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domingo, 8 de febrero de 2026

La víctima anónima, la persona que sin morir se quedó sin vida

Poco después de medianoche, lista en mano, llamaron a setenta y nueve presos  y, atados por los codos de dos en dos, fueron llevados en ocho camiones a las afueras de Lérida. En el cruce de la carretera de Barcelona con la de Tarragona, un grupo de unos doscientos milicianos obligó al convoy a retroceder hasta el cementerio. Alrededor de las dos de la madrugada los detenidos fueron asesinados de doce en doce. Las crónicas dicen que los condenados cantaban el Magnificat y que sólo se remataba a los moribundos que respondían con un gesto si habían quedado malheridos. En este episodio encontramos uno de los diálogos más patéticos de la persecución. Uno de los fusilados, el padre Josep Franch, rector de la parroquia del Carme de Lérida, en lugar de responder a la pregunta pidió al verdugo que le dejase acabar de rezar el Credo. “De acuerdo, pero sea breve, porque no estoy acostumbrado a esperar”. Segundos más tarde, el padre Franch exclamaba: “He acabado y os perdono”. La escena deja constancia una vez más del grado de convicción en la fe cristiana de los sacerdotes y religiosos que perdieron la vida por su condición de eclesiásticos. El hecho de no haber encontrado casos de apostasía demuestra una coherencia doctrinal muy elevada y admirable, escribe Jordi Albertí.
Hay que recordar, dice Albertí, a la víctima anónima, a las personas que sin morir se quedaron sin vida, a los que vivieron en el alma la tragedia de perder la esperanza… y, más aún, a los que siendo amigos o hermanos, vecinos o compañeros de trabajo o de estudio, se encontraron frente a frente con un fusil en la mano, se encontraron lamentándose de la cobardía, la humana cobardía, que les impidió salir a la defensa de los condenados sin juicio.

domingo, 1 de diciembre de 2024

Memoria histórica: Represión

Escribe el historiador Angel David Martín Rubio que “lo que suele definirse como “represión” es algo que se dio en ambas retaguardias durante la Guerra Civil y que se ha definido como “el conjunto de actos coercitivos, emanados de la instancia que ejerce el poder, sobre la población no adicta o neutral, con la finalidad última de evitar y castigar posturas o actuaciones político-sociales y/o de respaldar la implantación de un orden de cosas distinto”. Pero sólo en una de las zonas, la llamada “republicana”, se encontraban razones de tipo religioso entre las motivaciones de esa persecución a los disidentes.Los edificios destinados al culto (iglesias, ermitas y conventos) fueron por regla general convertidos en cárceles, casas del pueblo, almacenes, garajes, cuadras, etc. y sufrieron daños de diversa consideración, aunque en su mayoría reparables. El contenido de esos templos fue saqueado y quemado entre escenas sacrílegas, burlas, profanaciones, parodias de las ceremonias religiosas y realización de hechos incalificables con las imágenes y hasta los cadáveres enterrados.”
“Hubo situaciones tan dramáticas como la que se vivió en el Hospital-Asilo de San José de Carabanchel Alto (Madrid) regido por los Hermanos de San Juan de Dios. El 1 de septiembre de 1936, guardias de asalto y milicias interrumpieron a los religiosos en su tarea de servir la comida a los enfermos y detuvieron a doce de ellos, que fueron inmediatamente asesinados en Boadilla del Monte (Madrid). El asilo quedó incautado y en los primeros días de noviembre, ante el avance de las fuerzas llamadas nacionales, las milicias abandonaron el edificio, pero antes resolvieron asesinar a los epilépticos asilados. Cuando trataban éstos de esconderse en los refugios, los milicianos dispararon sobre ellos, matando a trece de estos enfermos, cuyos cadáveres quedaron tendidos en las aceras y paseos del establecimiento.”

sábado, 31 de agosto de 2024

Los milicianos de la República se convirtieron en las tropas mejor pagadas del mundo

Milicianos

En cuanto a las posibilidades económicas de ambos bandos en la guerra civil española, los republicanos al principio gozaron de una enorme ventaja, pues contaban con el apoyo de cinco de las siete ciudades más grandes de España y de la mayoría de las zonas industriales, además de la reserva de oro y plata del Banco de España, la cuarta más importante del mundo (por más que se haya difundido la imagen de que España era un país totalmente subdesarrollado). El 9 de agosto, Indalecio Prieto pronunció un discurso fundamental por radio en el que declaraba que la victoria de la izquierda sería inevitable: “Una guerra no es simple heroísmo… Si la guerra, cual dijo Napoleón, se gana principalmente a base de dinero, dinero y dinero, la superioridad del Estado … es evidente. Con los recursos financieros totalmente en manos del Gobierno, podría ascender hasta la esfera de lo legendario el valor heroico de quienes impetuosamente se han alzado en armas contra la República, y aun así …, serían inevitable, inexorable, fatalmente vencidos.” Así podría haber sido si hubiera habido un Gobierno fuerte y coherente, tal y como se suponía en la proclama de Prieto, pero ese no era el caso. El gobierno republicano no desapareció, como han sugerido algunos estudios históricos, pero su autoridad se redujo enormemente, puesto que en casi todas las localidades el poder quedó en manos de los grupos revolucionarios.
Los milicianos de la República se convirtieron, al menos oficialmente, en las tropas mejor pagadas del mundo, con un sueldo de diez pesetas diarias, pero carecían de liderazgo, adiestramiento y disciplina, manifiesta Stanley George Payne.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Boko Haram pretende convertir Nigeria en un país islámico.

Infocatólica informa que en Nigeria la inseguridad está empobreciendo a la Iglesia Católica, ha declarado Matthew Hassan Kukah, obispo de la diócesis nigeriana de Sokoto, señalando que sólo en el norte del país se han gastado más de 30 millones de nairas (35.750 euros) en rescatar a sacerdotes, seminaristas y agentes pastorales seglares. El prelado se queja de que el resto de la Iglesia parece ignorarles.La mayor parte de este dinero se ha gastado en rescatar a sacerdotes, seminaristas y otros agentes pastorales que fueron secuestrados por diversos grupos de milicianos en la región, dijo el obispo en una entrevista concedida a ACI África. “Nos han pasado muchas cosas en Sokoto. Nos han quemado nuestras iglesias, el asesinato de Deborah Emmanuel, casi nos queman la catedral y casi matan a mis sacerdotes”, dijo el obispo Kukah, y añadió: “He perdido a un seminarista, he perdido a un sacerdote, hemos gastado más de 30 millones de nairas que no tenemos para rescatar a nuestros agentes pastorales de los secuestradores”. “Lo más doloroso para mí como cristiano, y hablo en nombre de todos los cristianos que viven en el norte de Nigeria, con todos los retos a los que nos enfrentamos, es que encontramos muy poco interés por parte de nuestros hermanos cristianos que viven en la comodidad y el lujo fuera del norte de Nigeria”. “Su incapacidad para apreciar la urgencia del Evangelio y expresar la palabra clave como solidaridad”, afirmó el obispo Kukah.
Nigeria sufre desde 2009 la insurgencia de Boko Haram, un grupo que supuestamente pretende convertir el país, la nación más poblada de África, en un país islámico.

jueves, 9 de marzo de 2023

La guerra de España fue el lugar donde se saca el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos

Durante la Guerra Civil en España como los nacionales ganaban la mayoría de las batallas, también capturaban a muchos más prisioneros. En las primeras semanas hubo una tendencia a ejecutar a los milicianos capturados, pero los nacionales pronto se dieron cuenta de que esto no solo era escandaloso e inmoral, sino que resultaba contraproducente. Los nacionales comenzaron ocupando una pequeña zona y, a medida que avanzaban, ocuparon más y más provincias que previamente eran de la República, haciendo prisioneros cada vez a más soldados. Así que la cuestión de incorporar a los antiguos soldados enemigos y “convertirlos” fue uno de los asuntos principales para ellos y tuvo una importancia que los Republicanos ni siquiera imaginaron. El salto cuantitativo más trascendente en este aspecto se produjo con la conquista de la zona norte republicana en 1937. La conquista reportó casi 200.000 prisioneros en un período de escasos meses, la mayor captura por parte de uno de los dos bandos hasta el final de la guerra. La mayoría de esos prisioneros fueron liberados de inmediato y alrededor de unos 100.000 ingresaron en el Ejército Nacional….Puede que la guerra de España fuera el lugar donde se sacara el mayor partido posible del hecho de incorporar a un bando los soldados enemigos, y más que en cualquiera de las guerras civiles revolucionarias, aunque esto también lo intentaron otros ejércitos, especialmente el Ejército Rojo en la guerra de Rusia. Esta decisión resultó bastante provechosa en parte, porque la movilización de Franco y el programa de adiestramiento tuvieron éxito a la hora de diseñar un cuadro de oficiales fiable y relativamente extenso, además de oficiales sin graduación para apoyar a los jefes.(Stanley George Payne)

domingo, 12 de febrero de 2023

El diario de Paloma

Madrid, 20 de Diciembre de 1936. Paloma se encontró entre las ruinas de la casa de un vecino una imagen de la Virgen de la Pureza, de medio metro. Lo ha contado con todo detalle en su diario: “¡Qué pena me dio! La miraba y no podía marcharme, parecía que sus ojos me suplicaban que no la dejase allí. Se me quitó el miedo como por encanto y no tenía prisa. Cogí la Virgen y la besé, del fondo del alma sentía que no podía separarme de ella. Si me cogen con ella me van a fusilar, pensé”. Desde que Paloma llevó la imagen de la Virgen a su casa, una idea fija le perseguía día y noche; quería oír misa, lo que no había podido hacer desde hacía cinco meses, exactamente desde que estalló la Guerra Civil y el Frente Popular tomó el control de la capital de España. La modernidad y el progreso de los socialistas profanaban las iglesias y asesinaban a los católicos que se empeñaran en serlo. El Frente Popular estaba llevando a cabo en España la mayor persecución religiosa de la Iglesia Católica en los dos mil años de su existencia, cuenta Javier Paredes.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdotes seculares, 2.365 frailes y 296 monjas, lo que equivalía a uno de cada siete sacerdotes y a uno de cada cinco frailes. Y todos esos asesinatos se produjeron en la zona bajo el control de los socialistas y los comunistas. A los datos anteriores de la persecución religiosa,habría que añadir el elevado número de tantos católicos españoles que murieron víctimas del odio contra la religión, en una persecución que hasta para asemejarse a la de los primeros cristianos dio cabida a acontecimientos como el de la "Casa de Fieras", el zoo situado entonces en el parque madrileño del Retiro, donde se arrojaban a personas para que fuesen devoradas por los osos y los leones. “No sabía dónde encontrar un sacerdote, cuenta Paloma en su diario publicado, para decir misa en mi misma casa, ante mi Virgen, los que quedan vivos andan escondidos, y como el decir misa o asistir es una sentencia de muerte, si nos cogen nos matan a todos. A pesar de ello, yo quería intentarlo y cada vez que hablaba con una persona de confianza trataba de averiguar dónde podría hallar un sacerdote. Con la proximidad de estos días de Navidad el recuerdo de los años anteriores avivaba mi pena y más esfuerzos hacía sin conseguir nada”. Por fin una amiga suya dio con un religioso escondido de la Congregación del Corazón de María, y le anunció que iría a su casa el día 26 de diciembre vestido de miliciano y acompañado de otras dos personas. “Un momento antes de las diez llegó el sacerdote con dos milicianos rojos, era el del traje marrón y sobre la solapa llevaba la estrella roja de las cinco puntas. Los dos milicianos eran dos chicos que habían sido alumnos del Corazón de María y protegían y ayudaban a los Padres.Primero nos confesamos. Cuando yo me vi de rodillas ante el sacerdote vestido de seglar, sentí que el corazón se me saltaba del pecho, su mirar bondadoso y sus palabras tan suaves y paternales me calmaron.Empezó la misa. El sacerdote sacó del bolsillo una cajita de plata pequeñita y de ella una cápsula, como un sello de quinina, dentro iban las sagradas formas para comulgar. Así, si los milicianos lo detenían decía que era una medicina y se las tragaba.Los dos milicianos ayudaban a la misa, pálidos y solemnes los dos….”.



jueves, 1 de diciembre de 2022

Lo militar excluye lo miliciano y en la España de Franco la victoria correspondió al Ejército

Cuenta el historiador Javier Tusell que lo militar excluye lo miliciano y en la España de Franco desde un principio la victoria correspondió al Ejército y no a las milicias del Partido…En la Italia mussoliniana, el partido controló y bloqueó a los sindicatos; en España, la fuerza que tenía en sus manos el máximo de poder efectivo,el Ejército, le cerró el paso sin mayores complicaciones. 

Para los falangistas no era que lo católico no interesara sino que había de integrarse en el Estado en vez de constituirse por sí mismo en fundamento del régimen político y social. El catolicismo era fundamental pero formaba parte del Partido y el Estado y éstos eran quienes debían desempeñar un papel hegemónico y protagonista. El sector más clerical, en cambio, concebía lo católico como el elemento de integración por excelencia pero, al mismo tiempo, exigía autonomía para él.

jueves, 14 de octubre de 2021

Sabemos quienes quemaron Amorebieta, por tanto, imaginamos quienes incendiaron Guernica

Peter Kemp

El militar y escritor ingles Peter Kemp ( 1913-1993) cuenta que el famoso incidente de Guernica fue muy bien dirigido y se emplearon grandes sumas de dinero. "La oficina central de Botteau le informó que los republicanos gastaron alrededor de seiscientas mil libras esterlinas en París, únicamente en propaganda sobre Guernica. La historia que circulaba afirmaba que Guernica, ciudad abierta, fue destruida con bombas incendiarias arrojadas por la aviación nacionalista. Cardozo se indignaba, por el éxito de esa propaganda en Inglaterra. Estuvo en Guernica inmediatamente después de su ocupación por los nacionalistas, pudiendo examinarla y recorrerla a sus anchas. Afirmaba estar convencido, por lo que había visto, de que los propios republicanos incendiaron la población, antes de abandonarla, como habían igualmente hecho en Irún, Eibar y Amorebieta, durante su retirada en las provincias vascas. Él, personalmente, presenció el incendio de Amorebieta. Guernica fue ciertamente bombardeada por los nacionalistas, pero entonces no era ciudad abierta, puesto que estaba llena de tropas republicanas, y, además, era cuartel general divisional. Después de contemplar el incendio de Amorebieta, Cardozo entró en la población al día siguiente y hablo con algunos de los pocos habitantes que allí quedaron. Antes de abandonar la pequeña ciudad, los milicianos penetraron en las casas, llevándose cuanta comida y ropas encontraron, incluso los vestidos que las gentes llevaban puestos, por lo que estos últimos tuvieron que cubrirse con sacos; luego incendiaron las casas. Sabemos quienes quemaron Amorebieta, dijeron aquellas pobres gentes a Cardozo; por tanto, imaginamos muy bien quienes incendiaron Guernica”.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Permiso para vivir.


Clara Campoamor, diputada del Partido Radical en tiempos de la República, en su libro “La revolución española vista por una republicana”, escribe que Madrid ofrecía un aspecto asombroso en aquellos años republicanos. "Burgueses saludando levantando el puño y gritando en todas las ocasiones el saludo comunista para no convertirse en sospechosos, hombres en mono y alpargatas copiando de esta guisa el uniforme adoptado por los milicianos, mujeres sin sombrero, vestidos usados, raspados, toda una invasión de fealdad y de miseria moral, más que material, de gente que pedía humildemente permiso para vivir. La gente que en tiempo normal llenaba las calles y las terrazas de los cafés yacía bajo tierra o se disfrazaba".

domingo, 5 de agosto de 2018

El verbo que era preciso destruir se quemó con la sotana.

Torrelameu
El sacerdote Antoni Mateu, hijo de Juneda, provincia de Tarragona, era un párroco joven. En julio de 1936 ejercía su ministerio en Torrelameu. Durante los primeros días de la revolución, los miembros del “comité republicano” quemaron la iglesia y profanaron las tumbas del cementerio. 


A finales de julio, los milicianos fueron a detener a mosén Mateu. No hubo escenas de tortura. Sólo procedieron a escenificar un cuadro singular. Antes de trasladarle al lugar
del crimen, le obligaron a quitarse la sotana y la quemaron delante de todos los vecinos congregados expresamente en la plaza del pueblo. Matando al sacerdote sólo conseguían matar a la persona, con la destrucción pública de la sotana abolían todo lo que representaba, un modelo social, una doctrina religiosa, la idea de un poder trascendente. No existió engaño ni camuflaje. No buscaban armas, ni que pisoteara un crucifijo. No forzaron que apostatara ni lo sometieron a tortura. Lo convirtieron en la víctima anónima ideal. El verbo que era preciso destruir se quemó con la sotana públicamente, bajo el fuego purificador.

lunes, 2 de abril de 2018

Mujeres y niños tras las rejas.

Mujeres encerradas en jaulas. 
Con la caída de Guta oriental surgen los primeros detalles sobre la violencia y los abusos cometidos por los grupos yihadistas que controlaron el área durante años. Entre éstos, figuran las milicias de Jaych Al-Islam, que encerraban a un gran número de prisioneros en cárceles improvisadas en el área de Duma, dejando tras las rejas a mujeres y niños. Esta violencia cotidiana era perpetrada por milicianos con el silencio sospechoso de los medios y de los gobiernos occidentales, tal como fue denunciado por el nuncio apostólico, el Card. Mario Zenari. 

Los civiles eran utilizados, por parte los grupos yihadistas, para la construcción de túneles. Otros, fueron torturados. Muchos civiles fueron encerrados en jaulas colocadas en las calles y en las plazas de la ciudad, y utilizados como escudos humanos para protegerse de los ataques de la fuerza aérea siria y del aliado ruso. Aún hoy, entre las decenas de detenidos que siguen en manos de grupos rebeldes y yihadistas, hay mujeres y niños pertenecientes a las minorías religiosas.

jueves, 22 de diciembre de 2016

La gente se interesaba mucho más por la lucha intestina entre anarquistas y comunistas que por la guerra contra Franco.

El otro día en el canal de televisión “La Sexta” cierto personaje habló de la guerra civil española. Por la forma en que se expresaba, y a pesar de ser su padre falangista, parecía que en pueblo español, tanto de un bando como del otro, estaba “motivado” por lo que ocurría.

Un testigo que vivió esta etapa trágica,George Orwell,escribe que “nadie quería perder la guerra, pero la mayoría deseaba, sobre todo, que terminara. Tal situación era evidente en todas partes. Te encontraras con quien te encontraras, siempre escuchabas el mismo comentario: “Esta guerra es terrible, ¿no? ¿Cuándo terminará?”. La gente con conciencia política se interesaba mucho más por la lucha intestina entre anarquistas y comunistas que por la guerra contra Franco. Para la gran masa de gente, la escasez de comida era lo fundamental. “El frente” se había convertido en un remoto lugar mítico, en el que los hombres jóvenes desaparecían para no regresar o para hacerlo al cabo de tres o cuatro meses con grandes sumas de dinero en los bolsillos. (Un miliciano habitualmente recibía su paga atrasada cuando salía de permiso.) Los heridos, aun cuando anduvieran con muletas, dejaron de recibir una consideración especial. Pertenecer a la milicia ya no estaba de moda, como lo demostraban claramente las tiendas, que siempre son los barómetros del gusto público. Cuando llegué por primera vez a Barcelona, las tiendas, por pobres que fueran, se habían especializado en equipos para milicianos. En todos los escaparates se podían ver gorras de visera, cazadoras de cremallera, cinturones Sam Browne, cuchillos de caza, cantimploras y fundas de revólver. Ahora las tiendas tenían un aspecto más elegante, la guerra había quedado relegada a la trastienda. Como descubriría más tarde, cuando intenté comprar un equipo nuevo antes de regresar al frente, ciertas cosas que allí se necesitaban con mucha urgencia eran muy difíciles de conseguir. Entretanto, había en marcha una campaña sistemática de propaganda contra las milicias partidistas y en favor del Ejército Popular. En este aspecto la situación era bastante curiosa. Desde febrero, todas las fuerzas armadas quedaron teóricamente incorporadas al Ejército Popular y las milicias se reorganizaron sobre el modelo de aquél, con pagas diferenciadas, jerarquización, etc., etc. Las divisiones estaban compuestas por “brigadas mixtas”, formadas por tropas del Ejército Popular y de las milicias. En realidad, los únicos cambios que se produjeron fueron algunos cambios de nombres. 
Por ejemplo, las tropas del POUM que antes se conocían como División Lenin, se llamaban ahora División 29. Hasta junio, muy pocas tropas del Ejército Popular llegaron al frente de Aragón y, en consecuencia, las milicias pudieron conservar su estructura autónoma y su carácter especial. Pero los agentes del gobierno habían estarcido las paredes con el lema: Necesitamos un Ejército Popular”, y por la radio y a través de la prensa comunista se desarrollaba un ataque incesante y a veces virulento contra las milicias, a las que se describía como mal adiestradas, indisciplinadas, etc., etc., mientras se calificaba siempre de heroico al Ejército Popular. Gran parte de esta propaganda parecía dar a entender que era vergonzoso haber ido voluntariamente al frente, y digno de elogio haber aguardado el reclutamiento. Mientras esto ocurría, eran las milicias las que defendían el frente, y el Ejército Popular sólo se adiestraba en la retaguardia, pero tal hecho se ocultaba al conocimiento público. Los grupos de milicianos que retornaban a las trincheras ya no marchaban por las calles con las banderas desplegadas y al son de los tambores; eran transportados discretamente por tren o camión a las cinco de la madrugada. Unos pocos destacamentos del Ejército Popular comenzaban a partir hacia la línea de fuego y, como antes ocurría con las milicias, marchaban ceremoniosamente por la ciudad. Pero a causa del debilitamiento general del interés por la guerra, ni siquiera ellos eran saludados con mayor entusiasmo.

Miembros de la CNT y de la UGT venían matándose unos a otros desde hacía algún tiempo
Miembros de la CNT y de la UGT venían matándose unos a otros desde hacía algún tiempo; en ciertas ocasiones, los crímenes se vieron seguidos por gigantescos funerales provocativos, cuya finalidad deliberada era despertar odios políticos. Poco tiempo antes, un miembro de la CNT había sido asesinado, y ésta había movilizado a centenares de miles de sus afiliados en el cortejo fúnebre. Hacia finales de abril, cuando yo acababa de llegar a Barcelona, Roldán Cortada, miembro prominente de la UGT, fue asesinado, según se cree, por alguien de la CNT. El gobierno ordenó que todos los comercios cerraran y organizó una enorme procesión fúnebre, constituida en su mayor parte por tropas del Ejército Popular y tan larga que se necesitaron dos horas para que pasara por un punto dado.



Los guardias civiles y los carabineros, que no estaban destinados para nada al frente, tenían mejores armas y mejores ropas que nosotros. Sospecho que lo mismo acontece en todas las guerras: siempre hay idéntico contraste entre la reluciente policía de la retaguardia y los andrajosos soldados de las trincheras”.