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viernes, 22 de agosto de 2025

La fuente de nuestro conocimiento más importante es la tradición

Tanto cuantitativa como cualitativamente, la fuente de nuestro conocimiento que es, con mucho, la más importante es la tradición. La mayor parte de las cosas que sabemos la hemos aprendido por el ejemplo, porque nos las han dicho, por la lectura de libros, porque hemos aprendido a criticar, a recibir y aceptar la crítica, a respetar la verdad. El hecho de que, en su mayor parte, las fuentes de nuestro conocimiento sean tradicionales, condena el antitradicionalismo como fútil. Pero no se debe aducir este hecho para defender una actitud tradicionalista, toda parte de nuestro conocimiento tradicional (y hasta de nuestro conocimiento innato) es susceptible de examen crítico y puede ser abandonada. Sin embargo, sin la tradición el conocimiento sería imposible. El conocimiento no puede partir de la nada ni tampoco de la observación. El avance del conocimiento consiste, principalmente, en la modificación del conocimiento anterior. Aunque a veces podemos avanzar gracias a una observación casual, por ejemplo en arqueología, la significación del descubrimiento habitualmente depende de su capacidad de modificar nuestras teorías anteriores, escribe el filósofo Karl R. Popper.

jueves, 9 de mayo de 2024

Se presenta una opinión falseada mediante la manipulación de las fuentes como si fuera un hecho

Hoy vemos como se presenta una opinión falseada mediante la manipulación de las fuentes (hechos, datos…) como si fuera un hecho. Este comportamiento se da en muchos ámbitos: clases, juicios, arbitrajes, dictámenes de “expertos”, congresos y artículos “científicos”, artículos periodísticos, declaraciones de políticos… Proviene de no diferenciar entre hechos (realidad), opiniones y ficción (no realidad). Las opiniones se dividen entre respetables o sensatas (menos de un 10%) y no respetables. El opinador es siempre respetable porque es una persona.“Nos hemos cuidado de manipular nuestras fuentes (siempre “privilegiadas”…) para adaptarlas injustamente a nuestras hipótesis…hemos dicho ya que la Ciencia Política no puede ser neutral. La neutralidad, al menos en las Ciencias Sociales, es incompatible con la objetividad, la cientificidad y el conocimiento” dice en su tesis doctoral Pablo Iglesias. 

martes, 4 de febrero de 2020

Para el fundamentalismo islamico la jihad es difundir el islam con la espada


Mohamed Ibn-al-Wahab
El fundamentalismo es, en términos generales, la doctrina que pretende “volver a las fuentes” es decir, al elemento originario de una religión o una forma de pensamiento que puede sentirse contaminada por ideas nuevas, ajenas a los principios primitivos, dice el profesor Comellas. El fundamentalismo islámico como fenómeno es mucho más antiguo de lo que se cree, y afectó a numerosas escuelas a lo largo de la historia. Una muy influyente fue la wahabita, surgida en Arabia, a fines del siglo XVIII, por la predicación y escritos de Mohamed Ibn-al-Wahab, receloso de la progresiva laicización del imperio turco. Para Wahab la única concepción posible en las formas de la convivencia humana es la religiosa. Por ejemplo, decir que tal medicina remedia mi salud es una proposición herética, pues solo Alá puede curar. Desde un punto de vista práctico, el wahabismo concibe que política y religión son una misma cosa, y por tanto el poder político debe estar sometido al poder religioso, o casi más exactamente, no debe existir otro poder que el religioso. La razón estriba en que no existe más ley que la coránica. Pretender legislar al margen del Corán es atribuir al hombre una potestad que no tiene, y por tanto aleja del cumplimiento de la voluntad divina. No cabe, por tanto, promulgar leyes civiles.



Para Wahab, apunta Comellas, la Jihad o guerra santa no tiene el sentido, admitido por muchos musulmanes, de lucha interior para lograr que la voluntad propia se confunda con la voluntad de Alá, ni siquiera el más amplio de estar dispuesto a sacrificar la vida, es decir, estar dispuesto al martirio por la causa de Alá, sino que ha de tener una actitud ofensiva, como es la de difundir esa causa por la espada. El martirio no solo se debe padecer por defender, sino si es preciso por propagar, y en definitiva, por un sentimiento de hostilidad radical hacia los infieles, puesto que la existencia de los infieles pone en peligro al Islam. Wahab fundó numerosas escuelas de islamismo radical, a través de las cuales se extendieron sus doctrinas.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Para el ciudadano resulta imposible estar al tanto de las leyes que lo gobiernan


Para el ciudadano resulta imposible estar al tanto de las leyes que lo gobiernan, tal es el pandemonio de fuentes de donde proceden, la variedad de los instrumentos normativos, las instancias jurisdiccionales que las administran. El concepto de juez natural, tan estrechamente vinculado al derecho a recibir de la ley un trato no discriminatorio, se disuelve entre los más que cuestionables métodos con que son designados los miembros del Poder Judicial.

jueves, 27 de julio de 2017

En cuanto hallamos una respuesta que nos satisface, dejamos de buscar otras.

Maria Konnikova.
En cuanto hallamos una respuesta que nos satisface, dejamos de buscar otras con independencia de que la respuesta sea o no ideal, o hasta inexacta, dice la escritora neoyorquina Maria Konnikova. Por ejemplo, en una investigación reciente de la conducta de búsqueda de información en Internet se ha observado que las personas estudiadas estaban muy influenciadas por sus preferencias personales al evaluar los sitios web y que se basaban en esas preferencias para reducir el número de sitios en los que
preferencias personales
buscar. En consecuencia, solían regresar a esos sitios conocidos en lugar de dedicar tiempo a evaluar otras fuentes posibles de información, y en lugar de visitar esos sitios para tomar la decisión se basaban en el resumen que ofrecían de ellos los motores de búsqueda. La tendencia al sesgo egocéntrico o “satisfaciencia” era especialmente visible cuando se hallaba una respuesta plausible al inicio de una búsqueda. Las personas dejaban de buscar más dando la tarea por finalizada, aunque, en realidad, no fuera así.

lunes, 3 de abril de 2017

El historiador y el pasado.


El pasado ha sucedido. Ya ha transcurrido y sólo puede ser recuperado, si bien no como un acontecimiento real, por los historiadores que se sirven de diferentes medios de comunicación, como libros, documentales, etc. El pasado se nos ha escapado y la historia no es más que lo que los historiadores hacen de él cuando se ponen a trabajar.La historia es, literalmente, lo que se encuentra en las estanterías de las bibliotecas y de otros lugares.

En primer lugar (y lo que a continuación sigue esta extraído de los argumentos de la obra de Lowenthal, El pasado es un lugar extraño), ningún historiador puede abarcar ni recobrar la totalidad de los acontecimientos del pasado porque su contenido es prácticamente ilimitado. No se puede volver a contar más que una parte de lo que ha ocurrido y ningún relato de ningún historiador se corresponde jamás de forma exacta con el pasado: la inconmensurabilidad del pasado imposibilita la historia total. La mayoría de la información sobre el pasado nunca ha quedado registrada; casi todo se ha desvanecido. En segundo lugar, ningún relato puede recobrar el pasado tal y como fue porque el pasado no fue un relato sino que se compone de acontecimientos, situaciones, etc.

Historiador.
A diferencia de la memoria personal, la historia se confía a los ojos y a la voz de otro, argumenta el profesor Jenkins; vemos a través de un intérprete que se encuentra entre los acontecimientos del pasado y las lecturas que hacemos de ellos. Como afirma Lowenthal, la historia escrita disminuye en la práctica la lógica libertad del historiador para escribir cualquier cosa que se le ocurra, ya que permite que el lector acceda a sus fuentes; ahora bien, el punto de vista y las preferencias del historiador continúan afectando a la elección de los materiales históricos, al tiempo que nuestras propias construcciones personales determinan lo que hacemos con ellos. El pasado que conocemos depende siempre de nuestros propios puntos de vista, de nuestro propio presente. Al igual que nosotros mismos somos productos del pasado, también el pasado conocido (la historia) es un artefacto producido por nosotros.

“Somos modernos y nuestras palabras y pensamientos no pueden ser más que modernos,señalaba Maitland. Es demasiado tarde para que pretendamos ser antiguos ingleses”. Por lo tanto, el poder de modelación de las palabras con las que imaginamos e interpretamos no tiene
Jlébnikov
casi límites. “Mirad, dice el poeta Jlébnikov en sus Decretos al planeta, el sol obedece mi sintaxis”. “Mirad, dice el historiador, el pasado obedece mi interpretación”. Aunque todo esto nos pueda parecer un tanto poético, sólo quiere decir que las fuentes son, por un lado, límites a la completa libertad del historiador y, por otro y al mismo tiempo, son obstáculos que no llegan a clausurar del todo la posibilidad de infinitas interpretaciones.Aunque las fuentes puedan evitar que se afirmen ciertas cosas, ni los acontecimientos ni las fuentes conllevan una única lectura de sí mismos.



En su novela 1984, Orwell escribió que quienes controlan el presente controlan el pasado y quienes controlan el pasado controlan el futuro. Probablemente esto también es válido fuera de la ficción. Las personas en el presente necesitan antecedentes para situarse en él y para legitimar sus formas de vida actuales y futuras.

El pasado se nos ha escapado y la historia no es más que lo que los historiadores hacen de él cuando se ponen a trabajar.

quienes controlan el presente controlan el pasado y quienes controlan el pasado controlan el futuro. 

ni los acontecimientos ni las fuentes conllevan una única lectura