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lunes, 22 de enero de 2024

En Francia el cristianismo se vive en torno a movimientos o comunidades

Vista del Sacre Coeur, Paris

Una encuesta que ha realizado el diario La Croix entre 673 seminaristas de 25 seminarios de Francia resulta especialmente interesante y significativa. El 73 % de los seminaristas afirmaron que tenían la intención de llevar sotana. Y el 48 % planeaban utilizarla de forma habitual. Esto supone un verdadero terremoto en cuanto al aspecto que tendrá el clero en unos años, sobre todo en zonas donde la mayoría de los sacerdotes actuales no se identifican como tales. Este resultado indica que las nuevas generaciones de sacerdotes muestran un claro orgullo por su identidad sacerdotal y un deseo de resaltar visiblemente esa identidad de forma pública.Solo el 21 % de los seminaristas tenía intención de celebrar la misa según el rito antiguo (el 7 % regularmente y el 14 % de forma combinada con la misa nueva).

Notre Dame y el Sena, Paris

En el país galo, hace mucho tiempo que una gran parte de las parroquias están prácticamente vacías, la fe se vive en torno a movimientos o comunidades, que son percibidos como medios que ofrecen un seguimiento de Cristo más vivo e intenso.
En cuanto a las familias, como era previsible, la mayoría (el 72 %) provienen de familias que van a misa todos los domingos. Un dato significativo y quizá no tan previsible es que para casi dos tercios de los seminaristas (62 %), los padres habían sido las figuras determinantes para su itinerario espiritual. Parece evidente que, a medida que las parroquias han ido secularizándose o vaciándose, también se ha ido poniendo de manifiesto el papel fundamental e insustituible las familias o iglesias domésticas, como lugar primordial para educar en la fe. El 61 % de los seminaristas consideraron que la mejor manera de transmitir la fe era en familia.

domingo, 5 de agosto de 2018

El verbo que era preciso destruir se quemó con la sotana.

Torrelameu
El sacerdote Antoni Mateu, hijo de Juneda, provincia de Tarragona, era un párroco joven. En julio de 1936 ejercía su ministerio en Torrelameu. Durante los primeros días de la revolución, los miembros del “comité republicano” quemaron la iglesia y profanaron las tumbas del cementerio. 


A finales de julio, los milicianos fueron a detener a mosén Mateu. No hubo escenas de tortura. Sólo procedieron a escenificar un cuadro singular. Antes de trasladarle al lugar
del crimen, le obligaron a quitarse la sotana y la quemaron delante de todos los vecinos congregados expresamente en la plaza del pueblo. Matando al sacerdote sólo conseguían matar a la persona, con la destrucción pública de la sotana abolían todo lo que representaba, un modelo social, una doctrina religiosa, la idea de un poder trascendente. No existió engaño ni camuflaje. No buscaban armas, ni que pisoteara un crucifijo. No forzaron que apostatara ni lo sometieron a tortura. Lo convirtieron en la víctima anónima ideal. El verbo que era preciso destruir se quemó con la sotana públicamente, bajo el fuego purificador.