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domingo, 8 de febrero de 2026

La víctima anónima, la persona que sin morir se quedó sin vida

Poco después de medianoche, lista en mano, llamaron a setenta y nueve presos  y, atados por los codos de dos en dos, fueron llevados en ocho camiones a las afueras de Lérida. En el cruce de la carretera de Barcelona con la de Tarragona, un grupo de unos doscientos milicianos obligó al convoy a retroceder hasta el cementerio. Alrededor de las dos de la madrugada los detenidos fueron asesinados de doce en doce. Las crónicas dicen que los condenados cantaban el Magnificat y que sólo se remataba a los moribundos que respondían con un gesto si habían quedado malheridos. En este episodio encontramos uno de los diálogos más patéticos de la persecución. Uno de los fusilados, el padre Josep Franch, rector de la parroquia del Carme de Lérida, en lugar de responder a la pregunta pidió al verdugo que le dejase acabar de rezar el Credo. “De acuerdo, pero sea breve, porque no estoy acostumbrado a esperar”. Segundos más tarde, el padre Franch exclamaba: “He acabado y os perdono”. La escena deja constancia una vez más del grado de convicción en la fe cristiana de los sacerdotes y religiosos que perdieron la vida por su condición de eclesiásticos. El hecho de no haber encontrado casos de apostasía demuestra una coherencia doctrinal muy elevada y admirable, escribe Jordi Albertí.
Hay que recordar, dice Albertí, a la víctima anónima, a las personas que sin morir se quedaron sin vida, a los que vivieron en el alma la tragedia de perder la esperanza… y, más aún, a los que siendo amigos o hermanos, vecinos o compañeros de trabajo o de estudio, se encontraron frente a frente con un fusil en la mano, se encontraron lamentándose de la cobardía, la humana cobardía, que les impidió salir a la defensa de los condenados sin juicio.

martes, 13 de julio de 2021

Cerca de 50.000 cristianos en los campos de concentración de Corea del Norte

"A pesar de que las personas  saben  que podrían ir  a prisión  o peor  aún ser torturados por el gobierno , ellos eligen adorar a Dios", dijo uno de los ex militares Norcoreanos en una entrevista.

Una mujer que experimentó el sufrimiento en los campos de concentración de Corea del Norte, aseguró que existen cerca de cincuenta mil cristianos que padecen en estas prisiones del país comunista. La mujer, que ha sido identificada como Hea Woo, por motivos de seguridad, relató lo que vivió en esa prisión y cómo los cristianos son tratados durante el encierro. La ex prisionera dice que la muerte por hambre, el trabajo duro y las palizas ocurren a diario. "Los presos son obligados a trabajar con turnos y horarios brutales", dijo. "Todos los presos pasan hambre. Cada persona recibe un puñado de maíz podrido y no hay otra cosa que comer. A veces comíamos algo aguado, que ni siquiera era una sopa. Tuvimos eso como comida todo un año".


Si alguien está en contra, es encerrado en una pequeña habitación donde una persona no puede acostarse o ponerse de pie. Los soldados pueden atacar a los reclusos cada vez que muestren desobediencia. El esposo de Hea también murió en este campo de prisioneros.


Actualmente, hay alrededor de 50.000 cristianos que están en prisión y 300.000 creyentes en Corea del Norte, según un informe de Open Doors. La organización cristiana pide oración y apoyo para la seguridad y la liberación de prisioneros en Corea del Norte. Hea Woo, logró escapar de ese encierro y hoy vive en Corea del Sur, donde comparte su experiencia para pedir oración por los que aún están sufriendo en los campo de prisioneros de Corea del Norte.



miércoles, 12 de junio de 2019

El encarcelamiento está reconocido como algo peor que inútil en la lucha contra el delito

Anthony Storr
Hoy día, el encarcelamiento está reconocido como algo peor que inútil en la lucha contra el delito. Sus efectos disuasorios son dudosos, y su efecto reformador, insignificante. Al reunir a los delincuentes, los presos fortalecen su subcultura criminal. Las largas condenas que separan a los criminales de sus familias desembocan en la ruptura de los vínculos familiares. Dado que la cercanía de la familia y el apoyo social tras la excarcelación es uno de los pocos factores conocidos que reducen la probabilidad de reincidencia en posteriores delitos, en realidad el encarcelamiento prolongado incrementa la probabilidad de que se cometan nuevos delitos. La oferta de un empleo adecuado tras la excarcelación es otro factor que ha demostrado reducir las oportunidades de reincidencia. Pero la mayoría de las sociedades están tan poco dispuestas a gastar dinero en las cárceles que los programas de reinserción de presos o de formación en nuevas destrezas profesionales son bastante inadecuados, escribe el psiquiatra ingles Anthony Storr.



Inicialmente, dice Storr, se creía que el aislamiento favorecía el arrepentimiento y la posterior reforma porque obligaba al recluso a enfrentarse a su conciencia. Las celdas individuales en las que se cumplía condena fueron diseñadas siguiendo el modelo de las de los monasterios. Pero las autoridades penitenciarias acabaron por darse cuenta de que el aislamiento infringía un nerviosismo considerable a los prisioneros y les conducía a la inestabilidad mental y a la rebeldía. Aunque la compañía de otros criminales llevaba consigo la probabilidad de reforzar la opción del delito como modo de vida, finalmente se consideró este inconveniente como el menor de los dos males. Los largos periodos de aislamiento acabaron por reconocerse como crueles a la par que ineficaces.

viernes, 4 de enero de 2019

El asesinato de Aldo Moro.

Aldo Moro.
En la mañana del 9 de mayo de 1978 el cuerpo sin vida de Aldo Moro apareció acribillado por once balas en el interior de un Renault 4 aparcado en la vía Caetani de Roma.  . El lugar donde habían aparcado el automóvil no era casual, na medio camino de las sedes centrales de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista Italiano.


Aldo Moro había sido el principal impulsor de la política de centro-izquierda y del acercamiento del Partido Comunista a las tareas de gobierno. La organización terrorista Brigadas Rojas había descubierto que el político acudía a diario a la iglesia de Santa Clara y decidió realizar el secuestro. Dos días después del secuestro, el diario Il Messaggero de Roma recibió un mensaje por teléfono: “En un fotomatón de la plaza del Largo di Torre Argentina encontrarán una bolsa con nuestro primer comunicado”. En él, las Brigadas anunciaban el comienzo del proceso a Moro, al que no tardarían en considerar culpable. Durante su cautiverio, el político intentó convencer a su partido y al papa Pablo VI de que
accediesen a las demandas de las Brigadas, que supuestamente pretendían intercambiarle por presos. Muchos investigadores coinciden en que la CIA orquestó su asesinato. Según su viuda, Henry Kissinger le había advertido: “Debe abandonar esta actitud de incluir a los comunistas en su Gobierno… o lo pagará caro”. Recientemente, el psiquiatra estadounidense Steve Pieczenik declaró al diario La Stampa que se infiltró en las Brigadas Rojas para que asesinaran al político democristiano y evitar así que los comunistas entrasen en el poder.

sábado, 19 de mayo de 2018

La tasa de suicidios en el mundo desarrollado es mucho más elevada que en las sociedades menos desarrolladas.


A pesar de la mayor prosperidad, confort y seguridad, la tasa de suicidios en el mundo desarrollado es mucho más elevada que en las sociedades menos desarrolladas. En Perú, Guatemala, Filipinas y Albania (países en vías de desarrollo con pobreza e inestabilidad política), cada año se suicida una de cada 100 000 personas. En países ricos y pacíficos como Suiza, Francia, Japón y Nueva Zelanda, anualmente se quitan la vida 25 de cada 100 000 personas. En 1985, la mayoría de los surcoreanos eran pobres, no tenían estudios, estaban apegados a las tradiciones y vivían en una dictadura autoritaria. En la actualidad, Corea del Sur es una potencia económica destacada, sus ciudadanos figuran entre los mejor educados del mundo, y cuenta con un régimen estable y comparativamente democrático y liberal. Pero mientras que en 1985 nueve de cada 100 000 surcoreanos se quitaban la vida, hoy en día la tasa anual de suicidios en el país supera el triple de la de aquel año, 30 de cada 100 000.

Por otro lado, diversos estudios acreditan que la búsqueda de la felicidad mediante la bioquímica es la causa número uno de la criminalidad en el mundo. La mitad de los reclusos de las prisiones federales de Estados Unidos han ingresado en ellas debido a las drogas; el 38 por ciento de los prisioneros italianos cumplían condena por delitos relacionados con drogas; el 55 por ciento de los presos del Reino Unido han cometido sus crímenes en relación con el consumo o con el tráfico de drogas. Un informe indica que el 62 por ciento de los convictos australianos se hallaban bajo la influencia de drogas cuando cometieron el crimen por el que fueron encarcelados. Las personas beben alcohol para olvidar, fuman marihuana para sentirse en paz y consumen cocaína y metanfetaminas para sentirse poderosos y seguros, mientras que el éxtasis les proporciona sensaciones de euforia. Lo que algunas personas esperan obtener estudiando, trabajando o sacando adelante a una familia, otras intentan obtenerlo  mediante la adecuada administración de moléculas. Esto constituye una amenaza existencial al orden social y económico, razón por la que los países libran una guerra tenaz, sangrienta y desesperada contra el crimen bioquímico, escribe el profesor Yuval Noah Harari.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Mijaíl Koltsov instó los fusilamientos de Paracuellos del Jarama.

Mijaíl Koltsov
El corresponsal del Pravda, Mijaíl Koltsov, llegó a la Península el 8 de agosto de 1936, permaneciendo en ella hasta el 6 de septiembre del año siguiente. Koltsov era un hombre menudo, inteligente y locuaz, a quien Ernest Hemingway retrató bajo el nombre de Karlov en su célebre novela “Por quién doblan las campanas”. El escritor Jose María Zavala no duda en manifestar que fue él quien advirtió a los dirigentes comunistas del peligro que suponía para los intereses de la República que los numerosos presos fascistas pudiesen alistarse en las filas nacionales si estas ocupaban Madrid. En su entrevista con el Comité Central del Partido Comunista, instó a sus miembros a que se fusilase a los reclusos de las cárceles madrileñas, en un claro anticipo de las matanzas de Katyn. 

Paracuellos. Pintura de Carlos Sáenz de Tejada
Los consejos de Koltsov fueron seguidos al pie de la letra por el entonces consejero de Orden Público en la Junta de Defensa de Madrid, el comunista Santiago Carrillo Solares. Centenares de presos, entre ellos el comediográfo Pedro Muñoz Seca, acabaron así fusilados y enterrados en fosas comunes en Paracuellos del Jarama. El historiador británico Hugh Thomas no dudaba en afirmar que Koltsov era un agente personal de Stalin, en contacto directo con el Kremlin.

viernes, 18 de agosto de 2017

Cuando la “república" fusiló a anarquistas y miembros del POUM.

Cuando los periodistas hablan de las personas muertas y arrojadas a las cunetas en la guerra civil, casi siempre se olvidan del hecho que dentro de la llamada “guerra civil oficial” había otra guerra civil dentro de la zona republicana. 

George Orwell cuenta en su libro “Homenaje a Cataluña” que “las cárceles estaban abarrotadas de personas detenidas, y había más presos, por supuesto, siempre anarquistas y miembros del POUM, que continuaban desapareciendo en ellas solos o acompañados. Por lo que se pudo averiguar, ningún preso fue nunca acusado o juzgado, ni siquiera acusado de algo tan definido como trotskismo. Simplemente se arrojaba a un hombre a la cárcel y allí se le mantenía, por lo común, incomunicado. Los “estalinistas” tenían la sartén por el mango y, por lo tanto, se daba por descontado que todo “trotskista” estaba en peligro.


El POUM fue disuelto. Sus edificios fueron  confiscados,y prácticamente todo el mundo fue a la cárcel, y fusilaron a gente, dice Orwell. Las noticias sobre arrestos prosiguieron sin cesar a lo largo de meses, hasta que el número de prisioneros políticos, sin contar a los fascistas, llegó a varios miles. Una de las cosas a destacar es la autonomía de los cargos policiales inferiores. Muchos de los arrestos eran abiertamente ilegales, y diversas personas cuya liberación fue dispuesta por el jefe de policía, se vieron arrestadas otra
vez en los portones de la cárcel y llevadas a “prisiones secretas”. La policía, por lo menos al principio, parecía por completo indiferente al efecto que sus acciones pudieran tener sobre la guerra. Estaban dispuestos a encarcelar a militares con cargos de importancia sin obtener permiso por anticipado.