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martes, 23 de septiembre de 2025

Una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes

A cada pueblo, su personalidad cultural; a cada cultura, sus valores morales, sus tradiciones políticas y sus normas de comportamiento. Desde hace poco, esta concepción ya no es privativa de los pueblos del Tercer Mundo en lucha contra la supremacía occidental. La suscribe también la fracción de la opinión pública que denuncia la invasión progresiva de Europa por los oriundos de los países subdesarrollados. Para la nueva derecha, actualmente los indígenas son los habitantes del Viejo Continente y los colonos son los millones de hombres que, de acuerdo con la profecía de Houari Boumedienne, abandonan “las partes meridionales pobres del mundo para irrumpir en los espacios relativamente accesibles del hemisferio Norte en busca de la propia supervivencia”. Colonos famélicos sin duda, pero que, con su afluencia masiva, estarían a punto de sumergir y de despersonalizar a los pueblos europeos.
Escribía Michel Poniatowski (Paris-Match, 8 noviembre 1985) que “es una trágica ilusión pretender hacer coexistir en un mismo país a comunidades que tienen civilizaciones diferentes. En tal caso, el conflicto es inevitable. Los grandes conflictos no son conflictos de raza, sino de creencias y de cultura”.

jueves, 11 de enero de 2024

Las ideas democráticas de Occidente no son compartidas por otras civilizaciones

Según Huntington, las ideas democráticas de Occidente no son compartidas por otras civilizaciones. Lo que para Occidente es un progreso para ellos es una desnaturalización. Es clara la oposición radical de la civilización islámica a Occidente. También la Sínica, en este caso revestida más del carácter de hegemonía económica que de férrea resistencia cultural. Las rivalidades entre los bloques, dice Huntingto, no está determinada por ideologías, sino por las culturas.
El fundamentalismo islámico es mucho más antiguo de lo que se cree. La wahabita, surgida en Arabia a fines del siglo XVIII, considera que la única concepción posible para las formas de convivencia humana es la religiosa. Concibe que política y religión son una misma cosa, y por lo tanto el poder político debe estar sometido al poder religioso. Por lo tanto no cabe promulgar leyes civiles. Para Wahab la yihad ha de tener una actitud ofensiva, como es la de difundir esa causa con la espada. El martirio no solo se debe padecer por defender, sino si es preciso por propagar y por un sentimiento de hostilidad radical hacia los infieles, puesto que la existencia de los infieles pone en peligro al Islam. Arabia Saudita es un pais fundamentalista en el sentido de que no permite el ejercicio de otra religión que la musulmana, o que una persona que porta símbolos cristianos corre el peligro de ir a la cárcel, pero los monarcas saudíes procuran mantener buenas relaciones con Occidente.
Actualmente se considera el fundamentalismo islámico como una actitud ofensiva de elementos radicales que temen que el mundo árabe pierda su identidad como consecuencia de la globalización. Para Huntington no es casualidad que en el mundo musulmán haya nacido el movimiento llamado “lucha de civilizaciones”. Puede considerarse que en virtud de la integración entre lo político y lo religioso, algo que no existe en otras culturas, un musulmán tolerante, pueda ser en un momento dado “un fundamentalista en potencia”. El fundamentalismo islámico no razona, no evalúa, no dialoga. De aquí que resulte difícil para Occidente acostumbrado al respeto y la tolerancia, encontrar un medio para evitar sus peligros o convencer a sus miembros.

lunes, 24 de abril de 2023

La cristiana es la primera moral universalista

Según el Evangelio de San Juan, Jesús mismo experimentó la muerte de un amigo, Lázaro, y lloró como lo hiciera el primer ser humano. Simplemente experimentó la sensación de desgarro que nos produce la separación. Pero, a diferencia del resto de los simples mortales, era capaz de resucitar a su amigo. Y lo hizo, según Él, para demostrar que “el amor es más fuerte que la muerte”. En el fondo, este mensaje es lo esencial de la doctrina cristiana de la salvación. Para aquellos que aman, para aquellos que confían en la palabra de Cristo, la muerte no es más que una apariencia, un tránsito. A través del amor y de la fe, podemos obtener la inmortalidad, escribe el filósofo Luc Ferry.

Luc Ferry

Constatamos aún hoy que las civilizaciones que no han conocido el cristianismo tienen grandes dificultades para crear regímenes democráticos, sobre todo porque la idea de igualdad no tiene nada de evidente para ellos, dice Luc Ferry. Poco importa que uno rece una o cien veces al día, poco importa que esté prohibido o no comer esto o aquello. Todas o casi todas las leyes resultan aceptables siempre que no afecten al fondo, al espíritu de un mensaje cristiano que no tiene nada que ver con lo que se come, ni con los hábitos que se tienen, ni con el respeto a los rituales…..La idea de la igual dignidad de los seres humanos convertirá a la humanidad en un concepto ético de primer nivel. Con ella, la noción griega de bárbaro, sinónimo de extranjero, tiende a desaparecer para dejar paso a la convicción de que la humanidad o es una o no es. En una jerga filosófica que tiene mucho sentido usar en este punto, se podría decir que la cristiana es la primera moral universalista.

jueves, 2 de febrero de 2023

La ciudad nace antes de la era contemporánea y es la cuna de la modernidad

Polis griega

Toda civilización que ha formado ciudades tiene su propio concepto de la ciudad ideal y una terminología específica para designar las distintas clases de ciudades. El dushii chino no es lo mismo que una polis griega o una township inglesa, y en las evoluciones de largo plazo,como la que va de Bizancio a Estambul, pueden sucederse imágenes urbanas del todo distintas. Las diversas culturas urbanas han formado cada una su propia interpretación de la ciudad y el carácter urbano. Así, las ciudades son la expresión concentrada de una civilización particular, lugares en los que la creatividad de las sociedades se expresa con la mayor claridad. En el siglo XVIII, y todavía en el XIX, nadie habría podido confundir Pekín y Agra, Edo (rebautizada como Tokio en 1868) y Lisboa, Isfahán y Tombuctú. En la ciudad reconocemos dónde estamos antes que en el pueblo. La arquitectura urbana hace más visible que casi cualquier otro ámbito la singularidad de cada civilización. El carácter cultural se hace piedra. Solo el crecimiento de las megaciudades,uno de los procesos más importantes de la historia social en la segunda mitad del siglo XX, ha rebajado esta personalidad urbana, típica de cada civilización, escribe Jürgen Osterhammel, profesor de la Universidad de Konstanz.

En las ciudades se concentran el saber, la riqueza y el poder. Aquí la vida ofrece oportunidades para los ambiciosos, curiosos y los desesperados.Los imperios se gobiernan desde ciudades, los sistemas globales se dirigen desde ciudades. El mundo financiero internacional, se dirige desde Londres; la Iglesia católica, desde Roma; el sector de la moda, desde Milán o París. Tras la caída de las civilizaciones, lo que a menudo se preserva en el recuerdo forjador de mitos de la posteridad son las ciudades; Babilonia, Atenas, la Jerusalén del Primer Templo, el Bagdad de los califas, la Venecia de los duces. La ciudad nace antes de la era contemporánea y es, al mismo tiempo, la cuna de la modernidad.

sábado, 22 de enero de 2022

Nada separa más a Oriente de Occidente que la situación de la mujer en la sociedad

Si una mujer se convierte en madre, con o sin matrimonio, se ve impedida de llevar una vida libre o independiente como el hombre. Mientras el movimiento feminista se limite a igualar los derechos jurídicos de la mujer con los del hombre, a darle seguridad sobre las posibilidades legales y económicas de desenvolver sus facultades y de manifestarlas mediante actos que correspondan a sus gustos, a sus deseos y a su situación financiera, sólo es una rama del gran movimiento liberal que encarna la idea de una evolución libre y tranquila. Si, al ir más allá de estas reivindicaciones, el movimiento feminista cree que debe combatir instituciones de la vida social con la esperanza de remover ciertas limitaciones que la naturaleza ha impuesto al destino humano, entonces es ya un hijo espiritual del socialismo. Porque es característica propia del socialismo buscar en las instituciones sociales las raíces de las condiciones dadas por la naturaleza, y por tanto sustraídas a la acción del hombre, y pretender, al reformarlas, reformar la naturaleza misma.



El Oriente ha sido incapaz de resolver este problema, que fue su ruina. Para Oriente, la mujer es un instrumento de placer del hombre, una productora de hijos, una nodriza. Cada impulso que la cultura personal parecía tomar en Oriente quedaba frustrado, porque el elemento femenino rebajaba sin cesar al hombre a la pesada atmósfera del harén. En la actualidad, nada separa más a Oriente de Occidente que la situación de la mujer en la sociedad y la posición del hombre hacia la mujer. A menudo se pretende que la sabiduría de los orientales ha concebido mejor los más altos problemas de la existencia que la filosofía europea. En todo caso, Oriente no ha podido resolver el problema sexual, y esto ha dado el golpe de muerte a sus civilizaciones. Para el occidental, la mujer es una compañera; para el oriental, una concubina. La europea no siempre ha ocupado la posición que le corresponde ahora, pues la ha conquistado gradualmente en el curso de la evolución del principio despótico al principio contractual. Esta evolución le ha dado jurídicamente completa igualdad de derechos, y el hombre y la mujer son iguales ante la ley en nuestros días.

miércoles, 9 de junio de 2021

La obligación de cuidar a los padres existe en todas las religiones, civilizaciones y costumbres ancestrales


Honrarás a tu padre y a tu madre, es el cuarto Mandamiento de la Ley de Dios y el primero de los mandamientos, dirigidos al prójimo. Este Mandamiento existe en todas las religiones, civilizaciones y costumbres ancestrales. La obligación de los hijos de mantener a sus padres indigentes o imposibilitados está muy clara, obliga en conciencia. Pero que ese deber deba cumplirse en el hogar de los hijos o en una casa de ancianos u otra institución, dependerá de las circunstancias personales. Lo que realmente cuenta es la sinceridad del amor con que se tome la decisión.
Es un privilegio el tener padres. En algunas sociedades, más del 70% de los hijos viven en familias monoparentales. Cuidar de los padres cuando llegan a mayores, debe considerarse como  un privilegio.



miércoles, 27 de marzo de 2019

El trabajo humano está siendo paulatina y sistemáticamente eliminado del proceso de producción

Desde el principio de los tiempos, las civilizaciones han quedado estructuradas, en gran parte, alrededor del concepto de trabajo. Desde el hombre cazador y recolector del Paleolítico y el agricultor sedentario del Neolítico hasta el artesano del medievo y el trabajador de cadena de producción de nuestros tiempos, el trabajo ha sido una parte esencial e integral de nuestra existencia cotidiana. En la actualidad, por vez primera, el trabajo humano está siendo paulatina y sistemáticamente eliminado del proceso de producción. En menos de un siglo, el trabajo masivo en los sectores de consumo quedará probablemente muy reducido en casi todas las naciones industrializadas. Una nueva generación de sofisticadas técnicas de las comunicaciones y de la información irrumpen en una amplia variedad de puestos de trabajo.



Algunos economistas dicen que las cifras del desempleo representan ajustes a corto plazo producidos por importantes fuerzas de mercado que llevan a la economía mundial hacia una tercera revolución industrial. Sostienen y defienden la llegada de un excitante nuevo mundo industrial caracterizado por una producción automatizada a partir de elementos de alta tecnología, por un fuerte incremento en el comercio mundial y por una abundancia material sin precedentes.

domingo, 17 de marzo de 2019

Civilización mundial


La existencia de una civilización mundial es un hecho probablemente único en la historia, o cuyos precedentes habría que buscarlos en una prehistoria lejana, de la cual no sabemos casi nada. Todas las civilizaciones reconocen una tras otra, la superioridad de una entre ellas, que es la civilización occidental. ¿No vemos cómo el mundo entero toma prestado progresivamente de ella sus técnicas, su género de vida, su modo de entretenerse e incluso su modo de vestir? Igual que probaba Diogenes el movimiento en marcha, es la marcha misma de las culturas humanas la que desde las vastas civilizaciones de Asia hasta las tribus perdidas de la jungla brasileña o africana, prueban, por adhesión unánime sin precedente en la historia, que una de las formas de civilización humana es superior a todas las demás. Lo que los países poco desarrollados reprochan a los otros en las asambleas internacionales, no es que los occidentalicen, sino no darles con bastante rapidez los medios de occidentalizarse.

miércoles, 2 de enero de 2019

¿ La idea de Europa ya ha recorrido su trayectoria?

Parece como si Europa, a diferencia de otras civilizaciones, hubiera intuido que un día se hundiría bajo el paradójico peso de sus conquistas y de la riqueza y complejidad sin parangón de su historia. Dos guerras mundiales, que fueron en realidad guerras civiles europeas, llevaron este
presentimiento al paroxismo, dice George Steiner. De ahí el moderno apocalipsis de los Últimos días de la humanidad de Karl Kraus. Entre agosto de 1914 y mayo de 1945, desde Madrid hasta el Volga, desde el Ártico hasta Sicilia, se calcula que un centenar de millones de hombres, mujeres y niños perecieron a causa de la guerra, la hambruna, la deportación, la limpieza étnica. Europa Occidental y el occidente de Rusia se convirtieron en la casa de la muerte, en el escenario de una brutalidad sin precedentes, ya sea la de Auschwitz, ya la del Gulag. Más recientemente, dice Steiner, el genocidio y la tortura han vuelto a los Balcanes. A la luz, ¿no deberíamos decir “a la oscuridad”?, de estos hechos, la creencia en el final de la idea europea y sus moradas es casi una obligación moral. ¿Con qué derecho habríamos de sobrevivir a nuestra inhumanidad suicida?

“El rapto de Europa”, Tiziano
La barbarie  una vez más anegó Europa, como ha seguido ocurriendo desde Sarajevo hasta Sarajevo. Incluso citar las orgullosas esperanzas de Weber y Husserl supone una invitación a la ironía. ¿Significa esto que la idea de Europa ya ha recorrido su trayectoria, que no tiene ningún futuro sustantivo? Ésta es, qué duda cabe, una clara posibilidad. Se corresponde con esa lógica de la mortalidad de las civilizaciones y de las ideologías, añade Steiner. O ¿hay caminos de esperanza que todavía merece la pena recorrer?

sábado, 22 de diciembre de 2018

El fracaso a la hora de reconciliar el islam con el progreso científico resultó catastrófico para esa civilización.

Desde la eclosión del islam en los desiertos árabes en el siglo VII ha habido repetidos choques entre Occidente y Oriente. Los seguidores de Mahoma emprendieron la yihad contra los de Jesucristo, y los cristianos les devolvieron el cumplido con las cruzadas a Tierra Santa y la reconquista de España y Portugal. En los últimos trescientos años Occidente ha ganado constantemente este choque de civilizaciones.  La principal razón de ello ha sido la superioridad de la ciencia occidental.

Johannes Oporinus.
El Corán se tradujo al latín y fue publicado en Basilea por el impresor Johannes Oporinus. Cuando en 1542 el ayuntamiento de Basilea prohibió la traducción y confiscó los ejemplares disponibles, el propio Lutero escribió en defensa de Oporinus: “Me ha sorprendido que alguien haya podido hacer algo tan doloroso para Mahoma o los turcos, algo que puede causarles tanto daño (más que con todo el armamento), como traer su Corán a los cristianos a la luz del día, donde ellos pueden ver qué clase de libro absolutamente maldito, abominable y pésimo es, lleno de mentira, fábulas y abominaciones que los turcos ocultan y disimulan… para honrar a Cristo, para hacer el bien a los cristianos, para perjudicar a los turcos y fastidiar al diablo, liberad este libro y no lo retengáis… Hay que abrir las llagas y heridas para poder curarlas”. Así, en 1543 se publicaron tres ediciones, a las que seguiría una cuarta siete años más tarde.

Hacia el final del siglo XI, los clérigos islámicos argumentaron que el estudio de la filosofía griega era incompatible con las enseñanzas del Corán. Era blasfemo sugerir que el hombre pudiera ser capaz de discernir la manera de actuar divina, que Dios siempre podía variar a voluntad. En palabras de Algazel “es raro que alguien se consagre a esta ciencia sin renunciar a la religión y soltar las riendas de la piedad dentro de sí". Bajo la influencia clerical, se restringió el estudio de la filosofía antigua y se quemaron libros. El mundo musulmán también se resistió a la imprenta. Para los otomanos, la escritura era sagrada, sentían una reverencia religiosa por la pluma, y prefirieron el arte de la
Sultán Selim I.
caligrafía al negocio de la impresión. “La tinta del erudito, se decía, es más sagrada que la sangre del mártir.” En 1515, un decreto del sultán Selim I había amenazado con la muerte a cualquiera a quien se descubriera usando una imprenta. Este fracaso a la hora de reconciliar el islam con el progreso científico habría de resultar catastrófico. Los científicos musulmanes, que antaño proporcionaran a los eruditos europeos ideas e inspiración, quedaron aislados de las últimas investigaciones.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Teoría de la peculiaridad.

En psicología social, dice el profesor Huntington, la teoría de la peculiaridad sostiene que las personas se definen por lo que las hace diferentes de otras en un contexto particular: «… nos comprendemos a partir de las características que nos distinguen de los demás seres humanos, especialmente de la gente de nuestro medio social habitual. Una mujer psicóloga en compañía de una docena de mujeres que trabajan en otras ocupaciones piensa en sí misma como psicóloga; cuando se encuentra con una docena de psicólogos varones, piensa en sí misma como mujer». Las personas definen su identidad por lo que no son. A medida que el incremento de las comunicaciones, el comercio y los viajes multiplican las interacciones entre civilizaciones, la gente va concediendo cada vez más importancia a su identidad desde el punto de vista de la civilización. Dos europeos, uno alemán y otro francés, en mutua interacción se reconocerán como alemán y francés. Dos europeos, uno alemán y el otro francés, y dos árabes, uno saudí y el otro egipcio, en interacción se definirán como europeos y árabes. La inmigración norteafricana en Francia genera hostilidad entre los franceses y, al mismo tiempo, mayor receptividad a la inmigración de polacos católicos europeos. Los estadounidenses reaccionan mucho más negativamente ante la inversión japonesa que ante inversiones mayores procedentes de Canadá y de países europeos. Así mismo,
Donald L. Horowitz
como ha señalado Donald Horowitz, “un ibo puede ser… un ibo owerri o un ibo onitsha en lo que fue la región oriental de Nigeria. En Lagos es simplemente un ibo. En Londres es nigeriano. En Nueva York es un africano”. Desde la sociología, la teoría de la mundialización o globalización llega a una conclusión semejante: “en un mundo cada vez más universalizado, caracterizado por grados históricamente excepcionales de interdependencia en el ámbito de las civilizaciones y de las sociedades, entre otras cosas, así como por una conciencia generalizada de ello, hay una exacerbación de la autoconciencia civilizacional, societal y étnica”.

viernes, 1 de junio de 2018

A lo largo de la historia los paises han tenido que inventar historias para hacer historia.


Dibujo del Partenón de Atenas
A lo largo de la historia los paises han tenido que inventar historias para hacer historia. Un ejemplo lo encontramos en Grecia. Lo primero que tuvo que hacer la nueva nación griega en 1833 fue la de inventar su propia historia. Los griegos se hicieron con un rey y hablaron de convertir el Partenón en su residencia. El proyecto de Karl Friedrich Schinkel para este palacio era un collage de edificios clásicos apiñados alrededor de su prototipo, el Partenón. Éste se dejó en ruinas a modo de memento mori, para recordar a la joven nación que todas las civilizaciones quedarían un día reducidas a ruinas. El proyecto de Schinkel simulaba una Grecia que nunca había existido. Su palacio era una lección de historia, ofrecida a una nación que no poseía historia propia alguna.

martes, 21 de febrero de 2017

Una inmigración islámica importante y sostenida producirá países divididos en colectividades cristianas y musulmanas.

Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS) 
En 1991 el analista inglés Barry Buzan veía muchas razones para afirmar que estaba empezando a manifestarse una guerra fría entre Occidente y el islam, en la que Europa estaría en primera línea. Esta circunstancia tiene que ver en parte con la contraposición entre valores laicos y religiosos, en parte con la rivalidad histórica entre la cristiandad y el islam, en parte con los resentimientos por el dominio occidental de la estructuración política poscolonial de Oriente Próximo y Oriente Medio, y en parte con la amargura y humillación de la comparación odiosa entre los
logros de las civilizaciones islámica y occidental en los últimos dos siglos. Además, señaló, una “guerra fría societal con el islam serviría para fortalecer la identidad europea en conjunto en un momento crucial para el proceso de la unión europea”. De ahí que “pueda muy bien haber en Occidente un grupo numeroso dispuesto, no sólo a apoyar una guerra fría societal con el islam, sino a adoptar posturas que la alienten”. 
Bernard Lewis
En 1990, Bernard Lewis analizaba “Las raíces de la ira musulmana”, y concluía: “Actualmente debemos tener claro que nos enfrentamos a una disposición de ánimo y a un movimiento que trascienden en mucho el plano de los problemas y de las medidas y los gobiernos que las adoptan. Es nada menos que un choque de civilizaciones, esa reacción quizá irracional, pero ciertamente histórica, de un antiguo rival contra nuestra herencia judeo-cristiana, y la expansión de ambos por todo el mundo. Es de importancia crucial que, por nuestra parte, eso no nos mueva a una reacción igualmente histórica, pero también igualmente irracional, contra ese rival.” Observaciones parecidas llegaban del mundo islámico. “Hay signos inequívocos, afirmó un importante periodista egipcio, Mohammed Sid-Ahmed, en el año 1994, de un choque cada vez mayor entre la ética occidental judeo-cristiana y el movimiento de renacimiento islámico, que actualmente se extiende del Atlántico, al oeste, hasta China, al este”. Un destacado musulmán indio predijo en 1992: “Está claro que la siguiente confrontación de Occidente va a producirse con el mundo musulmán. Es en la extensión de las naciones islámicas,desde el Magreb a
Paquistán, donde comenzará la lucha por un nuevo orden mundial”.En los años ochenta y noventa, la tendencia general en el islam ha seguido una dirección anti occidental. En parte, ésta es la consecuencia natural del Resurgimiento islámico y la reacción contra lo que se considera occidentoxicación de las sociedades musulmanas. La “reafirmación del islam, sea cual sea su forma sectaria concreta, supone el repudio de la influencia europea y estadounidense en la sociedad, política y moralidad locales”.

Las colectividades musulmanas, sean turcas en Alemania o argelinas en Francia, no se han integrado en las culturas que las acogen y, para preocupación de los europeos, muestran pocos signos de llegar a hacerlo. “Hay un temor creciente en toda Europa,dijo Jean Marie Domenach en 1991, a una colectividad musulmana que atraviese las líneas europeas, una especie de decimotercera nación de la Comunidad Europea”. Pierre Lellouche en 1991: “La historia, la proximidad y la pobreza aseguran que Europa están destinadas a ser arrolladas por gente procedente de las sociedades fracasadas del sur. El pasado de Europa fue blanco y judeo-cristiano. El futuro no”. 
Musulmanes en el Día de Oración en París.
El grado en que los inmigrantes musulmanes y sus hijos quieren ser asimilados no está nada claro. De ahí que sea probable que una inmigración importante y sostenida produzca países divididos en colectividades cristianas y musulmanas.

La historia, la proximidad y la pobreza aseguran que Europa están destinadas a ser arrolladas por gente procedente de las sociedades fracasadas del sur

sábado, 11 de febrero de 2017

Una gran parte de la humanidad subsiste comiendo hierba.

Agricultura.
La agricultura consiste en explotar una etapa del ciclo vital de las plantas que hemos adoptado como cultivos. Dartnell cuenta que muchas plantas han adaptado una parte específica de su estructura para que actúe como almacén de la energía que captan de la luz del Sol, a fin de que la utilice la propia planta al año siguiente, o bien como legado para la próxima generación, esto es, sus semillas. Esos almacenes son las partes suculentas y nutritivas que se encuentran en las estanterías de los supermercados. La mayoría de las hortalizas de raíz y hortalizas de tallo que comemos son plantas bienales, florecen cada dos años. Su estrategia reproductiva consiste en acumular el equivalente energético de una estación en una parte especialmente abultada, permanecer en estado de latencia durante el invierno, y luego capitalizar sus reservas al comienzo de la primavera siguiente para producir flores y semillas muy por delante de sus competidoras. Los ejemplos de raíces abultadas incluyen las zanahorias, los nabos, los colinabos, los rábanos y las remolachas. Al cultivar estas variedades y cosechar sus partes abultadas lo que hacemos es básicamente saquear la cuenta de ahorro energético que estas han ido acumulando de manera gradual durante el período de cultivo. La patata no es propiamente una hortaliza de raíz, el tubérculo que comemos es en realidad una parte abultada del tallo. Otras plantas utilizan hojas especializadas como almacén de energía, las cebollas, los puerros, el ajo y los chalotes son todos ellos apretados
brócoli, puerro y zanahoria
manojos de hojas engordadas. La coliflor y el brécol son en realidad flores inmaduras, y si no se recogen lo bastante pronto dejan de ser comestibles. Los frutos son obviamente el almacén de energía de las semillas de una planta, como la suculenta carne que rodea el hueso de la ciruela; el grano de los cereales como el trigo es también botánicamente un tipo de fruto.


 Hace catorce mil años unos ingenieros genéticos empezaron a provocar toda clase de mutaciones en las especies vegetales de la Tierra.
Cuando la humanidad abandonó su forma de vida nómada, sigue contando Dartnelly, se estableció en asentamientos, arraigada en un emplazamiento concreto con campos agrícolas circundantes, pasó a depender por completo de obtener cosechas fiables de las plantas adoptadas como cultivos. Pero no nos hemos contentado con aceptar agradecidos las nutritivas reservas vegetales que nos ha proporcionado la selección natural. A lo largo de numerosas generaciones de cría selectiva, eligiendo qué plantas propagar en función de ciertas características deseables, hemos reajustado su biología para acentuar ciertas cualidades y disminuir los rasgos no deseados. En el proceso de piratear las estrategias reproductivas de esas plantas a fin de subvertirlas en nuestro propio beneficio, su biología se ha visto distorsionada hasta el punto de que ahora dependen tanto de nosotros para su supervivencia como nosotros de ellas para la nuestra. Cada una de las variedades que hoy cultivamos, desde el tomate, grotescamente abultado, hasta la planta del arroz, raquítica y sobrecargada en su parte superior, constituye toda una tecnología en sí misma, producto de antiguos ingenieros genéticos.
trigo
Existe una enorme diversidad de especies de plantas comestibles en todo el planeta, y a pesar de que las diversas civilizaciones solo han elegido para su cultivo y criado selectivamente durante milenios una diminuta fracción de ellas, se calcula que hay alrededor de 7.000 variedades cultivadas. Sin embargo, hoy en día solo una decena de especies representan más del 80 por ciento de la producción agraria global, y las grandes civilizaciones de América, Asia y Europa se desarrollaron a partir de solo tres cultivos básicos: el maíz, el arroz y el trigo, respectivamente. 
El trigo es una de las primeras plantas que el hombre domesticó.


El maíz, el arroz y el trigo, además de la cebada, el sorgo, el mijo, la avena y el centeno, son cultivos cereales, esto es, variedades de plantas herbáceas. Este predominio de los cereales en nuestra dieta, junto con el hecho de que mucha de la carne que consumimos proviene de ganado alimentado o bien con pasto, o bien con cereal forrajero, significa que una gran parte de la humanidad subsiste, directa o indirectamente, comiendo hierba.

La agricultura consiste en explotar una etapa del ciclo vital de las plantas que hemos adoptado como cultivos.