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martes, 8 de septiembre de 2026

La gaita no tiene absolutamente nada que ver con la cultura celta

A pesar de que los nacionalismos identifican la gaita con los territorios de origen celta, lo cierto es que la gaita no tiene absolutamente nada que ver con la cultura celta.El instrumento llega a Europa occidental junto con las legiones romanas. A Roma, la cornamusa primitiva llega por el contacto con los griegos, quienes a su vez lo recibieron por medio del intercambio comercial con los pueblos del Mediterráneo.La cornamusa, de la que luego surgirían las gaitas y otros instrumentos, como la dulzaina, se origina en la antigüedad en Mesopotamia y Persia.Será a partir del siglo IX, ya en la Baja Edad Media, cuando el instrumento se generalice a lo largo de varias regiones de Europa.
Con el tiempo entra en decadencia y termina relegada como instrumento de especial identidad cultural en regiones como Escocia, Galicia o Asturias, aunque también hay gaitas en otras regiones españolas como Aragón o Castilla y León, y en otros países europeos, como Irlanda, Francia, Italia, Suiza o Alemania.
La gaita asturiana conserva una estructura más primitiva, o más genuina, si se prefiere, que la gallega.El motivo es que la gaita gallega introdujo varios elementos propios de los instrumentos de viento modernos, sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando la música clásica experimenta su gran desarrollo. Existen matices de timbre diferentes entre la gallega y la asturiana. Sin embargo, la principal diferencia radica en la digitación de un instrumento y de otro. Mientras la gaita gallega emplea una digitación abierta, es decir, que la escala mayor se elabora liberando los agujeros del punteiro, la gaita asturiana funciona al revés debido a que emplea una digitación cerrada.


lunes, 10 de agosto de 2026

La Sinfonía Heroica

Escribe Traver Pacheco que Napoleón Bonaparte, el intrépido general y astuto estratega, emergió de las turbulentas aguas de la Revolución Francesa para convertirse en el cónsul y, eventualmente, en el emperador de Francia. Su ascensión fue tan meteórica como su caída posterior, pero en ese lapso cautivó la imaginación de figuras destacadas de su tiempo, entre ellas el gran compositor Ludwig van Beethoven.Beethoven inicialmente dedicó su Tercera Sinfonía, la Sinfonía Heroica, a Napoleón Bonaparte. Inspirado por la idea de un líder que encarnaba los ideales republicanos y la lucha por la libertad, el compositor expresó su admiración por él en esta obra maestra musical. Sin embargo, la historia tomó un giro sorprendente para Beethoven cuando Napoleón se autoproclamó emperador, traicionando así los principios democráticos que el compositor creía que personificaba.Fue entonces cuando la relación entre ambos genios marcó un punto de inflexión. Beethoven, decepcionado por el líder que alguna vez admiró, tomó la decisión de retirar indignado la dedicatoria a Napoleón de su sinfonía, un acto simbólico de ruptura con sus anteriores convicciones. Además, modificó el título de la obra a Sinfonía Heroica, Compuesta para Celebrar el Recuerdo de un Gran Hombre para alejarse de la veneración original hacia una reflexión sobre la grandeza perdida.
Napoleón se desvió de los ideales democráticos, recordándonos que incluso los líderes más admirados tienen la capacidad de decepcionar. En la actualidad, es crucial reconocer que las figuras públicas, independientemente de su posición, son inherentemente humanas y susceptibles de cometer errores. Este recordatorio nos incita a mantener una perspectiva equilibrada y realista sobre aquellos a quienes admiramos, reconociendo su humanidad y aceptando la posibilidad de futuras desilusiones.En segundo lugar, la capacidad de transformación ante la adversidad. La Sinfonía Heroica de Beethoven no solo relata un desengaño, sino que también es un ejemplo de cómo la adversidad puede convertirse en un catalizador de transformación. Beethoven canalizó su desilusión hacia la creación de una obra maestra que trascendió las circunstancias históricas y se convirtió en un símbolo atemporal de resistencia. Este relato nos invita a reflexionar sobre cómo los desafíos personales pueden ser una oportunidad única para el crecimiento y la expresión creativa. Nos recuerda que, en los momentos de mayor adversidad, podemos encontrar la inspiración para forjar nuestro propio camino hacia la superación.El acto de Beethoven al retirar la dedicatoria a Napoleón pone de manifiesto la importancia de mantener la integridad personal y artística. En la vida moderna, la coherencia entre nuestros pensamientos o creencias y las acciones que llevamos a cabo sigue siendo esencial. La historia nos recuerda que el compromiso con nuestros principios, incluso cuando enfrentamos desilusiones, es una virtud que perdura en el tiempo y ejerce una influencia duradera en nuestro entorno y en nosotros mismos.
En un mundo donde las expectativas pueden cambiar rápidamente, la capacidad de adaptación, la transformación personal y la integridad siguen siendo guías fundamentales para afrontar los desafíos de la vida cotidiana. La Sinfonía Heroica de Beethoven y su cambio de título no solo constituyen una reacción a la historia, sino también un eco que resuena a través del tiempo, recordándonos el valor de mantenernos fieles a nuestros principios, incluso en los momentos más desafiantes.


jueves, 6 de agosto de 2026

El abismo de las desigualdades

El 14 de Julio de 1789, en París (Francia) se produce la Toma de la Bastilla, que supuso el fin del Antiguo Régimen y el comienzo de la Revolución francesa. En el 14 de julio hay un problema de hambruna, pero en Francia, en el país más poderoso del mundo. Es ahí donde se produjo la revolución. El problema fundamental es primero, el abismo de las desigualdades. Cuanta más desigualdad, más se siente como insoportable. La otra posibilidad es recurrir a una ideología. En este momento, en Francia, el pueblo tiene una ideología disponible. Hablo de la libertad, la igualdad, y de aprehenderlas. En un momento como este, claramente, de desigualdad pronunciada, nos parece insoportable. El hambre afecta a mucha gente, y apenas tiene sanidad. Por otro lado, la idea de igualdad se ha difundido. La gente sabe lo que es y ya no se quita el sombrero cuando pasa el jefe. Con ese grado de conciencia de la igualdad, se puede esperar cualquier cosa, manifiesta Éric Vuillard.


domingo, 26 de julio de 2026

La defensa de la vida

En Irlanda, donde el Parlamento rechazó por amplia mayoría una propuesta que pretendía eliminar el periodo obligatorio de reflexión de tres días antes de abortar. El proyecto, promovido por los Socialdemócratas, fue derrotado en el Dáil Éireann por 85 votos en contra frente a 30 a favor. La iniciativa también buscaba ampliar los supuestos de aborto tardío y reducir los controles médicos exigidos.
Uno de los argumentos que más peso tuvo durante el debate fue un dato revelado por diputados provida: entre 2019 y 2024, un total de 10.426 mujeres no regresaron a la clínica tras el periodo de reflexión obligatorio, lo que permitió el nacimiento de sus hijos. El diputado Richard O'Donoghue defendió que esas cifras demuestran que el tiempo de reflexión salva vidas al permitir a muchas mujeres reconsiderar una decisión irreversible. En términos similares se expresó Peadar Tóibín, líder del partido Aontú, quien calificó ese plazo como “una de las últimas protecciones del derecho a la vida que quedan en Irlanda”.
Mientras Irlanda frenaba la ampliación del aborto, Francia e Inglaterra protagonizaban sendos tropiezos para la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. En Francia, el Senado rechazó por segunda vez la propuesta impulsada por el Gobierno para legalizar la llamada “muerte asistida”. Tras horas de debate, la cámara alta votó en contra por 151 votos frente a 118. En paralelo, sí aprobó una ley destinada a reforzar los cuidados paliativos, dejando clara la apuesta de muchos senadores por una respuesta basada en el acompañamiento y no en provocar deliberadamente la muerte.
En Inglaterra y Gales quedó bloqueado el proyecto para legalizar el suicidio asistido. La propuesta había superado inicialmente la Cámara de los Comunes, pero terminó decayendo al no completar su tramitación parlamentaria antes del cierre de la sesión legislativa.Según un sondeo de More in Common, el 95% de los británicos reclama fuertes salvaguardas para evitar presiones familiares, económicas o sociales sobre quienes puedan sentirse empujados a pedir la muerte asistida.

martes, 14 de julio de 2026

General Giáp

General Giáp
Desde el final de la II Guerra Mundial hasta nuestros días ha habido muy pocas figuras en el ámbito militar que se hayan ganado un puesto en la historia por su capacidad para entender el campo de batalla y adaptarse a sus condiciones…..El más grande, quizás el único realmente grande, fue el general Giáp, el estratega vietnamita que derrotó a Francia y a Estados Unidos, logrando así la unificación de su país en clave comunista. Giáp supo extraer las lecciones apropiadas de la guerra de Argelia y comenzar a desarrollar lo que hoy conocemos como estrategias asimétricas. Entendió a Occidente, localizó sus debilidades y contradicciones y, con la paciencia estratégica de la que nosotros carecemos, planteó un conflicto en el que las victorias militares de Estados Unidos alimentaban la crítica interna al mantenimiento de la guerra. Con Giáp comprendimos que el cuarto de estar y el aparato de TV son el campo de batalla principal en las guerras contra Occidente, al disponer de un ejército de periodistas gratuito introduciendo en los hogares la información necesaria para privar a los gobiernos del necesario apoyo público. Con Giáp aprendimos que la victoria militar tiene un interés muy relativo cuando se pierde el apoyo social, escribe el profesor Florentino Portero.


sábado, 23 de mayo de 2026

La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres


La guerra de 1914 fue la primera guerra democrática de la historia. El adjetivo no nos remite a sus intereses ni a las pasiones que despertó, puesto que al menos desde la época de la Revolución francesa los sentimientos nacionales de los pueblos y la idea de la patria han sido inseparables de todos los conflictos armados. Lo que distingue al de 1914 de los anteriores reside en otra causa, que toca la universalidad de los ciudadanos, en cada uno de los países en cuestión, es decir, en toda Europa. En efecto, la primera Guerra Mundial no enfrenta a más países que las guerras napoleónicas; ni esgrime conflictos de ideas más agudos que el interminable enfrentamiento de la Revolución francesa con las monarquías Europeas; pero involucra en una desgracia inaudita a millones de hombres durante más de cuatro años, sin ninguna de esas intermitencias estacionales que presentaban las campañas militares de la época clásica, comparado con Ludendorff o con Foch, Napoleón todavía hizo la guerra como Julio César. La de 1914 es industrial y democrática. Ha afectado a todo el mundo, hasta el punto de que casi no hay familia en Alemania o en Francia que no haya perdido a un padre o a un hijo. Y a los que han sobrevivido les ha dejado recuerdos inolvidables, destinados a influir sobre su actividad de ciudadanos en los años que van a seguir.No hay mejor testigo de esa situación que Alain, filósofo francés, en las cartas que escribe desde el frente a su amigo Élie Halévy entre agosto de 1914 y el comienzo de 1917.Filósofo y moralista del humanismo democrático, Alain no ama la guerra ni su cortejo de valores aristocráticos.
La guerra no es más que corrupción de los espíritus y de las costumbres, su verdad puede decirse invirtiendo las virtudes democráticas. Se encuentra en la esclavitud de los hombres puestos bajo el poder absoluto de sus jefes; en el miedo universal, que da a la acción militar un carácter mecánico, en la muerte de los mejores, como por una selección a la inversa. El ejército en guerra constituye un orden social en que el individuo ya no existe, y cuya inhumanidad misma explica su inercia casi imposible de quebrantar. Fuera de las trincheras, la situación no es más brillante. La guerra, en la que combaten estoicamente civiles en uniforme, se reduce a un espectáculo dirigido por los “patriotas de oficio”, que vociferan lejos del frente. Alain detesta el conformismo organizado de la opinión, el chauvinismo, la censura. No encuentra palabras bastante severas para fustigar la competencia belicista de los intelectuales, de los periodistas y de los políticos. No cree en la guerra del Derecho.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

En el siglo XVI nació en Francia la vanidad


En la Francia del siglo dieciséis, la actividad de un hombre y su mérito real solo podían demostrarse y conquistar la admiración mediante la valentía en el campo de batalla o en los duelos; y como las mujeres amaban el valor y sobre todo la audacia, se convirtieron en los jueces supremos del mérito de un hombre. Nació entonces el “espíritu de la galantería”, que propició la destrucción, una por una, de todas las pasiones e incluso del amor, en provecho de ese tirano cruel al que todos obedecemos, la vanidad. Los reyes fomentaron la vanidad, y con motivo; de ahí el poder de las condecoraciones.

Referencia: La abadesa de Castro (Stendhal)

miércoles, 1 de octubre de 2025

Francia se convertirá en un país musulmán

Guy Milliére, profesor de historia de la cultura y de filosofía del derecho en la Universidad de la Sorbona señala que“económicamente hablando, Francia está en decadencia a marchas forzadas. La mayoría de los jóvenes son musulmanes, no están integrados en la sociedad francesa y son casi analfabetos. Milliére predice que los musulmanes son en su mayoría jóvenes, y los franceses no musulmanes serán en su mayoría ancianos. A juicio de este profesor de la Sorbona en veinte años los musulmanes serán mayoría en Francia. “Francia se convertirá en un país musulmán. Los dirigentes franceses lo saben. Nunca tomarán una decisión que pueda enojar a los jóvenes musulmanes radicales. Es una de las razones por la que no pudieron respaldar a Estados Unidos durante la guerra de Irak. La consecuencia habría sido un estallido de revueltas en los suburbios, y la policía francesa no está bien equipada para hacer frente a esas revueltas. Los dirigentes franceses no tienen más opción que la de ser los dirigentes del mundo árabe-musulmán. Han aceptado demasiadas cosas como para poder dar marcha atrás ahora. La brecha entre Estados Unidos y Francia se hará cada vez más grande. Francia es ya el enemigo principal de la civilización. El enemigo más peligroso es siempre el de dentro, y Francia es el enemigo de dentro”.
Hasta no hace mucho tiempo, las autoridades europeas daban por hecho que los hijos de los inmigrantes se casarían con autóctonos. De los 98 hijos e hijas casados de los 145 inmigrantes con los que se inició el estudio Vesselbo, 89 cónyuges vinieron importados desde Turquía, siete se casaron con turcos que ya residían en Dinamarca y uno se casó con una turca que vivía en Suecia. Tan sólo uno se caso con una danesa cuyo origen no era turco. Hubo diez segundos matrimonios, todos con turcos. En la tercera generación ya había habido sesenta y dos matrimonios, de los cuales solo dos no habían sido con turcos que luego se instalaban en Dinamarca acogiéndose a la ley de reunificación familiar. La saga generacional de inmigrantes turcos en Dinamarca representa exactamente lo contrario de una política de integración de éxito. Si persistía esos índices, los daneses de origen danés serán minoría en los próximos sesenta años. 

Referencia: Mientras Europa duerme de Bruce Bawer

martes, 9 de septiembre de 2025

La Revolución francesa y Revolución estadounidense

La Revolución francesa ese carácter incontenible e interminable, que la distingue de la Revolución estadounidense a tal punto que vacilamos en emplear el mismo término para designar ambos acontecimientos. Y sin embargo, ambos fueron animados por las mismas ideas y por pasiones comparables; fundan casi unidos la civilización democrática moderna. Pero uno de ellos termina con la elaboración y el voto de una Constitución que aún perdura, convertida en arca sagrada de la ciudadanía estadunidense, mientras que el otro multiplica las constituciones y los regímenes, y ofrece al mundo el primer espectáculo de un despotismo igualitario. Da existencia duradera a la idea de revolución no como el paso de un régimen a otro, o como un paréntesis entre dos momentos, sino como una cultura política inseparable de la democracia, y como ella inagotable, sin un término legal o constitucional; alimentada por la pasión de la igualdad, que por definición no tiene un umbral de satisfacción, escribe el historiador francés François 
Los estadunidenses amaron la igualdad como un bien del que siempre se ha gozado. Los franceses, en el momento en que la conquistan, temen perderla y la adoran en forma exclusiva, hasta ese grado se perfila el espectro de la aristocracia tras el espectáculo de la riqueza. Este análisis, profundo y verdadero en lo que concierne a ambos pueblos y ambas revoluciones a finales del siglo XVIII, no debe llevarnos empero a desconocer, siguiendo el ejemplo estadunidense de entonces, la profunda similitud de las pasiones de igualdad en ambos países, porque en las postrimerías de este siglo XX, la crítica de la democracia en nombre de la democracia no es menos obsesiva en los Estados Unidos que en Francia o en Europa.En los Estados Unidos, aun en nuestra época, esta pasión, madre de la democracia moderna, nunca se ha alimentado del odio al burgués, esta figura no existe, dice François Furet.

domingo, 3 de agosto de 2025

Enrique VIII, Defensor de la Fe

     Enrique VIII y su canciller Tomás Moro 

Enrique VIII y con el toda Inglaterra , jamás pusieron en duda el título supremo del Papa, como cabeza de la cristiandad por institución divina.Cuenta la historia que estando Sir Tomas Moro de camino a su embajada cuando Enrique VIII escribió al cardenal Ridolfi, que regía como legado pontificio el distrito romano, una elocuente carta. En ella se lamentaba de las atrocidades a las que se había visto sometido el vicario de Cristo, y lloraba la cautividad del Supremo Pontífice, con cuya guía y poder se rige lo establecido por Dios para la salvación de los hombres. No se había olvidado, escribe, de las obligaciones derivadas del título de Defensor de la Fe. Haría todo lo posible para socorrer y restablecer el Pontificado, hasta daría su sangre. En enero de 1528 Enrique Tudor presentó una intimidación de guerra, notificando al Emperador Carlos sus pretensiones; libertad de Su Santidad. Carlos V le contestó que Clemente VII ya estaba libre.
Los ingleses emplearon represalias contra los comerciantes españoles y flamencos, pero la guerra contra los Paises Bajos era impopular en Londres y la necesidad de exportar productos ingleses al continente obligaría a conceder una tregua en la lucha. Tampoco iban bien las campañas. De forma que los reveses llevaron a Francia a un entendimiento con los españoles, desmoronándose así la política de Inglaterra como árbitro de potencias. 
Por problemas de faldas Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por Thomas Cranmer y Thomas Cromwell. En 1533 hizo que Cranmer, a quien había nombrado arzobispo de Canterbury, anulara su primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor de Catalina. El Papa respondió con la excomunión del rey, a la que Enrique VIII opuso el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de supremacía de 1534). Así, la Iglesia inglesa quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente, cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios. Los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores y su principal exponente, Tomás Moro, ejecutado en 1535. Sin embargo, Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo, aunque no pudo evitar que, después de su muerte, Cranmer realizara la reforma de la Iglesia anglicana, que la situó definitivamente en el campo del cristianismo protestante, con la introducción de elementos luteranos y calvinistas.


jueves, 24 de abril de 2025

Para Cataluña el separarse del resto de España supuso un mal negocio

Personas baila la sardana, elaborado en 1710

Richelieu ocupa Perpiñán al tiempo que el ataque de Felipe IV para recuperar Lérida desde el campo de Tarragona y Zaragoza se salda con una estrepitosa derrota. Así se consuma el desprestigio del monarca y su valido el Conde-duque de Olivares (Roma, 6 de enero de 1587-Toro, 22 de julio de 1645), que no tiene más salida que resignar todos sus poderes para ser asumidos directamente por el rey. Como siempre, al poderoso en desgracia le asumen todos los males.
En el Principado, la retirada de los ejércitos españoles no habían traído consigo la soñada “liberación” de la sociedad catalana, sino un aumento de las cargas exigidas por el amo francés para alimentar a su tropa, con el agravante del deterioro de la guerra y el cierre de mercados. Tampoco la oligarquía podía sentirse satisfecha con la mudanza, ni mucho menos con el establecimiento de un gobierno virreinal francés desdeñoso como Olivares en materia de fueros y más avanzado en el control de los recursos económicos. Con el telón de fondo de la antipatía de los catalanes hacia los nuevos ocupantes, la reconquista de Lérida en 1644 permutará a la monarquía preparar la vuelta al redil de la oveja rebelde, sacando partido de los problemas internos de Francia en los años siguientes. Pronto solo permanecerán fuera de su autoridad Barcelona y las colinas pirenaicas, pues muchos catalanes, abandonando la demagogia que hacía culpable a la corona española de todos sus males, se habían decidido colaborar con el ejercito de Felipe IV. Finalmente, en 1652, Barcelona capitula aunque las regiones montañosas conservaran su independencia hasta la paz de los Pirineos.
Para Cataluña la guerra supuso un mal negocio al hacerle soportar muchos de los males que trataba de eludir con su separación de Castilla. Los gastos públicos desmesurados exigieron grandes emisiones de vellón que terminarían por provocar la quiebra del sistema monetario catalán y la ruina de su economía. Con los sectores fabril y comercial duramente castigado por el cierre de las vías italianas y peninsulares, el mercado interno tuvo que aguantar la invasión de las mercancías francesas en beneficio de una minoría de comerciantes importadores. Pérdidas materiales, muertes inútiles en la batalla y la visita inesperada de la peste cayeron sobre el Principado como una maldición que clausura el crecimiento demográfico de principios de siglo y provoca el estallido de un hondo sentimiento antifrancés, relacionado cincuenta años más tarde con la puesta austriaca, hecha por Cataluña, durante la guerra de Sucesión. También la “guerra dels segadors” dejara un himno popular, oficial en la Cataluña autonómica, que, sin embargo, fue escrito en el siglo XIX, al socaire del romanticismo. Ara és hora, segadors/ Ara es hora dèstar alerta/ Per cuan vingui un altre juny/ esmolem ben bé les eines ( Ha llegado la hora segadores/ Ha llegado la hora de estar alerta/ Para cuando llegue otro junio/ afilemos bien las herramientas).
Referencia: Biografía de España de Fernando García de Cortázar

martes, 28 de enero de 2025

Las abejas, aguijón y miel

Abril de 1804. Bonaparte sueña desde hace algún tiempo con convertirse en Napoleón, y para ello su espíritu desbordante de energía no olvida ningún detalle. Sabe hasta qué punto los símbolos importan, por lo que encarga a una comisión del Consejo de Estado la tarea de pensar sobre los futuros símbolos del régimen que pretende fundar. Imaginamos fácilmente a estos primeros especialistas en comunicación política trabajando para diseñar una especie de campaña imperial…, es decir, creando logos y probando eslóganes. En cierto sentido, son los antepasados de los actuales spin doctors. Pues bien, entre los diferentes animales que salen de sus reflexiones (el elefante, el león, el águila, el gallo), la abeja ocupa un lugar destacado. Hay que señalar que ya había sido mencionada repetidas veces en el curso de la Revolución francesa, otra formidable fábrica de símbolos, cuando se pretendía competir con los emblemas de más de mil años de antigüedad del Antiguo Régimen, y, de hecho, la abeja estuvo a punto de convertirse en el símbolo de la República francesa durante el debate en la Convención del 3 de brumario del año IV. Industriosa, ordenada, sobria, guerrera, espartana, virtuosa…, la colmena tiene todas las cualidades para representar ese nuevo espíritu. Pero tiene un defecto, está gobernada por una reina. De modo que el proyecto es decapitado sin contemplaciones. Pero este inconveniente será una ventaja cuando llegue el momento de “terminar la Revolución”. Para Napoleón, si el águila encarna el régimen imperial, la abeja debe ocupar un segundo lugar, pues, como dirá el marqués de Cambacérès, futuro archicanciller del Imperio, las abejas “ofrecen la imagen de una república con un jefe”, es decir, “la imagen misma de Francia”. El general y consejero de Estado Lacuée añadirá: “Son a la vez el aguijón y la miel”. 
2 de diciembre de 1804, día de la consagración de Napoleón, la abeja triunfa en Notre-Dame. Su imagen está por todas partes; dorada, cosida, esculpida, en tapices y, desde luego, en los bordados del manto imperial.
Referencia:  El filósofo y la abeja de Pierre Henri Tavoillot y François Tavoillot

miércoles, 4 de diciembre de 2024

El genio del cristianismo de Chateaubriand

Después de la muerte de su madre y de su hermana, Chateaubriand se reconcilia con la religión y, en 1802, vuelve a Francia, donde publica El genio del cristianismo. Este extenso ensayo apasionado, auténtico elogio de la fe cristiana, se aparta claramente del espíritu anticlerical de la Revolución francesa. Chateaubriand empieza a demostrar la existencia de Dios por la belleza del mundo y, con este objetivo, se entrega a una descripción a la vez poderosa y delicada de la naturaleza, impregnada de las emociones que suscita la contemplación. Esta obra marca la vuelta del sentimiento religioso a Francia, lo que en cierta medida autoriza la satisfacción de una necesidad de fe reprimida desde hace muchos años.


martes, 29 de octubre de 2024

Fueron pocos los franceses que se unieran bajo la bandera de De Gaulle

Durante los primeros años de ocupación, Francia permaneció pasiva. Los actos de oposición violenta fueron muy esporádicos. En materia de resistencia, como en muchas otras cosas, el entusiasmo heroico de Churchill tuvo poca resonancia en el ánimo de los ciudadanos franceses, preocupados por intereses más prosaicos. Su prioridad era dar de comer a sus familias, ganar un sueldo, y seguir teniendo un techo sobre sus cabezas. Cualquier desafío a los ocupantes podía poner en peligro,ni más ni menos que en peligro de muerte, todos esos objetivos sencillamente humanos.Las manifestaciones de violencia iban en contra del consenso nacional.
Figuras tan destacadas como el escritor francés André Gide, aunque rechazaba expresamente la colaboración con los ocupantes, se mostraba en contra de la idea de oposición violenta. Hasta que la Unión Soviética y Estados Unidos entraron en la guerra, el dominio que ejercía Hitler sobre su imperio estaba por encima de cualquier desafío militar.
Los alemanes ocuparon París en 1940
Un comunista alsaciano mató de un tiro al gobernador militar alemán de Nantes, y logró escapar. El historiador Robert Gildea ha escrito que “lejos de acoger aquel asesinato como el primer paso hacia su liberación, la población de Nantes quedó horrorizada, entre otras cosas porque el alemán asesinado era un personaje singularmente simpático”. Fueron ejecutados cincuenta rehenes civiles. Este episodio hizo que Maurice Schumann efectuara una alocución desde Londres a través de la emisora francesa de la BBC, solicitando que no volvieran a repetirse actos terroristas como aquél. De Gaulle transmitió el mismo mensaje el 23 de octubre. Churchill, sin embargo, no estaba de acuerdo. Creía que era fundamental infligir el mayor dolor y las mayores molestias al enemigo. Consideraba que las muertes de los rehenes eran un sacrificio necesario para que el pueblo de Francia pudiera demostrar que no iba a doblegarse nunca ante la tiranía, como en realidad había hecho la mayoría de los franceses desde junio de 1940. Fueron pocos los franceses que se unieran bajo la bandera de De Gaulle no sólo en 1940, sino durante todos los años siguientes, constituyendo un constante motivo de decepción. La inmensa mayoría de las personas que poseían cuantiosos bienes y los hombres de negocios, colaboró con los ocupantes. Muchos agentes de la SOE capturados por los alemanes fueron traicionados por la población del país.
Referencia:La guerra de Churchill de Max Hastings

miércoles, 23 de octubre de 2024

Los últimos Juegos Olímpicos ha sido una burla al cristianismo

*Los últimos Juegos Olímpicos han sido como una especie de anuncio universal del advenimiento del Anticristo. Además de la burla llevada a cabo contra la Eucaristía, la presencia de figuras y signos de carácter satánico ha sido proverbial según han acertado a ver expertos, y, por supuesto, no solo los pertenecientes al espacio de los cristianos. Por otro lado, la persecución cada vez más exacerbada de estos y de la fe es muy clara, basta con solo ver las estadísticas y los hechos. La quema de iglesias en Francia y los ataques a los cristianos fuera de Europa cada vez más frecuentes son solo una muestra de lo que hay y de lo que se nos viene encima.
De la misma manera que lo es, en nombre de una laicidad beligerante, la cancelación de contenidos de la fe y de su expresión pública, plástica o hablada. Y, sobre todo, el premeditado olvido de Dios, fuente de nuestra cultura tanto democrática como predemocrática, por un mal entendido programa de inclusión. Es lo que ya conocemos, desde hace años, como la apostasía silenciosa; los bautizados que ya ni creen ni esperan en el Dios, al que, al menos inicialmente, estaban unidos. La propia crisis profunda de la Iglesia Católica con sus diferentes manifestaciones es otro signo, anunciado por algunas importantes revelaciones, algunas relativamente recientes. Y cuando, en Occidente, la fe está en crisis también lo está nuestra sociedad y nuestra cultura a las que había contribuido grandemente a dar forma.
Con independencia de que pudieran ser meras coincidencias en el tiempo, ahondadas por el desarrollo alcanzado por el hombre en este y en el pasado siglo, estos y otros signos debería invitarnos al menos a la reflexión.La intuición de que el final de los tiempos ha comenzado no es exclusivamente cristiana; se trata de una sensación bastante generalizada. 
*Resumen del articulo publicado en el periódico digital El Debate escrito por Manuel Bustos Rodríguez, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz y director de la Real Academia Hispano Americana.

domingo, 15 de septiembre de 2024

La Inquisición española no fue demasiado distinta de otros tribunales existentes en toda Europa

La Inquisición española, establecida por los Reyes Católicos a fines del siglo XV, no fue demasiado distinta de otros tribunales, eclesiásticos o seculares, existentes en toda Europa. Ni el número total de víctimas fue mucho menor que las de las luchas religiosas en Francia, Inglaterra o Alemania. Ni  su rigor hubiera casi enteramente desaparecido durante el siglo XVIII, mientras se mantenían los terribles procesos de brujería en la Europa central. Ni que todavía a fines del siglo XVIII se castigaran delitos religiosos con mayor crueldad en otras partes. Por otra parte, el hecho de que la fase activa de la Inquisición coincidiese con el Siglo de Oro no ha impedido que se la considere responsable del atraso cultural de España. Ni se ha tenido en cuenta que las ejecuciones de intelectuales más notables, como Thomas Moro, Vanini, Miguel Servet, Giordano Brun,  fuesen ajenas a la Inquisición española. Ciertamente era ésta una institución particularmente repulsiva, aunque no más que otras prácticamente olvidadas; o que otras formas de opresión y barbarie de carácter menos permanente, pero mucho más sangriento, como las persecuciones religiosas de Inglaterra, entre Enrique VIII e Isabel I, y aun después; o las guerras en Francia y Alemania, de impresionante ferocidad, escribe Julián Marías en su libro España inteligible. 


jueves, 13 de junio de 2024

Ha sido destino de los franceses, vivir mal la victoria y la derrota

De Gaulle
Ha sido destino de los franceses, en el siglo XX, vivir mal la victoria y la derrota. Victoriosa en 1918, Francia no tuvo ni la fuerza moral ni la visión histórica, ni el talento diplomático, ni el crecimiento demográfico, ni la fuerza militar que le hubiesen permitido administrar duraderamente una situación de predominio en la Europa continental. Derrotada en 1940, no evitó ni la autoflagelación ni el desquite de la derecha contra la izquierda ante la mirada del enemigo, ni la iniciativa poco gloriosa, pero precoz y deliberada, de las medidas contra los judíos. En 1945 se encontró en una situación inédita; ni victoriosa ni derrotada o, mejor dicho, a la vez victoriosa y derrotada. Gracias a De Gaulle, a los ejércitos que este pudo reunir y a la resistencia interior, pudo obtener (penosamente, in extremis) un taburete ante la mesa de los vencedores, el día de la capitulación. Pero no estuvo presente en Yalta ni en Potsdam. Nadie olvida en realidad que capituló en junio de 1940, y que contribuyó solo marginalmente a la victoria final. Los franceses lo saben mejor que nadie. ¿Qué otro pueblo está más habituado a la fragilidad de la grandeza nacional y, por cierto, qué otro pueblo es más sensible a ella? Un déficit de gloria militar pesa desde 1815 sobre la historia de Francia. Sedán agravó esta frustración, pero Joffre y Foch vengaron Sedán. La derrota de la primavera de 1940 revive el sentimiento de humillación nacional llevándolo a un punto extremo El régimen de Vichy consagra este resentimiento, so pretexto de aliviarlo; la existencia de un gobierno francés bajo un protectorado alemán más o menos disimulado, y en gran parte sostenido por la opinión pública, limita el alcance del llamado del 18 de junio, y esto vale tanto para lo inmediato como para la historia. De Gaulle quiso conjurar la derrota provisional por medio de la participación de los franceses en la victoria final. Pero esa derrota, a la que Vichy le dio carácter oficial, son los estadunidenses y los ingleses, por no hablar de los rusos, del otro lado de Europa, quienes finalmente la han borrado, no los ejércitos franceses. La opinión pública nacional es gaullista en 1944, después de haber estado por Vichy en 1940, y esto es signo de que ha seguido la guerra, más que haberla ganado. El desplome de 1940 no fue borrado de su memoria por la victoria de 1944-1945, como Sedán había sido vengado por el Marne. De Gaulle permite no pensar más en ello, no olvidarlo, menos aún borrarlo, debido precisamente a que la necesidad de olvidar impide el olvido. Los franceses festejaron su liberación en agosto de 1944, pero la victoria del 8 de mayo de 1945 no hizo lanzarse a nadie a las calles. Francia sale de la guerra como una nación aún herida, guiada por su curandero.
Petain pasa revista a guardia de honor en el Pabellón Savinge de Vichy
En Francia los judíos son los grandes olvidados de la victoria. El antifascismo, cuando es de tendencia comunista, no tiene un lugar que asignarle a la masacre de los judíos, los comunistas no están dispuestos a ceder la primera fila en el odio a Hitler, pues lo han conquistado al precio de una ardua lucha. Por lo demás, en sus filas figuran muchos militantes judíos. En cuanto al antifascismo definido por su mínimo común denominador, a saber, el sentimiento democrático, acentúa por reacción el universalismo abstracto de la tradición francesa, que es ciega a la existencia de los judíos como colectividad particular a la hora en que esta particularidad se ha convertido en la piedra de escándalo de una persecución sin precedentes. Esta tradición ha hecho a los franceses especialmente indiferentes a la suerte de los judíos extranjeros en su tierra, y no se interesaron más, apenas, cuando salió a la luz la magnitud de la hecatombe judía en los campos de concentración. En su forma más general, esta masacre le sirvió de pretexto a los franceses para olvidar las leyes antisemitas adoptadas desde el otoño de 1940 por el gobierno de Pétain, y para imputar la responsabilidad de las deportaciones de judíos efectuadas desde Francia a los crímenes de la “colaboración”. De este modo, la metamorfosis imaginaria de la nación francesa en pueblo de resistentes antinazis contribuyó a oscurecer lo que la guerra tuvo de intereses filosóficos y morales.
Referencia:El pasado de una ilusión de François Furet

viernes, 23 de febrero de 2024

Roosevelt y Churchill

Churchill siempre ha creído en grandes Estados y civilizaciones bajo un orden casi jerárquico y, por ejemplo, jamás ha odiado a Alemania como tal. Alemania es un Estado grande e históricamente sagrado; los alemanes son una raza histórica grande y como tal ocupan una cantidad proporcional de espacio en el cuadro mundial de Churchill. Denunció a los prusianos en la primera Guerra Mundial y a los nazis en la segunda; a los alemanes, casi no, en absoluto. Siempre ha mantenido una visión resplandeciente de Francia y de su cultura, y ha abogado inalterablemente por la necesidad de la cooperación anglo-francesa. Siempre ha visto a los rusos como una maza informe y casi asiática más allá de los muros de la civilización europea. Su fe y su predilección por la democracia norteamericana son la base de su panorama político. Su visión en los asuntos exteriores ha sido siempre firmemente romántica. La lucha de los judíos por la autodeterminación en Palestina cautivó su imaginación exactamente en la misma forma que el risorgimento italiano cautivó a sus antepasados liberales.
Roosevelt, como personaje público, era un gobernante espontáneo, optimista, amante del placer que consternaba a sus ayudantes con el abandono alegre y aparentemente descuidado con que parecía deleitarse al seguir dos o más políticas totalmente incompatibles, y que los asombraba aún más con la rapidez y la facilidad con que lograba deshacerse de las preocupaciones del cargo durante los momentos más sombríos y peligrosos. Churchill también ama el placer, y tampoco carece de la alegría ni de la capacidad para manifestarse con efusión, todo ello aunado al hábito de cortar despreocupadamente los nudos gordianos en una forma que perturbaba a menudo a sus expertos. Pero no es un hombre frívolo. Su naturaleza posee una dimensión de profundidad (y una comprensión correspondiente de las posibilidades trágicas) que el genio despreocupado de Roosevelt pasaba por alto instintivamente. Roosevelt jugaba a la política con virtuosismo, y salió tanto de sus éxitos como de sus fracasos con soberbio estilo; parecía desempeñarse con una habilidad que no exigía esfuerzo alguno. Churchill conoce las tinieblas así como la luz. Como todos los habitantes, e incluso los visitantes transitorios, de los mundos interiores, manifiesta indicios de temporadas de angustiosa meditación y lenta recuperación. Roosevelt tal vez haya sido capaz de hablar de sudor y de sangre, pero cuando Churchill ofreció lágrimas a su pueblo, pronunció una palabra que quizá hubiera expresado Lincoln o Mazzini o Cromwell, mas no Roosevelt, por valiente, generoso y perceptivo que haya sido. Roosevelt fue un típico hijo del siglo XX y del Nuevo Mundo; mientras que Churchill, por todo su amor a la hora presente, su insaciable apetito de nuevos conocimientos, su apreciación de las posibilidades técnicas de nuestra época, y el inquieto vagar de su imaginación para pensar en la forma de aplicarlas con el mayor ingenio, no obstante su entusiasmo por el inglés básico y el llamado seductor que tanto perturbó a sus anfitriones en Moscú; no obstante todo esto, Churchill sigue siendo un europeo del siglo XIX. La diferencia es profunda, y explica mucha de la incompatibilidad entre el punto de vista de Churchill y el del Presidente de los Estados Unidos, a quien admiraba tanto y cuyo gran cargo le imponía respeto.  Jamás desearon lastimarse; quizás hayan girado instrucciones contradictorias, pero nunca discutieron por insignificancias; cuando transigieron, como sucedió a menudo, lo hicieron sin ningún sentimiento de amargura ni derrota, sino en respuesta a las exigencias de la historia o a las tradiciones y a la personalidad del otro. Las declaraciones públicas de Roosevelt difieren enormemente de las dramáticas obras maestras de Churchill, pero no son incompatibles con su espíritu ni con su esencia.
Referencia: Impresiones personales de Isaiah Berlin

miércoles, 14 de febrero de 2024

Durante años, los franceses y argelinos ofrecieron a ETA un trato de favor

Una de sus últimas experiencias militares, aunque frustrante, ha sido en Argelia, donde el presidente francés De Gaulle ha renunciado a la colonia entregándosela a los nacionalistas argelinos. Él y sus colegas de las fuerzas especiales paracaidistas no se lo perdonan y crean unos batallones de la muerte conocidos como OAS, la Organización del Ejército Secreto, que curiosamente había sido constituida en Madrid, en octubre de 1961, por el general Salan y otros altos oficiales. Carrero, entonces subsecretario de Presidencia, les había echado una mano. Francia y Argelia, cada uno motivado por intereses particulares, nunca perdonarían a Franco la cobertura que facilitó a los sublevados. Durante años, los franceses y argelinos se lo hicieron pagar ofreciendo a ETA un trato de favor. Francia fue su santuario, su lugar de refugio y reposo, mientras el Ejército y los servicios secretos argelinos les facilitaron adiestramiento militar en el uso de armas y explosivos, escribe el periodista Manuel Cerdán.

lunes, 22 de enero de 2024

En Francia el cristianismo se vive en torno a movimientos o comunidades

Vista del Sacre Coeur, Paris

Una encuesta que ha realizado el diario La Croix entre 673 seminaristas de 25 seminarios de Francia resulta especialmente interesante y significativa. El 73 % de los seminaristas afirmaron que tenían la intención de llevar sotana. Y el 48 % planeaban utilizarla de forma habitual. Esto supone un verdadero terremoto en cuanto al aspecto que tendrá el clero en unos años, sobre todo en zonas donde la mayoría de los sacerdotes actuales no se identifican como tales. Este resultado indica que las nuevas generaciones de sacerdotes muestran un claro orgullo por su identidad sacerdotal y un deseo de resaltar visiblemente esa identidad de forma pública.Solo el 21 % de los seminaristas tenía intención de celebrar la misa según el rito antiguo (el 7 % regularmente y el 14 % de forma combinada con la misa nueva).

Notre Dame y el Sena, Paris

En el país galo, hace mucho tiempo que una gran parte de las parroquias están prácticamente vacías, la fe se vive en torno a movimientos o comunidades, que son percibidos como medios que ofrecen un seguimiento de Cristo más vivo e intenso.
En cuanto a las familias, como era previsible, la mayoría (el 72 %) provienen de familias que van a misa todos los domingos. Un dato significativo y quizá no tan previsible es que para casi dos tercios de los seminaristas (62 %), los padres habían sido las figuras determinantes para su itinerario espiritual. Parece evidente que, a medida que las parroquias han ido secularizándose o vaciándose, también se ha ido poniendo de manifiesto el papel fundamental e insustituible las familias o iglesias domésticas, como lugar primordial para educar en la fe. El 61 % de los seminaristas consideraron que la mejor manera de transmitir la fe era en familia.