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viernes, 29 de agosto de 2025

Las balas duelen

Las balas duelen, los cadáveres apestan, los hombres expuestos al fuego enemigo suelen estar tan asustados que se mojan los pantalones.
La gente olvida que un soldado destacado en el frente o en los alrededores suele estar demasiado hambriento, o asustado, o helado, o, por encima de todo, demasiado cansado para preocuparse por las causas políticas de la guerra. Pero las leyes de la naturaleza son tan implacables para los ejércitos rojos como para los blancos. Un piojo es un piojo y una bomba es una bomba, por muy justa que sea la causa por la que se combate, escribe George Orwell (Recuerdos de la guerra de España).

lunes, 4 de julio de 2022

Los padres de los niños de Ucrania luchan en el frente, o han muerto o han sido heridos


UNICEF informa que tres millones de niños están desplazados dentro de Ucrania, todavía refugiándose de las bombas y misiles rusos, mientras que más de 2,2 millones de niños han huido a países seguros, en su mayoría con madres pero sin padres. Los padres luchan en el frente, o han muerto o han sido heridos en ataques rusos. 

El miércoles 1 de junio fue el Día Internacional del Niño. En su charla vespertina en vídeo, el presidente Zelensky señaló que en los primeros 100 días de guerra, 243 niños murieron, 446 resultaron heridos y 139 fueron declarados desaparecidos. Informó que 200.000 niños habían sido llevados a la fuerza a Rusia: “El objetivo de esta política criminal no es solo robar personas sino hacer que los que son deportados se olviden de Ucrania y no puedan regresar. Ucrania no puede ser conquistada. Nuestro pueblo no se rendirá. Nuestros hijos no se convertirán en propiedad de los ocupantes”.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

El camino del amor



Al final preferimos nuestra terca desesperación a la bondad de Dios, que desde Belén quisiera tocar nuestro corazón.El camino será el del Dios hecho niño, el camino del amor, el único que puede transformar el mundo, por más impotente que parezca frente al camino de la violencia (Joseph Ratzinger).

miércoles, 21 de agosto de 2019

La velocidad de la globalización y el debilitamiento de los estados han hecho que sean más probables los conflictos violentos


Analistas como Kaplan y Amy Chua, autora de El mundo en llamas, explican que la velocidad de la globalización y el debilitamiento de los estados han hecho que sean más probables los conflictos violentos, y que los intentos de crear democracias de tipo occidental en lugares donde hoy no existen tienen muchas probabilidades de degenerar en violencia. Por otro lado, el terrorismo, la guerra cibernética y el narcotráfico se desarrollan en frentes amorfos, cambiantes y sin fronteras, que pueden imponer sus devastadoras consecuencias en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Armas fáciles de adquirir; líneas desdibujadas entre soldados y civiles y entre tecnología militar y tecnología de consumo; aumento del número de conflictos en los que lo que se disputa no es un territorio sino dinero, materias primas, creencias religiosas, narcotráfico.



Las aptitudes que resultan valiosas en un conflicto se pueden adquirir hoy no solo en los campos militares de entrenamiento, las academias de oficiales y las escuelas superiores de defensa, sino en un campamento rebelde en el noroeste de Pakistán, una madrasa en Leicester, Inglaterra, o una escuela de informática en Guangzhou, China. Hoy, los ejércitos nacionales están intentando adaptarse a la guerra de “pleno espectro” en la que las armas son digitales además de físicas, los métodos son psicológicos además de coercitivos y los combatientes son civiles y dispersos además de uniformados y coordinados.

jueves, 22 de diciembre de 2016

La gente se interesaba mucho más por la lucha intestina entre anarquistas y comunistas que por la guerra contra Franco.

El otro día en el canal de televisión “La Sexta” cierto personaje habló de la guerra civil española. Por la forma en que se expresaba, y a pesar de ser su padre falangista, parecía que en pueblo español, tanto de un bando como del otro, estaba “motivado” por lo que ocurría.

Un testigo que vivió esta etapa trágica,George Orwell,escribe que “nadie quería perder la guerra, pero la mayoría deseaba, sobre todo, que terminara. Tal situación era evidente en todas partes. Te encontraras con quien te encontraras, siempre escuchabas el mismo comentario: “Esta guerra es terrible, ¿no? ¿Cuándo terminará?”. La gente con conciencia política se interesaba mucho más por la lucha intestina entre anarquistas y comunistas que por la guerra contra Franco. Para la gran masa de gente, la escasez de comida era lo fundamental. “El frente” se había convertido en un remoto lugar mítico, en el que los hombres jóvenes desaparecían para no regresar o para hacerlo al cabo de tres o cuatro meses con grandes sumas de dinero en los bolsillos. (Un miliciano habitualmente recibía su paga atrasada cuando salía de permiso.) Los heridos, aun cuando anduvieran con muletas, dejaron de recibir una consideración especial. Pertenecer a la milicia ya no estaba de moda, como lo demostraban claramente las tiendas, que siempre son los barómetros del gusto público. Cuando llegué por primera vez a Barcelona, las tiendas, por pobres que fueran, se habían especializado en equipos para milicianos. En todos los escaparates se podían ver gorras de visera, cazadoras de cremallera, cinturones Sam Browne, cuchillos de caza, cantimploras y fundas de revólver. Ahora las tiendas tenían un aspecto más elegante, la guerra había quedado relegada a la trastienda. Como descubriría más tarde, cuando intenté comprar un equipo nuevo antes de regresar al frente, ciertas cosas que allí se necesitaban con mucha urgencia eran muy difíciles de conseguir. Entretanto, había en marcha una campaña sistemática de propaganda contra las milicias partidistas y en favor del Ejército Popular. En este aspecto la situación era bastante curiosa. Desde febrero, todas las fuerzas armadas quedaron teóricamente incorporadas al Ejército Popular y las milicias se reorganizaron sobre el modelo de aquél, con pagas diferenciadas, jerarquización, etc., etc. Las divisiones estaban compuestas por “brigadas mixtas”, formadas por tropas del Ejército Popular y de las milicias. En realidad, los únicos cambios que se produjeron fueron algunos cambios de nombres. 
Por ejemplo, las tropas del POUM que antes se conocían como División Lenin, se llamaban ahora División 29. Hasta junio, muy pocas tropas del Ejército Popular llegaron al frente de Aragón y, en consecuencia, las milicias pudieron conservar su estructura autónoma y su carácter especial. Pero los agentes del gobierno habían estarcido las paredes con el lema: Necesitamos un Ejército Popular”, y por la radio y a través de la prensa comunista se desarrollaba un ataque incesante y a veces virulento contra las milicias, a las que se describía como mal adiestradas, indisciplinadas, etc., etc., mientras se calificaba siempre de heroico al Ejército Popular. Gran parte de esta propaganda parecía dar a entender que era vergonzoso haber ido voluntariamente al frente, y digno de elogio haber aguardado el reclutamiento. Mientras esto ocurría, eran las milicias las que defendían el frente, y el Ejército Popular sólo se adiestraba en la retaguardia, pero tal hecho se ocultaba al conocimiento público. Los grupos de milicianos que retornaban a las trincheras ya no marchaban por las calles con las banderas desplegadas y al son de los tambores; eran transportados discretamente por tren o camión a las cinco de la madrugada. Unos pocos destacamentos del Ejército Popular comenzaban a partir hacia la línea de fuego y, como antes ocurría con las milicias, marchaban ceremoniosamente por la ciudad. Pero a causa del debilitamiento general del interés por la guerra, ni siquiera ellos eran saludados con mayor entusiasmo.

Miembros de la CNT y de la UGT venían matándose unos a otros desde hacía algún tiempo
Miembros de la CNT y de la UGT venían matándose unos a otros desde hacía algún tiempo; en ciertas ocasiones, los crímenes se vieron seguidos por gigantescos funerales provocativos, cuya finalidad deliberada era despertar odios políticos. Poco tiempo antes, un miembro de la CNT había sido asesinado, y ésta había movilizado a centenares de miles de sus afiliados en el cortejo fúnebre. Hacia finales de abril, cuando yo acababa de llegar a Barcelona, Roldán Cortada, miembro prominente de la UGT, fue asesinado, según se cree, por alguien de la CNT. El gobierno ordenó que todos los comercios cerraran y organizó una enorme procesión fúnebre, constituida en su mayor parte por tropas del Ejército Popular y tan larga que se necesitaron dos horas para que pasara por un punto dado.



Los guardias civiles y los carabineros, que no estaban destinados para nada al frente, tenían mejores armas y mejores ropas que nosotros. Sospecho que lo mismo acontece en todas las guerras: siempre hay idéntico contraste entre la reluciente policía de la retaguardia y los andrajosos soldados de las trincheras”.