemporánea, entendida como un régimen no revolucionario, o antirrevolucionario, donde la competencia por el poder se hace de modo pacífico y según las reglas del juego. Dado que los actores del Gobierno no están compuestos por una masa uniforme, sino por individuos concretos, para Aron la democracia es sobre todo una oligarquía, renovable por el voto, pero una oligarquía al final. Por eso para él expresiones grandilocuentes como las usadas desde la izquierda pertenecían más a una especie de religión que a la realidad: “Cuando dicen que el pueblo está en el poder o el proletariado está en el poder, se trata de mitología”, afirma. De ahí la necesidad de asegurar por todos los medios un sistema electoral honesto, asegurándose de que existirá siempre una nueva elección al final del mandato. De este modo, para Aron la Libertad es “el derecho a la participación en la competencia por el poder”. El filósofo galo no duda que la democracia es el sistema que mejor preserva las libertades. Afirma que democracia y liberalismo van unidos. “Las democracias occidentales desean salvaguardar los derechos de las personas, dejar un margen a la acción espontánea de cada cual. Se prohíben a sí mismas la ambición de edificar el orden social según un determinado plan y de someter el porvenir a su voluntad. Democráticos, los liberalismos occidentales reconocen en la voluntad del pueblo un principio de legitimidad y en la elección disputada la aplicación de su principio.” De este modo, la libertad subsiste definida como la elección de los gobernantes, si bien no de forma completa, pero ¿lo ha sido alguna vez? En su defensa de los principios y reglas del juego democrático, Raymond Aron se encontrará frente a la izquierda marxista que tildaba todas aquellas libertades de meramente formales. Compañero de pupitre en la École Normale de Jean Paul Sartre, era casi inevitable que la polémica surgiese entre ellos “El comunismo es una versión degradada del mensaje occidental. Retiene su ambición de conquistar la naturaleza y mejorar el destino de los humildes, pero sacrifica lo que fue y tiene que seguir siendo el corazón mismo de la aventura humana: la libertad de investigación, la libertad de controversia, la libertad de crítica, y el voto” afirma Aron ante el natural disgusto de Sartre.

martes, 27 de febrero de 2024

¿Cómo se puede explicar el brutal cambio que sufrió Rusia en apenas nueve meses de 1917?

¿Cómo se puede explicar el brutal cambio que se produjo en apenas nueve meses de 1917? Cambio que afectó a todas las esferas de la sociedad, economía, religión, política, cultura, etc. Sufrió Rusia prácticamente de la noche a la mañana un cambio absoluto que hizo a aun país irreconocible. El derrumbe de la monarquía llegó sin que nadie se diera cuenta (y obligado más por las presiones de los altos cargos, civiles y militares que por las masas levantiscas), y tras un vano intento de democratización al estilo occidental en una nación en plena guerra, una guerra no deseada por nadie, ni siquiera por la mayoría del ejército, una nación en que la agricultura se había ido al traste, con los obreros industriales reivindicando derechos, con las mujeres pidiendo pan, con un ejército cada día más inexistente, con algunas de las repúblicas del imperio reivindicando soberanía, pasó lo que tenía que pasar. El gobierno provisional con el príncipe Lvov y más tarde Kerenski al mando, fue incapaz de conectar con las reivindicaciones de un pueblo alzado y de firmar una paz en la guerra europea que todos reclamaban. Ello supuso su pena de muerte, y dio lugar a la toma del poder por los soviets. El zar dimite en febrero, y en octubre los soviets se alzan con el gobierno. Ahí es donde aparece la figura de Lenin, partidario de la toma rápida del poder por el partido bolchevique, frente al intento de control de otros grupos, como los mencheviques, los liberales, etc. Puesto a ello, lo consigue, y así se consolidó, en ese pequeño espacio de tiempo, el paso de la autocracia zarista trasnochada y agotada a la revolución comunista. Tendría que venir después la guerra civil, con la creación del Ejército Rojo y la consolidación de los bolcheviques en el poder, para que quedara en afianzado el nuevo régimen, que tuvo más de 70 años de existencia.
Las revoluciones son acontecimientos extraordinarios, con un impacto notable en la historia de las naciones y en el escenario internacional. Aunque el término revolución se usa constantemente, se hace de forma ambigua e imprecisa. En historia aparece indistintamente frente a revuelta o rebelión y casi siempre implica una ruptura con el pasado, un cambio de las relaciones entre la gente y sus modos de vida.