Mostrando entradas con la etiqueta conducta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conducta. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de septiembre de 2026

La lucha por la justicia se sustituirá por la lucha por el poder

Ningún programa de ordenador puede determinar la conducta del usuario si el usuario no se deja determinar. La Inteligencia Artificial puede dirigir el comportamiento de un robot o de un ser humano si previamente se ha robotizado, es decir, si antes le ha entregado el control de su conducta. Y eso puede estar ocurriendo realmente porque se está debilitando la capacidad crítica de los usuarios, que no es un lujo intelectual, sino la condición para las decisiones libres. La cantidad de gente que, yendo por la calle, estando reunida con sus amigos o comiendo en un restaurante está pegada a un móvil da impresión de robotización. Para entender la profundidad del fenómeno, conviene recordar que todo el mundo quiere controlar el comportamiento de alguien, los políticos, los empresarios, los influencers, los publicitarios, los padres, los docentes. La tarea del pensamiento crítico es defender al individuo de esa intromisión, sometiendo a evaluación todas las propuestas que llegan al sujeto, antes de darles vía libre y permitir que dirija el comportamiento….El sujeto está asediado por la acción de todos los interesados en influirle, y su situación actual es vulnerable porque ha permitido la admisión en su ciudadela de caballos de Troya, la desconfianza en la verdad, la glorificación de la opinión, el debilitamiento de la atención y la psicologización de la felicidad. Es muy difícil que con esos cuatro infiltrados pueda mantener su independencia.
Gran parte de la ciudadanía, encantada con la libertad de supermercado que ofrecen las nuevas tecnologías, se volverá más dócil en lo fundamental y más individualista en lo superficial. Es decir, se irá hacia una anarquía de los modales y una servidumbre de las actitudes básicas. La debilidad del pensamiento crítico permitirá un fortalecimiento de las industrias digitales, que son industrias de la persuasión. El relativismo generalizado en temas éticos proporcionará un espejismo de autonomía y libertad que deja el campo libre a las figuras de poder, que se harán más autoritarias. La lucha por la justicia se sustituirá por la lucha por el poder, a quien se le ha encomendado previamente definir la verdad. Aumentarán las diferencias, promovidas también por las tecnologías, pero aumentará la comodidad de gran parte de la población.

Referencia: Doce filosofías para un nuevo mundo. ¿Hacia dónde camina el ser humano? Fundación Banco Santander.

domingo, 12 de julio de 2026

Se puede influir en la conducta influyendo en la forma de hablar y, por tanto, de pensar

“Hace tiempo que nuestras universidades dejaron de enseñar historia, pero los anarquistas la han leído con provecho. Estos semánticos, muy pragmáticos, saben que se puede influir en la conducta influyendo en la forma de hablar y, por tanto, de pensar”. Muestras de esa manipulación está en llamar Planificación Familiar a una empresa cuya razón de ser “es erradicar la familia con hijos”, o justicia social a la anarquía y a la negación del ideal de justicia. Y ya que la neolengua “es la tarjeta de visita de la anarquía”,“cuando los anarquistas consoliden su poder… los progresistas que los catapultaron al poder acabarán contra las cuerdas, tarde o temprano”, escribe David Mamet, intelectual norteamericano.

viernes, 26 de junio de 2026

Los padres educan fundamentalmente con su conducta

Los padres educan fundamentalmente con su conducta. Lo que los hijos y las hijas buscan en su padre o en su madre no son sólo unos conocimientos más amplios que los suyos o unos consejos más o menos acertados, sino algo de mayor categoría, un testimonio del valor y del sentido de la vida encarnado en una existencia concreta, confirmado en las diversas circunstancias y situaciones que se suceden a lo largo de los años. Los hijos han de percibir que la conducta que ven hecha vida en sus padres no es un agobio, sino fuente de libertad interior. Y los padres, sin amenazas, con sentido positivo, deben “estructurar” interiormente a sus hijos, educarles para esta libertad, dándoles razones para que entiendan la bondad de lo que se les pide, de modo que lo hagan suyo.

Referencia: La educación en familia (José Manuel Martín)

martes, 19 de mayo de 2026

La soberbia, la ambición y el desenfreno carnal tienen pavor a la verdad

Carlos Cardona en El amor a la verdad y la verdad del amor escribe que “ la soberbia, la ambición y el desenfreno carnal tienen pavor a la verdad, porque la verdad es su sentencia de muerte; de ahí que quien se obstina en vivir en la triple concupiscencia tenga horror a la verdad y la rehuya siempre. Pero incluso sin esa obstinación, la verdad nos asusta siempre un poco porque nos compromete personalmente, la verdad tiene consecuencias prácticas, y eso da miedo, porque no se sabe bien a donde me puede llevar, que sacrificios me puede exigir, que renuncias me puede imponer. Para cerrar el paso a la verdad hay motivos, nunca razones. Pero como los motivos desnudan, manifiestan lo que uno realmente es y rasgan las máscaras, la astucia humana los disfraza pudorosamente de razones”. Por eso muchos eluden el dialogo sincero o la reflexión pausada que los llevaría a descubrir su autentica situación y exigiría un cambio de conducta que no están dispuestos a llevar a cabo. 


jueves, 14 de mayo de 2026

La fuerza manejada por otro es imperiosa sobre el alma como el hambre extrema

“La fuerza manejada por otro es imperiosa sobre el alma como el hambre extrema, puesto que consiste en un perpetuo poder de vida y muerte. Y es un imperio tan frío y tan duro como si fuera ejercido por la materia inerte. El hombre que se siente siempre el más débil está en el corazón de las ciudades tan solo, más solo de lo que podría estarlo un hombre perdido en medio del desierto…..Tan implacablemente como la fuerza aplasta, así implacablemente embriaga a quien la posee o cree poseerla. Nadie la posee realmente”, escribe Simone Weil en La fuente griega.
“Aquellos a quienes la fuerza es prestada por la suerte perecen por contar demasiado con ella. No es posible que no perezcan. Pues no consideran su propia fuerza como una cantidad limitada, ni sus relaciones con otro como un equilibrio de fuerzas desiguales. Los otros hombres no imponen a sus movimientos esa pausa de donde proceden nuestras consideraciones hacia nuestros semejantes, y concluyen que el destino les ha dado todas las licencias, ninguna a sus inferiores. Entonces van más allá de la fuerza de que disponen. Inevitablemente van más allá, ignorando que es limitada. Entonces quedan librados sin recursos al azar y las cosas no les obedecen ya. A veces el azar les sirve, otras los daña; y allí están desnudos expuestos a la desgracia, sin la armadura de poder que protegía su alma, sin que nada en adelante los separe ya de las lágrimas. Esta sanción de un rigor geométrico, que automáticamente castiga el abuso de la fuerza, fue el objeto primero de meditación entre los griegos. Constituye el alma de la epopeya; bajo el nombre de Némesis es el resorte de las tragedias de Esquilo; los pitagóricos, Sócrates, Platón, partieron de allí para pensar el hombre y el universo. La noción se hizo familiar en todos los lugares donde penetró el helenismo. Esta noción griega es quizá la que subsiste, con el nombre de kharma, en los países orientales impregnados de budismo; pero Occidente la ha perdido y ya ni siquiera tiene en sus lenguas palabras para expresarla; las ideas de límite, de mesura, de equilibrio, que deberían determinar la conducta de la vida, sólo tienen un empleo servil en la técnica. No somos geómetras más que ante la materia; los griegos fueron primero geómetras en el aprendizaje de la virtud. La marcha de la guerra en La Ilíada consiste sólo en ese juego de balanza. El vencedor del momento se siente invencible, aun cuando algunas horas antes hubiera probado la derrota; olvida usar la victoria como algo que pasará”.

miércoles, 1 de abril de 2026

El orden social que denominamos moral

Escribe Hans Kelsen en Teoría pura del derecho que “el orden social que denominamos moral está compuesto por normas que prescriben o permiten una conducta determinada, pero no establecen actos coactivos destinados a sancionar la conducta contraria. Decimos que hay obligación moral de conducirse de la manera prescrita por la moral. La noción de obligación moral coincide, pues, con la de la norma moral que prescribe una conducta determinada. El que acata la norma cumple una obligación moral y el que no la acata enfrenta o viola dicha obligación. Por el contrario, no hay obligación jurídica de conducirse de una manera determinada sino en el caso de que una norma jurídica estatuya un acto coactivo para sancionar la conducta contraria. Un individuo está jurídicamente obligado a ejecutar un contrato cuando el incumplimiento de este contrato es la condición de un acto coactivo.”
“El legislador omite a veces establecer un acto coactivo para sancionar la conducta contraria a la prescrita. En este caso no hay verdadera obligación jurídica de conducirse de la manera prescrita. Hay solamente lo que los romanos llamaban una obligatio naturalis, opuesta a la obligatio juris. Sin duda, el acto del legislador tiene subjetivamente el sentido de prescribir una conducta determinada, pero objetivamente ese acto no es una norma jurídica y de él no puede resultar ninguna obligación jurídica.”

domingo, 28 de diciembre de 2025

El placer es siempre efímero, fugaz y perecedero

Escribe Samer Soufi en Lo que Freud le diría a Spielberg que “cualquier actividad sensorial placentera que desarrollemos inevitablemente acaba perdiendo su atractivo después de que llevemos un tiempo realizándola…..La comida, la bebida, la música, el sexo, o cualquier otra actividad sensorial, tienen un efecto euforizante y placentero inicial, pero su duración no es ilimitada. A partir de un determinado punto, comienzan a dispararse los mecanismos de retroalimentación negativa del cerebro, reduciendo el nivel de recompensa que producen. Y si pese a todo persistimos en practicar estas actividades, llegará un momento en que el placer se transforme en sensaciones desagradables y nauseabundas. Por tanto, sea cual sea su naturaleza, el placer es siempre efímero, fugaz y perecedero. Y esto tiene que ver con la naturaleza misma del placer. En última instancia, el placer no es más que un mecanismo biológico cerebral que nuestro organismo utiliza para premiar las conductas que, desde una perspectiva evolutiva, maximizan nuestras probabilidades de sobrevivir y propagar nuestros genes.
Si no existiera el efecto de la saciedad se pondría en peligro la propia supervivencia, debido al deseo de persistir en la obtención del mismo placer de forma indefinida.

sábado, 20 de diciembre de 2025

No hay filosofía que excuse la falta de sentido común

El filósofo Jaime Balmes escribe que “cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres apellidados filósofos se obstinan a veces en este empeño; no recordando que no hay filosofía que excuse la falta de sentido común, y que mal llegará a ser sabio quien comienza por ser insensato”.
Es tan singular el hombre que “cuando su corazón necesita una doctrina, el entendimiento la inventa y se la presta; siendo raro encontrar a nadie que siga el impulso de sus pasiones sin que al mismo tiempo tenga a mano algunas razones más o menos plausibles para excusar su conducta”.


sábado, 4 de octubre de 2025

Para todas las preguntas legítimas solo hay una verdadera respuesta y una sola

Escribe Isaiah Berlin que “el núcleo central de la tradición intelectual de Occidente se ha apoyado, desde Platón (o quizá desde Pitágoras), en tres dogmas indiscutibles: a)  Para todas las preguntas legítimas solo hay una verdadera respuesta y una sola, siendo las demás desviaciones de la verdad y por tanto, falsas; y que esto se aplica a cuestiones de conducta y sentimiento, es decir, a la práctica así como a las cuestiones de teoría u observación. A cuestiones de valor no menos que a las de hecho; b) Las verdaderas respuestas a tales preguntas son, en principio, cognoscibles; c) Estas respuestas verdaderas no pueden chocar entre sí, pues una proposición verdadera no puede ser incompatible con otra; que en conjunto estas respuestas deben formar un todo armonioso." 

lunes, 7 de julio de 2025

El derecho positivo y la moral son dos órdenes normativos distintos uno del otro

El derecho positivo y la moral son dos órdenes normativos distintos uno del otro. Esto no significa que sea menester renunciar al postulado de que el derecho debe ser moral, puesto que, precisamente, solo considerando al orden jurídico como distinto de la moral cabe calificarlo de bueno o de malo. Sin duda, el derecho positivo puede, en ciertos casos, autorizar la aplicación de normas morales. Es decir que delega en la moral el poder de determinar la conducta por seguir. Pero desde que una norma moral es aplicada en virtud de una norma jurídica adquiere, por tal circunstancia, el carácter de una norma jurídica. Inversamente, puede suceder que un orden moral prescriba la obediencia al derecho positivo. En este caso el derecho se convierte en parte integrante de la moral, la cual tiene una autonomía puramente formal, dado que al delegar en el derecho positivo el poder de determinar cuál es la conducta moralmente buena, abdica lisa y llanamente en favor del derecho y su función queda limitada a dar una justificación ideológica al derecho positivo. Para que el orden moral sea distinto del orden jurídico es preciso que el contenido de las normas morales no se confunda con el de las normas jurídicas, y que no haya, por consiguiente, relación de delegación del derecho a la moral o de la moral al derecho. Gracias a esta condición resulta posible pronunciar un juicio moral sobre un orden jurídico considerado en su conjunto o sobre cualquiera de las normas que lo constituyen. Mediante este juicio puede comprobarse la conformidad u oposición entre tal norma moral y tal norma jurídica, es decir que desde el punto de vista de la moral la norma jurídica es buena o mala, justa o injusta, escribe Hans Kelsen, jurista y filósofo austriaco.

miércoles, 2 de julio de 2025

Muchos años de instrucción no garantizan el desarrollo de una mente respetuosa

Casa de la Conferencia de Wannsee
No existe ninguna fórmula para conseguir que alguien sea respetuoso con los demás. Quizá los casos más reveladores que han salido a la luz durante los últimos años sean los de los ciudadanos de la Europa nazi que, arriesgando su propia vida, decidieron ocultar a ciudadanos judíos y de otros grupos perseguidos. Según un cuidadoso estudio realizado por Samuel y Pearl Oliner, el aspecto exterior de estas personas era de lo más normal, no parecían distintas de las muchas otras que se quedaron de brazos cruzados o que colaboraron con los criminales nazis. Pero un estudio más detallado muestra unas diferencias muy reveladoras. Al haber tenido unos padres que evitaban el castigo físico y explicaban las reglas y conductas de una forma clara y razonada, estos salvadores se diferenciaban de sus conciudadanos por los sólidos valores, con frecuencia religiosos, que habían recibido de sus padres, por su actitud optimista y constructiva hacia la vida, por su sensación de conexión con los demás aunque pertenecieran a otros grupos y, por encima de todo, por su comprensión intuitiva y, en el fondo, instintiva de que el trato dispensado a aquellos inocentes era infame y de que ellos mismos podían y debían intervenir.En este contexto es muy instructivo y espeluznante conocer algunos detalles sobre los asistentes a la llamada Conferencia de Wannsee de enero de 1942, donde se tomó la decisión de poner en práctica la llamada “Solución Final”. De los catorce asistentes a aquella reunión, todos ellos varones, ocho se habían doctorado en las universidades centroeuropeas más prestigiosas. Es evidente que muchos años de instrucción no garantizan el desarrollo de una mente respetuosa.

domingo, 16 de marzo de 2025

Un mundo duro con el pecador e indulgente con el pecado

Del pecado vemos sobre todo, en un primer momento, la liberación que parece prometer, emanciparse de Dios, para ser verdaderamente nosotros mismos. Pero la aparente liberación se convierte muy poco después en una carga pesada. El hombre fuerte y autónomo, que creía poder silenciar su conciencia, llega tarde o temprano a un momento en que se desarma, el alma no puede más; “no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas”, dirá Josemaría Escrivá.
La ceguera que precede y acompaña al pecado, y que crece con el pecado mismo, puede prolongarse después; nos engañamos con justificaciones, nos decimos que la cosa no tiene tanta entidad… Es una situación que también nos encontramos con frecuencia a nuestro alrededor, “en un mundo a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado”, dice el papa Francisco. Duro con el pecador, porque en su conducta se percibe claramente lo corrosivo del pecado; pero indulgente con el pecado, porque reconocerlo como tal significaría prohibirse ciertas “libertades”.

El secreto de Ulises, y de toda la civilización occidental, es la virtud

La filosofía se procura por el sentido de la vida, la ciencia busca el descubrimiento y la expresión numérica de las leyes que rigen la naturaleza. La ética es el necesario arte de obrar bien. Estética es la reflexión sobre la belleza. La literatura puede resumirse como el arte de contar historias. Política entendemos el arte de hacer posible una sociedad justa.
Aristoteles escribe en Etica a Nicómaco que “toda acción humana busca siempre algún bien. El médico busca la salud, el soldado busca la victoria, el marino la buena navegación, el comerciante la riqueza.”
La conducta humana se enfrenta a la doble posibilidad de ser humana o inhumana. Porque la libertad lleva consigo el riesgo de escoger tanto la conducta digna y lógica como otra indigna y patológica. Etica es la elección de la conducta digna, el esfuerzo por obrar bien y la ciencia y el arte de conseguirlo….Ulises, héroe que despliega ante nuestros asombrados ojos una lección tan breve como inestimable. Los problemas son inevitables, pero se superan cuando hay virtud. El secreto de Ulises, y de toda la civilización occidental, es la virtud; un tipo de conducta trenzada con cuatro fibras; la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. 
Referencia: Breve historia de Occidente. José Ramón Ayllón.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Informarnos antes de opinar

Josemaría Escrivá escribe“que hemos de tener siempre la fortaleza de informarnos antes de opinar; y hemos de enseñar a todos a hacer lo mismo, sin que se dejen llevar por las apariencias de chismes o habladurías. Decir de una persona que es honrada y de conducta intachable, aunque sea cierto, desgraciadamente no es noticia, no llama la atención; mientras que atribuirle toda clase de maquiavelismos o de trapisondas, aunque no sea ésa la verdad, es atrayente y se divulga, por lo menos como hipótesis o como rumor”.


viernes, 3 de enero de 2025

Insultar es todo un arte

Aprender a insultar es todo un arte, ya lo decía Schopenhauer. Se trata del último recurso cuando todas las demás artes de la argumentación han fracasado, cuando no nos queda nada más que hacer o decir, ya sea porque reprobamos tajantemente una conducta, porque nos hemos visto perjudicados por una estupidez o porque, justo y de ninguna manera,no se entienden razones.


martes, 31 de diciembre de 2024

Al formar parte de grupos asociativos, los individuos superan su egoísmo miope y aprenden a contribuir al bien colectivo

La conducta altruista entre individuos, como la promoción conjunta de los valores de su comunidad, según Aristóteles, lo motiva las amistades. Tocqueville incluye todas las relaciones personales que forman parte de la empresa colectiva que los individuos inician de forma privada y voluntaria para realizar un bien común. Al formar parte de tales grupos asociativos, los individuos superan su egoísmo miope y aprenden a contribuir al bien colectivo, a confiar unos en otros y a resolver pacíficamente sus problemas de interés común. Según Tocqueville, aunque el grupo se haya constituido para construir un puente, para reunirse y orar o para recolectar dinero para la ópera, todos los grupos ejercerán una influencia beneficiosa sobre su conducta y el carácter de sus miembros al hacer de ellos ciudadanos virtuosos que se sienten responsables del bienestar común. La deliberación informada, la participación activa, la creación y aceptación de decisiones colectivas son tan importantes para el funcionamiento de una asociación privada pequeña como de la totalidad de la democracia. Si no son capaces de superar el problema del oportunismo y de actuar con éxito como colectivo, de ser justas con las minorías y de sentirse comprometidos con las normas del grupo, la mayoría de las empresas conjuntas no despegarán jamás.
La mafia es una forma de capital social, supone una red social altamente eficiente, crea normas fuertes de confianza y reciprocidad, y supera con gran éxito todo tipo de problema que pueda entrañar la acción colectiva. Sin embargo, no es necesario hacer referencia a la mafia para probar que las formas bien desarrolladas de capital social pueden perjudicar la democracia en vez de contribuir a su funcionamiento. El nepotismo, la corrupción, la búsqueda de rentabilidad, el partidismo o el oportunismo son formas de conducta que van en detrimento de la democracia y la destruyen. Y todas ellas son formas de conducta que, normalmente, tienen más éxito si se realizan en grupo, como una empresa colectiva, que como un esfuerzo individual.

Referencia:El buen funcionamiento de la democracia de Michael Baurmann



viernes, 27 de diciembre de 2024

La tendencia a buscar excusas y pretextos

Puesto que la elección encierra responsabilidad, y algunos seres humanos las más de las veces, en tanto que otros seres humanos algunas veces, desean sacudirse esta carga, existe la tendencia a buscar excusas y pretextos. Por esta razón, los hombres se inclinan a atribuir demasiado a la acción inevitable de las leyes naturales o sociales; por ejemplo, a la actividad de la mente inconsciente, o de inalterables reflejos psicológicos, o de las leyes de la evolución social.
Cuando trato de justificar, ante otros o ante mí mismo, alguna acción indigna de mi parte, diciendo que algo (la situación política o militar, o mi emoción, o mi estado interior) había sido “demasiado para mí”, entonces, me estoy engañando a mí mismo, o a los demás, o a ambos. La acción es elección; elegir es el libre comprometerse con esta o aquella manera de obrar, de vivir, y así sucesivamente; las posibilidades nunca son menos de dos, hacer o no hacer; ser o no ser. Por consiguiente, atribuir la conducta a las leyes inmutables de la naturaleza es describir erróneamente la realidad. No es verdad desde el punto de vista de la experiencia, es verificablemente falso; y perpetrar tal falsificación, como la mayoría de los filósofos y de los hombres comunes ha hecho y hace constantemente, es optar por eludir la responsabilidad de la toma de decisiones o del no tomarlas, elegir negar que el seguir la corriente de una opinión aceptada y comportarse semimecánicamente, es en sí mismo una suerte de elección, una libre abdicación; y así es, porque siempre es posible, aunque a veces doloroso, preguntarme a mí mismo en qué creo realmente, qué quiero y aprecio, qué estoy haciendo, para qué estoy viviendo; y habiendo contestado tan bien como puedo hacerlo, seguir obrando de determinada manera, o modificar mi conducta.

viernes, 29 de noviembre de 2024

El agente de policía que mediante un toque de silbato ordena a un automovilista detenerse crea una norma jurídica individual

El agente de policía que mediante un toque de silbato ordena a un automovilista detenerse crea una norma jurídica individual. La ley que prescribe al tribunal de policía imponer una multa al automovilista que no se ha sometido a las órdenes de un agente de policía, es una norma general, cualquiera sea la forma gramatical bajo la cual se presente. Hasta lo que se llama el juicio de un tribunal no es un verdadero juicio en el sentido lógico de esta palabra. Es una norma jurídica que prescribe una conducta determinada a los individuos a los cuales se dirige. La situación es diferente cuando un jurista, describiendo el derecho relativo a la circulación de los automóviles, formula una proposición que dice: “Si un automovilista no obedece las órdenes de un agente de policía, un tribunal de policía debe aplicarle una multa”. Esta proposición es un verdadero juicio hipotético; no se trata de una norma jurídica, sino de una regla de derecho. Si el automovilista llamado a comparecer ante el tribunal consulta a un abogado, este le dirá: “Si usted no ha obedecido al agente de policía, el tribunal le debe aplicar una multa”. El abogado enunciará así una regla de derecho, pues su función no es la de dictar normas jurídicas, sino solamente conocer las que se encuentran en vigor. Podemos, pues, afirmar simultáneamente que las reglas de derecho son juicios formulados por la ciencia jurídica y que el objeto de esta ciencia está constituido por normas jurídicas. No hay aquí ninguna contradicción. Sin duda puede considerarse que las normas creadas y aplicadas en el cuadro de un orden jurídico no tienen el carácter de normas jurídicas en tanto no sean reconocidas por la ciencia del derecho. Corresponderá entonces a esta ciencia atribuir a ciertos actos la significación objetiva de normas jurídicas. Pero esto no nos impide afirmar que las normas jurídicas forman el objeto de la ciencia del derecho o, lo que es lo mismo, que el derecho es un sistema de normas. Tal definición se ajusta perfectamente a la teoría de Kant, para quien el conocimiento constituye o crea su objeto, dado que aquí se trata de una creación epistemológica y no de una creación por el trabajo del hombre, en el sentido en que se dice que el legislador crea una ley. De la misma manera los fenómenos naturales que forman el objeto de las ciencias causales no son creados por ellas sino en un sentido puramente epistemológica. Podría objetarse que la regla de derecho formulada por la ciencia jurídica es una repetición superflua de la norma jurídica, ya que se limita a reproducir el contenido. En los hechos esta reproducción es tan poco superflua como la acción de un pianista ejecutando una sonata. Este despliega una actividad creadora aunque sea totalmente diferente de la del compositor. Decimos, que interpreta la sonata. Pues bien, esta es exactamente la tarea del jurista respecto de la obra del legislador.
Referencia: Teoría pura del derecho (Hans Kelsen)

jueves, 25 de abril de 2024

Ciertos aspectos de la conducta humana jamás cambian

El sentido común nos indica que ciertos aspectos de la conducta humana jamás cambian, porque se repiten en todas partes y en todas las épocas. Como dijera James Harrington hace tres siglos y medio, “aquello que siempre ha sido así y no de otra manera, aún es así y no de otra manera, por siempre será así y no de otra manera”.


viernes, 10 de noviembre de 2023

Experimento en la esperanza


Una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia. Precisamente porque el escenario milenarista de la redención del hombre y del establecimiento del reino de la justicia sobre la tierra continúa fascinando al espíritu humano, cualquier experimento en la esperanza dispara la imaginación mucho más allá de los hechos políticos. ¿Qué quiero decir con “experimento en la esperanza”? Todos tenemos nuestra propia lista, escribe George Steiner.