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martes, 26 de noviembre de 2024

El café

El café proviene de una planta de origen africano, posiblemente de Etiopía, pero la costumbre de tostar el grano para hacer una infusión parece originaria de Arabia; la ciudad de Moka, en Yemen, fue uno de los primeros grandes mercados de este producto. Era fácil cultivarlo en un clima tropical, de modo que se extendió por el mundo en el siglo XVII y llegó a América en el XVIII, donde se aclimató rápidamente en el Caribe y en América del Norte. Después pasó a Brasil, que aún hoy es el primer productor mundial. Su consumo se difundió hasta Inglaterra a partir de la segunda mitad del siglo XVII, servido al público en establecimientos especializados que se convirtieron en puntos de debate político e intelectual (Newton los frecuentaba), en locales de juego y en centros de negocios donde se compraban acciones, se obtenían créditos o se contrataban seguros (Lloyds, que se convertiría en la mayor empresa de seguros marítimos del mundo, nació en un café). 


jueves, 4 de julio de 2024

En el Islam lo religioso impregna lo político, lo cultural, lo jurídico, la familia….

La actividad de conseguir el nacimiento de la comunidad musulmana por parte de Mahoma le llevó a una organización sociopolítica que va a servirle de base para la constitución del Estado islámico. Un Estado en que lo religioso impregnará lo político, lo cultural, lo jurídico, lo familiar etc; de tal manera que se convertirá en una teocracia.Para la mentalidad cristiana, Mahoma en ese momento se transforma en un líder político religioso, Jefe de Estado y Jefe religioso. En el aspecto religioso, su primer objetivo consiste en hacerse con el país, no por medio de la predicación, sino materialmente, físicamente, considerando imprescindibles las guerras, los asaltos, para ir adquiriendo fondos económicos que le permitan ir accediendo. De esta manera se hizo con toda Arabia y islamizándola.
Dice Samir Khalil “como pudo Dios, después de haber enviado a Cristo a predicar las bienaventuranzas y el amor al prójimo, enviar a alguien con quien la humanidad da un paso atrás; alguien que vuelve a poner en vigor antigua ley del Talión”.El Islam la concepción de la religión la empareja con la guerra “y de modo más general, atribuye a la revelación divina lógicas contingentes ligadas a la sociedad árabe en la que vivía”.
En el musulmán todo esta impregnado de religiosidad, y la religiosidad musulmana integrista sostiene la necesidad de dominar el mundo para que la Ley de Dios lo domine todo, y podría ser que este movimiento migratorio hacia Europa estuviera animado “desde las alturas”, para que algún día se pudiera decir que los paises que antes eran cristianos habrían llegado a ser dominados por el Islam. Y todo ello, obedeciendo a un mandato de Dios, puesto de manifiesto en el Corán. Con la emigración pacífica de miles y miles de musulmanes, unida a la fecundidad prolífica de las madres piensan que lo conseguirán con toda “naturalidad”. De momento es inevitable experimentar un roce producido por el choque de dos culturas muy distintas.
El uso de la hidjab (velo ligero) es normal por parte de las musulmanas en los paises accidentales. Y con él se pretende su reconocimiento como musulmanas, y ser respetadas como personas con dignidad. En el mundo estrictamente islámico el velo puede ser importante, pero lo más significativo es el “encerramiento”, la reclusión, a la que está sometida la mujer al llegar a su pubertad y, una vez que contraiga matrimonio, más aun. El origen de esta costumbre procede de la época de Mahoma, en donde la mujer preislámica era considerada como un objeto sexual. Parece ser que fue el califa Omar el que obligó a llevar el velo femenino. Y así empezaron a usarlo las mujeres de nivel superior. No así las esclavas y concubinas. Esto se vio conveniente para evitar dar facilidades a las uniones sexuales, haciendo distinción. En el Corán está muy penado la fornicación. El adulterio es, como la apostasía, merecedor de pena de muerte.


jueves, 11 de enero de 2024

Las ideas democráticas de Occidente no son compartidas por otras civilizaciones

Según Huntington, las ideas democráticas de Occidente no son compartidas por otras civilizaciones. Lo que para Occidente es un progreso para ellos es una desnaturalización. Es clara la oposición radical de la civilización islámica a Occidente. También la Sínica, en este caso revestida más del carácter de hegemonía económica que de férrea resistencia cultural. Las rivalidades entre los bloques, dice Huntingto, no está determinada por ideologías, sino por las culturas.
El fundamentalismo islámico es mucho más antiguo de lo que se cree. La wahabita, surgida en Arabia a fines del siglo XVIII, considera que la única concepción posible para las formas de convivencia humana es la religiosa. Concibe que política y religión son una misma cosa, y por lo tanto el poder político debe estar sometido al poder religioso. Por lo tanto no cabe promulgar leyes civiles. Para Wahab la yihad ha de tener una actitud ofensiva, como es la de difundir esa causa con la espada. El martirio no solo se debe padecer por defender, sino si es preciso por propagar y por un sentimiento de hostilidad radical hacia los infieles, puesto que la existencia de los infieles pone en peligro al Islam. Arabia Saudita es un pais fundamentalista en el sentido de que no permite el ejercicio de otra religión que la musulmana, o que una persona que porta símbolos cristianos corre el peligro de ir a la cárcel, pero los monarcas saudíes procuran mantener buenas relaciones con Occidente.
Actualmente se considera el fundamentalismo islámico como una actitud ofensiva de elementos radicales que temen que el mundo árabe pierda su identidad como consecuencia de la globalización. Para Huntington no es casualidad que en el mundo musulmán haya nacido el movimiento llamado “lucha de civilizaciones”. Puede considerarse que en virtud de la integración entre lo político y lo religioso, algo que no existe en otras culturas, un musulmán tolerante, pueda ser en un momento dado “un fundamentalista en potencia”. El fundamentalismo islámico no razona, no evalúa, no dialoga. De aquí que resulte difícil para Occidente acostumbrado al respeto y la tolerancia, encontrar un medio para evitar sus peligros o convencer a sus miembros.

sábado, 25 de abril de 2020

El uso del velo no fue exclusivo de las primeras comunidades islámicas




Mahoma, considerado como el último de los profetas, instauraba el islam, un nuevo credo que bebía de las fuentes judía y cristiana. Mahoma fundó una nueva forma de vida, una comunidad distinta que, sin embargo, enraizaba sus orígenes no solo en las otras dos religiones adoradoras de un solo Dios, también sentaba sus bases en las tribus y pueblos árabes preislámicos. En esta nueva religión, la mujer fue relegada desde el principio a roles secundarios. Recluida en el harén o en un hogar monógamo, el velo terminó de esconderlas de las miradas ajenas. El uso del velo no fue exclusivo de las primeras comunidades islámicas, de hecho, fue uno de los elementos que heredó de otros pueblos, pero así como en otros lugares como Bizancio terminaría desapareciendo, en el islam ha sobrevivido hasta nuestros días, convirtiéndose en un símbolo de diferenciación religiosa y en un objeto controvertido en las sociedades modernas con las que entra en conflicto.
La emperatriz bizantina Irene
La emperatriz bizantina Irene, dispuesta a cumplir con la costumbre de velar su cuerpo, llegó incluso a cubrirse las manos con guantes de manera habitual. Práctica que heredaron en mayor o menor grado las comunidades islámicas manteniéndola incluso en el presente. También muchos pueblos de Arabia consideraban el uso del velo en las mujeres como un signo de distinción.

martes, 4 de febrero de 2020

Para el fundamentalismo islamico la jihad es difundir el islam con la espada


Mohamed Ibn-al-Wahab
El fundamentalismo es, en términos generales, la doctrina que pretende “volver a las fuentes” es decir, al elemento originario de una religión o una forma de pensamiento que puede sentirse contaminada por ideas nuevas, ajenas a los principios primitivos, dice el profesor Comellas. El fundamentalismo islámico como fenómeno es mucho más antiguo de lo que se cree, y afectó a numerosas escuelas a lo largo de la historia. Una muy influyente fue la wahabita, surgida en Arabia, a fines del siglo XVIII, por la predicación y escritos de Mohamed Ibn-al-Wahab, receloso de la progresiva laicización del imperio turco. Para Wahab la única concepción posible en las formas de la convivencia humana es la religiosa. Por ejemplo, decir que tal medicina remedia mi salud es una proposición herética, pues solo Alá puede curar. Desde un punto de vista práctico, el wahabismo concibe que política y religión son una misma cosa, y por tanto el poder político debe estar sometido al poder religioso, o casi más exactamente, no debe existir otro poder que el religioso. La razón estriba en que no existe más ley que la coránica. Pretender legislar al margen del Corán es atribuir al hombre una potestad que no tiene, y por tanto aleja del cumplimiento de la voluntad divina. No cabe, por tanto, promulgar leyes civiles.



Para Wahab, apunta Comellas, la Jihad o guerra santa no tiene el sentido, admitido por muchos musulmanes, de lucha interior para lograr que la voluntad propia se confunda con la voluntad de Alá, ni siquiera el más amplio de estar dispuesto a sacrificar la vida, es decir, estar dispuesto al martirio por la causa de Alá, sino que ha de tener una actitud ofensiva, como es la de difundir esa causa por la espada. El martirio no solo se debe padecer por defender, sino si es preciso por propagar, y en definitiva, por un sentimiento de hostilidad radical hacia los infieles, puesto que la existencia de los infieles pone en peligro al Islam. Wahab fundó numerosas escuelas de islamismo radical, a través de las cuales se extendieron sus doctrinas.