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viernes, 27 de diciembre de 2024

La tendencia a buscar excusas y pretextos

Puesto que la elección encierra responsabilidad, y algunos seres humanos las más de las veces, en tanto que otros seres humanos algunas veces, desean sacudirse esta carga, existe la tendencia a buscar excusas y pretextos. Por esta razón, los hombres se inclinan a atribuir demasiado a la acción inevitable de las leyes naturales o sociales; por ejemplo, a la actividad de la mente inconsciente, o de inalterables reflejos psicológicos, o de las leyes de la evolución social.
Cuando trato de justificar, ante otros o ante mí mismo, alguna acción indigna de mi parte, diciendo que algo (la situación política o militar, o mi emoción, o mi estado interior) había sido “demasiado para mí”, entonces, me estoy engañando a mí mismo, o a los demás, o a ambos. La acción es elección; elegir es el libre comprometerse con esta o aquella manera de obrar, de vivir, y así sucesivamente; las posibilidades nunca son menos de dos, hacer o no hacer; ser o no ser. Por consiguiente, atribuir la conducta a las leyes inmutables de la naturaleza es describir erróneamente la realidad. No es verdad desde el punto de vista de la experiencia, es verificablemente falso; y perpetrar tal falsificación, como la mayoría de los filósofos y de los hombres comunes ha hecho y hace constantemente, es optar por eludir la responsabilidad de la toma de decisiones o del no tomarlas, elegir negar que el seguir la corriente de una opinión aceptada y comportarse semimecánicamente, es en sí mismo una suerte de elección, una libre abdicación; y así es, porque siempre es posible, aunque a veces doloroso, preguntarme a mí mismo en qué creo realmente, qué quiero y aprecio, qué estoy haciendo, para qué estoy viviendo; y habiendo contestado tan bien como puedo hacerlo, seguir obrando de determinada manera, o modificar mi conducta.

domingo, 27 de octubre de 2024

Mitos y falsificaciones históricas implantados a través del terror impuesto por el terrorismo perpetrado por ETA

Sabino Arana
Hoy día ningún nacionalista se reconoce en el machismo de los hermanos Arana, sin embargo no tienen inconveniente en reconocerles que fueran ellos quienes “descubrieron” que Euskadi era una nación y que el pueblo vasco tenía el derecho a romper España.
El nacionalismo se viene apropiando de buena parte de los lugares comunes del navarrismo antaño predominante; una corriente político-cultural que nació en contraposición del nacionalismo en los años 20 del pasado siglo. Mitos y falsificaciones históricas, conforman el relato del panvasquismo,implantados a través del terror impuesto por el terrorismo perpetrado por ETA.

martes, 7 de abril de 2020

Vivir en París


Monumento a Julio Camba en Arosa
Para el escritor Julio Camba el hecho de abrir los ojos cada mañana en Francia es un acontecimiento feliz. No importa que no se tenga dinero. Vivir en París tiene el mismo rango que “ir en automóvil, recitar versos o comer callos a la andaluza”. A pesar de este entusiasmo por la dulce Francia, de vez en cuando a don Julio se le escapa el mal humor: “Francia es una falsificación. No tiene carácter. No tiene más que el nombre. La mayor parte de la música francesa no es francesa, ni la mayoría de los parisienses es parisiense. Francia es como el champaña: alegre, ruidosa, brillante, petulante y artificial”.

viernes, 7 de febrero de 2020

Necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos



El Papa Francisco en Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales ha dedicado su mensaje a la narración. Desde la infancia, dice el Papa, tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de cuentos, de novelas, de películas, de canciones, de noticias…, las historias influyen en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo decidimos lo que está bien o mal hacer basándonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado.

El hombre no es solamente el único ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3,21), sino que también es el único ser que necesita “revestirse” de historias para custodiar su propia vida. El hombre es un ser narrador porque es un ser en realización, que se descubre y se enriquece en las tramas de sus días. Pero, desde el principio, nuestro relato se ve amenazado; en la historia serpentea el mal.



Mientras que las historias utilizadas con fines instrumentales y de poder tienen una vida breve, una buena historia es capaz de trascender los límites del espacio y del tiempo. A distancia de siglos sigue siendo actual, porque alimenta la vida. En una época en la que la falsificación es cada vez más sofisticada y alcanza niveles exponenciales (el deepfake), necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos. Necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados.