¿Puede una persona elegir el camino de la virtud y renunciar a un poder tan inmenso? Para Platón, la respuesta era afirmativa, pues el individuo moral está en condiciones de entender que una vida de poder inmoral corromperá su corazón y su alma. El poder sin amor, sin amistad y sin realización personal sólo conduce a la infelicidad, una infelicidad esencial que es imposible aliviar.
El momento de la elección es esencial, es el momento en el que un ser racional ha de decidir qué tipo de vida quiere llevar. Platón vuelve sobre la idea de la libertad de elección en la conclusión de la República. Allí sostiene que en la selección del carácter esencial está “todo el riesgo para el hombre”y que esta elección debe realizarse “mirando a la naturaleza del alma”.

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